Torcuato Fernández-Miranda: El arquitecto de la Transición española y mentor de Juan Carlos I
Torcuato Fernández-Miranda y Hevia (Gijón, 10 de noviembre de 1915 - Londres, 19 de junio de 1980) fue una figura crucial en los últimos años de la dictadura franquista y el principal artífice de la Transición española a la democracia. Este político y jurista español, conocido por haber sido profesor de Derecho Político de Juan Carlos I, es considerado uno de los tres artífices de este proceso, junto al propio Juan Carlos I y Adolfo Suárez.
Su biografía se caracteriza por una trayectoria académica y política que lo llevó a ostentar el título nobiliario de duque de Fernández-Miranda. Su capacidad estratégica y su visión lo convirtieron en el "guionista de la Transición", según el periodista Juan Fernández-Miranda.
Torcuato Fernández-Miranda, figura clave de la Transición española.
Primeros años y carrera académica
Los primeros años de Torcuato Fernández-Miranda transcurrieron en Asturias. Estudió en el Colegio de la Inmaculada de Gijón antes de licenciarse en Derecho en la Universidad de Oviedo con Premio Extraordinario, donde posteriormente obtuvo una plaza de catedrático de Derecho Político, siendo el catedrático más joven de España. Llegó a ser rector de la Universidad de Oviedo entre 1951 y 1953. En 1960 fue nombrado Director de Enseñanzas Medias y Enseñanzas Universitarias.
Fernández-Miranda se inició en política, ya que el cargo de rector le otorgaba el cargo implícito de procurador en las Cortes franquistas. Ocupó diversas direcciones generales en los Ministerios de Educación y Trabajo hasta alcanzar el cargo de secretario general del Movimiento, el partido único del régimen franquista, entre 1969 y 1974.
Mentor de Juan Carlos I
Desde 1969 fue profesor de Derecho Político, mentor y consejero del entonces príncipe Juan Carlos. Para Juan Carlos I, Torcuato Fernández-Miranda fue su principal padre político, el hombre que desde ese año le había preparado para heredar la jefatura del Estado del dictador Francisco Franco y convertirse en rey.
En sus notas, Torcuato ya había pensado en el papel del monarca, que según él "no debe ser un pequeño caudillo, sino un gran rey". Juan Fernández-Miranda cuenta que, cuando Franco impuso a Juan Carlos I jurar los principios del movimiento, al entonces príncipe le entraron las dudas porque, al pasar a la democracia, se convertiría en un perjuro. Su tío abuelo, apunta, le habría dicho: "No se preocupe, júrelos, porque las leyes atan, pero no encadenan. Luego los iremos cambiando uno a uno legalmente".
Las complejas relaciones entre el general Franco y don Juan de Borbón, conde de Barcelona, habían colocado el tema sucesorio en un punto de difícil solución. Don Juan de Borbón había hecho público el 19 de marzo de 1945 un manifiesto en el que se reflejaban sus ideas de reconciliación nacional y de restablecimiento de las libertades públicas dentro de una monarquía parlamentaria. Felizmente este desencuentro no llegó a afectar las relaciones personales, pero sin duda existía un vacío que no se podía ignorar.
Además de Fernández-Miranda, hubo otros mentores en la formación de Juan Carlos I. Entre ellos, el general Alfonso Armada, sumamente reservado y de muy controlada conversación. El cronista logró reconstruir del carácter y formación de D. Juan Carlos a través de sus conversaciones con Alfonso Armada.
Participación en el franquismo tardío
Durante el breve período en el que Luis Carrero Blanco ejerció la presidencia del gobierno, Torcuato Fernández-Miranda ejerció el cargo de vicepresidente. Tras el asesinato de Carrero Blanco por ETA el 20 de diciembre de 1973, Fernández-Miranda pasó a ejercer la presidencia del gobierno de forma interina durante once días.
Fue uno de los principales candidatos a suceder a Carrero Blanco en la Presidencia del Gobierno, pero su declarada independencia política (no formaba parte de ninguna de las «familias» del régimen) y la proximidad de Carlos Arias Navarro a la esposa de Franco, Carmen Polo, y al yerno del general, Cristóbal Martínez-Bordiú, hizo que la balanza se inclinara en favor de este.
Fernández-Miranda fue consultado por el rey sobre sus preferencias en cuanto a ser nombrado presidente del Gobierno o presidente de las Cortes. Su respuesta fue:
"Majestad, usted y yo estamos obligados a poner en marcha la monarquía parlamentaria, no ha de ser un pequeño caudillo, sino un gran Rey. Por eso, Majestad, la Presidencia del Gobierno solo se debe ocupar para hacer grandes cosas y la primera de todas es la ley, un sistema de convivencia política. Yo me pondría a su servicio si usted quisiera que desde la Presidencia de las Cortes, yo realizase esa gran cosa, es decir, el proyecto político para llegar a la democracia".
