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Comunicación

El Impacto del Emprendimiento en la Economía y la Sociedad Española

by Admin on 14/09/2025

La crisis sanitaria derivada de la pandemia de COVID-19 ha supuesto una disrupción sin precedentes en la historia económica reciente. El impacto sobre la economía española ha sido más severo que en el resto de economías desarrolladas, induciendo una contracción del PIB del 10,8 % en 2020. El emprendimiento vive un período de reafirmación.

Un momento para reivindicar su capacidad transformadora y destacar el valor que genera al dar respuesta a desafíos sociales, medioambientales o tecnológicos, a través de soluciones innovadoras. Además de atender a los problemas de financiación de los nuevos proyectos emprendedores, es urgente reflexionar sobre el conjunto del sistema de innovación tecnológica, la transferencia de conocimiento y el diseño de políticas públicas dirigidas a impulsar la innovación disruptiva.

Este texto revisa iniciativas recientes del Gobierno de España para el fomento del emprendimiento, con el objetivo de valorar su coherencia con los diagnósticos disponibles sobre la estructura del tejido productivo español. Este texto es una versión más centrada de los comentarios al documento normativo que los autores remitieron al Ministerio en el proceso de consulta pública. Por tanto, la estructura y contenidos del mismo están condicionados por los propios del documento inicial que los suscitó.

El objetivo del texto es doble. Primero analizar, desde la teoría de la información y los contratos, los costes de transacción en que se incurre en los procesos de emprendimiento y creación de empresas, como marco de referencia del que, a nuestro juicio, debería de partir cualquier iniciativa legislativa en este ámbito. En el resto de la exposición se presentan consideraciones sobre algunos aspectos concretos tratados en el documento. De este modo, el apartado siguiente se centra principalmente en la valoración de los diagnósticos de partida que justifican las líneas de reforma propuestas en el documento. A continuación, se analizan y valoran las principales líneas de reforma.

Emprendimiento: Cantidad vs. Calidad

En este sentido, una distinción de partida importante en el análisis del emprendimiento y el desarrollo empresarial es entre cantidad y calidad del emprendimiento. La distinción acostumbra a tener una estrecha relación con las motivaciones que llevan a emprender: el autoempleo, ante una situación en la que la persona se convence de la imposibilidad de ocuparse como asalariada (es decir el emprendimiento por necesidad), o, por el contrario, la persona o personas con posibilidades de ocuparse como asalariados, pero que creen que pueden ser más productivas poniendo en marcha una iniciativa empresarial innovadora (emprendimiento por oportunidad). Si el objetivo de las políticas públicas es mejorar la productividad y el crecimiento potencial de la economía es evidente que interesa sobre todo promover el emprendimiento por oportunidad, lo que significa utilizar indicadores de emprendimiento donde pese más el valor añadido de las empresas que se crean que el número de empresas que nacen cada año.

La iniciativa legislativa objeto de esta consulta ofrece la oportunidad de hacer un diagnóstico del mercado del emprendimiento en España, y analizar la efectividad de las políticas públicas puestas en marcha hasta ahora para fomentarlo. El documento a consulta comienza señalando que en España hay, proporcionalmente, más empresas pequeñas que en los países europeos cuya productividad laboral media es mayor que la española. La distribución de tamaños empresariales es el resultado de la disciplina de la competencia en los distintos mercados y de características del recurso emprendedor.

Análisis del Tejido Empresarial Español

Los trabajos de De Castro y Larraza (2018) caracterizan el perfil del emprendimiento y muestran cómo la actividad de creación de empresas en España es similar a la de países de referencia, como Alemania o Francia. Sin embargo, estas actividades presentan diferencias importantes con respecto a esos mismos países. Por ejemplo, las empresas creadas en nuestro país, tienen menores expectativas de crecimiento y mucho menor grado de internacionalización. Además, el tamaño medio de las nuevas empresas en España es muy pequeño, la mitad de las empresas desaparecen a los cinco años y las que sobreviven se mantienen en tamaños pequeños, muy próximos al de inicio de la actividad, en los años sucesivos.

