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Comunicación

Voy Volando: Opiniones y Análisis de una Franquicia en Expansión

by Admin on 17/11/2025

Tras el éxito obtenido en Andalucía, Voy Volando ha anunciado su plan de expansión nacional, con el que espera implantarse por todo el país mediante el sistema de franquicia. La cadena de reparto de pizzas a domicilio de origen andaluz cuenta en la actualidad con 74 unidades operativas, de las que 12 son propias y 62 franquiciadas.

“Pizzerías Voy Volando es un negocio muy recomendable para personas emprendedoras con ganas de trabajar. Como inversión no lo recomendamos, sino más bien enfocado a la creación del puesto de trabajo propio, más otros cuatro puestos de repartidor y ayudante de cocina”, declara Sergio Adelantado García, responsable de Calidad y relación con franquiciados de esta enseña.

El gran potencial de negocio que ofrece la marca y la experiencia adquirida a lo largo de 17 años en el mercado han animado a sus responsables a abandonar su Andalucía natal para luchar por uno de los puestos de liderato en este competitivo sector a nivel nacional. En sus primeros meses, la franquiciadora se ha marcado la apertura de cuatro centros.

La calidad de sus pizzas es en opinión de la empresa su principal argumento de éxito. Y para defenderlo se continuará con su política de inversión en I+D, que hasta ahora ha tenido logros tan significativos como el desarrollo de un sistema de horneado único.

La enseña cuenta con dos tipos de negocio: despachos -con servicio take away y que se puede establecer en locales desde tan solo 20 m2- y tiendas -que en sus 80 m2 despliegan mesas e, incluso, zona de juegos).

La central busca emprendedores con gestión directa en la unidad de venta y les ofrece ayuda en la financiación.

Actividad: Pizzería con venta a domicilio. El modelo tienda incluye consumo en sala.

País de origen: España

Establecimientos: En España: 74 (12 propios)

Inversión inicial: 30.000 euros

Canon de entrada: 8.000 euros

Cuota mensual: 1.000 euros mes durante un año

Canon de publicidad: 10 euros semanales

Web: www.voyvolando.com

¿QUE SON LAS FRANQUICIAS Y COMO FUNCIONAN?

Competencia en el Sector: Telepizza

Telepizza nos dice que ‘su’ secreto está en la masa. Sin embargo, la fórmula del éxito de Telepizza no se encuentra en la masa sino en las precarias condiciones de los trabajadores, la baja calidad de sus ingredientes y una agresiva publicidad de ofertas y promociones. Aunque, al ‘rey’ de las pizzas a domicilio le tambalean los cimientos, y después de una trayectoria ascendente de éxito, acumula, desde hace siete años, números rojos.

Los orígenes de TelePizza se remontan a 1987, cuando Leopoldo Fernández Pujals decide, a los cuarenta años, dar un vuelco a su trayectoria profesional y abrir una pizzería, que incorpora una importante novedad: las pizzas no sólo podrán ser consumidas en el establecimiento sino encargadas por teléfono y servidas a domicilio sin coste añadido. Esto que ahora nos puede parecer de lo más normal, a mediados de los 80 fue toda una novedad.

Leopoldo Fernández Pujals había vivido desde los trece años en Estados Unidos, donde inmigró desde La Habana después de la revolución. Allí, había crecido, se había afiliado a los Marines, combatido en la Guerra del Vietnam, cursado estudios de finanzas, trabajado en la multinacional Procter & Gamble y después en Johnson & Johnson, que le destinó al Estado español, en 1981, como director de marketing. En sus inicios, de hecho, alternaba el traje y corbata de las mañanas en la empresa norteamericana, con el delantal de cocina por la tarde y la noche en la pizzería.

Su objetivo: implantar, aquí, y sacar tajada del negocio de la comida rápida a base de pizzas. Así, nació Telepizza. La empresa creció como la espuma. Si en 1990, se contabilizaban 18 pizzerías, en 1995 ya eran 245 y a finales de los 90 sumaba un total de 767, tanto en el Estado español como en el extranjero.

La expansión de Telepizza combinó la apertura de establecimientos propios, un 40 por ciento, y franquicias, un 60 por ciento, lo que posibilitó un crecimiento muy rápido. Además, el sistema de franquicias permitió la apertura de nuevas tiendas sin necesidad de inversión inicial por parte de la compañía.