Es así nombrado presidente de las Cortes, cargo que llevaba aparejada la Presidencia del Consejo del Reino, sucediendo a Alejandro Rodríguez de Valcárcel. Desde esta posición pudo orientar al rey acerca de los entresijos del sistema político postfranquista, controlando y desmontando, desde dentro, los resortes de poder que todavía tenía el llamado "búnker".
La Transición a la democracia
El 30 de octubre de 1975 el entonces príncipe Juan Carlos asume la Jefatura del Estado de forma interina. A la muerte del general Franco, el 20 de noviembre, el príncipe Juan Carlos de Borbón es proclamado rey de España el 22 de noviembre de 1975.
Carlos Arias Navarro, presidente del gobierno por mandato de Franco, no deseaba dimitir. El rey no creía tener poder suficiente para cesar al presidente del gobierno. No obstante, el 28 de noviembre le propone incluir a Torcuato en la terna para el Consejo del Reino. Arias se siente seguro y acepta la petición del Rey. Arias contribuiría a que el Consejo del Reino lo pusiera en la terna porque conocía las buenas relaciones entre Torcuato y el rey y pensaba que, si Torcuato se quedaba allí posicionado, no habría de preocuparse de que le sustituyesen por él en la presidencia del Gobierno.
El 1 de diciembre se reunió el Consejo del Reino para elaborar la terna de nombres entre los cuales Juan Carlos debía escoger al nuevo Presidente de las Cortes. Tras la reunión, Valentín Silva Melenero le comunicó a Torcuato que todo había salido bien. El 2 de diciembre José Antonio Girón de Velasco se reunió con Fernández-Miranda y le transmitió que el rey no podía actuar como Franco y que Carlos Arias debía de seguir en su cargo. El 3 de diciembre Fernández-Miranda juró en el Palacio de la Zarzuela el cargo de Presidente de las Cortes y del Consejo del Reino. En el discurso de su toma de posesión dijo:
"En mi condición de Presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, juro servir a S. M. con lealtad y con cuantos aciertos se deriven de la buena fortuna y de la gracia de Dios".
Torcuato era partidario de reformar las Leyes Fundamentales del Reino mediante sus propias disposiciones para llegar así a la democracia evitando vacíos legales; con sus palabras, ir "de la ley a la ley a través de la ley", un proceso que ha sido calificado como el "hara-kiri franquista".
La idea de Torcuato Fernández-Miranda era establecer un sistema con dos partidos políticos, uno conservador y otro de tipo más liberal, y que en su opinión podía ser el Partido Socialista Obrero Español (histórico) que presidía Rodolfo Llopis, y que se caracterizaba por ser más moderado que el PSOE Renovado del interior, encabezado desde 1976 por Felipe González, Alfonso Guerra, Javier Solana y Enrique Múgica, tras la escisión del Congreso de Suresnes.
Arias Navarro recibió el encargo de Juan Carlos I de renovar el Consejo de Ministros. Con el beneplácito del monarca, Torcuato Fernández-Miranda acudió a la casa de Arias Navarro, conocida como La Chiripa, para discutir de los nuevos ministros y le propuso que la cartera de Ministro del Movimiento fuese para Adolfo Suárez González. Suárez, en su origen, había sido apadrinado en la política por Fernando Herrero Tejedor, que había sido también secretario general del Movimiento.
Buscando acelerar las reformas, Fernández-Miranda creó una comisión mixta integrada por miembros del Gobierno y del Consejo Nacional del Movimiento. Se trató de algo atípico porque el gobierno era el que legislaba y la cámara la que ejecutaba. En ese momento Adolfo Suárez era ministro-secretario general del Movimiento y, a la vez, procurador en Cortes y consejero nacional.
El 2 de marzo de 1976 Torcuato Fernández-Miranda reunió en la Zarzuela al Consejo del Reino por primera y última vez. El objetivo era dar a conocer a las Cortes, al Consejo Nacional y al Gobierno que su negativa u obstrucción a la reforma política podía ser fácilmente salvada por el rey recurriendo a un referéndum nacional.
