El Cierre Masivo de Pymes en España: Amenaza al Tejido Empresarial y la Recuperación Económica
El cierre masivo de pequeñas y medianas empresas (pymes) en España está alcanzando cifras alarmantes en 2024. A lo largo de 2024, la desaparición de estas empresas ha supuesto una auténtica sangría para el tejido empresarial del país, afectando gravemente la creación de empleo y el crecimiento económico.
Según los últimos datos, cada día se producen decenas de cierres de pymes, un fenómeno que también ha afectado al número de autónomos, que sigue cayendo de forma preocupante. Estas pérdidas empresariales no solo son difíciles de revertir, sino que también representan un obstáculo mayor para la recuperación económica.
El informe publicado recientemente destaca la continua caída de las pymes y autónomos en España a lo largo de 2024. Durante los primeros meses del año, miles de pequeñas y medianas empresas se han visto obligadas a cerrar debido a la inflación, el aumento de los costes operativos y la incertidumbre económica. Estos factores han generado un ambiente de extrema precariedad en el que muchas empresas no han podido hacer frente a sus compromisos financieros, lo que las ha llevado a su disolución.
Las pymes y autónomos, que constituyen el 99% del tejido empresarial del país, son los principales generadores de empleo en España. Se estima que más del 65% del empleo total en el país proviene de este sector. Sin embargo, la situación se ha vuelto insostenible para muchas de estas empresas, que se enfrentan a un panorama cada vez más complicado para mantener sus operaciones.
Datos Históricos del Cierre Masivo de Pymes y Baja de Autónomos
La crisis actual no es un fenómeno aislado, sino que continúa una tendencia que se ha venido agravando desde la pandemia. En 2020, como resultado de las restricciones por el COVID-19, se produjo un pico en el cierre de pymes, con una pérdida neta de 100.000 empresas en solo un año. A pesar de las ayudas gubernamentales y los créditos ICO, muchas empresas no lograron sobrevivir a la reducción de la demanda y el aumento de la deuda.
En 2024, la situación ha empeorado con la inflación y la subida de los costes salariales, energéticos y de las materias primas. Según los últimos datos, más de 50.000 pymes han cerrado solo en los primeros ocho meses del año, y la tendencia continúa a la baja. Además, los autónomos no se han librado de este panorama desolador: durante los últimos dos años, el número de trabajadores por cuenta propia ha disminuido en más de 70.000, según la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA).
La agonía de las microempresas se agrava tras cinco años de crisis encadenadas. Primero fue la pandemia y después la escalada de la inflación. Y entre tanto, los consecutivos incrementos de los costes laborales que ha venido impulsando el Gobierno y el encarecimiento del crédito. Una sucesión de complejas circunstancias que se ha llevado por delante a nada menos que 11.300 pequeños negocios en el último lustro.
Así se desprende de la actualización trimestral del indicador que elabora la patronal de las pymes (Cepyme) y que arroja realidades muy distintas por segmentos de tamaño empresarial, demostrando que la capacidad de resiliencia del tejido productivo patrio ha sido, con diferencia, muy superior en las grandes compañías, mientras las más pequeñas han sufrido las peores consecuencias en el periodo que comprende desde finales de 2019 hasta el cierre del año pasado.
En apenas nueve meses, entre diciembre de 2024 y septiembre de 2025, han desaparecido 15.359 micro y pequeñas empresas, lo que equivale a 59.285 puestos de trabajo perdidos, según los últimos datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social. El segmento más castigado es el de las empresas con entre 3 y 9 trabajadores, donde la destrucción supera el 2%. Los cierres afectan a negocios familiares, comercios locales y autónomos societarios que no han podido soportar el aumento de costes.
