Liderazgo: Seis estudios sobre estrategia mundial de Henry Kissinger
Henry Kissinger, el famoso ex secretario de Estado de los Estados Unidos, es una de las figuras más sobresalientes de la segunda mitad del siglo XX. El campo de los estudios estratégicos no podría entenderse en su complejidad sin las contribuciones de uno de los líderes políticos más polémicos de la historia moderna. Su libro más reciente, "Liderazgo: Seis estudios sobre estrategia mundial", publicado en 2022, es su decimoquinto libro y se une a obras de cabecera como "Diplomacia" u "Orden Mundial" para cualquiera que aspire a comprender la geopolítica del siglo XX y las primeras décadas del XXI.
Se atribuye a Henry Kissinger la cita: «No seas demasiado ambicioso. Haz una cosa al año, lo que creas que es más importante, y tu carrera se hará por sí misma». Quizá porque nunca es tarde para seguir haciendo carrera o, quizá, porque el polifacético político no sucumbe a la tentación de la ambición, lo cierto es que Kissinger parece seguir aplicándose su propio consejo a la perfección. En 2023, Kissinger alcanzó un hito aún mayor: cumplir 100 años, y en julio de ese mismo año, se reunió con Xi Jinping, presidente de la República Popular de China, demostrando su continua influencia en la política internacional.
Un análisis del liderazgo en la historia moderna
Kissinger parte de la premisa de que hay una tendencia a invisibilizar el accionar humano en el devenir de la historia, atribuyéndole una cualidad casi accesoria en una suerte de avance inexorable y fatídico. Sin embargo, la realidad demuestra que no es así, y en su obra, "Liderazgo", Kissinger argumenta que "Sin liderazgo, las instituciones van a la deriva, crece la irrelevancia de las naciones y, por último, llega el desastre". El libro no podría haber llegado más oportunamente, ya que la invasión rusa a Ucrania pone de relieve la vigencia de esta premisa.
Henry Kissinger, durante las 501 páginas y 6 capítulos independientes, describe 6 figuras claves del siglo XX. Para ello, el autor ha elegido 6 líderes históricos para ir describiendo los sucesos más relevantes. Estos líderes se formaron en un periodo en el que las instituciones establecidas se derrumbaban en Europa, las estructuras coloniales daban paso a estados independientes en Asia y África y hubo que crear un nuevo orden internacional a partir de los vestigios del anterior. La perspectiva del autor no tiene parangón: es la de un historiador de primer orden que conoció y estuvo implicado en los acontecimientos que se relatan. La experiencia como alto representante público, el conocimiento personal de los protagonistas y la carrera política de Kissinger enriquecen un libro que atestigua cómo la combinación del carácter de los personajes y las circunstancias de cada situación es lo que acaba dando forma a la historia.
Henry Kissinger: El Arquitecto de la Diplomacia del Siglo XX
La tipología del liderazgo: Estadistas y Profetas
El ex secretario de Estado norteamericano identifica dos epítomes del liderazgo: el estadista y el profeta. Kissinger señala que los líderes son figuras atípicas. Los políticos comunes esperan a gestionar las crisis luego de que estas tengan lugar, cuando cuentan con más información sobre los hechos, pero también cuando ya pasó el momento para tomar decisiones significativas. En cambio, los estadistas y profetas son aquellos que encauzan los cambios a los que se enfrenta la sociedad que lideran.
- El estadista asume que una de sus tareas principales es preservar la esencia de la sociedad que dirige manejando las circunstancias y no ser sobrepasado por ellas. Aunque abraza el cambio y el progreso, es consciente de sus límites. Son gestores de los conflictos cotidianos, gente realista y pragmática que siente que su principal deber es conservar las instituciones y alentar el progreso cauteloso de sus países.
- El profeta es un individuo que invoca una visión trascendente desde donde cree derivar su superioridad moral y ante lo cual no hay espacio para el gradualismo, puesto que sería una concesión al tiempo. Son políticos que tienen una visión del futuro y que tiran de sus pueblos hacia ella, con frecuencia con actitudes mesiánicas, y que no se conforman con nada que no sean logros transformadores.
Lo interesante de estos dos tipos de liderazgo que propone Kissinger es que no son incompatibles per se. A menudo, los grandes líderes de la historia han alternado entre una y otra modalidad, engendrando cambios y encauzándolos con sabiduría y viceversa. Para Kissinger, estos seis líderes estudiados, y todos los buenos líderes en general, son una mezcla de las dos cosas: individuos que tienen una imagen ideal del futuro, pero que se guían por el realismo.
