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Comunicación

La cruda realidad de lanzar una startup: Más allá del glamour

by Admin on 24/05/2026

Existen innumerables guías sobre cómo emprender y montar una startup, pero la mayoría se centran en los aspectos más "lógicos": negocio, tecnología, marketing, etc. Sin embargo, hay un lado menos visible y hablado del emprendimiento, un lado que requiere aceptar y decir en voz alta que muchas veces uno anda perdido, que no tiene todas las respuestas y que lo está pasando mal. ¿Por qué nadie habla sobre ello? Pues porque es difícil.

La experiencia emocional del emprendedor

Todo va demasiado lento… y demasiado rápido

Como emprendedor, se espera que las cosas sucedan en cuanto se piensan. La realidad es que una idea debe ser priorizada entre otras 1.000, dedicándole tiempo y recursos, dos cosas siempre escasas en una startup. Aunque sea paradójico, también se experimentará vértigo por lo rápido que va todo. La dualidad entre la lentitud percibida de los procesos y la velocidad vertiginosa de los cambios y desafíos es una constante en el ecosistema startup.

El síndrome del impostor

Quizás uno de los aspectos más difíciles de explicar, pero más importantes: a pesar de que todo el mundo confía en ti, en tu Equipo A, y en tu visión, te sientes un impostor. Sabes que, a pesar de creer en tu idea completamente y de haber puesto todo tu corazón, tu papel es solo una pequeña parte del éxito de tu startup. Pero, ¿y si precisamente eres tú el problema? Sabes que no eres ningún gurú y que hay 1.000 cosas en las que te falta experiencia. Y si encima hay compañeros, socios o inversores que han puesto su confianza en ti, la presión es aún mayor.

Vivir en una montaña rusa

Te sientes como un ciclotímico, con días en los que piensas que te vas a comer el mundo, que lo vas a "petar", que si todo lo que hay plantado sale va a ser increíble. Y otros días en los que te consume la negatividad, te cuestionas todo, en los que piensas que nada sirve, e incluso puedes sentirte realmente deprimido, algo muy habitual entre los emprendedores.

Estar perdido y la inseguridad “vital”

Hay días donde se tiene la sensación de que no se tiene ni idea de por dónde ir, que parece que se llevan los últimos días comportándose como un pollo sin cabeza, yendo de un tema a otro pero sin ver el progreso. Algo a lo que cuesta acostumbrarse es a vivir en la más absoluta incertidumbre. Puede que no solo hayas renunciado a mucho como profesional, sino que encima empiezas a ver cómo tu “colchón” económico empieza a decrecer, y te das cuenta del riesgo que estás corriendo. ¿Y si al final no sale bien? Por eso, lo más importante es ser resiliente y darte cuenta que no eres un bicho raro, y de que, como dice Aitor Guevara: "No hay cuchara. La realidad es algo que depende de tu perspectiva, y para eso vas a tener que experimentarlo todo, crecer y darte cuenta que realmente eres capaz de todo esto y mucho más. Sobre todo: no personalices. El problema (casi nunca) eres tú, sino la situación, un error o lo que sea."

Startup vs. Pyme: Entendiendo las diferencias

Es posible que te estés planteando montar una empresa y estés pensando en crear una “startup”. Pero, ¿seguro que es una startup lo que quieres poner en funcionamiento? El término startup es tan común hoy en día que los empresarios piensan que eso es lo que están desarrollando, incluso si no lo es. Lo cierto es que hay una gran confusión en el ámbito del emprendimiento. Además, es como si montar una startup tuviera más glamour que montar una empresa “de corte tradicional”. A las startups se les ha dado un estatus casi mitológico gracias a las historias de grandísimos éxitos, los cultos a la personalidad de sus fundadores y la industria del entretenimiento y los videojuegos. Recién creadas, las startups se diferencian de las pymes en varios aspectos clave:

El término «startup» generalmente se refiere a una empresa de tecnología. El uso de la tecnología les permite seguir un modelo de negocio diferente y acelerado que las diferencia de las pequeñas empresas. Eso no quiere decir que una empresa tradicional no utilice tecnología, sino que esta no es la base de su constitución, su razón de ser.

En el debate startup o pyme, la visión de la empresa es uno de los factores más importantes. Las startups se centran no solo en crear un producto o servicio, sino en conquistar el mundo. Quieren ser la fuerza más innovadora, creativa y disruptiva en su industria y mercado, provocando un gran impacto. Los emprendimientos tradicionales suelen estar más enfocados en ser rentables dentro de un paradigma ya determinado. Sirven a un mercado más local, y las relaciones personales son su alma. A menudo son impulsados por una pasión casi artesanal que, en muchos casos, se ha transmitido a través de generaciones de la familia.

Las startups obtienen la mayor parte de su financiación de capitalistas de riesgo que realizan grandes inversiones, una vez que consideran interesante una propuesta. Las pequeñas empresas generalmente obtienen préstamos de bancos tradicionales o prestamistas alternativos, incluso de familiares, amigos y círculos cercanos.

Las startups quieren crecer lo más rápido posible, aumentando los ingresos a través de un modelo de negocio que se puede replicar y escalar fácilmente. Las pequeñas empresas utilizan una estrategia de crecimiento más lenta y sostenible centrada en generar beneficios antes de expandirse. Buscan un crecimiento estable a largo plazo que cree un negocio sostenible y duradero.

Los ingresos están relacionados con el crecimiento, por lo que no sorprende que haya contrastes entre una startup y una pequeña empresa. Los capitalistas de riesgo saben que su inversión inicial en una startup puede tardar años en recuperarse, si se recupera. Las startups no están diseñadas para devolver beneficios de inmediato. Las pequeñas empresas generalmente no tienen inversores de los que preocuparse. También a menudo se configuran para generar ganancias de inmediato, porque están siguiendo modelos de negocio bien establecidos.