Evolución del número de empresas por tamaño (2019 - 2024)
| Tipo de Empresa | Variación desde 2019 | Variación en % |
|---|---|---|
| Microempresas (menos de 10 trabajadores) | -11.300 | -1% |
| Pequeñas empresas (10 a 49 empleados) | +15.300 | +9,8% |
| Medianas empresas (50 a 249) | +2.200 | +8,7% |
| Grandes empresas (más de 250 trabajadores) | +954 | +19,5% |
España ha perdido ya cerca de 11.150 microempresas que daban empleo a 23.314 personas. Antes de la COVID-19 las micropymes representaban el 87% del total de empresas inscritas en la Seguridad Social y, en solo dos años, la cifra es un punto inferior. Esto se debe, en primer lugar, a la destrucción que ha sufrido este segmento: ahora hay registradas 1,13 millones de entidades con menos de 10 trabajadores frente a 1,15 millones que había en febrero de 2020, antes de que estallara la pandemia. La mayor merma se produce en aquellas de entre uno y dos trabajadores, con 8.288 empresas menos.
Además, las microempresas han perdido peso por el incremento que se ha producido en los dos otros segmentos: las pymes y la gran empresa. El aspecto positivo es que estas compañías con mayor volumen de trabajo y facturación requieren más personal y, por esta razón, el número de empleados total en las empresas inscritas ha crecido en 284.000 personas. Sin embargo, el saldo neto de empresas que operan en el mercado sigue siendo negativo: España tiene ahora 10.281 compañías menos inscritas en la Seguridad Social que hace dos años.
El Papel de las Pymes y Autónomos en el PIB y Empleo
Las pymes y autónomos son el corazón del tejido productivo español. Las microempresas están desapareciendo en España. El dato no es menor: en mayo de 2025, según cifras oficiales del Ministerio de Trabajo y Economía Social, resistían 694.022 empresas con uno o dos trabajadores, mientras que el mismo mes de 2022 había 705.165.
Lo más llamativo es que, mientras esta tendencia se consolida entre los negocios más pequeños, las grandes empresas no dejan de aumentar. Estadísticamente, el número total de empresas inscritas en la Seguridad Social ha aumentado en mayo un 0,5% hasta las 1.350.011, pero también advirtieron que se trata de un “leve incremento del 0,1% con respecto al mismo periodo del año anterior” que es “inferior al registrado en el mismo periodo de 2024”.
La evolución del tejido empresarial no debe medirse únicamente en cifras agregadas. Aunque España mantiene un número estable de empresas, como apuntaron los analistas de Funcas, su composición está cambiando. La desaparición de microempresas tiene implicaciones profundas sobre el empleo, la cohesión social y la dinamización de la economía local. Como advirtieron desde Funcas, “una política que ignore a las empresas más pequeñas está condenada a fracasar”. Las empresas con uno o dos trabajadores conforman el corazón del tejido productivo español.
Si bien la pandemia trastocó la serie histórica, Funcas explicó que “este patrón de comportamiento según el tamaño de la empresa -caída en el número de las microempresas compensada por el crecimiento del resto, especialmente de las más grandes- se viene registrando desde comienzos de 2019”. Muchos negocios de pequeño tamaño cerraron tras la jubilación de sus titulares sin relevo generacional.
Causas de la Crisis de las Pymes
Hiperregulación y Burocracia
El principal problema que se han encontrado las pymes y las startups españolas para llevar a cabo sus proyectos es la hiperregulación impuesta desde el Gobierno de Pedro Sánchez y por parte de la Unión Europea, que también conlleva un exceso de burocracia. En concreto, la carga sobrerreguladora y la gran presión fiscal tienen ya un impacto cercano al 3,5% del PIB, mientras que la fragmentación normativa autonómica tiene otro impacto similar -del 3,5% del PIB-, y el coste global del exceso regulatorio y de la presión fiscal han reducido la capacidad económica de hogares y empresas en 230.000 millones.
Como consecuencia de esta hiperregulación, las normativas de obligado cumplimiento para las empresas españolas se han disparado más de un 1.000%, pasando de 14 normas en 2012 a las más de 180 del último ejercicio completo. Mientras que las normas sobre estándares de conducta empresarial han aumentado un 1.600% -con 13 en 2012, frente a más de 200 en 2022-.
