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Comunicación

El secuestro del contralmirante Francisco Agustín Aleman: Un episodio clave en la "Primavera Sangrienta" de Argentina

by Admin on 22/05/2026

Hace 50 años, un evento conmocionó a Argentina y marcó un punto álgido en la ola de violencia política que asolaba el país. El 1 de abril de 1973, el contralmirante Francisco Agustín Aleman fue capturado en su casa de Recoleta por miembros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Este secuestro, que duró 68 días, no fue un hecho aislado, sino una represalia directa por la tristemente célebre Masacre de Trelew, y un reflejo de la escalada de la lucha armada en la Argentina de principios de los años 70.

El día del secuestro: Un domingo lluvioso y la irrupción del ERP

Aquel domingo 1º de abril de 1973 amaneció muy lluvioso en Buenos Aires. La fecha del fútbol debió suspenderse por el mal clima: los clásicos Independiente vs Boca y Huracán vs Racing debieron esperar hasta el martes 3. Los diarios del día informaban el regreso al país del presidente electo Héctor J. Cámpora, luego de reunirse con el Generalísimo Francisco Franco y Juan Domingo Perón, en Madrid. Y también daban cuenta de la derrota de Cassius Clay, por puntos, en Los Ángeles.

El tránsito en Libertador y Rodríguez Peña era escaso, como cualquier domingo. El contralmirante Francisco Agustín Aleman llegó a su casa de Libertador 894 alrededor de las 20:30. Había dejado su auto en el garaje de Rodríguez Peña 2050; sobre esa calle estaba, además, la entrada de servicio del edificio, en el 2095. Su hijo Francisco aprestaba los útiles escolares para ir al colegio el lunes, cursaba 1º año en el colegio San Pablo, de Vicente López y Montevideo. En casa estaba, además, la esposa de Aleman, Martha Fulaondo. La cena estaba lista.

A las 21:30, sonó el portero eléctrico en el departamento del 3º A. Era el sobrino político del almirante, Oscar Ciarlotti, junto a su novia María Magdalena Nosiglia y un amigo de nombre Alberto. Oscar, de 24 años, era estudiante de Arquitectura e hijo del Capitán de Navío (RE) Ciarlotti. Parecía una visita familiar normal. Pero no lo era.

A las 21:50, el portero eléctrico volvió a sonar. El hijo del Aleman abrió la puerta e ingresaron 5 personas portando armas de fuego. En el portero eléctrico se habían presentado como amigos de Oscar. Pero al entrar se identificaron como miembros del Ejército Revolucionario del Pueblo, la organización terrorista que junto a Montoneros y a FAR asoló al país a principios de la década de 1970. Los delincuentes encañonaron a la familia, amordazaron a la mujer y al hijo y los encerraron en el baño. Le dieron una inyección al almirante para dormirlo y se lo llevaron. Previamente pintaron con aerosoles el living de la casa. Uno de los grafitis decía: “ERP - Justicia popular por Trelew”. Salieron por la entrada de servicio de Rodríguez Peña. En el operativo participaron entre 9 y 15 miembros del grupo.

Comenzaba entonces un calvario que duraría 68 días para la familia. La esposa recién pudo liberarse de las ataduras a las cuatro de la mañana y dar aviso a los vecinos de arriba golpeando el techo del baño con el barral de la cortina de la bañadera. Los vecinos avisaron a la policía, que liberó a Martha y Francisco (h). La tranquilidad habitual del edificio se transformó en un hervidero de personas. Dada la hora, la noticia no llegó a la tapa de los diarios del 2 de abril, pero ocupó las portadas con tipografía catástrofe los siguientes 8 días sin solución de continuidad. Y automáticamente una guardia periodística con todos los noticieros de la tv y la radio se instaló en la vereda frente al edificio.