Las startups suelen ser fundadas por personas con un claro perfil de empresario. Son tomadores de riesgos, creadores de visión y creadores de negocios escalables que aportan beneficios cuando se venden. Las pequeñas empresas a menudo son fundadas por personas que saben mucho de una actividad concreta. Son verdaderos maestros en lo suyo. Son creadores apasionados, luchadores y orientados a las relaciones con otras personas para inspirarles.

Una creencia muy extendida en el mercado es que si quieres ganar dinero hoy, tienes que montar una startup. Pues bien, las startups no son la única manera de conseguir el éxito como emprendedor o empresario. Perfectamente puedes convertir un negocio tradicional en una máquina bien engrasada, que genere grandes beneficios. Si te planteas abrir un negocio, decidir hoy entre una startup o un modelo de empresa tradicional tiene menos que ver con ganar dinero que con la industria a la que te vas a dedicar, con tu propia personalidad o con tu tolerancia al riesgo. Cualquier persona puede ser emprendedora, cualquiera puede crear un negocio, pero para elegir tu modelo ideal es importante que te pares a pensar en tu perfil y en el propósito real que tienes a la hora de abrir la empresa. Y a partir de ahí, da igual que se trate de una startup o un emprendimiento de corte tradicional.

Errores comunes y causas de fracaso en startups

El 90% de las startups fracasan a los tres años, según el Mapa del Emprendimiento de Spain Startup. Las empresas emergentes crecen a ritmos mayores que las pymes porque quieren liderar un mercado global en poco tiempo, apenas unos años. Gestionar estos negocios y alcanzar el éxito no es una ciencia exacta, pero entre los errores más habituales que cometen los emprendedores están los humanos, los que suceden al equipo directivo.

Falta de diversidad y cohesión en el equipo

“La falta de diversidad y cohesión en el equipo es uno de los errores básicos”, comenta Jordi Altimira, socio de la consultora financiera Upbizor. Un ejemplo de esto lo ilustra Santandreu, quien reconoce: “Lo razonable hubiera sido asociarme con una persona que tuviera una trayectoria profesional complementaria a la mía. Además, no firmamos pacto de socios, repartimos el capital al 50%, lo que bloqueaba las decisiones en caso de desavenencias.”

Producto que no responde a las necesidades del mercado o momento inadecuado

Otro error que cometen los emprendedores es el lanzamiento de un producto que no responde a las necesidades del mercado o que se introduce en un momento que no es el adecuado. En el caso de Tekstum, Santandreu considera que la solución llegó al mercado demasiado pronto. “El mundo editorial no estaba preparado, en general, es un sector poco tecnológico. No encontramos suficientes clientes y las cuentas no salieron”, señala.

Falta de estrategia de financiación

Precisamente, la falta de estrategia de financiación es el tercer error que cometen los emprendedores. Según Helena Torras, emprendedora e inversora en WeRock y PaoCapital, los emprendedores deben trazar un plan que prevea el fracaso de la idea inicial de negocio de tal modo que el capital que consiguen en las primeras rondas les permita fracasar y tener margen para pivotar, cambiar de foco de negocio, sin verse abocados al cierre. Para conseguir este capital, Torras cree que las startups deberían captar entre un 20% o 25% más del capital en la primera ronda de inversión. Entre los errores de financiación, también destaca la desviación de los fondos y la falta de captación de recursos para realizar el crecimiento.

La presión del inversor por crecer demasiado rápido

Aunque no es el caso de Santandreu, otra causa que puede acabar con el negocio es la presión que pueden recibir las startups por parte de los fondos de capital riesgo, que piden a los emprendedores altos niveles de crecimiento para obtener la máxima rentabilidad de su inversión. “El crecimiento se puede llevar a cabo de forma desordenada... Una startup podría optar por ser más conservadora y lograr antes la rentabilidad, pero en el sector emprendedor hay que crecer rápido para alcanzar el liderazgo global.

❌ 5 errores más comunes de los EMPRENDEDORES

El impacto de la inteligencia artificial en las industrias

Hace unos días, Anthropic publicó un estudio sobre cómo se están usando los agentes de AI en el mundo real y, sobre todo, en el mundo corporativo. En Software, se concentra casi el 50% de toda la actividad de agentes. Por eso todos los founders y desarrolladores creemos que “AI ya se comió el mundo”. Pero el otro 50% se reparte entre muchas industrias que, juntas, representan la mayoría de la economía global (pero aún se usa sumamente poco). Esto sugiere una oportunidad inmensa para la aplicación de IA en sectores que históricamente han sido más resistentes al cambio.

Si no estuviera construyendo Handle hoy, pondría el foco en industrias que aún se resisten al cambio y a la manera de operar, porque por fin, creo que AI va a lograr cambiarlas de base. Un ejemplo de esto es la logística en LATAM, que operaba (y en muchos sentidos sigue operando) con procesos de los años 80.

La importancia de otras facetas en la vida del emprendedor

Cada vez estoy más convencido de que los vaivenes de la vida emprendedora o el desgaste psicológico del inversor se gestionan mejor si tienes otras dimensiones personales que te complementen y te aporten emoción o sosiego. Cuando ficho a alguien y cuando hago due diligence de un emprendedor, esta perspectiva es crucial. Tener una vida equilibrada y otras fuentes de satisfacción personal es fundamental para la resiliencia y el bienestar en el exigente mundo del emprendimiento.

tags: #startup #casi #toco

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