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Comunicación

Valores y Principios: Pilares de la Ética en las Escuelas de Negocios y la Empresa

by Admin on 24/05/2026

La ética en los negocios se refiere a un conjunto de normas y principios que guían la conducta de una empresa y sus empleados, tanto en sus interacciones internas como externas. Estos principios éticos, que provienen de la filosofía moral, dictan lo que es correcto o incorrecto, lo bueno o malo, en el contexto empresarial. La ética es un aspecto clave en la toma de decisiones empresariales, ya que impacta directamente en la reputación, sostenibilidad y éxito de la organización.

La construcción de una empresa inicia con la motivación de sus fundadores y la cuidadosa planificación de sus objetivos. No obstante, para consolidar su posición y cultivar una cultura laboral sólida en el mercado, resulta esencial forjar los valores empresariales, ya que estos constituyen los pilares fundamentales que definen los principios organizativos. A lo largo de este artículo, exploraremos la naturaleza de los valores de una empresa y destacaremos aquellos que se consideran fundamentales para el desarrollo y la integridad de la organización.

Origen de la Ética en los Negocios

La consideración de la ética en los negocios hunde sus raíces en los orígenes de la lógica económica del capitalismo moderno. Las concepciones modernas del comportamiento económico nacen de la mano de la ética protestante calvinista, como bien describe Max Weber en su obra clásica «La ética protestante y el espíritu del capitalismo». Esta corriente ética, centrada en el esfuerzo y la mejora, fue adoptada por los primeros teóricos de la economía política, como Adam Smith, quien en «La teoría de los sentimientos morales» y «La riqueza de las naciones» estableció las bases de la ética empresarial moderna.

Según José Vera, docente de la UEMC Business School (anteriormente conocida como Escuela de Negocios y Dirección), la ética en los negocios surgió en el momento en que se llevó a cabo la primera transacción comercial. Con el paso del tiempo, se ha ido hablando cada vez más de la ética empresarial debido a los desafíos y contravenciones morales en el mundo moderno.

¿Por qué es crucial la ética en los negocios?

La ética empresarial no solo es un conjunto de reglas o códigos, sino que es un principio fundamental para el desarrollo sostenible de las empresas. Como señala Daniel Prieto, docente de un MBA online, «las directrices de comportamiento ético deben ser promovidas activamente dentro de las organizaciones para fortalecer las relaciones entre empleados, empresas y la sociedad». Este enfoque es especialmente importante en tiempos de incertidumbre, donde la ética puede ser un diferenciador clave para los líderes empresariales.

A lo largo del tiempo, la ética ha demostrado ser un valor que no solo mejora el clima laboral, sino que también impulsa el éxito a largo plazo de las compañías. Empresas que priorizan comportamientos éticos tienden a atraer mejores empleados, generar más confianza entre sus clientes y captar inversiones de manera más eficiente.

La definición precisa de los valores de una empresa no solo es una práctica recomendada, sino una estrategia integral para la organización. Estos valores de una empresa constituyen los cimientos sobre los cuales se levanta la marca empresarial, ejerciendo una profunda influencia en la percepción que tanto empleados como clientes tienen de la organización.

Beneficios de la ética en los negocios

Adoptar principios éticos no solo es una obligación moral, sino que también ofrece una serie de beneficios tangibles para las empresas. Entre ellos destacan:

  • Reputación e imagen empresarial mejorada: Los clientes valoran cada vez más la ética de las empresas con las que hacen negocios.
  • Retención del talento: Los empleados valoran trabajar en entornos donde se respeten sus derechos y opiniones.
  • Mayor productividad: Un entorno laboral basado en la ética permite que los empleados se sientan motivados al saber que contribuyen a algo más grande que ellos mismos, lo cual se traduce en un aumento de la productividad.
  • Construir la cultura organizacional: Establecer valores claros ayuda a construir una cultura coherente y compartida entre los miembros del equipo, promoviendo la cohesión, la identidad y la motivación.
  • Atracción y retención de talento: Las empresas con valores bien definidos son atractivas para profesionales que comparten esas creencias. Además, contribuyen a la retención de empleados al proporcionar un entorno donde los colaboradores se sienten alineados con la misión y visión de la empresa.
  • Adaptabilidad y resiliencia en la toma de decisiones: Los valores ayudan a la empresa a mantener su integridad y a tomar decisiones coherentes incluso en situaciones adversas, fomentando la resiliencia y la capacidad de adaptación.
  • Diferenciación en el mercado: Los clientes cada vez más valoran las organizaciones que demuestran un compromiso auténtico con valores éticos, sociales y genuinos.