En menos de diez años, Telepizza se convertía en la segunda empresa de fast food en el Estado español, por detrás de McDonald’s, y la primera en el reparto de pizzas.

Por aquellos tiempos, en 1995, un ‘golpe de estado’ destituyó a Leopoldo Fernández Pujals de la presidencia, un golpe fraguado por su hermano y otros pequeños accionistas. Al mismo tiempo, la empresa salió a cotizar, y exitosamente, en Bolsa, adquiriendo cadenas competidoras como Pizza World y empezando un proceso de integración vertical incorporando al negocio a varios de sus proveedores, desde la empresa de transporte a los productores de queso.

Se creó así un gran holding empresarial que controlaba cada una de las fases del proceso, desde el acopio y la elaboración de materias primas, con fábricas donde se elaboraban las masas de las pizzas y el queso, pasando por la distribución de estas materias a los establecimientos, hasta la elaboración de la comida y su reparto.

¿Cuál es el secreto del éxito? La carrera por ganar dinero, y cuanto más mejor, ha llevado a la empresa a recortar cada vez más derechos a sus trabajadores. Si en 1994, su plantilla formaba parte del Convenio de Hostelería, a partir de ese año, y con el beneplácito de los sindicatos mayoritarios, se creó un nuevo Convenio de Delivery, que significó un retroceso en derechos consolidados. Se perdió una porción importante del salario, una paga extra, el plus de festivos.

Los accionistas de la compañía pasaron a ganar más, la plantilla menos. Y, así sucesivamente, en el 2000, se perdió el plus de antigüedad y el plus de nocturnidad, en el 2001, el plus de transporte. Y aunque en el año 2000, como explica el sindicato CGT, el Tribunal Supremo sentenció que los trabajadores del Telepizza debían tener las mismas categorías y condiciones que los del sector de la Hostelería, ni las direcciones de CCOO ni UGT (entonces los únicos representantes de la plantilla) exigieron que se aplicara la sentencia.

La presión laboral, para conseguir mayores ventas, trabajar más horas…, y la represión a la organización sindical son otra constante, como han denunciado sus trabajadores. En octubre del 2010, un empleado de Telepizza de un establecimiento de Zaragoza fue despedido, precisamente, por intentar crear un comité de empresa. En enero del 2013, tres trabajadores de una tienda de Sevilla fueron despedidos, también, por denunciar las malas prácticas de la compañía. Lo que ha dado lugar a la organización de protestas ante varios establecimientos de Telepizza en distintos lugares del Estado.

En marzo del 2013, Telepizza anunció el despido de 145 trabajadores, el cierre de cinco establecimientos en Málaga, Sevilla y Madrid y la reducción del plus de reparto. La empresa apuesta, asimismo, por impulsar sindicatos amarillos, bajo su control, a la vez que divide a la plantilla en una serie de categorías profesionales, para combatir la organización sindical. Sus empleados denuncian sueldos de 250 euros a 350 euros al mes, y como ahora los nuevos contratos son solo de 24 horas mensuales y con un salario de 125 euros, a 5 euros la hora. Su plantilla está integrada mayoritariamente por menores de 25 años, muchos estudiantes, y cada vez más padres y madres de familia en situación precaria, y con miedo a perder el empleo.

En la masa, tampoco está el secreto, o sí. La baja calidad de sus ingredientes, en la carrera por conseguir el máximo beneficio con un producto lo más barato posible y venderlo, después, a un precio competitivo es la norma. La revista Interviú lo dejó claro en un artículo, en 2008, donde analizaba la calidad de las pizzas de cuatro de las principales cadenas de fast food que las sirven a domicilio, entre ellas Telepizza. Según el laboratorio Quimicral, encargado de realizar los análisis, las pizzas de dichos establecimientos pueden considerarse “bombas calóricas”, con un aporte de calorías excesivo, derivado de las grasas de unos ingredientes de baja calidad, a menudo sucedáneos de lo que dicen ser, desde el bacón a los preparados de queso y carne.

La publicidad agresiva de ofertas y promociones es otro de los recursos más utilizados: “Disfruta con el triple de Telepizza. Tres medianas a 7 euros cada una. ¡Pídelas ya!” o “Dos por una a domicilio”. Nos hacen creer que compramos barato, sin embargo al final de cuentas, y con todo lo consumido, el total suma bastante más de lo imaginado. La última ofensiva ha sido la pizza a 1 euro, llevada a cabo en días muy concretos y que ha permitido multiplicar por seis la facturación.