Los seis estudios sobre estrategia mundial
El libro nos presenta un mosaico completo de lo que, a juicio del autor, debe ser un líder estratégico ideal, desgranando cualidades de liderazgo a través de seis figuras históricas. Todos ellos compartieron un agudo sentido de la realidad y una visión poderosa, la capacidad de actuar de forma decisiva en asuntos de importancia nacional en condiciones que parecen poco favorables, y le dieron importancia a la soledad, como espacio personal para reflexionar antes de adoptar decisiones mayores. Además, todos fueron divisivos, y para ellos, el privilegio de la ciudadanía implicaba la responsabilidad de ejemplificar las virtudes particulares de sus propias naciones.
Konrad Adenauer (Alemania)
De Adenauer, por ejemplo, destaca su aceptación incondicional de la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, como prerrequisito para reconstruir una democracia funcional dentro de nuevas estructuras de integración europeas. Adenauer es mostrado como un líder no carismático, pero de una gran estatura moral, elevada aún más por su visión de una Alemania renacida de las cenizas de la guerra y con su soberanía plenamente recuperada, unida y, sobre todo, integrada en una Europa democrática. Sacó a Alemania del momento más bajo de su historia a partir de 1949, dejando de lado la aspiración de dominar Europa, que había estado presente durante décadas, anclando a su país en la Alianza Atlántica y reconstruyéndolo sobre una base moral que reflejaba sus propios valores cristianos y sus convicciones democráticas. Kissinger recuerda una anécdota en la que Adenauer le dijo: "En política, es importante tomar represalias a sangre fría".
Charles de Gaulle (Francia)
Charles de Gaulle aparece, en contraposición a Adenauer, como un líder carismático dotado de una ambiciosa visión de futuro para la Francia postrada por la ocupación alemana, pero no derrotada; de una determinación férrea para llevar a cabo esa visión, a pesar de las enormes dificultades que tuvo que arrostrar; y de un extraordinario dominio de sí mismo. El caso de De Gaulle es emblemático, porque si bien definía sus objetivos de manera profética (una Francia libre), los obtenía ejecutando decisiones como un estadista. Su legado se encuentra en la promoción del interés nacional galo a toda costa. De Gaulle no sólo tuvo que lidiar con los oscuros años de la guerra y el exilio, sino por añadidura con la crisis que postró a la Cuarta República francesa y llevó a la Constitución que dio a luz la Quinta República. Dirigió la resistencia francesa durante la guerra, transformó la República y acabó con el conflicto de Argelia. De Gaulle guio la transición histórica de Francia, que pasó de ser un imperio derrotado, dividido y desbordado a un Estado nación estable y próspero bajo una constitución sólida, y a partir de ahí, devolvió a Francia un papel significativo y sostenible en las relaciones internacionales.
Richard Nixon (Estados Unidos)
El retrato de Nixon es el más personal y afectuoso: era un hombre acomplejado e indeciso, pero que supo tratar con una mezcla de comprensión y dureza a los líderes comunistas. Dando cuenta de su infinita lealtad con su exjefe, Kissinger aborda también la figura de Richard Nixon, de quien afirma que era muy respetado a nivel internacional, a diferencia de lo que ocurrió internamente en su país. Del presidente estadounidense destaca su política realista en la promoción de la paz a través del ajuste permanente de los equilibrios de poder. Esto se ejemplifica con el acercamiento a China, los acuerdos con la ex Unión Soviética sobre limitación de misiles nucleares, así como el cierre de la guerra de Vietnam. Aunque Nixon fue el único presidente estadounidense que ha dimitido de su cargo, entre 1969 y 1974 modificó las tensiones existentes entre las superpotencias en lo peor de la Guerra Fría y sacó a Estados Unidos de la guerra de Vietnam. De paso, situó la política exterior estadounidense en una posición global y constructiva, abriendo relaciones con China, iniciando un proceso de paz que transformaría Oriente Próximo y haciendo hincapié en un concepto de orden mundial basado en el equilibrio.
Anwar Sadat (Egipto)
Anwar Sadat se alza mayestático como un gobernante dotado de fortaleza, empatía, serenidad forjada en años de confinamiento solitario, y gravedad, a la vez mística y práctica, puestas al servicio de un profundo amor a su nación. Sadat tomó las riendas de Egipto tras la muerte de Nasser, tuvo todavía que lidiar con los efectos de la debacle de la Guerra de los Seis Días y terminó logrando la restitución del Sinaí y un acuerdo de paz con Israel. Mediante una astuta combinación de estrategia militar y diplomacia, procuró devolver a Egipto los territorios perdidos y la confianza en sí mismo, al tiempo que aseguraba la tan ansiada paz con Israel con una filosofía transcendental. Es uno de los líderes que Kissinger describe que vivieron la Segunda Guerra Mundial como súbditos coloniales, encarcelado por intentar colaborar con el mariscal de campo alemán Erwin Rommel en la expulsión de los británicos de Egipto.