Además, cuando se debate sobre el tamaño de las empresas y sus consecuencias, hay una abundante literatura económica internacional y nacional (Moral-Benito, 2016; Huerta y Salas, 2014 y 2018; Bloom y Van Reenen, 2007; y Bloom et al., 2014) que sugiere que la relación de causalidad, si existe, no va del tamaño a la productividad, sino de la productividad al tamaño. Hay que insistir también en que la distribución de tamaños empresariales en un país no es arbitraria, sino el resultado de la disciplina de la competencia en los distintos mercados y de características del recurso emprendedor con que cuentan las empresas.

Para estudiar el impacto del emprendimiento es necesario conocer no solamente las características de la distribución de las empresas que se crean; también es fundamental valorar la cola superior de la distribución, la de las empresas “estrella”. El aspecto clave aquí será conseguir que, tanto las nuevas empresas, como las ya existentes, se gestionen bajo la dirección de empresarios y directivos cualificados. Estudios académicos contrastados (Bloom y Van Reenen, 2010; y Bloom et al., 2014) demuestran que las diferencias de productividad vinculadas a la calidad del recurso empresarial impactan más que proporcionalmente en el tamaño de las empresas, de manera que, aumentando la calidad media del recurso empresarial, el tamaño y la productividad media de las empresas aumentan más que proporcionalmente.

Cuando se estudia el dinamismo empresarial con datos del DIRCE, se reconoce que las tasas de mortalidad, natalidad y supervivencia neta en España (Fariñas y Huergo, 2015; García Perea, 2020; Huerta y Salas, 2021; y Xifré, 2019) muestran una gran sensibilidad al ciclo económico. Por otro lado, la distribución por tamaños de las empresas españolas, y la distribución de personas ocupadas por tamaños de empresa, se mantienen prácticamente invariables desde principios de los años noventa, cuando comienza a publicarse el DIRCE. La distribución de personas por grupos ocupacionales, asalariados, empresarios (managers más autoempleados con asalariados) y autónomos sin asalariados, se mantiene también estable; en este caso, desde mediados de los años ochenta.

Durante este largo periodo de tiempo, se han producido cambios notables en la tecnología, regulación y funcionamiento de los mercados, pero la estructura de tamaños y ocupaciones se ha mantenido constante en el tiempo. En febrero de 2021, el presidente del Gobierno presentó públicamente el informe España Nación Emprendedora, considerado un documento clave para orientar y apoyar la transformación económica y social de nuestro país. El informe desgrana una estrategia con 50 medidas que entre otros objetivos aspiran a acelerar la inversión en nuevos negocios y potenciar su crecimiento, y atraer, desarrollar y retener talento.

Por otro lado, el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, en los meses de febrero y marzo de 2021 ha publicado para consulta pública un documento bajo el título: Medidas para favorecer la creación de empresas y su crecimiento.

El Capital Mínimo y la Creación de Empresas

En la memoria objeto de consulta pública se dice que hay indicios de que el requerimiento de un capital mínimo de 3.000 euros para crear una SRL, puede constituir una restricción significativa al emprendimiento. Pero, ¿a qué tipo de emprendimiento? Para emprender no se necesita crear una empresa (persona jurídica) que se interponga entre el emprendedor, persona física, y los terceros con quien contrata. Entre las personas jurídicas elegibles que el derecho pone a disposición de los emprendedores para conducir las relaciones con terceros, cobran especial relevancia aquellas que incorporan el privilegio de la responsabilidad limitada (RSL, anónimas, cooperativas…).

