Mujeres Emprendedoras Africanas: Historias de Resiliencia, Innovación y Transformación
A menudo, la narrativa sobre el emprendimiento africano se centra en las startups tecnológicas de Nigeria o Kenia; sin embargo, el verdadero motor económico del continente son las mujeres. África subsahariana (que comprende a países como Ghana, Nigeria y Uganda) es la única región del mundo donde las mujeres tienen más probabilidades de emprender que los hombres. A pesar de estas cifras, a nivel continental se produce la siguiente paradoja: aunque las mujeres constituyen más del 50% de la población total africana, y producen más del 62% de los bienes económicos, en 2018 solo generaron el 33% del PIB. Además, representan únicamente el 8,5% de los empleados asalariados. Ello se debe a que la mayor parte trabajan en el sector informal de la economía o en la agricultura, sectores que carecen de reconocimiento y derechos. Mientras que en muchos países occidentales el emprendimiento es una opción de carrera, en África es, con frecuencia, una estrategia de supervivencia y resiliencia. Sin embargo, aunque una de cada cuatro mujeres africanas se convierte en emprendedora, también están a la cabeza en el número de negocios que fracasan. Esto se debe, en gran medida, a que enfrentan profundos desafíos de género y discriminaciones asociadas.
Economía Creativa y Empoderamiento de la Mujer
El impacto de cerrar la brecha de género en el continente africano sería monumental. Varios estudios estiman que si las mujeres tuvieran el mismo acceso a recursos productivos que los hombres, el PIB del continente podría crecer un 10% adicional para 2025, lo que equivale a un aumento de 316.000 millones de dólares. Por tanto, el emprendimiento femenino en África ha dejado de ser un recurso improvisado y una simple estrategia de subsistencia.
Desafíos y Soluciones para las Emprendedoras Africanas
Lanzar un pequeño negocio es una alternativa eficaz cuando se quiere ser independiente en sociedades patriarcales, pero los obstáculos a los que se enfrentan las pequeñas empresarias del continente son abundantes. Entre los principales desafíos se encuentran:
- Techo de cristal financiero: se estima que existe una brecha de financiación de género en África de 42.000 millones de dólares.
- Propiedad de la tierra y respaldo legal: en muchos contextos rurales, las leyes impiden que posean tierras.
Inimfon Etuk, fundadora de She Forum Africa, una ONG que ofrece asesoría a mujeres y niñas para el desarrollo integral y el avance económico, considera que las mujeres africanas se enfrentan a otros obstáculos para ampliar sus negocios. Estas barreras a la inversión suelen tener su origen en prejuicios basados en los roles de género. Incluso en la capital de Nigeria, Abuja, algunos propietarios se niegan a alquilar propiedades a las mujeres, sobre todo si son solteras. Etuk añade: “Irónicamente, las mujeres casadas tienden a recibir más consideración para los préstamos que las que no lo son.”
A pesar de estos desafíos, están surgiendo iniciativas para ayudar a las mujeres, como las que promueven programas de capacitación dirigidos al sexo femenino. No obstante, para la mayoría de las mujeres, el acceso a la formación y a la financiación sigue estando lejos de su alcance.
Mecanismos de Apoyo al Emprendimiento Femenino
Existen diversas iniciativas que buscan fortalecer el emprendimiento femenino en África, brindando herramientas y oportunidades:
- Women in Africa (WIA): plataforma que premia cada año a 54 emprendedoras, una por cada país africano. A través de formación, entrenamiento estratégico y redes de contacto, el programa facilita el acceso a financiación clave para el escalado de sus proyectos.
- Banca Móvil y Fintech: plataformas como M-Pesa, lanzada en 2007 en Kenia, han revolucionado el continente al permitir que las mujeres en zonas remotas gestionen pagos y cobros sin depender de infraestructuras físicas (muy sesgadas por el género tradicionalmente).
- ROSCA (Asociaciones de Ahorro y Crédito Rotativo): son sistemas comunitarios basados en la confianza y el capital social, donde grupos de mujeres eliminan la dependencia bancaria formal (de la que serían excluidas) mediante la contribución habitual a un fondo común. En cada reunión, cada integrante aporta una cantidad fija de dinero que se entrega íntegramente a una sola persona por turno (lo que funciona como capital semilla). En la siguiente reunión, se repite el proceso, pero el dinero se le entrega a una integrante distinta. Su relevancia es tal que se estima que, en países como Kenia, mueven miles de millones de dólares anualmente, siendo un motor invisible pero gigante de la economía nacional.
