Emprendimiento y Convivencia Intergeneracional: Una Solución para Estudiantes y Residentes Mayores
La búsqueda de alojamiento asequible para estudiantes y la creciente preocupación por la soledad no deseada en la población mayor han convergido en soluciones innovadoras: los programas de convivencia intergeneracional y emprendimientos que conectan a jóvenes con personas mayores en residencias o sus propios hogares. Estas iniciativas no solo ofrecen una alternativa económica para los estudiantes, sino que también revitalizan la vida de los ancianos, fomentando un intercambio de experiencias y conocimientos que enriquece a ambas partes.
El imaginario colectivo nos lleva a pensar en compañeros de piso jóvenes, pero la realidad actual nos muestra una tendencia creciente de convivencia entre distintas generaciones. Elena, de 82 años, y María, de 26, son un claro ejemplo. María llegó a principios de 2022 a Madrid desde Colombia para estudiar un Máster en Arquitectura y buscaba una opción de alquiler más económica. Elena vivía sola en su piso de Madrid y quería tener alguien que le hiciese compañía, pero manteniendo su libertad y su independencia. “Quería tener compañía, pero no todo el día. También quería tener mi libertad y mi independencia”, explica Elena.
La Soledad No Deseada: Un Desafío Común
El Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada estima que en 2016 en España el 11,6% de las personas vivían en situación de soledad no deseada, porcentaje que aumentó a 18,8% en los meses posteriores a la pandemia en 2020, siendo un total de 4.849.900 las personas que actualmente viven solas en España. Aunque la creencia mayoritaria es que es la población mayor quien más vive esta situación, Cruz Roja estima que tanto el 30% de las personas mayores como el 30% de las jóvenes se ven igualmente afectadas por la soledad no deseada.
Jon, Eduardo y Haize, jóvenes socios y emprendedores, analizaron diferentes estudios sobre la situación de las personas mayores y de los jóvenes que buscaban independizarse. “Empezamos a investigar cómo mejorar la calidad de vida de las personas mayores y nos encontramos que la soledad no deseada era un problema muy importante para ellas y que la perspectiva era que cada vez sea mayor porque vivimos más y lo hacemos principalmente en ciudades superpobladas”, explica Jon.
Programas de Convivencia Intergeneracional
Desde 1995, cuando se puso en marcha el programa ‘Convive’, se han gestionado con éxito más de 2.500 convivencias. Este programa, solidario, tiene como principal objetivo potenciar las relaciones intergeneracionales entre personas mayores de 65 años y jóvenes estudiantes universitarios en un clima de convivencia solidaria, para compartir no solo la vivienda, sino mucho más: conocimientos, experiencias o emociones, en el seno de una relación de ayuda mutua. El programa ‘Convive’ establece una serie de compromisos para los estudiantes: pasar unas 2 o 3 horas diarias con la persona mayor acompañándola o realizando actividades que ambos acuerden y estar en el domicilio a las 22:30h, salvo el día de la semana de libre disposición.
En el programa ‘Convive’, el estudiante universitario que accede a una convivencia no paga un alquiler por la habitación y solo comparte los gastos. Ademas, los/las estudiantes manifiestan la sensación de sentirse acogidos, en especial quienes vienen de otros países, y encuentran en su compañero o compañera de piso un contacto directo con las tradiciones, las costumbres y la historia del lugar donde viven. Los jóvenes que participan en este programa suelen ser estudiantes universitarios entre 18 y 36 años y matriculados en alguna de las universidades que participan. El perfil se divide casi a partes iguales entre jóvenes que proceden de otras provincias españolas y de países extranjeros, principalmente latinoamericanos.