La responsabilidad limitada al patrimonio de la empresa constituida, que es además la persona (jurídica) que contrae derechos y obligaciones con terceros, desvincula el patrimonio personal del empresario del riesgo propio de la actividad empresarial. La estructura societaria facilita también repartir el riesgo entre distintos socios financieros, lo que permite acometer inversiones de más envergadura manteniendo una cierta diversificación del patrimonio personal de cada inversor. Pero es preciso reconocer que la protección lógica y deseable al emprendedor-empresario tiene consecuencias para la seguridad de las operaciones comerciales cuando los mercados funcionan con imperfecciones.

Como norma general, eliminar el capital mínimo de 3.000 euros para constituir una SRL debería justificarse con rigor. Es preciso motivar por qué se estableció en su momento este requisito y qué hace pensar que sea mejor eliminarlo. Para valorar la oportunidad de establecer un capital social mínimo o no hacerlo, además de consideraciones de interés general (la sociedad puede considerar que el privilegio de la responsabilidad limitada debe ir asociado con un retorno social de la sociedad mercantil que se crea, más allá del privado y por tanto, el acto de crear una sociedad mercantil no debe trivializarse), debe tomarse en consideración también la lógica del mercado. El patrimonio de la sociedad mercantil es un indicador de las garantías, a modo de colateral, con el que la persona jurídica respalda el cumplimiento de las obligaciones contractuales contraídas con terceros.

Reducir el capital mínimo para constituir una SRL de 3.000 a 1 euro abarata, en principio, el coste de constituir sociedades mercantiles para los futuros emprendedores, pero para el veredicto final, hay que tener en cuenta también si aumentan los costes para las terceras partes que se relacionan con ella. Con la normativa actual, cualquier persona que se relaciona con la sociedad mercantil sabe que esta tiene un capital mínimo de 3.000 euros; es decir, un patrimonio mínimo, y sabe que quien constituye la sociedad está dispuesto a arriesgar 3.000 euros de su patrimonio en la aventura empresarial. Sin un capital mínimo, la constitución de la sociedad per se, no aporta ninguna información sobre el patrimonio y las garantías, ni tampoco sobre lo que está dispuesto a arriesgar quien la constituye.

Por otra parte, al reducir el capital mínimo para constituir una sociedad a 1 euro se envía una señal equivocada sobre las verdaderas necesidades financieras de las start ups. Para el emprendimiento innovador de base tecnológica o social, la trayectoria más común entre las empresas se resume así: necesitan un tiempo que puede oscilar en media entre tres meses y dos años, desde que aparece la idea, se desarrolla el proyecto, se crea un prototipo comercial, se llega al mercado con un producto o servicio para la venta y se obtienen ingresos. Al reducir el capital mínimo para constituir una sociedad a 1 euro se envía una señal equivocada sobre las verdaderas necesidades financieras de las start ups.

En esta fase de inversión en el desarrollo del producto o servicio innovador, hay incertidumbre sobre el resultado final, mayor cuanto más innovador es el proyecto, y al mismo tiempo, una gran diferencia entre la información que sobre el proyecto poseen los “internos” y los “externos”. La creación de empresas, con constitución de una persona jurídica, puede obedecer a muchos objetivos y no se puede dar por sentado que el privilegio que supone poder constituir una sociedad mercantil, y el privilegio de crear una SRL en particular, se utilizará por las personas siempre de forma socialmente responsable.

En nuestra opinión, reducir a 1 euro el mínimo legal para la constitución de la SRL no tendrá, por sí mismo, ninguna relevancia en el objetivo final, que entendemos que es conseguir un emprendimiento de oportunidad, innovador, alrededor de equipos de personas con visión de largo plazo. Para este emprendimiento, el problema principal será el de configurar una masa crítica estable de socios, después de un periodo inevitable de aprendizaje y de prueba y error.

El documento a consulta pone todo el énfasis en la financiación de la empresa e ignora lo primero y más importante, la inversión que se necesita para construir el proyecto empresarial.Los problemas de información asimétrica condicionan el acceso a la financiación de las empresas. No debe darse por sentado que el problema de crecer está en la falta de financiación. Pero, ¿estamos seguros que el menor peso relativo de empresas start up en España se debe únicamente, o, sobre todo, a dificultades singulares de financiación empresarial? O, por el contrario, ¿se debe a diferencias en el volumen y en las características de la inversión que busca financiación?