Hace ya medio siglo, autores como Octave Gelinier enumeraban, entre los indicadores a tener en cuenta para el diagnóstico de la situación de una empresa y para la evaluación de sus expectativas de futuro, el grado de acuerdo de sus acciones con el interés general de la comunidad en la que la empresa desarrolla sus actividades. Dicho de otro modo, que el éxito empresarial sostenible va de la mano de los planteamientos éticos.

Fuente: Elaboración propia.

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La empresa como agente de transformación social

La empresa, como parte de la sociedad y, como empresa ciudadana, tiene la responsabilidad de contribuir positivamente para tratar de solucionar los problemas de la sociedad. Muchos de los grandes problemas sociales están relacionados con una creciente deshumanización. Para que las empresas puedan ejercer este papel fundamental como agentes de cambio social positivo han de ser empresas éticas, orientadas a valores y fundamentadas en las virtudes. De esta manera, entendemos que el carácter moral de las organizaciones que procuran el desarrollo moral y material de sus personas puede contribuir a una regeneración moral de la sociedad que vuelva a hacer de la persona el pilar de la sociedad.

Frente a los problemas anteriormente señalados, el cultivo de la humanidad en la empresa, a través del fomento de una ética de las virtudes, se presenta como una solución para mejorar a las personas, a la misma empresa y, por extensión, a la sociedad. Partiendo de la premisa de que las sociedades se desarrollan, en parte, a través de las empresas y las empresas, a través de las personas y las personas, a su vez, a través de una ética enraizada en valores y virtudes. Desde este enfoque, tiene sentido definir la empresa como una comunidad de personas.

Ilustración 1. Círculo de impacto del ethos virtuoso. Fuente: Elaboración propia.

Consideramos que el planteamiento presentado es importante por el gran impacto que puede tener el círculo de ethos virtuoso. A través del trabajo, del desempeño diario, los profesionales no sólo hacen cosas (productos o servicios) sino que, también, se hacen ellos mismos, configuran su propia personalidad, contribuyendo, al mismo tiempo, a formar el carácter de la empresa y al desarrollo de la sociedad: “A través de nuestro trabajo no sólo hacemos cosas, sino que nos hacemos a nosotros mismos, y contribuimos al desarrollo de la personalidad de los demás y al desarrollo de las sociedades donde actuamos” (Fontodrona y Argandoña, 2011, 4). El trabajo se presenta así, como una herramienta de realización y de perfeccionamiento humano.

La expulsión de la persona o la expulsión de “lo personal” en el entorno laboral se presenta como uno de los grandes problemas de la empresa, pero, también, de la sociedad. La deshumanización del entorno empresarial es un tema al que hacen referencia, con especial énfasis, autores como Melendo (1990, 2008) y Llano (2000, 2011), llegando, incluso, a considerarlo como el problema fundamental del occidente moderno.

La persona como punto de partida

Responder a la pregunta por la persona es el paso previo y necesario para poder justificar por qué la persona es o ha de ser el centro y fin de la organización. El concepto antropológico que tengan los directivos de la empresa será decisivo, también, para establecer la importancia de la ética en la empresa y poder llevar a cabo una verdadera gestión humanista. Solo una concepción integral y multidimensional del ser humano que entienda a la persona como fin en sí misma, puede ofrecer un soporte sólido que justifique la prioridad del ser humano sobre cualquier otro elemento de la empresa.

La economía del siglo XVII separó todo aquello que tenía que ver con lo económico, de la esfera, propiamente personal, de la ética y de los valores humanos. El paradigma del homo oeconomicus surge en la doctrina teórica de la economía clásica como un sujeto que basa sus decisiones en criterios puramente económicos y que da prioridad a sus intereses particulares frente cualquier otro criterio que pudiera condicionar su decisión. Son muchos los autores que han denunciado la falacia de este concepto erróneo del ser humano como hombre puramente económico, entre ellos podemos citar a Sen y Kliskberg (2007), Yunus (2008), Lehmann (2008), Mintzberg (2015) o Melé (2015).

