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Comunicación

Testosterona y el Espíritu Emprendedor: Una Mirada a la Ciencia de la Persistencia y el Éxito

by Admin on 19/05/2026

Cuando nos encontramos frente a un obstáculo, un oponente, o una amenaza, todo se reduce al sentido de control que percibimos en la situación. Si nos sentimos con un alto control de la situación, somos más propensos a encontrar formas de vencer ese obstáculo, pero si creemos que tenemos un bajo control, somos propensos a tener fallas motivacionales y a renunciar en la batalla, o en cualquier tipo de competencia. Es común, que cuando decidimos aprender algo nuevo o emprender una nueva “misión”, si se llega a poner difícil, nos sentimos fuera de control, lo cual hace más sencillo que terminemos renunciando.

Aquí es donde entra la testosterona. La testosterona podría tener un papel clave en estos momentos. Esta es una hormona esteroidea principalmente producida en los testículos y en menor medida en los ovarios y las glándulas suprarrenales. Es famosa por su papel en el desarrollo de las características sexuales masculinas y se ha relacionado tradicionalmente con comportamientos como la competitividad, la confianza y la asunción de riesgos.

La Testosterona y la Persistencia ante los Obstáculos: El Estudio de Viena

Un reciente estudio realizado por expertos de la Universidad de Viena, publicado en el diario Psychoneuroendocrinology, decidió encontrar una relación entre la testosterona y la competitividad basándose en la idea de que esta hormona puede ayudar a incrementarla. El trabajo tomó a 88 hombres saludables, a quienes se les administró una dosis única de testosterona o de placebo. A todos se les dio una tarea que podía inducir bajo o alto control y después entraron a una competencia más difícil en la que podían renunciar en cada momento.

El estudio encontró que en el grupo de placebo, los hombres con bajo control percibido renunciaron dos veces más rápido que aquellos que tenían una alta percepción del control, lo cual encaja con previos estudios sobre el control en los obstáculos. Sin embargo, en el otro grupo, la testosterona contrarrestó este efecto, haciendo que los individuos que tenían un bajo control siguieran persistiendo en la competencia de la misma forma en la que tenían una alta percepción de control, y lo hicieron sin importar la percepción de la ventaja del oponente, demostrando así que una mayor cantidad de testosterona puede hacer que alguien sea más persistente en su esfuerzo de eliminar o superar un obstáculo o un oponente, encontrando así el éxito.

Aunque se cree que una razón por la que la testosterona incrementa el sentido competitivo de los hombres era porque minimizaba su sensibilidad ante el desempeño de su contrincante, este no parece ser el caso dentro del estudio, ya que los sujetos reportaban que sus contrincantes parecían en mayor control, sólo que existía una mayor motivación a seguir adelante. En este sentido, podemos pensar que si un hombre tiene más altos niveles de testosterona será menos propenso a renunciar ante un obstáculo. Sin embargo, el estudio señala que los sujetos eran saludables y no consideró sus niveles iniciales de testosterona, y sólo analizó el resultado basándose en su comportamiento después de haber recibido una dosis de esta hormona. Por lo tanto, se necesitan realizar más estudios para ver si esta tendencia se mantiene en hombres con alta testosterona.

¿Qué pasa si usas Testosterona todo el tiempo? (según la ciencia)

Investigación Reciente sobre Testosterona y Comportamientos Emprendedores: Un Campo en Evolución

Desde hace tiempo, los investigadores han sospechado que la testosterona podría jugar un papel crucial en la toma de decisiones en situaciones de competencia, estatus o riesgo. Basándose en estudios con animales y algunas investigaciones humanas, se pensaba que un aumento de testosterona ante un reto competitivo podría impulsar comportamientos destinados a ganar o defender la posición social. Sin embargo, los resultados anteriores eran un verdadero cajón de sastre. Algunos estudios encontraban relaciones entre los niveles de testosterona y comportamientos competitivos o arriesgados, mientras otros apenas detectaban efectos. Además, muchos de esos estudios eran pequeños o usaban métodos que complicaban sacar conclusiones firmes.

Para abordar estas inconsistencias, dos estudios independientes, realizados en Estados Unidos y Europa y publicados en Nature Communications, decidieron poner a prueba esta creencia popular de manera rigurosa.

El primer experimento tuvo lugar en Alemania y contó con 91 jóvenes sanos. Los participantes fueron asignados al azar para recibir un gel de testosterona o un placebo. Al día siguiente, regresaban al laboratorio para completar varias tareas económicas diseñadas para medir su voluntad de competir, su confianza en sus habilidades y su inclinación al riesgo. En uno de los ejercicios, por ejemplo, podían elegir recibir una recompensa monetaria basada en su desempeño individual o entrar en un torneo contra otro participante.

