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Comunicación

La Realidad de las PYMES Españolas: Desafíos Actuales y la Paradoja del Crecimiento

by Admin on 20/05/2026

La pequeña y mediana empresa española sigue funcionando. Produce, vende, mantiene empleo y sostiene buena parte de la actividad económica del país. El flujo de más de 100.000 millones de euros que entran del turismo y un superávit exterior superior a los 60.000 millones de euros anuales permiten engrasar las cuentas de resultados de las empresas, especialmente las grandes y medianas. En España, las PYMES suponen el 99,9% de las empresas, representan más del 64% del Valor Añadido Bruto (VAB) y el 70% del empleo empresarial total. En Europa, las PYMES desempeñan un papel fundamental en el crecimiento económico y el fomento de la competitividad, ya que el 99% de las empresas existentes en la Unión Europea son PYMES, dan empleo a 100 millones de personas y generan más de la mitad del valor añadido del tejido empresarial.

Si comparamos los datos de nuestras empresas con los de otros países, observamos que abrimos más compañías que la media de la Unión Europea, pero aun así nuestro tejido productivo es menor en densidad y en tamaño. Nuestras empresas son, en promedio, más pequeñas que en países de nuestro entorno. Mientras la empresa media española ocupa a 4,7 personas, el promedio de la UE es un 28% mayor (6 ocupados/empresa). En Alemania o Reino Unido, por ejemplo, el tamaño medio de las empresas duplica al de España. Esta situación implica una serie de consecuencias negativas para la economía y el conjunto de la sociedad, como salarios más bajos, inestabilidad en el empleo y menor capacidad de exportación y de innovación.

La Paradoja de la Actividad Frente a la Rentabilidad

A primera vista, los datos podrían invitar a cierto optimismo. Pero esa lectura, por sí sola, resulta incompleta. Fernando Jesús Santiago Ollero, presidente del Consejo General, afirma que "el problema no es la empresa. La PYME española está respondiendo". Sin embargo, subraya que el entorno empresarial es cada vez más complicado. "Nos debatimos siempre entre dónde estamos y dónde podríamos estar si las reglas fueran las correctas y adecuadas", agrega.

El análisis de la actividad económica introduce una paradoja: sin embargo, ese aumento de ingresos no se traduce en una mejora equivalente de los resultados. El informe destaca que el 41,3% de las empresas incrementó sus ventas en 2025, pero este aumento no se tradujo en una mejora de resultados. "Las empresas están haciendo más para conseguir menos. Están vendiendo más, trabajando más, asumiendo más riesgo… pero con menor retorno. Y eso no es sostenible en el tiempo", advierte el presidente del Consejo General.

Así, a pesar de que el 57,6% de las PYMES cerró 2025 con beneficios, el 20,1% se encontró en pérdidas, y un 22,3% adicional lo hizo en una situación de equilibrio, sin generar beneficio. Esto significa que más de cuatro de cada diez no generan rentabilidad. Y aún hay un elemento más relevante: de ese 20,1% de empresas en pérdidas, el 26,6% ha entrado en pérdidas durante el propio año 2025. "Lo preocupante no es solo cuántas empresas están en pérdidas, sino cuántas han pasado a estarlo ahora. Esto no habla de un problema heredado, sino de un deterioro reciente", puntualiza Santiago Ollero.

El estudio indica que, para las PYMES, "el crecimiento deja de traducirse en progreso real", lo que plantea desafíos significativos para el sector.

Un Entorno Externo Cada Vez Más Exigente

El informe identifica un conjunto de factores que, acumulados, están configurando un entorno cada vez más exigente para las PYMES.

  • El 84,56% de los profesionales apunta a la incertidumbre económica como un elemento determinante.
  • El 69,1% de los gestores administrativos percibe un aumento de la presión fiscal. España está a la cola en competitividad fiscal dentro de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Si queremos que nuestras PYMES sean competitivas debemos abordar este tema de manera urgente.
  • El 81,85% señala los costes laborales como uno de los principales problemas.

