Activos Financieros: Definición, Características y Clasificación bajo NIIF para PYMES
En el complejo engranaje de la economía global, la riqueza no solo se mide en bienes tangibles como fábricas o terrenos, sino en derechos de cobro y títulos que representan valor económico. Para cualquier inversor, los activos financieros son uno de los instrumentos más importantes. En realidad, son el principal producto en el que se invierte con el objetivo de obtener una cierta rentabilidad. Los activos financieros permiten al inversor generar ingresos y al emisor del activo financiarse.
¿Qué es un Activo Financiero?
Un activo financiero es un documento o título emitido por una empresa, banco o entidad pública que otorga a su propietario una serie de derechos, el más importante de los cuales es la posibilidad de obtener un rendimiento. Los activos financieros son bienes o derechos con un determinado valor y con capacidad de generar ingresos o de ser convertidos en dinero. En concreto, son títulos que dan el derecho al poseedor a recibir unos ingresos en el futuro provenientes del emisor de dicho título.
A diferencia de los activos tangibles, como una vivienda, un terreno o un cuadro, los activos financieros no tienen un valor físico como tal. El comprador, que puede ser una persona física o jurídica, tiene en su haber un activo; y el emisor, que es un ente con personalidad jurídica (empresas, gobiernos, organizaciones, etc.), tiene un pasivo. Es decir, debe cierta cantidad de dinero al poseedor del activo. Este instrumento financiero otorga a su comprador el derecho a recibir ingresos futuros o activos (generalmente dinero en efectivo) por parte del vendedor o emisor.
El propósito de los activos financieros es que los entes que necesiten financiación para llevar a cabo su actividad (el emisor del activo) la consigan de aquellos que tienen recursos para prestarles el dinero, y que los ahorradores (el comprador del activo) logren canalizar sus recursos monetarios hacia el emisor del activo a cambio de una rentabilidad.
En términos estrictamente contables y según las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), el activo financiero es cualquier activo que sea efectivo (dinero en caja o bancos), un instrumento de patrimonio de otra empresa (acciones), o un derecho contractual a recibir efectivo u otro activo financiero de un tercero. También incluye el derecho a intercambiar activos o pasivos financieros con terceros en condiciones potencialmente favorables. Cualquier instrumento que figure en tu balance como efectivo, derechos de cobro o inversión es un activo financiero. En contabilidad, significa que la empresa posee un recurso controlado (derecho) del que espera obtener beneficios económicos futuros en forma de flujos de efectivo.
A diferencia de los activos reales (como un inmueble, una máquina o una patente), que generan riqueza por su uso productivo directo, los activos financieros no incrementan la riqueza general del país por sí mismos, sino que representan un pasivo para alguien más. Son un derecho sobre los activos reales o sobre los ingresos que estos generan. Cuando una empresa necesita capital, emite un activo financiero (una acción o un bono) que es adquirido por un inversor. Para la empresa emisora es un pasivo o patrimonio neto; para el inversor, es una inversión en activos financieros que espera rentabilizar. Esta dualidad es la esencia de los mercados financieros: lo que para uno es deuda, para otro es activo.
Principales Características de los Activos Financieros
Cualquier inversor o director financiero, al evaluar cuál es un activo financiero adecuado para su cartera, debe analizar tres características fundamentales, conocidas como el “triángulo de la inversión”. Estas tres características básicas de cualquier activo financiero son la rentabilidad, el riesgo y la liquidez. Todos estos atributos están estrechamente relacionados entre sí.
- Rentabilidad: Es la recompensa que recibe el poseedor del activo a cambio de renunciar a su dinero durante un periodo de tiempo. Se expresa en el tipo de interés, por lo que a mayor tipo de interés, mayor rentabilidad ofrece un activo financiero. Para cualquier inversor, este es el principal objetivo al adquirir un activo financiero. En el caso de los activos financieros de renta fija, esta rentabilidad está definida por los tipos de interés, que se expresan en porcentaje del capital invertido. Con respecto a los productos de renta variable, la rentabilidad depende de otros muchos factores, pero no está garantizada.
