Asest

Asociación Española de Storytelling
  • Eventos
  • Áreas de especialización
    • Emprendimiento
    • Salud
    • Deporte
    • Nuevas tecnologías
    • Turismo
    • Diseño y moda
  • Comunicación
    • Artículos
    • Prensa
    • Testimonios
  • Story
  • Galería
  • Contacto
  • Acerca de
Inicio
|
Comunicación

Bernardo de Gálvez: Un Héroe Esencial en la Independencia de Estados Unidos y el Micromecenazgo para su Legado

by Admin on 21/05/2026

A finales del siglo XVIII, las trece colonias luchaban contra el yugo británico en lo que conocemos como la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América. Lo que poca gente sabe es que España tuvo un papel determinante en el sueño de libertad de las colonias, y una figura clave en este proceso fue Bernardo de Gálvez.

El Legado Olvidado de un Héroe Español

Bernardo de Gálvez y Madrid, vizconde de Galveston y conde de Gálvez, nació en Macharaviaya, en la sierra malagueña. Se dejó la piel en fronteras apaches y en el desembarco maldito de Argel. Cuando lo mandaron a Luisiana no se encontró una corte de terciopelos, sino pantanos, contrabandistas británicos, milicias mestizas, canarios recién llegados y criollos que hablaban en francés y desconfiaban en todos los idiomas.

Gobernó y combatió a la vez, que es como se gobiernan las provincias en serio. Sostuvo la paz cuando convenía y repartió plomo cuando no había otra. Y, de paso, abrió a los rebeldes de Washington la arteria de un río que abasteció pólvora, fusiles, medicinas y esperanza.

Los manuales de escuela a menudo olvidaron a Gálvez. En aquellos catecismos de historia se hablaba de batallas con nombres solemnes y de reyes con peluca, pero el andaluz que doblegó al golfo de huracanes y bayonetas para que naciera Estados Unidos era poco más que una nota a pie de página. Sin motivos aparentes, el aura de notoriedad de la familia Gálvez se extinguió con su fallecimiento y prácticamente continúa en nuestros días.

El endemismo español de olvidar a quienes nos honran, no por maldad, sino por costumbre, es una realidad. Si uno pregunta en cualquier bar de provincias por Lafayette -el francés-, más de uno te devuelve el nombre; si preguntas por Churchill, te saben citar la mitad de sus frases, o casi. Pero si preguntas por el malagueño que cerró el Golfo a los ingleses y sostuvo el segundo frente que alivió la garganta de Washington, lo normal es que alguien cambie de tema, pida otra ronda y pregunte por el partido del domingo.

Las Hazañas Militares de Gálvez

Gálvez sabía de las rarezas de la guerra: a veces un frente se decide por un huracán que hunde barcos; otras, por la cabezonería de un oficial que se empeña en seguir atacando cuando todos dan la vuelta; y otras, por un engaño sencillo como poner a tu milicia a armar ruido al norte de un fuerte británico mientras tus zapadores cavan, invisibles, las trincheras que acercan tus cañones a distancia de mosquete.

En Luisiana, donde el calor se pega como una segunda camisa, Gálvez organizó un ejército que era menos una lista de revista y más un mosaico humano: veteranos de la Corona, milicias criollas, isleños canarios, hombres libres de color, acadienses que habían huido de otras guerras, indios aliados que sabían más del bosque que cien cartógrafos.

Por eso cayó Fort Bute en Manchac con sorpresa, por eso Baton Rouge firmó su rendición tras un cañoneo breve y preciso, por eso Panmure entregó la llave sin disparar, por eso Mobile capituló pese a los temporales que parecían aliados de Su Majestad Británica. Y por eso, sobre todo por eso, Pensacola -la pieza mayor- se rindió tras sesenta y un días de asedio, una entrada de leyenda por el canal y una explosión que voló un polvorín y las últimas resistencias.