La Universidad de Granada (UGR) y la Fundación Mujeres por África, en el marco de un convenio específico, han promovido el curso ‘Creando oportunidades para las mujeres emprendedoras africanas en España’. Este curso, en el que participan chicas de origen africano que residen en España, tiene como meta formarse como empresarias o emprender un negocio propio. Los contenidos no son únicamente teóricos, ya que también hay espacio para los prácticos, con el objetivo de que las participantes apliquen los conocimientos adquiridos a sus propios negocios, estableciendo metas y reflexionando sobre lo aprendido cada día. Según la UGR, “todas las mujeres seleccionadas se han mostrado muy interesadas en esta formación”, añadiendo también que “esperan que les sirva para ampliar sus negocios o para animarlas a crearlos”.
Ejemplos de Mujeres Emprendedoras Africanas
Bisila Bokoko: Una historia de éxito entre África y Norteamérica
La filántropa y emprendedora Bisila Bokoko, autora de «Todos tenemos una historia que contar», es hoy una de las diez españolas más influyentes en el mundo de los negocios en Norteamérica. África es el principio, el útero materno para Bisila Bokoko, con una carrera que combina golpes de timón y alguna caída al vacío desde el Empire State. La suya es una historia de cine que tiene esa fuerza matriz africana. «África me ha enseñado a abrazar mis raíces», manifiesta la fundadora y directora ejecutiva de la agencia BBES. Afrontar su negritud de pequeña en un mundo de blancos fue un reto vital y trabajar, hilo a hilo, el tapiz de su historia familiar el argumento del lema que la mueve: «Family and friends first».
Bisila estudió Derecho, hizo un máster en Dirección de Empresas y en poco tiempo se dio cuenta de que el derecho laboral y civil no eran lo suyo. «Si no te gusta tu trabajo, haz lo imposible por cambiar», dice. Lo hizo. Consiguió una beca para Valencia y en sus primeras vacaciones voló sola a Nueva York. En el 2000 aterrizó en la Gran Manzana dispuesta a hacer un nido, pese a tener solo seis meses de beca.
«Todo comienza con una mujer», afina. En su caso, la mujer es su bisabuela paterna, «que fue una visionaria». La madre de Bisila migró de Guinea a Valencia en el 66, con 15 años, para cumplir su sueño de formarse como enfermera. Su padre la siguió años después: llegó con 19 en 1971 a España. «Nuestros padres nos ayudan a descubrir quiénes somos y sobre todo quiénes no somos», asegura esta norteamericana de adopción para la que la lectura fue «la primera niñera».
Las claves para emprender, según Bisila Bokoko, y para no venirse abajo en la tormenta son: «primero: hacer un plan y entender que es un plan vivo, que va a ir cambiando, por lo que debes tener flexibilidad y adaptabilidad. La capacidad de adaptarse a la incertidumbre es clave. Hay que hacer un plan, y tener en cuenta que ese plan va a cambiar». Otro escenario probable al emprender es «que la cosa no arranque». «Y no hay que tirar la toalla. Yo digo: ‘No te rindas’. La pasión primero». Bisila se dio cuenta del valor impagable de la familia y los amigos, que encabezan el que llama su círculo sagrado en Todos tenemos una historia que contar, en el momento más duro. Tras convertirse en la primera directora negra de la Cámara de Comercio de España en Estados Unidos, y trabajar duro durante años, sufrió «un Juego de Tronos» que acabó en despido. Se vio de pronto «a los pies del Empire State con una caja de fotos».
Ya con 7 años, ella descubrió el poder de su diferencia. En el cole, un niño al que sentaron a su lado, se puso a gritar: «Con ella no, no quiero volverme negro». «Sí, de niña yo lo tenía todo: mujer, gorda y negra. Pero descubrí que eso me hacía ser especial. Tu diferencia es un poder. Cuando abrazas esa diversidad, la parte que te hace único, empiezas a vivir en paz contigo». «Ser ambiciosa no está reñido con ser buena madre, buena amiga, buena hija. He conocido mujeres con muchísimo poder que son magníficas madres, personas con grandes capacidades que se organizan bien y son a la vez personas dulces. ¿Por qué tiene que estar reñida la ambición con la amabilidad y la ternura?».