Un antecedente importante es el programa intergeneracional "Vivir y Convivir", que puso en marcha hace años la Fundación de mismo nombre de Caixa Catalunya. Este programa potenciaba que personas mayores con espacio suficiente en sus casas ofrecieran un dormitorio para convivir con un estudiante universitario. Comenzó a funcionar en el curso 1992/1993 y va destinado a aquellos estudiantes con escasos recursos económicos, lo que les supone un problema para residir en la capital durante el período lectivo, pero también a quienes se sienten movidos por la solidaridad y el intercambio de experiencias. En el caso de las personas mayores, solicitan este tipo de servicios fundamentalmente para sentirse acompañados y, en menor medida, por recibir una asignación económica mensual que la Universidad les entrega por los gastos de luz, agua y gas que genera el hecho de que una persona viva en su domicilio. La principal ventaja para los alumnos que solicitan este programa es la económica, ya que el alojamiento solo les supone el coste de contribuir a los gastos de comida y de higiene. Los estudiantes se comprometen a hacer compañía a esa persona; más allá del hogar, y en caso de ser necesario, también se espera que la acompañen al médico o a realizar trámites administrativos.
El Emprendimiento: Plataformas Digitales como 'Kuvu'
En abril de 2019, Jon, Eduardo y Haize decidieron poner en marcha su proyecto, ‘Kuvu’, una plataforma digital de alquiler que conecta a personas mayores con personas jóvenes de forma segura. A diferencia del programa ‘Convive’, en la plataforma ‘Kuvu’ sí existe una aportación económica en forma de alquiler, aunque suele ser una cuantía por debajo del mercado. Otra de las diferencias es que en ‘Kuvu’ el compromiso explícito de acompañamiento no es algo que se impone, aunque Jon asegura que en la mayoría de los casos sucede de manera natural. En ‘Kuvu’, los jóvenes que solicitan el alquiler de una habitación son tanto estudiantes de máster y doctorado como jóvenes que se mudan a otra ciudad por motivos laborales o quieren independizarse.
“Teníamos a personas mayores viviendo solas con habitaciones libres y personas jóvenes que no podían emanciparse, así que conectamos esas dos problemáticas”. El perfil de la mayoría de las personas mayores que acceden a estos proyectos de convivencia intergeneracional es similar: personas mayores de 65 años en su mayoría, muchas veces recientemente jubiladas, autónomas, que viven solas y buscan compañía. En el caso de ‘Kuvu’ se añade, además, la posible búsqueda de un ingreso extra. “Muchas de las personas mayores que acceden a Kuvu son activas, les gusta viajar y manejan las tecnologías. El ingreso del alquiler les permite en muchos casos mejorar su ocio y acceder a viajes y actividades. No solo paliamos la soledad no deseada, sino que la prevenimos porque facilitamos la posibilidad de que mejoren sus relaciones sociales”, asegura Jon.
El modelo de vida intergeneracional está empezando a ganar popularidad. Desde que Humanitas abrió sus puertas a los estudiantes en 2012, dos residencias de ancianos más en los Países Bajos han seguido el ejemplo. En los Estados Unidos, la comunidad de jubilados de Judson Manor en Cleveland comenzó a aceptar estudiantes de los Institutos de Arte y Música de Cleveland hace varios años. Un estudiante de Judson entrevistó a cada residente, pasó más de una hora con cada uno, y compiló un libro de recuerdos.
Cuidados en la Convivencia
Tanto en el programa ‘Convive’ como en la plataforma de alquiler ‘Kuvu’ tienen claro que hay que cuidar el proceso desde el inicio y durante todas las etapas de la convivencia. Solidarios para el Desarrollo cuenta con un primer formulario de inscripción que deben rellenar los estudiantes. Pero, además, hay otra serie de criterios más subjetivos que evaluar. “Buscamos un perfil de estudiante específico. Que valore mucho estar en un hogar tranquilo para estudiar, que valore la ayuda para los estudios que tiene contar con un hogar y un apoyo como este, y que sea alguien dispuesto a comprometerse con los acuerdos que implican cierta renuncia en cuanto a los horarios.