El segundo experimento, llevado a cabo en California, incluyó a 242 hombres y siguió una estructura similar, aunque con una cronología ligeramente distinta y tareas económicas adicionales. Los participantes recibían un gel de testosterona o un placebo y luego completaban una batería de decisiones a lo largo del día. Los dos estudios usaron métodos diferentes para medir los niveles de testosterona: muestras de sangre en Alemania y de saliva en Estados Unidos.

Resultados Inesperados: ¿Influye la Testosterona en la Competencia y el Riesgo?

Sin embargo, a pesar de este aumento hormonal comprobado, ninguno de los estudios encontró efectos significativos en los principales comportamientos evaluados. Los hombres tratados con testosterona no eran más propensos a competir, confiar en sus habilidades o asumir riesgos financieros que aquellos que recibieron un placebo. Los investigadores aplicaron también un método llamado «prueba de equivalencia», una técnica estadística que ayuda a determinar si un efecto no sólo es insignificante, sino tan pequeño que se puede considerar irrelevante.

Estos hallazgos contrastan con estudios anteriores que sugerían que la testosterona aumenta la propensión al riesgo o la competitividad. Los autores del estudio actual señalan que las investigaciones previas podrían haber encontrado efectos positivos debido a tamaños de muestra reducidos, métodos exploratorios o sesgos de publicación.

Existen varias posibles explicaciones para estos resultados negativos. Una posibilidad es que los efectos de la testosterona dependan de situaciones o características personales específicas que no se capturaron en estos estudios. Investigaciones anteriores han sugerido, por ejemplo, que la testosterona podría tener efectos más fuertes en hombres con niveles bajos de cortisol o ciertos rasgos genéticos o de personalidad. Otra explicación es que la testosterona podría influir en el comportamiento de formas más sutiles o a más largo plazo que no se midieron en estos experimentos. Por ejemplo, podría afectar cómo las personas aprenden de la experiencia, regulan sus emociones o actúan en situaciones sociales de la vida real, como la competencia romántica o la actuación pública. Los autores advierten también que sus hallazgos sólo aplican a la administración de una única dosis de testosterona en hombres jóvenes y sanos.

Estos dos estudios ofrecen una prueba rigurosa de una creencia ampliamente aceptada: que la testosterona impulsa comportamientos competitivos, seguros y arriesgados. Al menos bajo las condiciones probadas aquí, esta creencia no se sostiene. Futuros estudios podrían tener que adoptar una visión más amplia, explorando cómo la testosterona interactúa con otros factores biológicos y psicológicos a lo largo del tiempo.

La siguiente tabla resume las principales diferencias y conclusiones de los estudios presentados:

Característica/Estudio Estudio de la Universidad de Viena (Psychoneuroendocrinology) Estudios Independientes (Alemania y California, Nature Communications)
Objetivo Principal Relacionar testosterona con competitividad y persistencia en situaciones de control percibido. Poner a prueba la creencia de que la testosterona impulsa comportamientos competitivos, seguros y arriesgados.
Participantes 88 hombres saludables. 91 jóvenes sanos (Alemania); 242 hombres (California).
Intervención Dosis única de testosterona o placebo. Gel de testosterona o placebo.
Medición Principal Persistencia en una competencia tras inducir bajo o alto control. Voluntad de competir, confianza en habilidades, inclinación al riesgo financiero.
Resultados Clave La testosterona contrarrestó el efecto del bajo control percibido, aumentando la persistencia. No se encontraron efectos significativos en la propensión a competir, la confianza o la asunción de riesgos.
Implicación para el Emprendimiento Sugiere un papel en la motivación para superar obstáculos, clave en el emprendimiento. Pone en duda la influencia directa de una dosis única en estos comportamientos en condiciones controladas.
Limitaciones/Notas No consideró niveles iniciales de testosterona; se necesitan más estudios. Hallazgos solo aplican a dosis única en hombres jóvenes sanos; efectos sutiles o a largo plazo no medidos.

Factores que Influyen en los Niveles Naturales de Testosterona

Un estudio reciente llevado a cabo por investigadores del CIBEROBN, adscritos a la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Virgen de la Victoria (Málaga), pertenecientes al Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA), ha relacionado la obesidad con el descenso de los niveles de testosterona en hombres. En los últimos años, se ha constatado que la hipoandrogenemia (también conocida como hipogonadismo o déficit de testosterona) asociada a la obesidad está aumentando de forma paralela al número de personas obesas en el mundo, pero se desconocía su prevalencia en hombres jóvenes no diabéticos con obesidad. La aparición de niveles reducidos de testosterona en el varón no es una cuestión baladí y puede tener implicaciones en diversas funciones corporales y el bienestar general.