Emprendedoras destacadas en programas de formación
En la última jornada del taller de negociación para empresarias que organizaban la ONG senegalesa Femmes Africa Solidarité (FAS) y la IE Business School en Casa África, se premiaron varios negocios. El taller, diseñado y dirigido por el Centro de Diversidad del IE Business School y por FAS, a través del Centro Panafricano para el Género, la Paz y el Desarrollo, tuvo como objetivo proponer a las participantes las mejores prácticas en negociación y proporcionarles herramientas para presentar profesionalmente sus planes de empresa. El taller se dirigía a 24 emprendedoras africanas, seleccionadas entre 300 candidatas, y formadas previamente en Senegal y Madrid.
Algunos de los negocios premiados incluyen:
- Tina Japei Kpan (Liberia Garment Project) de Liberia, que trabaja con batik, menaje del hogar y diseños africanos, y quiere ampliar su negocio para ayudar a crear trabajo en su comunidad.
- Anyaa Vohiri (Glahkon Bamboo Furniture), también liberiana, que promueve el uso del bambú y tiene un negocio respetuoso con el medio ambiente, con la visión de luchar contra la pobreza en su comunidad.
- Leticia Klemens (Proserv) de Mozambique, con su negocio de mosquiteras.
- Amelia Macassane Zambese (Industria Moçambicana de Agendas) de Mozambique, que dirige la única compañía que manufactura bolsas en su país.
- Suzanne Kahambu Mutamu (Muyisa Farming) de la República Democrática del Congo, gestora de una granja autoabastecida.
- Appolonie Kalinganire (Clean A9) de Ruanda, dedicada a la tintorería y complementando su trabajo con un hotel.
- Eva Mmadithaba Ntseona (Eve’s Farming Project) de Sudáfrica, con una granja destinada a compañías que suministran alimentos a empresas de catering.
- Mame Khary Diene (Karistal Laboratories) de Senegal, que trabaja con cremas, lociones, geles y bálsamos creados con ingredientes orgánicos africanos y promueve el Made in Senegal.
- Mariama Diouf M’Bodji (Maria Distribution), también senegalesa, dedicada a la conversión de fruta local senegalesa en zumo, mermelada y sirope.
Voces del Empoderamiento: Testimonios de Mujeres Africanas
Desde las plantas de reciclaje de la periferia de una gran ciudad, desde las escuelas rurales en pleno campo, desde remotas comunidades masái... pero también desde organismos internacionales e instituciones gubernamentales. Ellas han convertido su empleo en su trinchera para luchar por los derechos de las africanas. Como empresarias, como creadoras y, sobre todo, como mujeres que son todas, Jaccqueline, Joyce, Faith, Mireille, Lamatu, Awa y Mame Bousso explican qué les ha impulsado a hacer lo que hacen y qué le piden al feminismo. No se conocen entre ellas, pero juntas están contribuyendo al desarrollo de un continente, África, que no sería nada sin sus 650 millones de mujeres. Estos son sus testimonios, recabados gracias a la ONG Kubuka, que trabaja en Kenia, Zambia y España.
Jacqueline Nduku: Donde hay una mujer, hay un gran cambio
Jacqueline Nduku es la coordinadora del proyecto Kleanbera Reciclyng de Kubuka en Kibera (Kenia), el segundo asentamiento informal más grande de África. Ella empezó a trabajar a los 13 años debido al fallecimiento de su padre y llegó a Kibera en el 2000 con una hija pequeña y sin estudios. “No fue fácil porque todavía era joven, no tenía trabajo y, con mi hija a cuestas, nadie estaba dispuesto a darme empleo. Pero tuve que enfrentarme a la vida y empecé a trabajar en la comunidad. Los líderes empezaron a ver mi pasión por mi trabajo y empezaron a involucrarme en diferentes formaciones como liderazgo, cuestiones de salud comunitaria y desarrollo”.
En la actualidad, posee una pequeña tienda de alimentación en este asentamiento, también ha puesto en marcha un negocio de artesanía con otras mujeres, pertenece a un grupo vecinal llamado NNDC donde lidera iniciativas para el beneficio de la comunidad y es miembro de la junta directiva de Kleanbera Sacco (cooperativa de crédito y ahorro). Todo ello, siendo madre de cuatro hijas y apoyando a todo el mundo que tiene a su alrededor. “Mi actitud hacia el trabajo con la comunidad hizo feliz a mucha gente, sobre todo a los líderes, y muchas oportunidades empezaron a llamar a mi puerta, y la vida empezó a cambiar, pude matricular a mi hija en la escuela y poner comida en la mesa tres veces al día”, recuerda. Nduku piensa que si ha logrado salir adelante es porque cree en sí misma. “Donde hay una mujer, hay un gran cambio”, afirma. Su mensaje para otras niñas y mujeres es claro: “Tienen que esforzarse, trabajar duro, luchar y construir algo para su familia y su comunidad. Las mujeres pueden hacer mucho más que los hombres, pueden ser amas de casa y al mismo tiempo empresarias y trabajar por los suyos”. Sus deseos para el futuro son la igualdad en el empleo, el empoderamiento financiero y laboral, la valoración de las capacidades femeninas, y “ser amadas por la comunidad y los miembros de la familia”.
