Proyectos Navales Inacabados: Un Buque Escuela de Técnica Mercantil y el Tender para Faros
La historia naval está repleta de proyectos ambiciosos que, por diversas razones, nunca llegaron a materializarse. En España, al igual que en otras potencias marítimas, existieron diseños de buques que prometían innovar en la formación, el comercio y la infraestructura marítima. Estos "barcos que nunca fueron" nos ofrecen una visión fascinante de las aspiraciones y desafíos de su tiempo.
Un Buque Tender para Faros: Una Necesidad Desatendida
Uno de los proyectos menos glamorosos, pero no por ello menos interesante, fue el de un buque tender especialmente dedicado al soporte de faros. A diferencia de otros países que contaban con unidades específicas para esta labor, España nunca tuvo un buque exclusivamente destinado a este fin, dependiendo inicialmente de vapores correo y, posteriormente, de barcos alquilados.
La necesidad de un buque propio se hizo evidente, especialmente en Filipinas, donde la gestión y abastecimiento de los faros presentaba desafíos particulares. En el periodo colonial, se utilizaba aceite de coco como combustible principal en los faros filipinos, aunque a partir de 1891 se empezó a experimentar con parafina de Escocia, un combustible más seguro al no producir vapores inflamables a bajas temperaturas.
Para la adquisición de un vapor propio, se consultaron los principales astilleros extranjeros, un proceso que involucró a numerosas embajadas españolas. Existen planos y ofertas de embarcaciones que demuestran la seriedad de este proyecto. A pesar de los esfuerzos, este buque tender para faros nunca llegó a construirse, dejando una laguna en la infraestructura de soporte marítimo español.
El Buque Escuela de Técnica Mercantil: Una Universidad Flotante
Mucho más detallado y ambicioso fue el proyecto de un buque escuela de técnica mercantil, una verdadera "universidad flotante" diseñada para la promoción e investigación comercial e industrial. Esta idea, impulsada por D. Juan Antonio Güell y estudiada por el ingeniero de la Armada D. Nicolás Fuster en 1904, buscaba ofrecer una educación esmerada y sólida a los futuros líderes del comercio español.
Objetivos y Financiación
El buque escuela tenía como objetivo principal formar a doscientos alumnos, una parte de ellos procedentes de familias acomodadas (hijos de banqueros, comerciantes, industriales) y otra de elementos más modestos, pero con gran disposición e inteligencia mercantil. Para estos últimos, se buscaría el apoyo del Estado, Ayuntamientos, Diputaciones y diversas entidades económicas, mineras, industriales y de transporte, que subvencionarían su formación.
Programa de Estudios
La enseñanza a bordo abarcaría una amplia gama de materias, preparando a los alumnos para el ámbito comercial global:
- Economía política
- Contabilidad mercantil española y extranjera
- Idiomas: francés, inglés, alemán y portugués
- Geografía comercial
- Física
- Química industrial
- Estudio de transformaciones industriales de materias primas
Rutas y Experiencia Práctica
El buque estaba diseñado para realizar varios viajes, cada uno enfocado en una región del mundo, proporcionando a los alumnos un conocimiento práctico invaluable:
- Primer viaje: Costas de España. Visitaría desde Rosas hasta Pasajes, estudiando industrias como el corcho, la seda, la lana, la agricultura, las salineras, la siderurgia y la pesca.
- Segundo viaje: América del Sur y del Norte.
- Tercer viaje: Oriente y Asia.
- Cuarto viaje: Países del Norte.
Durante estas visitas, los alumnos recogerían muestras de productos naturales y manufacturados, formando un museo comercial a bordo para enriquecer su aprendizaje.
Características del Buque
El buque, que sería visto en maqueta por el Rey Alfonso XIII, estaba proyectado con las siguientes características:
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Propulsión | Vapor y vela (aparejo de corbeta) |
| Máquina | Triple expansión (velocidad de 9 millas) |
| Casco | Acero |
| Eslora | 72 metros |
| Manga | 12.5 metros |
| Puntal | 7.9 metros |
| Desplazamiento | 2.500 toneladas |
Además, el diseño priorizaba la seguridad y la comodidad, incluyendo botes salvavidas, aparatos de salvamento, chalecos, cinturones, reflectores eléctricos, calefacción por vapor, luz eléctrica, ventilación natural y artificial, cámaras frigoríficas, destiladores de agua, lavadero mecánico, estufa de desinfección, enfermería, barbería, botiquín, salas de clases espaciosas, amplios comedores, cómodos dormitorios, talleres de cerrajería y carpintería, sala de armas, sala de música, aparatos de gimnasia y aparejos de pesca. Se navegaría ordinariamente a vela, utilizando la máquina para entradas y salidas de puerto, calmas o vientos contrarios.
Cuerpo Docente y Mentores
El buque contaría con un cuadro de profesores y, además, el capitán, el médico, el capellán y el primer maquinista serían considerados como tales, brindando conferencias y lecciones en sus respectivas áreas de experticia. Los profesores acompañarían a los alumnos en sus excursiones a tierra, garantizando una formación integral.
Este ambicioso proyecto, que prometía formar a "hombres del mañana" capaces de desarrollar grandes iniciativas y dirigir el país hacia la prosperidad, lamentablemente, como tantos otros proyectos civiles que requerían financiación estatal, se quedó en el papel.
Historia del Buque Escuela “Juan Sebastián de Elcano”
Reflexiones sobre la Formación Náutica Actual
La idea de un buque escuela tan completo contrasta con las realidades actuales de la formación náutica, donde a menudo se cuestionan los costos y la efectividad de los cursos. Algunos entusiastas de la navegación critican los altos precios y la metodología de las academias, sintiendo que pagan más por "aprender a aprobar" exámenes que por adquirir habilidades de navegación reales.
Se argumenta que el sistema de obtención de titulaciones náuticas en España puede ser una "extorsión" por parte del gobierno, con precios elevados para cursos y prácticas obligatorias. Muchos proponen la opción de estudiar la teoría por libre y solo pagar las tasas de examen y las prácticas obligatorias, buscando academias que ofrezcan un servicio profesional y justifiquen su costo.
Sin embargo, también hay quienes defienden los precios, argumentando que cubren los costos de equipos homologados, barcos específicos, combustible y personal cualificado. La diferencia entre una formación para aprobar un examen y una formación real para navegar es un debate constante en el ámbito náutico.