La presión fiscal, el aumento de las cotizaciones sociales y el encarecimiento de las materias primas han disparado en un 19,3% los gastos totales en los últimos dos años, poniendo contra las cuerdas a las PYMES y las micropymes. Estos factores han comenzado a tener un impacto visible: el 56,15% de los profesionales considera que el riesgo empresarial está aumentando, mientras que cerca de un 19,2% de las empresas presenta ya problemas graves de liquidez. "Cuando la presión viene de todos los frentes, lo que se reduce no es solo el margen sino también la capacidad de resistir", explica Santiago.

El alto costo de impuestos y la mafia sindical están asfixiando a las pymes. 🏭

La Carga de la Burocracia y la Relación con la Administración

La percepción sobre la relación con la Administración también es negativa. El 86,1% de los gestores considera que no ha mejorado en el último año y un 39,9% afirma que gestionar hoy es más difícil que hace doce meses. Los problemas son conocidos, pero no por ello menos relevantes: exceso de normativa (83,5%), lentitud (69,8%), falta de atención (62,8%) y dificultades derivadas de la digitalización (53,3%).

"Hemos avanzado en tecnología, pero no siempre en eficacia", señala Santiago. El informe subraya que la digitalización administrativa no está reduciendo la carga, sino que en muchos casos la está trasladando al empresario, añadiendo nuevas capas de complejidad. Nadie hasta la fecha ha valorado cuál es el coste de la burocracia implícitamente asumida por los empresarios que debería recaer exclusivamente en la Administración. Las empresas españolas dedican el 10,5 % de su tiempo a actividades burocráticas, lo cual les hizo perder más de 30 000 millones de euros en 2019. Como resultado, España es el país con más carga burocrática de las 12 naciones analizadas. A las micropymes les resulta particularmente difícil soportar esa carga administrativa, la cual se convierte en un freno para su crecimiento.

Desafíos Financieros y de Crecimiento

Para hacer frente a esta situación, muchas PYMES, y especialmente las micropymes, acuden a la financiación. Sin embargo, con las progresivas subidas de los tipos de interés en la eurozona hasta el actual 4,5% se dificulta su acceso al crédito por la debilidad de sus balances y carga anterior de deuda. Aunque el acceso a los créditos bancarios, la principal fuente de financiación elegida por las PYMES españolas, ha mejorado en comparación con los años de la crisis, no siempre es posible obtener los fondos necesarios. Al 5,3% de las pequeñas empresas que han pedido un crédito se lo han negado. Además, las condiciones de concesión de los mismos se han endurecido.

La morosidad en las operaciones comerciales es una práctica desleal que compromete el flujo de caja de las PYMES y obstaculiza su competitividad. La propuesta de un nuevo Reglamento en Europa introduce un límite máximo de pago de treinta días y garantiza el pago automático de los intereses devengados y las tasas de compensación. Esta iniciativa es fundamental para nuestra economía, pues una de cada tres quiebras de empresas es consecuencia de la morosidad.

En el mercado actual, las empresas necesitan innovar constantemente para satisfacer las necesidades cambiantes de los consumidores. Las inversiones en I+D+i permiten reducir costes, incrementar el valor añadido y ganar competitividad. Sin embargo, la innovación sigue siendo una asignatura pendiente de las PYMES, que muchas veces no cuentan con el capital necesario para poner en marcha y mantener estos costosos proyectos.

Barreras para la Competitividad y el Acceso a Oportunidades

El mercado español está controlado en su mayoría por grandes empresas que han establecido reglas de juego muy claras con las que no pueden competir las PYMES. Muchas PYMES, debido a su pequeño tamaño y capacidad productiva limitada, no pueden acceder a los grandes proyectos que les permitan despegar. Como norma general, para obtener proyectos de gran envergadura es necesario cumplir una serie de condiciones, como demostrar una gran solvencia económica y financiera, y la capacidad técnica necesaria, algo que no está al alcance de las empresas más pequeñas. Dado que el volumen de negocios y ventas de las PYMES no es tan elevado como el de las grandes compañías, sus precios suelen ser más altos y su margen de negociación se reduce.