Joyce Mudenda Kanimba: Cuando se educa a una niña, se educa a toda la familia
Joyce Mudenda Kanimba tiene 61 años y es cofundadora y directora de Kubuka en Livingstone, Zambia. Fundó la organización porque quería que los alumnos del Colegio Comunitario Mwandi pudieran continuar con su educación. “De hecho, fundé la ONG Kubuka porque ayudar forma parte de mí y porque sentía la necesidad de apoyar a personas que no tienen la oportunidad de formarse en Zambia. A partir de aquí la organización ha crecido y ahora nos enfocamos también en el emprendimiento y apoyamos especialmente a mujeres con nuestro programa de microcréditos”, describe.
Además, en la actualidad tiene un negocio de cría de pollos en su casa para colaborar en la economía familiar y lidera varios grupos de mujeres en la iglesia. Ella sueña con que las mujeres tengan espíritu y conciencia de ayudarse mutuamente. “Tengo un lema que siempre intento llevar a la práctica: ‘Tratemos de hacer el bien a todos en todo momento’”. Esta mujer cree en la educación de las niñas ante todo. “Cuando se educa a una niña, se está educando a toda la familia, porque la mayoría de ellas tiene esa empatía para ayudar a los demás”.
Faith Pashile: No solo trabajar por la igualdad, también creer en ella
Faith Pashile es masai. De niña, dedicaba su tiempo al pastoreo de ganado. A pesar de tener poco tiempo, sabía que ir a la escuela le iba a labrar un futuro. Gracias a su tesón, consiguió llegar hasta la universidad. Hoy, con 33 años, es licenciada en Sociología por la Universidad de Moi, Kenia y trabaja para el Gobierno, ayudando a empresas kenianas a internacionalizarse. Además, es la fundadora de Wanawake Kenia, una plataforma que promueve la igualdad de género, lucha por los derechos de las niñas y las mujeres y combate la mutilación genital femenina y los matrimonios infantiles. “Quiero ser una voz para las que no tienen voz. Quiero que la violencia de género se erradique en mi comunidad. Este deseo me impulsa a apoyar a las mujeres y niñas y no dejaré de ser esa voz hasta que logre mi sueño: un mundo libre de violencia contra las mujeres y las niñas”, asegura.
Pashile sueña con que las niñas tengan las mismas oportunidades que los niños en términos de educación. “Creo que la educación es una necesidad básica como persona y una gran herramienta para el futuro, y dar a las mujeres y las niñas las mismas oportunidades que los hombres y los niños, y poder decidir así su destino, puede cambiar el mundo”. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Pashile pide un deseo: que las mujeres pudieran darse poder unas a otras y aspirar a lograr la igualdad. “Las mujeres no solo debemos trabajar para lograr la igualdad, sino que debemos creer en ella”, reflexiona.
Lamatu: Las mujeres hacen todo lo posible para que los demás estén bien
Lamatu, beninesa y animadora del proyecto de Nikarit de OAN International, trabaja con cooperativas de mujeres que a través de la producción y venta de la manteca de karité, obtienen recursos para sus familias y así logran mejorar su acceso a la alimentación, educación o salud. “Trabajo con las mujeres que viven allí en varios proyectos. Traduzco sus preocupaciones y sus consultas, y les doy consejos. Me encanta mi trabajo, y todo lo hago por mis hijos, para que su vida sea mejor que la mía”.
Siendo madre, ha luchado siempre por transmitir los valores de igualdad a sus cuatro hijos y, además, trabaja como animadora y traductora en el Centro Louis Amigo de recuperación nutricional para niños. “Mi madre solo tuvo hijas y mi padre decía: ‘¿Qué van a darme las niñas en el futuro?’ Antes se decía que las mujeres no pueden hacer nada. Pero ahora, aunque soy mujer, hago todo lo que quiero. El trabajo que hace un hombre, yo lo hago. Las mujeres hacen todo lo posible para que los demás estén bien. Adoro ser mujer y le agradezco a Dios serlo”.