Mitos, Marketing y Riesgos de la Suplementación de Testosterona

A las consultas de atención primaria y de andrología llegan cada vez más hombres preocupados por sus niveles hormonales o pidiendo directamente tratamiento de testosterona porque se han hecho una pruebas y creen que los tienen bajos. “Nos llegan varones de entre veintipico y cuarenta y pico años, preocupados por su nivel de testosterona sin que en la mayoría de casos haya causa que lo justifique; y cuando indagas, ves que el problema está en el rendimiento sexual, en que tienen visiones idealizadas de las relaciones sexuales y piensan que sus erecciones han de durar mucho más”, explica Jordi Mestres, vocal de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic).

Piden esta hormona como remedio mágico, ya sea para reducir el cansancio, aumentar masa muscular o el perfil de masculinidad. Una experiencia similar relata Mauricio de Rocco, andrólogo de la Fundació Puigvert, a cuya consulta llegan pidiendo testosterona “tanto jóvenes como hombres maduros, convencidos de que esta hormona es el remedio mágico tanto si se trata de mejorar su rendimiento deportivo como de reducir el cansancio, de aumentar su masa muscular o de mejorar su perfil de masculinidad”.

Quienes promueven la comercialización de testosterona usan cuatro narrativas recurrentes: la baja testosterona es una crisis que amenaza la sexualidad masculina; la baja testosterona aleja al varón del ideal de cuerpo musculoso o, peor aún, le puede dar un aspecto feminizado; y la carencia de esta hormona limita el rendimiento en el gimnasio. El marketing de los influencers también promociona la testosterona como hormona antienvejecimiento.

La doctora Julia Vargas Díez, del grupo de comunicación clínica de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), subraya que estos mensajes provocan que muchos jóvenes, cuando experimentan falta de energía, cansancio o astenia, enseguida se preocupen y acudan al médico a pedir una prueba de testosterona en sangre o suplementos de esta hormona en parches, cremas o inyecciones. “La mayor inquietud la vemos en los más jóvenes de 20-25 años, que sobredimensionan lo que puede ser una falta de producción hormonal puntual o el cansancio derivado de un mayor esfuerzo físico e intelectual por los estudios, el trabajo o las relaciones, como un problema de salud general o una necesidad generalizada de tomar suplementos de testosterona”, apunta Vargas. Las redes crean ansiedad a muchos jóvenes por una patología hormonal que no tienen. Y explica que para los más jóvenes no es fácil escapar a esa ansiedad y a esa falsa sensación de que están enfermos. “Si tienen dudas sobre su virilidad, si oyen que si no tienen una erección matutina es que no están sanos, es difícil que lo consulten con un adulto de la familia por reparo, y las redes les permiten expresarse desde el anonimato pero les refuerzan en su ansiedad por una patología que no existe”, comenta Vargas.

El hecho es que la demanda de productos con testosterona en farmacias comunitarias -desde soluciones tópicas, como geles y parches, hasta inyectables- aumentó un 5,7% en el último ejercicio, según los datos de la cooperativa de distribución farmacéutica Cofares.

Riesgos para la Salud de la Suplementación Innecesaria

Pero suplementar la producción de testosterona natural sin necesitarlo puede hacer sentir a ese hombre más vigoroso, más enérgico y musculoso, pero no está exento de riesgos. “La sangre se espesa, el corazón puede desarrollar hipertrofia como los bíceps, y aumenta el riesgo de ictus, trombosis, infarto y otros problemas cardiovasculares”, explica el doctor De Rocco. El estudio de la Universidad de Sídney añade otros posibles efectos graves para la salud: desde infertilidad hasta problemas renales, pasando por disfunción eréctil.

Más testosterona, más riesgo de enfermedad coronaria. La FDA, la agencia estadounidense responsable de la regulación de alimentos y medicamentos, ya ha publicado una guía sobre el posible riesgo cardiovascular asociado con la suplementación de testosterona debido a estas tendencias de marketing y redes sociales que la promocionan entre los más jóvenes. Según un estudio que acaban de publicar científicos de la Universidad de Cambridge, entre los hombres, tener niveles más altos de testosterona se relaciona con un 17% más de riesgo de enfermedad coronaria, lo que a su vez eleva el riesgo de infarto e insuficiencia cardíaca. “Cuando existe una necesidad médica para aumentar la testosterona es probable que los beneficios superen los riesgos, pero esto podría no ser así cuando se toma (esta hormona) para mejorar el rendimiento”, advierten los investigadores.

Y el doctor Mestres advierte que, además, la suplementación de testosterona puede tener un efecto rebote: “Las hormonas se autorregulan, de modo que si tomas testosterona teniendo un nivel suficiente, el eje cerebral se activa, se regula para producir menos, y puedes caer en un déficit”. Si crees que tienes baja testosterona, consulta a un médico.

tags: #relación #testosterona #emprendimiento #investigación

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