- Riesgo: Conllevan un riesgo, lo que indica que existe la posibilidad de perder parte de la inversión. Expresa la probabilidad de que el emisor no cumpla con sus compromisos de pago o de que el valor del activo fluctúe negativamente (riesgo de mercado). El riesgo depende directamente de la solvencia de quien emite los activos financieros. Existe una relación directa entre rentabilidad y riesgo: a mayor riesgo, mayor potencial de rentabilidad, pero también mayor es el nivel de tolerancia ante pérdidas. El riesgo está estrechamente correlacionado con la rentabilidad de manera inversa.
- Liquidez: Es la facilidad que tiene un activo para convertirse en dinero en efectivo sin sufrir pérdidas. Es la capacidad de transformar el activo en dinero efectivo (cash) rápidamente y sin sufrir pérdidas significativas de valor. El dinero en efectivo es el activo más líquido por excelencia. Este atributo también está relacionado con los anteriores: cuanto más difícil sea convertir un activo en dinero, mayor riesgo tendrá; y mientras más complicado sea cambiarlo por dinero, mayor podrá ser la rentabilidad.
Además, es importante considerar la divisibilidad y la reversibilidad. La divisibilidad permite que un activo financiero de gran valor (como una emisión de deuda de 1.000 millones) se fragmente en pequeñas participaciones accesibles para el inversor minorista. La reversibilidad se refiere a los costes de transacción (comisiones, impuestos) necesarios para comprar y vender el activo; cuanto menores sean estos costes, más eficiente es el activo financiero.
Los Activos Financieros según NIIF para PYMES
Los instrumentos financieros son esenciales en el día a día de cualquier empresa: cuentas por cobrar, préstamos, inversiones o deudas. Según las NIIF, y en especial la NIIF 9, es fundamental no solo registrarlos de manera adecuada, sino también clasificarlos y medirlos de acuerdo con el modelo de negocio y los flujos contractuales. Un instrumento financiero es un contrato que genera un activo financiero en una entidad y, al mismo tiempo, crea un pasivo financiero o un instrumento de patrimonio en otra. El tratamiento contable de estos instrumentos financieros se basa principalmente en la Norma Internacional de Información Financiera 9 (NIIF 9 - Instrumentos Financieros).
El reconocimiento implica registrar un activo o pasivo financiero en el Estado de Situación Financiera. Anteriormente, estos procesos se regían por la NIC 39 “Instrumentos Financieros: Reconocimiento y Medición”; sin embargo, el estándar aplicable es la NIIF 9, que simplifica la clasificación al centrarse en la sustancia financiera en lugar de la forma legal. En Colombia, las NIIF están completamente implementadas de acuerdo con el marco técnico establecido por el Decreto 2420 de 2015 y sus actualizaciones. Se destaca especialmente la NIIF 9 - Instrumentos Financieros, uno de los estándares más consultados y revisados debido a su impacto en los estados financieros.
Según el Marco Técnico Normativo del Decreto 3022 del 27 de diciembre de 2013, que establece las NIIF para PYMES, un activo se define como "un recurso controlado por la entidad como resultado de sucesos pasados, del que la entidad espera obtener, en el futuro, beneficios económicos". La aplicación de las NIIF ha tenido un impacto significativo en la contabilidad y el reporte financiero de las entidades colombianas, al modificar la forma de registrar, medir, presentar y revelar los hechos económicos. Las NIIF se basan en el modelo de valor razonable, que consiste en medir los activos y pasivos al precio que se recibiría o pagaría en una transacción.
NIIF 9 Instrumentos Financieros, Teoría y Práctica
Clasificación y Medición de Activos Financieros bajo NIIF 9 (para PYMES)
Bajo la NIIF 9, los activos financieros se clasifican con base en el modelo de negocio y en las características de los flujos contractuales (prueba SPPI).