Lee Kuan Yew (Singapur)
Margaret Thatcher se refirió a Lee Kuan Yew como «uno de los más competentes estadistas del siglo XX», lo que da una buena idea de su talla como líder. Lee Kuan Yew tuvo que encabezar los primeros pasos de Singapur como nación independiente luego de que se quebrase el proyecto de unión con Malasia, le dio una identidad nacional a la ciudad-Estado y la convirtió en una potencia económica en su región. Se libró de ser ejecutado por los japoneses a los 19 años, y posteriormente, como presidente trazó la evolución de una ciudad portuaria empobrecida y multiétnica al borde del Pacífico y rodeada de vecinos hostiles. Bajo su tutela, Singapur se convirtió en una ciudad-Estado segura, bien administrada y próspera, con una identidad nacional compartida que proporcionaba unidad en medio de la diversidad cultural. Lee Kuan Yew encarna la lección de que el futuro de las sociedades no depende tanto de su riqueza material o de las medidas convencionales que el poder suele tomar como de la calidad de su pueblo y la visión de sus dirigentes.
Margaret Thatcher (Reino Unido)
Margaret Thatcher es otra de las grandes figuras europeas del siglo XX escogidas por Kissinger para diseccionar el liderazgo estratégico. De esta extraordinaria mujer destaca la fortaleza personal con la que fue capaz de superar barreras tan elevadas como la de su condición femenina o la de su extracción social para erigirse como el líder conservador británico más sólido desde Winston Churchill. De Thatcher recuerda que, cuando era una joven recién licenciada en química, una empresa rechazó su solicitud de trabajo porque los entrevistadores la consideraron "testaruda, obstinada y peligrosamente terca", pero que fueron precisamente esas cualidades las que la convirtieron en una líder capaz de transformar por completo la economía británica. Ella renovó su país mediante una reforma económica y una política exterior que mantuvieron un equilibrio entre la audacia y la prudencia. Margaret Thatcher, apodada la Dama de Hierro, se hizo mundialmente conocidas por la Guerra de las Malvinas.
La importancia de la historia y el carácter
Una de las personas que más aprecia Kissinger fuera de su círculo familiar le indicó una vez que la lectura nos permite dialogar con el escritor, y que es una ventaja que no mucha gente aprovecha hoy en día. Para él, quien quiera conocer cómo funciona el mundo, no se arrepentirá de leer "Liderazgo". La lección de Kissinger sobre el liderazgo es útil: quizá su elección de los líderes más ejemplares sea discutible, pero los describe tan bien que suscita dos preguntas especialmente interesantes. No solo si en el futuro tendremos líderes comparables a los del pasado, sino también si, en nuestro tiempo y con nuestras sociedades, el pluralismo, la tolerancia y la misma democracia son compatibles con esta clase de liderazgos.
Al final de la obra, Kissinger se pregunta si el mundo actual puede generar líderes de la altura de los seis modelos analizados, capaces de pilotar sus naciones en medio de los cambios en el orden internacional a los que asistimos. Su respuesta no es optimista. En su opinión, las condiciones que posibilitaron el desarrollo de líderes como los estudiados han entrado en un proceso de decadencia, al menos en Occidente. Recuperar el liderazgo estratégico pasa por reconocer su esencia, que Kissinger destila en los dos pilares básicos de la educación y el carácter. Los líderes de "Liderazgo" tienen en común una profunda formación humanística, eran personas de carácter, tenían un alto sentido de la Historia y de su papel ante la misma, y habían recibido una sólida formación espiritual, cada uno en la tradición religiosa o filosófica propia de su propio ámbito cultural.
El libro de Kissinger nos muestra que los líderes triunfaron porque, siguiendo la idea de Maquiavelo, emergieron en tiempos de dificultades y supieron aprovecharlos en su favor y el de sus naciones. Adenauer y De Gaulle levantaron sus países tras una guerra devastadora; Yew y Sadat reinventaron sociedades que habían estado sometidas a décadas de colonialismo; Nixon y Thatcher entendieron las nuevas realidades de un mundo al borde de una nueva guerra mundial y lastrado por viejas ideas económicas. Nuestros tiempos no enfrentan retos menores -de la inteligencia artificial a las pandemias, de la inflación al auge de Asia frente al dominio occidental-, pero hay algo que hace que Kissinger, pese a no mostrarse pesimista, desconfíe sobre la posibilidad de que en el futuro próximo podamos contar con líderes comparables a estos seis. Quizás ha terminado, por razones que no alcanzamos a entender, el tiempo de los grandes líderes.
Ficha del Libro:
- Título: Liderazgo: Seis estudios sobre estrategia mundial
- Autor: Henry Kissinger
- Traducción: Ramón González Férriz
- Editorial: Debate, 2023
- Formato: Tapa blanda (648 páginas)
Fuente: bie3: Boletín IEEE (Instituto Español de Estudios Estratégicos), ISSN-e 2530-125X, Nº 32, 2023, págs. español