Ángela de Miguel, presidenta de Cepyme, lamentó que, en un entorno de crecimiento económico, miles de estas pequeñas compañías se vean obligadas a cerrar. De Miguel criticó que las normativas y regulaciones se aplican de manera uniforme, sin tener en cuenta las diferencias de tamaño y capacidad entre una gran empresa y un pequeño negocio.
Cómo innovar en la Pyme española para enfrentar el Post Covid 19
Incremento de los Costes Operativos
Las medidas del Gobierno están causando que las pymes no logren recuperar sus ventas prepandemia, además de que el empleo está perdiendo mucho impulso en este tipo de empresas. El incremento acumulado de los costes laborales respecto al primer trimestre de 2021 fue del 25,7% en las pequeñas empresas, y del 19,8% en las medianas empresas. Los costes de la pyme se incrementaron un 2,8% en el primer trimestre del año, encadenando tres trimestres consecutivos de subidas y situándose un 26% por encima del nivel de 2019.
En el periodo que va del primer trimestre de 2019 al primer trimestre de 2025, los costes de las empresas medianas han registrado una subida acumulada del 22,5%, mientras que en las empresas pequeñas el incremento ha sido del 27%. En el caso de las microempresas, el incremento acumulado de los costes es del 26,4%.
Dentro de los costes, hay que destacar el incremento de los costes laborales, que, pese a que moderaron su ritmo de crecimiento en el período analizado, siguen incrementándose por encima del ritmo medio anual prepandemia (0,3%). Para el conjunto de las pymes, los costes laborales aumentaron en el primer trimestre de este año un 3,2% interanual, con un crecimiento similar por tamaño de empresa: 3,2% en las empresas medianas y en las microempresas y una décima más en las empresas pequeñas.
Además, desde el primer trimestre de 2021 hasta el primer trimestre de este año se aprecia una diferencia de casi 6 puntos entre el incremento de los costes laborales de las empresas pequeñas, incluyendo las microempresas (25,7%) y las empresas medianas (19,8%). Por tanto, esta diferencia refleja el impacto que las políticas están teniendo en el incremento de los costes de las empresas más pequeñas. En especial, las más afectadas son las microempresas, ya que por su menor dimensión y recursos tienen menos capacidad para afrontar estos fuertes incrementos y ven más mermada su capacidad para mantener la actividad.
Según Riera, “los autónomos están cayendo como moscas” debido a la subida del salario mínimo, el incremento de las cotizaciones sociales, el encarecimiento de la energía y el aumento de los tipos de interés. Los expertos explican que, al no poder trasladar completamente los aumentos de costes a los precios finales, muchas empresas se ven obligadas a cerrar.
El presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, acusó al Gobierno de "asfixiar" a las pymes con una escalada de los costes laborales inasumible, especialmente, para los negocios de menor tamaño, triplemente golpeados por las subidas del salario mínimo interprofesional (SMI) y de las cotizaciones sociales, por el incremento de los precios energéticos y de los insumos y el encarecimiento de la financiación. Y advirtió de que se está generando una "espiral muy peligrosa" porque se está produciendo un "estrangulamiento de los márgenes" que merma la rentabilidad y resta capacidad de inversión a las compañías.
La Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) ha advertido que las pymes españolas “están al límite” tras la aprobación en Consejo de Ministros de la nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). La organización empresarial sostiene que este nuevo aumento se suma a una escalada continuada de costes laborales que ya venían soportando las pequeñas y medianas empresas. Para CEPYME, el problema no es únicamente la subida del salario mínimo en sí, sino el momento coyuntural en el que se produce: con aumentos de cotizaciones, nuevas obligaciones regulatorias y sin medidas de alivio fiscal que compensen el impacto en las microempresas.