Arias era excesivamente inmovilista y ni el rey ni Fernández-Miranda deseaban que continuara siendo presidente del Gobierno. En ese momento Adolfo Suárez se encontraba haciendo una criba en el Movimiento Nacional para lograr candidatos con los que conformar un partido de centro. Fernández-Miranda veía en Suárez un gran candidato a presidente porque Suárez estaba comprometido con principios muy generales, como la libertad de asociación, pero no era intransigente con sus propias ideas y no hacía imposiciones sobre la estructura que debería tener el Estado. El monarca consideraba que Suárez no estaba suficientemente curtido en política, pero por consejo de Torcuato lo incluyó en una lista de posibles presidentes.
Tras la dimisión, forzada por el rey, de Arias Navarro el 1 de julio de 1976, Torcuato Fernández-Miranda reúne al Consejo del Reino en el Salón de Mariana Pineda del Palacio de las Cortes para elaborar una terna de la cual el rey debía escoger al nuevo Presidente del Gobierno. Fernández-Miranda, que además de presidirlo tenía voz y voto en el Consejo, "mueve los hilos" a fin de que en la preceptiva terna de candidatos se encontrara Suárez, tal y como deseaban él y el monarca. De ahí las entonces enigmáticas palabras de Fernández-Miranda a la salida de la última sesión del Consejo del Reino, con los tres nombres ya decididos: "Estoy en condiciones de ofrecer al Rey lo que el Rey me ha pedido".
La estrategia de ir "de la ley a la ley" precisaba una ley puente que fuera clara, breve y sencilla. Para ello, en el verano de 1976 Suárez encargó a los mejores juristas del Estado realizar esbozos que debían ser entregados a Suárez entre el 11 y el 12 de agosto. No obstante, Suárez no supo qué hacer con tantos borradores y esquemas, por lo que mandó llamar a Fernández-Miranda, que se encontraba en Asturias, para que tomara una decisión de cómo debía ser la ley. Fernández-Miranda recogió todos aquellos documentos y se los llevó a Navacerrada el 21 y el 22 de agosto para estudiarlos. El lunes 23 acudió a su despacho en el Palacio de las Cortes y le entregó su trabajo manuscrito a Juan Sierra para que los pasara a limpio. Luego fue a ver a Suárez al Paseo de la Castellana, número 3, y le entregó el documento con una nota que decía: "Aquí te dejo esto que no tiene padre". Es decir, que era fruto del trabajo de muchas personas.
Torcuato Fernández-Miranda y el Rey Juan Carlos
Torcuato Fernández-Miranda fue el cerebro de la Ley para la Reforma Política, la llave que abrió la puerta a la democracia. Sin embargo, en mayo de 1977 dimitió como presidente de las primeras cortes de la Monarquía al estar en desacuerdo con el modo en el que se habían abordado determinados acontecimientos que escapaban a su control, especialmente la cuestión autonómica.
Otros personajes clave en la Transición
La monarquía parlamentaria que consagra nuestra Constitución de 1978 no fue fruto de la casualidad ni se hizo con criterio improvisado. La persona que jugó un papel decisivo fue sin duda Antonio Fontán. Durante esa etapa, Antonio Fontán, desde la presidencia del Senado, prestó un gran servicio al proceso de la transición política española, pues fue precisamente en el Senado y a través de la enmienda presentada por el senador Satrústegui, como se introdujo el artículo 57 que proclama que «la Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M.
Es curioso observar que la labor de coordinación efectuada por la comisión mixta constitucional no haya sido resaltada debidamente en nuestra reciente historia constitucional. Gracias, Antonio.
Cronología de eventos clave
A continuación, se presenta una tabla con algunos de los eventos más significativos en la carrera de Torcuato Fernández-Miranda y la Transición española:
| Año | Evento | Descripción |
|---|---|---|
| 1951-1953 | Rector de la Universidad de Oviedo | Ocupó el cargo de rector, lo que le otorgó el puesto de procurador en las Cortes franquistas. |
| 1969 | Profesor de Derecho Político de Juan Carlos I | Se convierte en mentor y consejero del entonces príncipe. |
| 1969-1974 | Secretario general del Movimiento | Máximo alabador de la Falange durante este período. |
| Diciembre 1973 | Presidente del Gobierno (interino) | Ejerce el cargo tras el asesinato de Carrero Blanco. |
| Diciembre 1975 | Presidente de las Cortes y del Consejo del Reino | Desde esta posición, orienta al Rey en el desmantelamiento del régimen. |
| 1976 | Elaboración de la Ley para la Reforma Política | Considerado el cerebro detrás de esta ley crucial para la democracia. |
| Mayo 1977 | Dimisión como Presidente de las Cortes | En desacuerdo con la gestión de la cuestión autonómica. |
| 1980 | Fallecimiento | Muere de un ataque cardiaco en Londres a los 64 años. |
Juan Carlos I y su mentor, Torcuato Fernández-Miranda, en un momento de la Transición.