- Activos financieros a Costo Amortizado: Son aquellos que se mantienen para cobrar flujos de efectivo contractuales (principal e intereses) en fechas específicas. El ejemplo clásico son los préstamos concedidos o las cuentas a cobrar de clientes. Se valoran inicialmente por su valor razonable y posteriormente por su costo amortizado usando el método del interés efectivo, reconociendo los intereses devengados en el estado de resultados.
- Activos financieros al Valor Razonable con cambios en Resultados (P&G): Son aquellos que se miden al valor razonable en cada fecha de cierre, reconociendo las variaciones en el estado de resultados. Esta categoría incluye los activos financieros que se mantienen con fines de negociación, los derivados y aquellos que no cumplen los criterios para medirse al costo amortizado o al valor razonable con cambios en el ORI. Se determinan al valor razonable en cada fecha de cierre, reconociendo las variaciones en el Estado de Resultados.
- Activos financieros al Valor Razonable con cambios en Otro Resultado Integral (ORI): Se calculan al valor razonable en cada fecha de cierre, reconociendo las variaciones en el Otro Resultado Integral (ORI).
Es importante señalar que, en el plan para PYMES, la norma que desarrolla los activos financieros es la número 8. Esta distinción es crucial, ya que los activos financieros a menudo se tratan desde la perspectiva de empresas que no son PYMES. Al estudiar carteras referidas a "Activos Financieros disponibles para la venta", se observa que los cambios de valor se llevan al Patrimonio Neto hasta el momento de la venta, para lo cual se usan cuentas del grupo 8 y 9. Esta particularidad es una de las diferencias importantes a considerar en el marco contable de las PYMES.
Una correcta clasificación es vital porque afecta a los ratios financieros de la empresa. Si una empresa clasifica un bono como «mantenido a vencimiento», las bajadas de precio por subidas de tipos de interés no le afectan contablemente. Si lo clasifica como «para negociar», esa misma bajada de precio le generará pérdidas inmediatas.
Tabla de Clasificación y Medición de Activos Financieros bajo NIIF 9
| Categoría NIIF 9 | Criterio Principal de Clasificación | Medición Posterior | Impacto de Cambios de Valor |
|---|---|---|---|
| Costo Amortizado | Modelo de negocio para mantener los activos y cobrar flujos de efectivo contractuales (prueba SPPI). | Costo amortizado, usando el método del interés efectivo. | Intereses devengados en el Estado de Resultados. |
| Valor Razonable con cambios en Resultados (P&G) | Activos mantenidos con fines de negociación; no cumplen criterios para costo amortizado o VR con cambios en ORI. | Valor razonable. | Ganancias o pérdidas en el Estado de Resultados. |
| Valor Razonable con cambios en Otro Resultado Integral (ORI) | Activos para cobrar flujos de efectivo contractuales y venderlos (prueba SPPI y modelo de negocio). | Valor razonable. | Ganancias o pérdidas en el Otro Resultado Integral (ORI), reclasificadas a P&G en venta (para deuda). Para patrimonio, pueden no reclasificarse. |
Además, para la gestión del riesgo crediticio, se consideran tres etapas:
- Stage 1 - Riesgo crediticio sin incremento significativo.
- Stage 2 - Incremento significativo del riesgo de crédito.
- Stage 3 - Activo con deterioro crediticio.
Tipos Comunes de Activos Financieros
El universo financiero es vasto, pero podemos agrupar los tipos de activos financieros en categorías según su naturaleza (renta fija vs. variable), su plazo (mercado monetario vs. mercado de capitales) o la base de la propiedad. Conocer estos tipos es esencial para diversificar cualquier cartera de inversión.