El difícil acceso a ese entorno monolítico obliga a las PYMES que quieran crecer a poner la vista fuera de las fronteras nacionales. No obstante, la internacionalización es un camino cuesta arriba que muchas PYMES no pueden afrontar debido a sus elevados costes y la compleja logística.

Las PYMES tienen problemas para atraer y retener el talento. Algunos profesionales más cualificados no encuentran desafíos suficientemente interesantes en el entorno de las PYMES o se acaban marchando porque los salarios son más bajos que en las grandes empresas, donde pueden llegar a cobrar incluso el doble.

Otro gran desafío es conseguir que las PYMES tengan mejor acceso a la compra pública. Competir con las grandes corporaciones que operan en régimen de oligopolio en todos los sectores se hace imposible, ante la evidencia de que hay una colusión en el funcionamiento de los concursos públicos. Las multas que impone la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) son irrisorias en comparación con los extraordinarios beneficios que consiguen a costa de amañar concursos. Y como consecuencia, a través de este sistema de contrataciones de empresas privadas que forman un cártel, lo público es capitalizado por un puñado de empresarios que contribuyen al desmantelamiento del estado del bienestar.

Desafíos Internos y de Gestión

Más allá de los factores externos, muchas PYMES se enfrentan a problemas internos que lastran su desarrollo:

  • Falta de organización interna: Comúnmente, hay escasos registros contables, costos mal determinados y listas de precios que no cubren los costos totales en la contabilidad y las finanzas de la empresa. La parte financiera es, quizás, la más olvidada y la más a tener en cuenta.
  • Ausencia de misión, visión y valores: La mayoría de las PYMES pocas veces se plantean cuál es su misión, visión y valores. Son empresas que no se cuestionan por qué existen como organización, cuál es su propósito, sus valores, cómo piensan llegar a sus consumidores, sino que se limitan a operar sobre bases empíricas.
  • Incompetencia en la gestión: Son muchas las empresas que fracasan debido a la incompetencia del dueño para llevar las riendas de un negocio. Por ello, es recomendable capacitarse, conocer a fondo el producto, estar siempre al pendiente de los clientes y mantenerse alerta a los cambios del mercado.
  • Mala planificación financiera: Al no determinar con anticipación los fondos necesarios para poner en marcha la empresa y cómo van a obtener el capital, los empresarios caen en la trampa de la mala planificación financiera. Es importante definir cuál es el objetivo principal de la empresa, para ver si en verdad se necesita crédito para alcanzarlo.
  • Subestimación de las medidas de control: Las medidas de control suelen ser subestimadas cuando se trata de empresas propias.
  • Falta de planeación estratégica: Con frecuencia las PYMES no contemplan el tema de la planeación. Van solucionando las cosas según se presentan sin comprender que esta forma de trabajar limita por mucho el crecimiento de la empresa. Las actividades de planeación indican qué se desea lograr en la empresa y cómo se plantea alcanzarlo.
  • Innovación tecnológica escasa o inexistente: A menudo, las PYMES carecen de los recursos o la estrategia para integrar y aprovechar las últimas tecnologías.

Preocupaciones Actuales y Futuras para las PYMES

En España, las pequeñas y medianas empresas (PYMES) son conscientes de las dificultades que entraña ser empresario, más aún en un entorno socioeconómico como el actual, caracterizado por la incertidumbre y la volatilidad.

Principales Preocupaciones Actuales para las PYMES Españolas (2024)
Factor de Preocupación Porcentaje de PYMES Afectadas/Preocupadas Afectadas "Muy o Bastante" (2024) Tendencia desde 2022
Inflación 76% N/A N/A
Inestabilidad Geopolítica 67.1% N/A N/A
Avances Tecnológicos 63% N/A N/A
Cambio Climático y Marco Regulatorio 59.8% 23.3% Aumento (desde 15.7%)
Escasez de Recursos 59.6% 28.8% Aumento (desde 27.6%)
Cambios Demográficos 54.2% 19.9% Disminución (desde 25.1%)
Ciberseguridad 53.7% 32% (preocupación) Aumento

La inflación es la principal preocupación para las PYMES, con un 76% de las empresas afectadas en mayor o menor medida. Asimismo, la inestabilidad geopolítica, que ha sido exacerbada por eventos recientes como la guerra en Oriente Próximo o en Ucrania, ocupa un lugar destacado, tal y como lo afirma el 67,1% de las PYMES. Por su parte, los avances tecnológicos también son un factor de preocupación para el 63% de las PYMES.