En los últimos años, el SMI ha experimentado una subida acumulada superior al 60%, lo que ha supuesto un incremento significativo del coste laboral mínimo por trabajador. CEPYME recalca que muchas pequeñas empresas operan con márgenes muy estrechos, especialmente en sectores como el comercio, la hostelería o los servicios personales, donde el salario mínimo tiene un peso elevado en la estructura de costes.
A los problemas internos se suma la creciente incertidumbre internacional. La guerra en Irán y el conflicto en Oriente Próximo han elevado los costes de la energía, las materias primas y la financiación, factores que impactan directamente en la viabilidad de las empresas de menor tamaño.
Falta de Recuperación de las Ventas Prepandemia
La recuperación de los niveles prepandemia no termina de llegar a las pequeñas y medianas empresas, en especial a las de menor dimensión. En concreto, las microempresas son las que registran una peor evolución de sus ventas, empleo y costes en el primer trimestre de 2025, según el Indicador CEPYME sobre la Situación de la Pyme.
Si se observa la tendencia de los últimos años, el Indicador refleja que las ventas de las pymes aún no han recuperado la tendencia prepandemia. Las ventas de las pequeñas empresas se sitúan un 16% por debajo de la tendencia resultante de proyectar su ritmo de crecimiento entre el primer trimestre de 2015 y el último de 2019. En el caso de las compañías medianas, esta brecha negativa alcanza el 7%.
Por otro lado, el empleo se incrementó en las pymes durante el trimestre considerado, un 1,9% en tasa interanual, superando los 9,2 millones de asalariados. En términos absolutos, son 170.100 empleos más que un año antes, lo que supone el incremento más reducido en cuatro años. De esta forma, el crecimiento del empleo resultó más débil cuanto menor es el tamaño medio de la empresa.
Otros Desafíos Estructurales
Otras dificultades para las pymes españolas son la falta de acceso a la financiación y la lenta adopción de los avances tecnológicos por el pequeño tamaño y presupuesto de las organizaciones, según la consultora Enlace.
Asimismo, el ecosistema emprendedor español presenta unos retos estructurales persistentes. Si bien el número de startups activas ha superado las 5.000, un crecimiento de alrededor del 40%, menos del 20% de ellas ha logrado captar financiación en fases iniciales, lo que refleja la desconexión entre la oferta de ideas innovadoras y los instrumentos reales de inversión disponibles en el país.
Hay que recordar que España es uno de los países europeos con mayor cantidad de microempresas: más del 90% del tejido empresarial tiene menos de 10 empleados. Esta fragmentación limita la capacidad del ecosistema empresarial para adoptar soluciones innovadoras a escala y dificulta la colaboración entre startups y empresas consolidadas. Al mismo tiempo, el exceso de regulación en sectores clave genera entornos poco ágiles para emprender, lo que desincentiva la inversión privada en fases tempranas.
«El verdadero cuello de botella no es la falta de ideas, sino la falta de estructura para ejecutarlas en un entorno real», afirman Marc Ollé y Francesc Salas, socios fundadores de Enlace. «Hay una desconexión evidente entre los discursos públicos de apoyo al emprendimiento y la realidad operativa que vivimos a diario. La hiperregulación y la lentitud institucional son dos grandes enemigos del progreso.
Más del 50% de los emprendedores de pymes en España han abandonado su iniciativa empresarial en los dos primeros años en los que han empezado a montar su negocio.
Sectores y Regiones Más Afectados
La naturaleza de nuestro tejido productivo, muy dependiente de la pequeña empresa, lleva aparejada una mayor vulnerabilidad a las crisis coyunturales como las actuales. Tras los cierres obligados por los confinamientos y el desplome del consumo por las restricciones a la movilidad, llegaron los problemas en las cadenas de suministros y las subidas en los costes energéticos. Estas dos problemáticas últimas se han agravado con la guerra en Ucrania y la huelga de transportistas que ha puesto en jaque el abastecimiento en España.