Según el Tipo de Rentabilidad
- Renta Fija: Son aquellos en los que el emisor (puede ser, en este caso, las administraciones públicas o una empresa) se compromete a devolver el capital invertido al cabo de un período de tiempo, previamente establecido, y una cierta rentabilidad (acordada con anterioridad). Este tipo de activos financieros implica un menor riesgo, pero también menos rentabilidad para el inversor.
- Renta Variable: Son aquellos que no garantizan ni el capital invertido ni una rentabilidad fijada de antemano. El inversor no conoce la rentabilidad que va a generar la compra del activo, ni siquiera si el emisor va a devolver la cantidad adeudada, por lo que se corre el riesgo de perder la inversión parcial o totalmente. Estos tipos de activos financieros suponen un mayor riesgo, pero pueden ofrecer mayores rentabilidades.
Según el Plazo de Vencimiento
- A corto plazo: Son aquellos que se amortizan en un plazo inferior a los 12 meses. En general, son los que más liquidez tienen y, al mismo tiempo, los que tienen un riesgo más bajo, pero su rentabilidad es menor.
- A medio/largo plazo o indefinido: Si el plazo para acabar de amortizar un activo financiero es superior a 12 meses, se considera a medio o largo plazo. Pueden llegar a tener un vencimiento de 10 años o incluso ser de duración indefinida, como en las acciones. Al renunciar al capital un mayor lapso de tiempo, suelen ofrecer mayor rentabilidad.
Según la Base de la Propiedad
- Acreedor: El emisor del activo en cuestión se convierte en un acreedor del poseedor del mismo, como ocurre con los bonos o los depósitos.
- Propietario: La compra del activo financiero convierte al inversor en propietario, parcial o total, del ente que lo emite. Tal es el caso de las acciones de empresas.
Según los Mercados en los que se Negocia
- Mercado primario: Cuando los activos financieros son creados por primera vez, se adquieren en el mercado primario.
- Mercado secundario: Una vez comprado un título por primera vez, cabe la posibilidad de venderlo a un tercero. Esta operación se realiza en un mercado secundario.
Ejemplos de Activos Financieros
Algunos ejemplos de los activos financieros que más abundan en los mercados son los siguientes. Por supuesto, existen muchos más y con diferentes características:
- Dinero de curso legal: Son emisiones de deuda de los bancos centrales de cada país y son el activo financiero con más liquidez, dado que con él se pueden obtener bienes, servicios u otras divisas de manera directa. Aunque se considera un activo de bajo riesgo, sí que pierde valor a lo largo del tiempo debido a la inflación, o también puede ver mermado su valor frente a otras divisas.
- Acciones: Este tipo de activo financiero de renta variable permite a su poseedor ser dueño parcial o total de la empresa. La rentabilidad vendrá dada por las variaciones del valor de la empresa en el mercado en que se negocien las acciones. También existe una segunda vía de rentabilidad mediante los dividendos, que son parte de las ganancias que la empresa distribuye entre sus accionistas. Este tipo de activo financiero es bastante líquido, sin embargo, el riesgo asociado es medio o alto.
- Fondos de inversión: Se trata de un vehículo de inversión colectiva en el que varios inversores aportan capital para comprar activos conjuntamente. Los hay de diferentes tipos y con diversas estrategias de inversión, por lo tanto, el riesgo, la liquidez y la rentabilidad cambian según las características del fondo.
- Deuda pública: Son activos de renta fija, normalmente a medio y largo plazo, que emiten los estados para financiar sus partidas de gasto. Se consideran de bajo riesgo dado que es el propio gobierno el emisor y el que se compromete a su devolución. Un ejemplo son las Letras del Tesoro.
- Pagarés empresariales: Los pagarés de empresas son un instrumento financiero que utilizan las empresas para financiarse a corto plazo. Aunque la rentabilidad puede ser bastante alta, también suponen un riesgo alto.