El 18 de marzo de 1781, a la entrada de la bahía de Pensacola, Gálvez hizo lo que debe hacer un jefe cuando la cadena de mando se convierte en cadena de excusas: tomó el Galveztown, izó su bandera y entró. No fue una bravata suicida, fue cálculo: conocía sondas, había observado la altura de las baterías británicas, sabía que el ángulo imposible de los cañones le regalaba unos metros de vida. Pero sobre todo sabía que, si él no cruzaba, nadie cruzaría. Después vinieron sesenta y un días de asedio, lluvia que encharcaba las trincheras y un cañonazo que convirtió un polvorín en hoguera. La capitulación de Pensacola liberó el Golfo para España, alivió la presión sobre el frente principal y permitió que dinero español recaudado en La Habana financiara a la flota francesa que bloqueó Yorktown, el asedio que puso de rodillas a Cornwallis y cerró la guerra.

Reconocimiento Post Mortem en Estados Unidos

El reconocimiento a Bernardo de Gálvez en Estados Unidos ha llegado, aunque tardío. El Congreso de EEUU aprobó la concesión de la ciudadanía a Bernardo de Gálvez el 9 de enero de 2014 por “actuar como un héroe de la Guerra de la Independencia que arriesgó su vida por la libertad del pueblo de los Estados Unidos proporcionando suministros, inteligencia y apoyo militar al esfuerzo de guerra”.

En 2014, el Congreso de Estados Unidos aprobó y promulgó la ley que confiere la ciudadanía honoraria a Bernardo de Gálvez -un honor reservado a poquísimos-. Otros receptores de este alto honor fueron Winston Churchill, Raúl Wallenberg o la Madre Teresa de Calcuta.

Ese mismo año, llegó la condecoración que los estadounidenses reservan a pocos: el título de ciudadano honorario. No es una cortesía de sobremesa: es una distinción rarísima -apenas concedida en contadísimas ocasiones- y fue otorgada por ley del 113º Congreso, promulgada el 16 de diciembre de 2014. Allí, negro sobre blanco, se reconoce a Bernardo de Gálvez y Madrid, vizconde de Galveston y conde de Gálvez, como “héroe de la Guerra de Independencia” por su contribución logística y militar.

En el Capitolio, el retrato de Gálvez -el de Carlos Monserrate Carreño, copia de un original dieciochesco- cuelga desde 2014, cumpliendo al fin una promesa que el Congreso había formulado en 1783. Tardaron dos siglos y pico en colgarlo, pero lo colgaron. Y allí está, como recordatorio de que el Misisipi y el Golfo se ganaron a golpe de marina española y logística pertinaz.

En Washington D. C. hay una estatua ecuestre regalada por España en el Bicentenario, bajo la órbita del National Park Service. Es la presencia permanente de un español entre los “libertadores” que recuerdan la independencia del vecino.

BERNARDO DE GÁLVEZ, UN LEGADO VIVO | Documental Completo

El rastro de Gálvez se vuelve mapa en el litoral del Golfo. Galveston, Texas, lleva su apellido -no porque él pisara la isla, que no la pisó, sino porque desde su despacho ordenó el primer reconocimiento de aquella costa y el cartógrafo José de Evía bautizó bahía e isla en su honor-. Hoy lo explica, con la naturalidad de quien presume de padre, la propia oficina de turismo de la ciudad: nos llamamos así por Bernardo de Gálvez. En 1911, junto al malecón, levantaron un hotel que también lleva su nombre.

En Luisiana, la St. Bernard Parish -la parroquia de San Bernardo- tiene una historia con doble fondo: el santo que figura en el papel sirve, de facto, para nombrar al gobernador español a quien los colonos quisieron honrar sin provocar un síncope al registrador anglófono.

En Pensacola, donde Gálvez le ganó la partida a la mayor guarnición británica de Florida occidental, levantaron hace unos años un monumento ecuestre orientado hacia el viejo Fuerte George. Cada 8 de mayo, “Día de Gálvez”, desfilan sociedades patrióticas, se pronuncian discursos, suena alguna marcha y el bronce vuelve a galopar en la memoria.

En junio de 2024, el Secretario de la Marina de los Estados Unidos anunció que la FFG-67, sexta fragata de la nueva clase Constellation, llevará el nombre USS Gálvez. No es un homenaje simbólico: es acero, astillero y bandera; es un casco que navegará con el apellido de un español por los mismos mares que un día aseguró para la independencia.