De esta forma, los sectores que están pagando la crisis en la que está inmersa la economía española son los más expuestos a estas problemáticas y, a su vez, también los más vinculados a la pequeña empresa. Así, en la hostelería hay ya 5.386 empresas menos que en febrero de 2020; en el comercio (tanto al por mayor como al por menor), 5.011; en el transporte y almacenamiento, 2.093; y en la industria manufacturera, 2.012.
"La industria está empezando a parar sus hornos, con la pérdida irreparable que esto supone para la economía española; el campo y la pesca y todo el sector agroalimentario viven una auténtica pesadilla; el comercio ya está sufriendo un desabastecimiento alarmante, y así en innumerables sectores empresariales", advierten las patronales ante la nueva coyuntura de la guerra y el bloqueo de suministros.
Por el contrario, como en todas las crisis, otros sectores han salido reforzados de la pandemia. La construcción ha ganado 4.879 empresas, según las estadísticas de la Seguridad Social. También es el caso de las actividades profesionales, científicas y técnicas (donde hay inscritas 1.607 empresas más que hace dos años), el sector de la información y comunicación (1.420 más), y las actividades financieras (con un saldo positivo de 1.101 entidades).
Finalmente, por comunidades también hay diferencias. Por ejemplo, mientras Madrid ha superado los niveles precovid (con 695 empresas más en febrero de este año que en el mismo mes de 2020), otras regiones clave en número de empresas como Cataluña no ha recuperado por completo su tejido productivo, con 1.521 empresas menos.
Propuestas y Demandas de los Empresarios
Tras una de las Juntas más vibrantes que se recuerdan, las patronales CEOE y Cepyme dieron un ultimátum al Gobierno este miércoles: hacen falta medidas "rápidas, concretas y efectivas". En un comunicado conjunto, aseguraron que la mayoría de los sectores empresariales de este país están en una situación "insostenible" y "el clamor de las empresas y de la sociedad amenaza con desbordarse ante la inacción política".
"Todas las empresas, en especial la pequeña y mediana empresa y los autónomos, están en una situación de máxima preocupación porque al grave momento actual se suma el desgaste de estos dos últimos años. La realidad de la pyme y de los autónomos para aguantar esta situación es el sobreendeudamiento acumulado, una mayor morosidad y una liquidez mermada, debido todo ello a la menor actividad de estos meses de pandemia, que además se ha visto compensada con menos ayudas directas que otros países de nuestro entorno", añadieron.
Los expertos y colectivos empresariales piden una reforma urgente del modelo fiscal y laboral que permita aliviar la presión sobre los autónomos. “Si los autónomos caen, cae el país. Sin ellos, no hay economía que aguante”, sentencia Riera.
La presidenta de Cepyme, Ángela de Miguel, ha instado al Gobierno a adoptar medidas específicas y urgentes para amparar a estas empresas. La presidenta de la organización pide que la regulación se diseñe "pensando primero" en las pequeñas empresas, reconociendo sus particularidades y necesidades.
Una de las grandes preocupaciones para los pequeños empresarios en estos momentos es la reducción de la jornada laboral que tramitará el Congreso de los Diputados en los próximos meses. "Es una medida particularmente lesiva para la pyme, ya que la gran compañía absorbe mejor los impactos que las pequeñas", afirmó el presidente de Cepyme.
En su informe, la patronal reclama que "se suavicen las medidas que se traducen en alzas de costes laborales y cotizaciones o, en su caso, se modulen para las empresas más vulnerables". Y advierte de que "medidas tales como las subidas acumulativas del salario mínimo interprofesional o una futura reducción de jornada sin variación salarial elevarían el peso de los costes laborales en las empresas españolas en general y en las pymes en particular".
Entre las propuestas que habitualmente plantea la organización figuran la reducción de cargas fiscales, la simplificación administrativa y medidas que tengan en cuenta la realidad específica de las microempresas. En este sentido, la patronal insiste en que el debate no debe plantearse como una dicotomía entre salarios dignos y supervivencia empresarial, sino como la búsqueda de un equilibrio que garantice ambas cosas.