Secuestro de Francisco Aleman - Testimonio del cuñado 1973

El rol de Oscar Ciarlotti y María Magdalena Nosiglia

El sobrino político del almirante, Oscar Ciarlotti, y su novia María Magdalena Nosiglia, fueron piezas clave en el secuestro. Ciarlotti, miembro del grupo del PRT-ERP liderado por El Gallego Fernández Palmeiro, había participado en los preparativos de la fuga del penal de Rawson un año antes. Francisco Aleman (h), el hijo del contralmirante, recuerda que fue él quien les abrió la puerta esa noche. Ciarlotti, en una entrevista con el periodista Marcelo Larraquy para el libro "Primavera Sangrienta", dio su versión de los hechos:

“El secuestro lo hicimos con gente de Arquitectura, que quería hacer algo. Yo abrí la puerta (nota: Alemán (h) dice que fue él). Fue un domingo a la noche. La visita fue inesperada, y se sorprendieron cuando entré, pero tampoco me cerraron la puerta. Fui con María Magdalena, mi novia de Filosofía y Letras. La conocí por el ámbito familiar. Su hermano estaba de novio con mi hermana. Tocamos el portero eléctrico, dijimos ‘Pasamos por acá, cómo están…’, qué sé yo, ‘el partido de fútbol’, no sé qué estupidez, (nota: el fútbol se había suspendido) y subimos a saludar. Acababan de cenar. Dijimos que ya nos íbamos, nos quedamos parados incluso. Aleman estaba en el living, de entrecasa. Nosotros nos acomodamos porque sabíamos que teníamos que abrir la puerta, estábamos esperando que tocaran el portero eléctrico. No podíamos demorar mucho. El problema que tenía el edificio era el paso de la comitiva presidencial por la Avenida del Libertador. No se podía hacer ninguna maniobra rara. Teníamos que tener mucho cuidado al momento de sacarlo.”

Y más adelante continúa: “Tocaron el timbre y yo estaba en la cocina y les abrí por el portero eléctrico. Y Chuchi, Magdalena, fue a la puerta de servicio porque sabía que iban a entrar por ahí. Yo no sabía quiénes eran. Porque el operativo era que les abriera la puerta. Eran cuatro o cinco, dijeron que me buscaban a mí, y en esa confusión, lo agarraron a Aleman y le pusieron la pichicata. Ya lo habíamos planificado. Sacarlo por la puerta de servicio, en un andador, el auto en la entrada, y el tipo se va, con las manos en los bolsillos, atado con una correa de persiana. Y no se nota, se va durito, y nosotros vamos uno a cada lado, lo cargamos en un auto y se lo llevan. No sé a dónde lo llevaron. Ni los que lo hicieron lo sabían, porque se lo entregaron a otros. Y nosotros nos fuimos a Rosario con Magdalena, ya teníamos a dónde ir.”

Francisco Aleman (h) se indigna al recordar que Oscar Ciarlotti “nunca fue preso por el secuestro de mi padre. Fue en cana, pero por el asesinato de un policía en Rosario. Estuvo encerrado en Sierra Chica hasta 1983, cuando salió libre por la amnistía”. María Magdalena Nosiglia, en tanto, integra la triste lista de desaparecidos. Era hermana del dirigente radical Enrique Nosiglia.

El trasfondo: La Masacre de Trelew y las represalias del ERP

El secuestro del almirante Aleman fue justificado por los jefes del ERP como “represalias por La Masacre de Trelew”. Este trágico evento ocurrió el 22 de agosto de 1972, cuando 19 presos políticos que se habían entregado tras un intento de fuga masiva de la cárcel de Rawson, fueron fusilados a sangre fría en la Base Aeronaval Almirante Zar. Entre los fugados que lograron escapar a Chile se encontraban Mario Roberto Santucho, Marcos Osatinsky y Fernando Vaca Narvaja, quienes ofrecieron una conferencia de prensa en Cuba días después, evidenciando la intervención del régimen de Fidel Castro en los ataques terroristas en Argentina.