Awa Dianor: La covid-19 ha resaltado las capacidades de resiliencia, creatividad e innovación de las mujeres
Awa Dianor tiene un currículo muy extenso: es responsable de la ONG socia de la Fundación Xaley en el programa Mi Proyecto de Vida, que acompaña a las niñas desescolarizadas. Además es exdirectora del Ministerio de la Mujer, la Familia y la Infancia dentro del Ministerio de Desarrollo Social de Senegal. Es concejala municipal y muy activa en los movimientos feministas. Dianor habla de Senegal como un país en vías de desarrollo donde el estatuto jurídico, social y económico de la mujer no es tenido en cuenta. Esto hizo que se formase en Economía Social y Familiar y se dedicase con abnegación a solucionar todos los problemas que frenan el empoderamiento de las mujeres.
A nivel nacional, enumera prioridades: “Eliminar las barreras estructurales de cualquier tipo que enfrentan las mujeres, orientar las prioridades hacia la prestación de servicios sociales básicos, resolver la demanda social de salud, educación y formación, infraestructura, fortalecer la protección social para los grupos vulnerables, liberar el potencial de la participación de las mujeres en la economía y movilizar recursos y apoyar iniciativas locales”. En el ámbito local, para ella es importante promover un ambiente sano y seguro para el desarrollo de las comunidades, intensificar los esfuerzos para combatir la discriminación y la violencia contra mujeres y niñas, y promover el liderazgo femenino. Esta política cree que durante la crisis sanitaria las mujeres han demostrado todo su potencial. “La covid-19 ha resaltado las capacidades de resiliencia, creatividad e innovación de las mujeres”, defiende.
Contexto Histórico del Emprendimiento Femenino en África
Antes de la época colonial, en múltiples sociedades africanas tradicionales, las mujeres eran las que apoyaban económicamente a los hombres. En el pueblo kofyar, por ejemplo, las mujeres eran comerciantes exitosas, lo que permitía la liquidez de sus activos financieros. Así, mientras la riqueza de los hombres estaba ligada a sus tierras, las mujeres solían servir de prestamistas a sus comunidades. Si nos vamos a los años 60 y 70, nos encontramos con el famoso caso de las Nana Benz en Togo, que dominaron la venta de textiles en la región durante la época y son todo un referente para las mujeres comerciantes. Su nombre se debe a los coches de lujo que conducían y se calcula que el 40% de los negocios comerciales de Togo durante este periodo estaban en sus manos.
Tabla Comparativa de Emprendedoras Africanas y sus Negocios
Para ilustrar la diversidad de sectores en los que las mujeres africanas están innovando y contribuyendo al desarrollo económico, presentamos una tabla con algunos ejemplos mencionados en esta sección:
| Emprendedora | País de Origen | Negocio/Área de Trabajo | Impacto/Objetivo |
|---|---|---|---|
| Bisila Bokoko | Guinea Ecuatorial/España | Agencia BBES, filantropía, autora | Promoción de raíces africanas, desarrollo empresarial, inspiración. |
| Tina Japei Kpan | Liberia | Liberia Garment Project (batik, menaje, diseños africanos) | Creación de empleo en su comunidad. |
| Anyaa Vohiri | Liberia | Glahkon Bamboo Furniture (muebles de bambú) | Promoción del uso sostenible del bambú, lucha contra la pobreza. |
| Leticia Klemens | Mozambique | Proserv (mosquiteras) | Salud y bienestar comunitario, desarrollo económico. |
| Mame Khary Diene | Senegal | Karistal Laboratories (cosmética natural con karité) | Promoción de ingredientes orgánicos africanos, "Made in Senegal". |
| Jacqueline Nduku | Kenia | Kleanbera Reciclyng, tienda de alimentación, artesanía | Sensibilización sobre reciclaje, empoderamiento comunitario. |
| Joyce Mudenda Kanimba | Zambia | Cofundadora de Kubuka, cría de pollos, microcréditos | Educación de niñas, apoyo a personas vulnerables. |
| Faith Pashile | Kenia | Wanawake Kenia (igualdad de género, derechos de niñas) | Erradicación de la violencia de género, educación. |
| Lamatu | Benín | Nikarit de OAN International (manteca de karité) | Acceso a recursos para familias, empoderamiento de mujeres. |
| Awa Dianor | Senegal | ONG Fundación Xaley, exdirectora Ministerio de la Mujer | Empoderamiento de mujeres, promoción del liderazgo femenino. |