Melé y González-Cantón (2015) sostienen que esta noción de homo oeconomicus se ha trasladado a la dirección y a la gestión empresarial, pero resulta un modelo erróneo que dista mucho de las personas reales, del homo humanus. Autores como Lehmann (2008) o Thaler (2018) afirman que los factores extraeconómicos influyen, en gran medida, en la economía. El homo humanus de Melé o “ser humano real” de Sen y Yunus, se apoya en un concepto multidimensional de la persona, teniendo en cuenta sus capacidades, sus necesidades, sus valores y su dignidad intrínseca. La humanización de la economía y de la empresa exige, necesariamente, la adopción de una posición antropológica como sólido punto de partida.

Cómo implementar la ética en los negocios

La implementación de la ética en los negocios requiere un enfoque estructurado y continuo. Existen diversas formas de introducir y mantener la ética en la cultura organizacional:

  • Establecer un Código de Conducta: Un código ético bien definido y comunicado es fundamental para guiar el comportamiento de los empleados y asegurar que la empresa siga prácticas responsables. Este documento debe incluir una serie de principios y pautas claras que guíen la conducta de la organización. Para que el código ético no se quede en una simple declaración de intenciones, es necesario que se supervise su aplicación. Para ello, se puede crear un comité de ética encargado de revisar el cumplimiento del código, coordinar actividades y actualizar sus contenidos según sea necesario.
  • Fomentar el buen gobierno corporativo: En las grandes corporaciones, el Consejo de Administración debe liderar el cumplimiento de normas de buen gobierno, promoviendo prácticas éticas en toda la estructura de la empresa.
  • Comunicación Clara y Consistente: Asegurarse de que los valores estén claramente definidos y comunicados de manera consistente su importancia a través de comunicados internos, reuniones, sitios web…
  • Integración en la Cultura Organizacional: Incorporar los valores en la cultura organizacional, desde el proceso de contratación hasta la evaluación del desempeño.
  • Formación y Desarrollo: Proporcionar capacitación regular sobre los valores de la empresa, incluyendo talleres, seminarios web o programas de desarrollo profesional que refuercen la importancia de los valores en el comportamiento y la toma de decisiones.
  • Participación de los Empleados: Fomentar la participación de los empleados en la definición y promoción de los valores, ya sea en foros internos o iniciativas que fortalezcan el sentido de pertenencia.
  • Participación en la Comunidad: Demostrar los valores de la empresa a través de iniciativas de responsabilidad social corporativa y participación en la comunidad. Esto no solo contribuye a la imagen corporativa, sino que también refuerza la autenticidad de los valores.
  • Canal de Retroalimentación Abierto: Establecer un canal de comunicación interna para que los empleados puedan expresar sus opiniones y preocupaciones sobre la implementación de los valores.

10 valores fundamentales que una empresa debe fomentar

Los valores que una empresa debe cultivar pueden variar en función del sector, la industria, la cultura y la naturaleza de la organización. A pesar de esta diversidad, existen ciertos valores universales que se consideran fundamentales para el desempeño empresarial ético, sostenible y alineado con las expectativas actuales.

  1. Integridad: Actuar con honestidad, transparencia y coherencia.
  2. Excelencia: Búsqueda constante de alta calidad en productos y servicios.
  3. Responsabilidad social y sostenibilidad: Contribuir activamente a la mejora social y protección del medio ambiente.
  4. Personas en el centro: Valorar a empleados y clientes, promoviendo bienestar e igualdad.
  5. Espíritu de servicio: Esforzarse por satisfacer las necesidades de las personas y la sociedad.
  6. Colaboración y trabajo en equipo: Potenciar el talento colectivo y generar un entorno de apoyo.
  7. Innovación y adaptabilidad: Fomentar la creatividad y flexibilidad ante el cambio.
  8. Compromiso con la igualdad, la seguridad y la salud: Garantizar un entorno seguro, inclusivo y saludable.
  9. Empatía y humildad: Comprender las perspectivas de los demás y aprender de los errores.
  10. Sentido de pertenencia y cultura empresarial: Impulsar la motivación y el compromiso a través de la identificación con la cultura de la empresa.

Misión, Visión y Valores en la Empresa

La relación entre misión, visión y los valores de una empresa constituye un elemento fundamental para la construcción de una cultura organizacional sólida y una identidad significativa. Aunque es común confundir y equiparar estos conceptos, es necesario reconocer que no son equivalentes a los valores, sino que operan de manera complementaria, aportando valor y propósito a la organización.

Misión: ¿Para qué existe la organización?