Comunicado del ERP tras el secuestro

El mismo día del secuestro de Aleman, el ERP difundió un comunicado en formato panfleto, que decía:

“Hoy, 1° de abril, colaboramos en la reducción y apresamiento del Contralmirante Francisco Agustín Alemán, ex Jefe del Servicio de Informaciones Navales, de la Escuela de Mecánica y Subsecretario de ELMA. Su actuación política en las filas de las FFAA, lo puso de manifiesto como un claro exponente de los intereses imperialistas -de sus métodos de trabajo- negociar y robar en su propio beneficio y en contra de los intereses del pueblo- y fundamentalmente como partícipe de la masacre de Trelew, ya que en ese entonces era miembro del Consejo de Almirantes. A los detenidos les hicieron simulacros de fusilamientos. La madrugada del 22 de agosto, los acribillaron en sus celdas. Nosotros, como militantes del ERP colaboramos para hacer justicia de la única manera posible, enfrentando la injusticia del Ejército burgués que mantiene las cárceles llenas de compañeros que levantaron sus voces contra la explotación, la represión, la tortura y el asesinato institucionalizados por la Dictadura de Lanusse. Ningún vínculo familiar, ningún privilegio de clase, nos desviará de nuestra lucha junto al pueblo que ahora, desde la clandestinidad, continuaremos sirviendo, desarrollando la lucha por el camino que marcara nuestro Comandante Guevara: hacia una Argentina libre, justa y socialista. Nadie dejará de pagar sus crímenes. La justicia popular se hará presente”.

Lo firmaban de esta manera: ¡A VENCER O MORIR POR LA ARGENTINA! MAGDALENA NOSIGLIA * OSCAR CIARLOTTIDEL COMANDO “JULIO CESAR PROVENZANO” EJÉRCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO.

El comando fue bautizado con el nombre de Julio César Provenzano, un conscripto miembro del ERP que murió el 30 de marzo de 1972 al estallarle una bomba que intentaba colocar en el Edificio Libertad, sede del Comando en Jefe de la Armada.

La espiral de violencia: Otros ataques del ERP y Montoneros

Como respuesta a la Masacre de Trelew, en los meses siguientes ERP, Montoneros y FAR lanzaron una seguidilla de ataques sangrientos en todo el país. Algunos de los más resonantes fueron:

  • El 28 de diciembre de 1972, cuatro guerrilleros de la FAR asesinaron al almirante Emilio Rodolfo Berisso afuera de un supermercado en Lomas de Zamora.
  • El 30 de marzo de 1972 murió el conscripto Provenzano en el Edificio Libertad al estallarle la bomba que intentaba colocar.
  • El 1º de abril de 1973 el ERP secuestró a Francisco Agustín Aleman.
  • Al día siguiente, militantes de Montoneros mataron al coronel Héctor Alberto Iribarren, jefe de inteligencia del III Cuerpo de Ejército.
  • El 30 de abril de 1973, el ERP-22 de Agosto asesinó al vicealmirante Hermes Quijada, ex jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.
  • En el primer aniversario de la masacre de Trelew, 150 manifestantes fueron detenidos cuando intentaban copar una comisaría y cuatro policías resultaron heridos, al ser alcanzados por bombas molotov.
  • El 15 de julio de 1974, integrantes de Montoneros asesinaron al ex ministro del Interior Arturo Mor Roig.
  • El contralmirante Horacio Mayorga fue blanco de terroristas, pero el atentado fue desarticulado y no se consumó.
  • En el segundo aniversario de la masacre de Trelew, guerrilleros del ERP atacaron una estación de policía en Virreyes e hirieron gravemente a un policía. Ese mismo día una docena de bombas fueron detonadas en Córdoba y La Plata.
  • El 20 de agosto de 1975, dos días antes del tercer aniversario y ya durante el gobierno democrático, más de 200 terroristas liderados por Enrique Gorriarán Merlo (ERP) atacaron la jefatura de la Policía de Córdoba, matando a cinco policías e hiriendo a cuatro.
  • El 22 de agosto de 1975 Montoneros hizo estallar en todo el país más de cien bombas, y, al mismo tiempo, el pelotón montonero Arturo Lewinger hizo explotar una carga explosiva adentro la sala de máquinas de la fragata ARA Santísima Trinidad.
  • En el cuarto aniversario dos colectivos llenos de militantes atacaron una comisaría en Florencia Varela, hiriendo a tres personas.
  • El 25 de agosto de 1976 terroristas de Montoneros asesinaron en Córdoba al ejecutivo de la empresa FIAT Carlos Berconetti.

Además, las organizaciones terroristas ejecutaron a diario secuestros extorsivos de empresarios y familiares, como una forma sistemática de financiarse. Delincuentes comunes se subieron también a la ola de secuestros. Los ataques a puestos militares y policiales eran moneda corriente. Entre el 1° de abril, fecha del secuestro de Aleman, y el 25 de mayo, día de la asunción de Cámpora, solo las tapas de los diarios dieron cuenta de 15 secuestros extorsivos.