A parte, ¿qué modelo de alimentación se promueve? Se trata de una comida fast food, donde lo único que parece importar es comer rápido y barato. La calidad de lo que comemos, saber de dónde viene el producto, cómo se ha elaborado, dar valor a nuestra alimentación, no cuenta.

Volviendo a la historia de Telepizza, en 1999, su fundador y máximo accionista Leopoldo Fernández Pujals optó por dejar la empresa, vender su participación por 300 millones de euros y “dedicarse en cuerpo y alma -como afirmó- a difundir las maldades del régimen castrista en Cuba”, al frente de la fundación Elena Mederos, que él mismo había fundado. Años más tarde, en 2004, regresaría a la primera línea de la escena empresarial adquiriendo el 24,9 por ciento de Jazztel y, así, su presidencia. Allí aplicaría, una vez más, la fórmula de siempre: máxima precariedad, máximos beneficios. Como reconoció en una entrevista con El Mundo (13/03/2005): “Soy un capitalista como la copa de un pino -y añadió- pero tengo mentalidad social”.

Siguiendo con Telepizza, Leopoldo Fernández Pujals vendió su participación a un grupo de accionistas encabezados por Pedro y Fernando Ballvé, dueños de la multinacional cárnica Campofrío, y Aldo y José Carlos Olcese, propietarios junto a los Ballvé de Telechef, una cadena de comida rápida a domicilio de bocadillos, hamburguesas, etc., y competidora de Telepizza. Curiosamente, fue Lehman Brothers quien facilitó la gestión para que los dueños de Campofrío adquirieran Telepizza. En 2006, su presidente Pedro Ballvé acudió al fondo de capital riesgo británico Permira para recapitalizar la empresa, que, a pesar de su éxito a finales de los 80 y principios de los 90, se había convertido, después de su entrada en Bolsa, en pasto de la especulación bursátil. Ambos lanzaron una OPA sobre las acciones y obligaciones convertibles de Telepizza, haciéndose, de este modo, con el control total de la empresa, y sacando la compañía del parqué bursátil.

El objetivo de Permira era permanecer durante cinco o seis años en Telepizza para después venderla o sacarla a Bolsa y ganar dinero. Un patrón que hemos visto seguir a otros fondos de capital riesgo y fondos buitre, como Apax Partners y Oaktree con Panrico. Permira, por cierto, es propietaria también de Edreams, Cortefiel y los supermercados Dinosol.

Sin embargo, los pronósticos no se cumplieron. Hay que tener en cuenta que cuando la firma de capital riesgo adquirió la empresa, la endeudó para llevar a cabo dicha operación, y esto provocó la difícil situación económica actual. El problema de la cadena de distribución de pizzas a domicilio no es operativo sino de deuda. En el 2012, por ejemplo, sus ventas crecieron un 0,9 por ciento, hasta los 351 millones de euros. El lastre reside en el endeudamiento que tiene la empresa, y que adquirió cuando el fondo de capital riesgo Permira la compró y le traspasó la deuda asumida por su compra. Una operación de manual.

Ahora, el estancamiento del consumo dificulta, mucho más de lo previsto, el rendimiento de la operación. ¿Quién paga las consecuencias? Como hemos visto anteriormente, la plantilla, que ve recortados sus derechos.

Una cadena que ya cuenta con 81 establecimientos, preve abrir 12 más este año y que en 2008 cerró sólo dos locales, pero por cambio de localidad.

En este contexto competitivo, Voy Volando busca consolidarse como una opción atractiva para emprendedores, ofreciendo un modelo de negocio que prioriza la gestión directa y el autoempleo.

Concepto Voy Volando Telepizza
Modelo de Negocio Franquicia orientada al autoempleo Franquicia y establecimientos propios
Número de Establecimientos 74 (12 propios) 767 (en sus inicios)
Inversión Inicial 30.000 euros Variable
Canon de Entrada 8.000 euros Variable
Cuota Mensual 1.000 euros Variable
Ventajas Competitivas (Voy Volando) Sistema de horneado único, enfoque en I+D, gestión directa por emprendedores Reconocimiento de marca, expansión rápida en el pasado
Desafíos (Telepizza) Deuda, condiciones laborales, calidad de ingredientes Competencia, expansión nacional

tags: #franquicia #voy #volando #opiniones

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