La misión de una empresa define las operaciones a las que se dedica la organización, las necesidades que cubre con sus servicios y/o productos, el mercado en el cual se desarrolla, y la imagen pública de la compañía.

Visión: ¿Qué queremos que sea la empresa en los próximos años?

La visión de una empresa se refiere a la imagen futura que la organización aspira a alcanzar. Es una declaración que describe de manera inspiradora y motivadora el estado deseado o la posición que la empresa pretende lograr en el futuro, proporcionando una guía clara para la toma de decisiones y la planificación estratégica.

Complementariedad entre Misión, Visión y Valores de una empresa

La complementariedad entre misión, visión y valores radica en su capacidad para reforzarse mutuamente. Los valores actúan como la guía ética que garantiza que la misión y visión se persigan de una manera coherente y alineada con los principios fundamentales de la empresa. La autenticidad y coherencia en la expresión y aplicación de los valores refuerzan la credibilidad de la misión y visión, convirtiéndolos en pilares sólidos para el crecimiento y la sostenibilidad a largo plazo.

Fuente: Elaboración propia.

Ejemplos de valores de empresas por sector

Sector Valores Destacados
E-commerce y Retail Pasión por los clientes, responsabilidad y compromiso, inventar y simplificar, frugalidad, éxito.
Tecnología Sostenibilidad, inclusión y diversidad, accesibilidad, transparencia, bienestar digital, innovación.
Educación y Liderazgo Excelencia, integridad, espíritu de servicio, visión humanista, adaptación a desafíos, centrarse en personas.
Energía Renovable Humildad, trabajo, perseverancia, superación, esfuerzo, igualdad de oportunidades, formación.
Agricultura y Ganadería Esfuerzo, dedicación, eficacia, sentido común, solidaridad, sostenibilidad ambiental, social y económica.
Electrónica y Tecnología de Consumo Sentido de pertenencia, integridad, respeto, orientación al cliente, trabajo en equipo, versatilidad.
Vinicultura Calidad, transparencia, credibilidad, exclusividad, innovación en el sector vinícola.
Industria del Calzado Innovación, calidad, ética, excelencia, sostenibilidad, compromiso con la salud y el medioambiente.
Salud y Biotecnología Cultura de “los pacientes primero”, innovación en cardiología estructural, inversión en tecnología.
Servicios Profesionales Credibilidad, colaboración, iniciativa, responsabilidad, compromiso, ambición, honestidad, sentido común.
Sanidad Superación, responsabilidad, empatía, humildad, integridad.
Economía Circular Limpieza, calidad, esfuerzo, adaptación a los cambios, sostenibilidad medioambiental.
Empresa Familiar Ambición por crecer, honestidad, flexibilidad, trabajo en equipo.

El papel de las escuelas de negocios en la formación ética

La ética no es solo una disciplina empresarial, sino también un elemento clave para la formación de la próxima generación de líderes. Como afirma Rafael Tomás Cardoso, «la sociedad actual demanda un nuevo modelo de gestión basado en la responsabilidad social y la ética». Esto ha llevado a muchas escuelas de negocios a integrar la formación ética en sus programas, preparando a los futuros directivos para los retos que la globalización y la innovación tecnológica imponen.

Las escuelas de negocios, por nuestra parte, tenemos como misión la formación de empresarios, de directivos y de profesionales para la empresa además de la extensión en la sociedad de valores éticos y de racionalidad y el avance de la ciencia económico-empresarial.

Esta misión requiere, para su cumplimiento, capacitar a nuestros alumnos en conocimientos y en habilidades no solo aplicables al ámbito de los medios sino -y antes de nada- en el de las finalidades. En definitiva, formar en la idea y en la práctica de la responsabilidad social de las empresas se orienta a la búsqueda del éxito sostenible de estas y también del de la comunidad y de los propios empresarios, directivos y profesionales.

Consideradas a su vez como organizaciones, también las escuelas tenemos nuestra Responsabilidad Social Empresarial. Y, conscientes de ello, es habitual la presencia, en nuestros planes y programas de estudios, de materias, reflexiones y metodologías para que nuestros alumnos tomen conciencia de la responsabilidad de las empresas de las que forman o formarán parte. La formación en gestión empresarial y de personas resulta clave, y especializaciones como el máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos online o programas más prácticos como el curso de Técnico en Recursos Humanos online permiten adquirir competencias esenciales para aplicar principios éticos en la toma de decisiones y en la gestión del talento dentro de las organizaciones.

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