En paralelo, y con respecto al cambio climático, un 59,8% de las empresas siente preocupación por sus efectos, especialmente en lo relativo al endurecimiento del marco regulatorio y las alteraciones generadas tanto en el mercado como en las operaciones diarias. De hecho, el porcentaje de empresas que se sienten muy o bastante afectadas ha aumentado notoriamente -23,3% en 2024 frente al 15,7% registrado en 2022-. Además, la escasez de recursos, estrechamente ligada a la crisis climática, afecta al 59,6% de las PYMES. En este caso, un 28,8% de las empresas se sienten muy o bastante afectadas, lo que refleja también una tendencia al alza respecto al 27,6% de 2022.

Finalmente, los cambios demográficos y la ciberseguridad también constituyen preocupaciones relevantes para las PYMES, aunque en menor medida. Un 54,2% de las PYMES perciben impactos derivados de los cambios en la estructura demográfica, aunque el porcentaje de empresas muy o bastante afectadas ha disminuido, pasando del 25,1% en 2022 al 19,9% en 2024. Por su parte, un 53,7% de las empresas expresan inquietud por las amenazas cibernéticas, con un aumento notable en la preocupación en las PYMES (32%).

Una Advertencia Clara y el Camino a Seguir

El Barómetro de primavera de 2026 no dibuja un escenario de crisis inmediata, pero sí lanza una advertencia clara: el desgaste es acumulativo. "El problema no es la falta de actividad, sino las condiciones en las que se desarrolla", concluye Santiago. La fiscalidad, los costes y la burocracia limitan el crecimiento y aumentan la vulnerabilidad del tejido empresarial. A pesar del gran poder que ejercen los monopolios y oligopolios con posiciones de dominio en toda Europa, estamos asistiendo, con las manifestaciones de los agricultores que luchan por la viabilidad de sus negocios, a una batalla por una economía inclusiva, pues el capitalismo sin competencia no es capitalismo, es explotación.

La SBA (Small Business Act), marco político de actuación para las PYMES por parte de la Comisión Europea en 2008, marcó el camino a seguir con su lema, "pensar primero en pequeño", cuyo principal objetivo era mejorar el entorno en favor de las PYMES, eliminando todos aquellos obstáculos que no permitieran su desarrollo. Se trataba de hacer leyes pensando en los pequeños para que se puedan hacer grandes.

Las empresas siguen respondiendo a estos desafíos, con un 64,7% manteniendo su plantilla en 2025, evitando ajustes incluso en un entorno adverso. Sin embargo, lo hacen con menos margen y mayor riesgo. "La cuestión es cuánto tiempo pueden seguir haciéndolo en estas condiciones", reflexionó el presidente del Consejo General, instando a una revisión de las políticas que afectan a las PYMES.

Siguiendo ese marco de actuación, varias son las batallas que se están librando en este momento, y que afectan enormemente al futuro de nuestras PYMES para que puedan competir en igualdad de condiciones con la gran empresa. Es necesario acompañar a las empresas en un entorno cada vez más complejo. "Hoy el valor no está solo en analizar, sino en acompañar de verdad a las empresas", enfatiza Santiago. Asimismo, no puede faltar un adecuado régimen de insolvencia que permita una mayor exoneración del crédito público que es el que más afecta a los empresarios persona física.

Si hay algo claro e indiscutible es que las PYMES españolas debemos afrontar grandes retos en el entorno económico actual, por lo que es vital que se las apoye en todo su ciclo de vida. España es un país de PYMES. Las pequeñas y medianas empresas vertebran la economía nacional y generan gran parte de los puestos de trabajo. A pesar de ello, las dificultades de las PYMES para crecer a lo largo de su camino son tantas que muchas no lo logran. Muy pocas PYMES pueden dar el salto y convertirse en grandes empresas.

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