Secuestros extorsivos en Argentina (1973)
Fecha Víctima/Evento Grupo Responsable
1 de abril de 1973 Contralmirante Francisco Agustín Aleman ERP
6 de diciembre de 1973 Víctor Samuelson (ejecutivo ESSO) ERP
Septiembre de 1974 Hermanos Juan y Jorge Born Montoneros
1973 Gerente de Swissair ERP
Marzo de 1973 Central termonuclear de Atucha ERP
29 de marzo de 1973 Planta en Santa Fe ERP
1973 Coronel Florencio Crespo ERP

Perón vs. el ERP: La última batalla del general

La violencia guerrillera escaló a tal punto que el propio Juan Domingo Perón, ya de regreso al país, debió enfrentar los interrogantes de la sociedad y los empresarios. El sábado 1° de diciembre de 1973, el matutino La Opinión se preguntaba en su tapa: “En las elecciones del 23 de septiembre último, el 90 por ciento del país se inclinó por los dos candidatos más votados, ¿eligió un programa de asesinato y expulsión de ejecutivos de compañías multinacionales, o un programa que determinara que esas compañías estuvieran al servicio de la Argentina?”.

La nota de tapa también hacía hincapié en el asesinato de John Albert Swint, gerente general de Transax, subsidiaria de la Ford, a manos de un comando de las FAP, y finalizaba: “Los balazos, la extorsión, las amenazas, violan la voluntad de la mayoría; es más, la agreden, porque el pueblo optó en marzo y en septiembre por el fin de todo desorden y por la realización de un programa progresista, un programa económico-social que se está implementando desde el 25 de mayo y que ayer recibió los elogios del Presidente Perón.”

El 6 de diciembre de 1973, un comando del Ejército Revolucionario del Pueblo secuestró al ejecutivo de la empresa norteamericana ESSO Víctor Samuelson en la ciudad de Campana. El diario El Mundo, controlado por el ERP, publicó la foto del secuestrado Samuelson, destacando que el rescate solicitado para su liberación trepaba a los diez mil millones de pesos viejos.

La infiltración marxista y el elitismo mesiánico

La inteligencia militar había redactado para Perón un documento de “análisis” sobre el ERP, en el que se destacaban puntos como la negación de soluciones económicas a corto plazo, la perspectiva de que los ejecutivos fueran a parar a “cárceles del pueblo”, y la continentalización de la lucha armada con apoyo de grupos extranjeros como el MIR de Chile y los Tupamaros de Uruguay.

Un aspecto llamativo de la composición de estos grupos guerrilleros era la extracción social de sus líderes. El 75% de los jefes guerrilleros tenía estudios universitarios y pertenecía a las clases altas de la sociedad. Apellidos tradicionales y de prosapia distinguida como Muñiz Barreto, Vélez Berazategui, Sáenz Valiente, Alzaga, Paz, Quintana, Lamarca, Capdevila, Guerrico, Iribarne, Salguero, Losada, Sosa Barbe, Yofre, Padilla, Carlos Alsogaray, Benito Jorge Urteaga y Mario Roberto "Roby" Santucho, figuraban entre sus filas. Su empecinamiento por llevar adelante una guerra revolucionaria que el pueblo no compartía era explicado por ellos mismos: "Somos la vanguardia iluminada por el socialismo, por el materialismo dialéctico. Deberemos arrastrar a las masas alienadas por el régimen burgués y por años de capitalismo". Este elitismo mesiánico los llevó a la derrota, como confesó un ex miembro de Montoneros a la prensa: "Decíamos que luchábamos contra la burguesía y terminamos matando humildes vigilantes de policía".

La vía violenta, tal vez, encontró su respuesta en el odio, inoculado por ideólogos como Ernesto Guevara Lynch De la Serna, quien afirmaba: "El odio. El odio como factor de lucha. Necesitamos el odio intransigente, que impulsa más allá de los límites naturales al ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar."