Los impedimentos para crecer ¿actúan desde el lado del pasivo?; es decir ¿no hay fondos disponibles para financiar las inversiones?, ¿o actúan desde el activo y lo que faltan son proyectos innovadores y competitivos con voluntad de ganar presencia en el mercado y crecer, que demanden recursos financieros para su desarrollo? No debe darse por sentado que el problema de crecer está en la falta de financiación, dejando de lado la cantidad y calidad de proyectos innovadores que el tejido empresarial es capaz de generar.

Nuestra visión del emprendimiento reconoce que la idea inicial, la tecnología que soporta el proyecto o el modelo de negocio y la estrategia competitiva son elementos nucleares del proceso de emprendimiento; que representan el primer paso para actuar, y luego vendrá la búsqueda de fondos y socios para ejecutar ese proyecto empresarial. Este razonamiento parece aplicable tanto a las start up como a las empresas establecidas que quieren dar saltos cualitativos en su crecimiento. Si compartimos este enfoque, entonces es necesario poner el foco y analizar los obstáculos que presenta el ecosistema de innovación en España.

Por otra parte, los instrumentos financieros no son solo títulos que regulan el acceso a los flujos de caja y beneficios de la empresa. Los instrumentos financieros incorporan derechos políticos, a veces establecidos por la ley, como ocurre con la titularidad de las acciones o de la deuda ordinaria, y otras veces acordados contractualmente de manera voluntaria por las partes, en el caso de las operaciones de venture capital. Existe un cierto consenso acerca de la preferencia de muchos empresarios por mantener el control sobre la empresa que han creado y han hecho crecer, frente a la alternativa de crecer más, pero incorporando socios accionistas externos que les obligaría a compartir o a ceder ese control.

El Ecosistema Emprendedor y su Evolución

Desde que hace 15 años Impact Hub abrió, en la calle Gobernador de Madrid, su primer coworking en España enfocado al impacto, la compañía ha sido testigo privilegiado de esta evolución. Las personas emprendedoras ya no son vistas únicamente como creadoras de empresas que buscan la independencia financiera, sino como agentes de cambio que abordan retos globales, como la emergencia climática, la desigualdad y la transformación tecnológica, mientras mantienen un enfoque local y colaborativo. Y esta evolución trae consigo nuevas exigencias y oportunidades que configuran un ecosistema en constante transformación.

A lo largo de la última década hemos presenciado una consolidación del ecosistema emprendedor, gracias al desarrollo de infraestructuras y plataformas que han dado apoyo a los emprendedores para hacer realidad sus proyectos en incubadoras o aceleradoras; al impulso de servicios y programas para su desarrollo; y, especialmente, al aumento de la financiación disponible para llevar sus proyectos adelante. Sin embargo, este ecosistema ha alcanzado un punto en el que necesita una nueva etapa de innovación y colaboración para superar sus debilidades y maximizar las oportunidades.

Las universidades y las administraciones públicas desempeñan un papel fundamental en el fomento del emprendimiento. Las primeras deben seguir promoviendo la cultura emprendedora mediante programas académicos, incubadoras de empresas y centros de innovación. Por su parte, las administraciones públicas deben continuar desarrollando políticas y programas que faciliten la creación de empresas, reduzcan la burocracia y ofrezcan incentivos fiscales.

El sector empresarial también ha sido una pieza determinante en esta evolución, con iniciativas como Wayra, Lanzadera, BStartup o Google for Startups, además de la creación/participación de programas como las líneas de financiación de Enisa o el programa Acelera Startups, el mayor programa de aceleración en España dirigido a impulsar 6.000 startups. Estas alianzas entre lo público y lo privado seguirán siendo esenciales para fortalecer el ecosistema emprendedor.