- Depósitos a plazo fijo: Son cuentas bancarias en que se deposita una cantidad de dinero, dinero que deberá mantenerse en la cuenta hasta la fecha del vencimiento.
Activos Financieros vs. Pasivos Financieros
La distinción conceptual es clara. La principal diferencia entre activos y pasivos financieros es que estos últimos suponen un gasto, por tanto, reducen el capital del inversor o ahorrador. En cambio, los activos financieros suelen generar intereses. Consecuentemente, si lo que buscas es obtener una rentabilidad con tus ahorros, elige activos financieros.
El activo financiero nace para el titular (inversor/acreedor) y representa un derecho de cobro y una entrada futura de fondos. El pasivo financiero nace para el emisor (deudor) y representa una obligación de pago y una salida futura de fondos. Para un inversor, un bono es un activo financiero (inversión). Para el emisor de ese bono, es un pasivo financiero (deuda) con la obligación de pago. La misma pieza de papel (el bono) es activo para uno y pasivo para otro. Los pasivos financieros al valor razonable con cambios en resultados se miden al valor razonable en cada fecha de cierre, reconociendo las variaciones en el estado de resultados. Los pasivos financieros a costo amortizado dan cuenta del costo amortizado usando el método del interés efectivo, reconociendo los intereses devengados en el estado de resultados.
Otra diferencia es que, por lo general, para adquirir un activo financiero solo necesitas tener dinero, mientras que para obtener un pasivo financiero es probable que tengas que cumplir los requisitos del emisor. Es fundamental comprender que el Patrimonio Neto es, en realidad, la diferencia residual entre los activos y los pasivos. Mientras que los pasivos financieros tienen una fecha de vencimiento y una exigibilidad contractual (si no pagas, quiebras), el patrimonio neto (acciones propias) es un "pasivo no exigible" con el accionista.
Consideraciones al Elegir un Activo Financiero
Para elegir un activo financiero debes tener en cuenta los siguientes aspectos. Lo primero que ha de hacer una persona antes de invertir es analizar cuál es su perfil de inversor, definiendo su mayor o menor aversión al riesgo, su patrimonio, y sus necesidades y objetivos vitales.
- Perfil de inversor: ¿Eres un inversor moderado o un inversor agresivo? Conocer tu perfil de inversor es esencial para elegir un activo financiero. Si lo desconoces, solo tienes que hacerte la pregunta: ¿qué riesgo quiero asumir?
- Plazo: ¿Cuánto tiempo estás dispuesto a renunciar a tu dinero? Si no lo necesitas a corto o medio plazo, podrás optar por inversiones a largo plazo que ofrezcan una mayor rentabilidad.
- Rentabilidad: Es un punto de vital importancia a la hora de elegir un activo financiero. Para conocerla es necesario comprobar las comisiones que pueden cargarnos, ya que la reducen. En cualquier caso, recuerda que no se pueden satisfacer a la vez las tres características deseables de un activo financiero: alta rentabilidad y liquidez y bajo riesgo.
Independientemente de tu elección, no olvides diversificar para reducir el riesgo total de tu cartera de inversión. El segundo paso es estudiar las características de cada tipo de activo y tener claro que todo producto de inversión tiene sus riesgos.
Un Ejemplo del Riesgo en Activos Financieros
Un ahorrador conservador acudió a su banco buscando "algo seguro como un depósito". Le ofrecieron "Participaciones Preferentes" con una rentabilidad del 7%. El problema: Las preferentes son un activo híbrido complejo. No son deuda pura (pasivo exigible para el banco), sino que contablemente computan como recursos propios (patrimonio) del banco en ciertos casos. Si el banco no tiene beneficios, no paga cupón (el interés no es obligatorio). El desenlace: El banco tuvo pérdidas y el valor de las preferentes en el mercado secundario cayó un 80%. El ahorrador descubrió que su "activo seguro" era en realidad un activo perpetuo, ilíquido y de altísimo riesgo.