La conexión regional y el financiamiento por secuestros

La guerrilla uruguaya, casi derrotada en 1972, encontró refugio y apoyo en Argentina y Chile. Varios cuadros con experiencia militar y política del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T) se trasladaron a estos países o a Cuba para recibir instrucción militar. "Domingo", un integrante de la vieja guardia del MLN, relató cómo se financiaban:

-¿Dónde obtenían los recursos para financiar tan frecuentes viajes de los dirigentes?-De los secuestros. Yo tengo el record nacional. No tengo el sudamericano porque los Montoneros me hicieron el de 60 millones de dólares (secuestro de los hermanos Juan y Jorge Born, septiembre de 1974).-¿Qué secuestros?-En 1973, en la Argentina. Tres secuestros, 22 millones de dólares. Tengo uno de catorce millones, el de (Víctor) Samuelson.-¿Fueron realizados con el ERP o con la Junta Coordinadora Revolucionaria?-No, los hacíamos todos los de la Junta Coordinadora Revolucionaria: el ELN (Ejército de Liberación Nacional, de Bolivia), que no ponía gente, pero le dábamos guita; el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria, de Chile), que no operaba en Argentina, pero le dábamos guita también, el PRT y el MLN. Con Samuelson sacamos 14.000.000 dólares. Cinco millones con el (secuestro) de Swissair. Firmaba la Junta. Se mando plata a Chile para el MIR, se mandó al ELN, nos quedamos nosotros, y el toco grande se lo quedó el PRT-ERP.

Enrique Haroldo Gorriarán Merlo, líder del ERP, reconoció los secuestros del gerente de la compañía Swissair, por cuya libertad obtuvieron tres millones ochocientos mil dólares, y el secuestro de Víctor Samuelson, el gerente general de la empresa ESSO. Samuelson fue liberado en abril de 1974, después de un desgarrador cautiverio.

La Compañía "Decididos de Córdoba" y el copamiento del Batallón 141

El 18 de febrero de 1973, la primera compañía organizada del ERP, la "Decididos de Córdoba", asaltó el Batallón de Comunicaciones 141 del Ejército Argentino en la ciudad de Córdoba. Esta operación, liderada por el joven guerrillero Juan Eliseo Ledesma (Comandante Pedro) y supervisada por Roberto Mario Santucho, se realizó sin bajas y permitió el robo de una gran cantidad de armamento. El otro jefe de la operación fue Carlos Germán, conocido como "Mauro Gómez" o "el negro Mauro", quien había tenido una intensa militancia en la Federación Juvenil Comunista y el PRT, y había impulsado la creación del Movimiento Sindical de Base (MSB).

El impacto de esta acción se transformó en un coro en las venideras movilizaciones políticas: «Cinco por uno/no va a quedar ninguno/tenemos los fusiles del ciento cuarenta y uno», cantaban los marxistas, aunque pronto les llegaría su hora.

Tras las elecciones del 11 de marzo de 1973, ganadas por la fórmula Cámpora-Solano Lima, el PRT lanzó una proclama titulada "Por qué el ERP no dejará de combatir, Respuesta al presidente Cámpora", donde, si bien reconoció la legitimidad del gobierno electo, anunció que no cesaría su lucha armada "contra el Ejército opresor y las empresas imperialistas". El texto, fechado el 13 de abril de 1973, decía: "El gobierno que el Dr. Cámpora presidirá representa la voluntad popular. Respetuosos de esa voluntad, nuestra organización no atacará al nuevo gobierno mientras éste no ataque al pueblo ni a la guerrilla…nuestra organización seguirá combatiendo militarmente a las empresas y a las fuerzas armadas contrarrevolucionarias. Pero no dirigirá sus ataques contra las instituciones gubernamentales ni contra ningún miembro del gobierno del Presidente Cámpora."

El retorno del peronismo al poder, luego de las elecciones de marzo de 1973, hizo surgir discrepancias con respecto a la caracterización del peronismo y la lucha armada. El PRT sufrió dos escisiones: el "ERP-22 de Agosto", que cuestionaba la franca oposición a Juan Perón y se vinculó a la Tendencia Revolucionaria del peronismo, y la Fracción Roja, que cuestionaba la continuidad de la lucha armada y se reinsertó en la IV Internacional.

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