El desafío ahora radica en reconocer el talento emprendedor como el núcleo vital del ecosistema, y entenderlo en toda su dimensión humana y profesional. Esto requiere ir más allá del modelo de negocio para abordar el bienestar emocional de los emprendedores, sus aspiraciones personales y su impacto social. La diversidad de perfiles, desde innovadores tecnológicos hasta emprendedores sociales o medioambientales, exige un enfoque de apoyo más personalizado y menos uniforme.

Medición del Impacto Emprendedor

Medir para transformar El impacto que generan los emprendedores en sus comunidades pasa desapercibido si no se mide ni comunica. Más allá de las métricas financieras, medir el impacto ayuda a evaluar el alcance transformador de las iniciativas, atraer inversores y generar confianza en los stakeholders. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer para consolidar un ecosistema que priorice el impacto en sus prácticas.

En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, el 70% de los emprendedores en fase inicial integra estrategias de sostenibilidad social y medioambiental en sus proyectos, pero solo el 45% las ha implementado de forma efectiva, según el informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2023-2024 «Actividad emprendedora en la Comunidad de Madrid», elaborado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) en el que ha colaborado Impact Hub Madrid.

En este contexto, los espacios de coworking han demostrado ser nodos imprescindibles para fomentar la innovación. Más que meros lugares físicos, estas comunidades son entornos de colaboración en los que los emprendedores comparten conocimientos, amplían sus contactos y se inspiran mutuamente. Si bien el emprendimiento presenta grandes oportunidades, también se enfrenta a grandes desafíos. La competencia es feroz, la tecnología avanza rápidamente y el acceso a financiación sigue siendo un obstáculo para muchos. Contar con el acompañamiento personalizado adecuado y las conexiones necesarias marca la diferencia en la viabilidad y sostenibilidad de los proyectos.

Emprendimiento Regenerativo: Una Nueva Tendencia

Regenerar el futuro del emprendimientoUna de las tendencias más prometedoras en el mundo del emprendimiento es el enfoque regenerativo. Este paradigma va más allá de la sostenibilidad, buscando restaurar y revitalizar los sistemas naturales y sociales. Los emprendedores regenerativos están creando soluciones que combinan rentabilidad con beneficios tangibles para el planeta y las comunidades.

Desde la agricultura regenerativa hasta la economía circular o el desarrollo urbano, estos emprendedores demuestran que es posible generar impacto positivo sin renunciar al éxito empresarial. Ejemplos como el de Impact Hub Medellín, que transformó un barrio deprimido en un núcleo de arte y comercio, o el distrito cultural de L’Hospitalet de Llobregat, donde la colaboración público-privada regeneró espacios industriales, ilustran cómo el emprendimiento puede ser una fuerza regenerativa tanto a nivel local como global.

El futuro del emprendimiento depende no solo de la innovación individual, sino también de la capacidad colectiva para construir ecosistemas inclusivos y resilientes. La colaboración entre instituciones educativas, gobiernos, empresas y ciudadanía será esencial para avanzar hacia un modelo económico que priorice el impacto social y medioambiental. Este movimiento puede compararse con las raíces de un bosque: invisibles en su mayoría, pero fundamentales para sostener y nutrir un ecosistema lleno de vida.

Biomimesis social como metodología para el emprendimiento regenerativo por Margarita Martinez

Indicador Descripción Observaciones
Tasa de mortalidad empresarial Porcentaje de empresas que cierran en un período determinado. Sensible al ciclo económico.
Tasa de natalidad empresarial Porcentaje de nuevas empresas creadas en un período determinado. También sensible al ciclo económico.
Supervivencia neta Diferencia entre natalidad y mortalidad empresarial. Varía con las condiciones económicas.
Inversión en I+D Recursos destinados a investigación y desarrollo. Clave para el emprendimiento innovador.
Implementación de estrategias de sostenibilidad Porcentaje de emprendedores que implementan prácticas sostenibles. En crecimiento, pero aún con margen de mejora.

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