Cronología del Reconocimiento a Bernardo de Gálvez en EEUU

La siguiente tabla resume los momentos clave en el reconocimiento de Bernardo de Gálvez en Estados Unidos:

Fecha Evento Descripción
1783 Promesa del Congreso Continental Aprobación para colgar un retrato de Bernardo de Gálvez en conmemoración de su servicio a EEUU.
1784 Retrato de Maella El cuadro original, encargado al pintor Mariano Salvador Maella, nunca llegó a su destino en EEUU.
2014 Aprobación de Ciudadanía Honoraria El Congreso de EEUU aprobó la concesión de la ciudadanía a Bernardo de Gálvez por su rol en la Guerra de Independencia.
9 de diciembre de 2014 Cumplimiento de la Promesa del Congreso El Congreso de EEUU repitió el honor concedido hace 231 años, cumpliendo la promesa de colgar su retrato.
16 de diciembre de 2014 Concesión Oficial de Ciudadanía Honoraria El Presidente Barack Obama otorgó la ciudadanía honoraria de EEUU a Gálvez por su apoyo excepcional.
Desde 2014 Retrato en el Capitolio El retrato de Gálvez (copia de Carlos Monserrate Carreño) cuelga en el Capitolio.
Cada 8 de mayo Día de Gálvez en Pensacola Celebración con desfiles, discursos y el monumento ecuestre en Pensacola.
Junio de 2024 Fragata USS Gálvez El Secretario de la Marina de los Estados Unidos anunció que la FFG-67, llevará el nombre USS Gálvez.

La Asociación Cultural Bernardo de Gálvez y Gallardo

En recuerdo y homenaje a tan extraordinaria figura, se constituyó en Málaga el 1 de mayo del año dos mil ocho la Asociación Cultural Bernardo de Gálvez y Gallardo, Conde de Gálvez. Esta organización de naturaleza asociativa y sin ánimo de lucro busca mantener viva la memoria y el legado de Gálvez.

Desde su creación, la asociación ha desarrollado numerosas actividades públicas como conferencias, conciertos y programas de radio y televisión. La investigación de fuentes primarias en archivos y bibliotecas españoles y extranjeros ha permitido localizar un importantísimo caudal de información sobre la figura del Conde de Gálvez.

Micromecenazgo para la Divulgación de su Historia

“Bernardo de Gálvez. Pensacola 1781” nos narra los hechos acontecidos a la llegada de las tropas españolas a la bahía de Pensacola, y el posterior asedio de la ciudad, poniendo especial cuidado en la documentación y permitiéndonos conocer algunos de los personajes determinantes de la batalla.

Este cómic se realizó por encargo del Ministerio de Defensa para su difusión en la exposición en Casa América de Madrid, sobre Bernardo de Gálvez, a finales del 2015. Con una mezcla entre la ficción y la recreación histórica, el lector podrá descubrir de forma amena los detalles de aquella hazaña y recrearse en la meticulosidad del trabajo de documentación.

Actualmente, se buscan apoyos a través del micromecenazgo para continuar con la difusión de esta importante historia. Las recompensas por el apoyo incluyen ejemplares del cómic impreso (56 páginas a color en formato de 270x200mm con tapa dura) y treinta y seis bocetos a lápiz en tamaño A3 de las páginas del cómic. Estas recompensas se pueden combinar con descuentos, tal y como se puede comprobar en el listado de recompensas.

La biografía de Gálvez también sirve para recordar que la grandeza política cabe en lo doméstico. Se casó en secreto con una criolla, Felicitas de Saint-Maxent, y levantó familia en campaña; repobló con isleños canarios y malagueños; trató a los prisioneros con una humanidad que en su tiempo era casi subversiva; escribió, sobre los apaches, que la mala paz es preferible a la buena guerra cuando el comercio puede domesticar la violencia. A su muerte, con cuarenta años mal contados, llevaba encima las cicatrices de tres continentes. España lo hizo virrey de Nueva España cuando el cuerpo ya empezaba a pasar factura; en México lo recuerdan compasivo ante la hambruna, campechano en el trato, con un punto teatral en las fiestas populares que gusta al pueblo.

tags: #micromecenazgo #bernardo #de #galvez

Publicaciones populares:

  • guía detallada sobre activos financieros y su clasificación contable
  • análisis de la literatura científica en emprendimiento
  • Encuentra tu próximo negocio en Castro Urdiales
  • Software ERP para medicamentos veterinarios
  • Principios Lean Startup
Asest © 2025. Privacy Policy