En ‘Kuvu’ también cuentan con un test de compatibilidad que tanto quienes buscan como quienes ofrecen alquiler, deben completar. El objetivo es identificar con esa información y a través de entrevistas personales qué personas pueden ser más compatibles para la convivencia. Después, a lo largo del proceso de convivencia, ambos proyectos realizan un seguimiento de la convivencia. “No hay que idealizarlo, es una experiencia que enriquece, pero también pueden darse las dificultades que puede tener cualquier convivencia: alguna diferencia, gestionar algún conflicto, hacer ajustes…”, insiste Marco Böcker, responsable del programa ‘Convive’. Si eso ocurre, ambos equipos acompañan, tratan de mediar, ayudan a gestionarlas o, llegado el caso, buscan otra opción de convivencia.
Beneficios de la Convivencia Intergeneracional
Según la experiencia de Marco y Jon, los beneficios que tiene este tipo de convivencia son rápidamente visibles. “Una cosa casi automática, es el beneficio que supone para estas personas mayores el hecho de estar acompañados por la noche. Saber que hay una persona en la otra habitación, que no están solos con 80 años en la casa, mejora de manera casi automática la calidad del sueño y, por tanto, la calidad de vida”. Marco Böcker destaca también que muchos mayores retoman hábitos que habían abandonado por el hecho de estar acompañados, como cocinar por la noche, y que suelen planificar más actividades y poner más atención en su cuidado personal.
Los jóvenes también sienten los beneficios que reciben de este tipo de convivencia. En general, manifiestan la sensación de sentirse acogidos, en especial quienes vienen de otros países y encuentran en su compañero o compañera de piso un contacto directo con las tradiciones, las costumbres y la historia del lugar donde viven. No son pocos los casos en los que además han encontrado en sus compañeros de piso quien les cuidase cuando lo han necesitado. Como Camila, una joven ecuatoriana que llegó a Bilbao para estudiar Psicología y encontró a través de ‘Kuvu’ a su compañera de piso María, jubilada. Durante las primeras semanas de convivencia Camila enfermó y tuvo que estar hospitalizada durante más de una semana. María acudía a visitarla cada día y le llevaba cosas que cocinaba para ella para que no se sintiese sola en una ciudad donde prácticamente acababa de aterrizar. María y Camila fueron compañeras de piso durante dos años más.
CONVIVE, mayores y estudiantes compartiendo casa y vida.
La inmensa mayoría de las personas mayores repite. Dejan de participar, sobre todo, cuando la edad o una situación concreta de dependencia les obliga a buscar otro tipo de recurso de cuidados. Para los residentes, los estudiantes representan una conexión con el mundo exterior. Existen investigaciones que relacionan la soledad con el declive mental y el acortamiento de la esperanza de vida, por lo que una interacción social regular con amigos y familiares mejora la salud en los ancianos. Tener alguien a quien decir “hola”, compartir una broma, comprar pescado sabiendo que a alguien le gustará; Son las pequeñas alegrías de la vida cotidiana que los estudiantes traen a las personas mayores en Humanitas.
Cuando llega el momento de la despedida, también es necesario ejercer cuidados. En muchos casos las personas que han convivido siguen en contacto, viajan y se visitan, como uno de los casos que relata Marco donde recuerda que la persona mayor viajó a Brasil varias veces a visitar al joven estudiante con el que había compartido su casa, una de ellas para asistir a su boda.
Tabla de Beneficios de la Convivencia Intergeneracional
La convivencia intergeneracional ofrece una amplia gama de beneficios para todos los involucrados:
| Grupo | Beneficios Clave |
|---|---|
| Personas Mayores |
|
| Jóvenes Estudiantes |
|
| Residencia y Comunidad |
|
Actividades Intergeneracionales en Residencias
Unir la experiencia de décadas con la energía renovadora de la juventud genera una sinergia inigualable. Cuando los caminos de niños, adolescentes y ancianos se cruzan en un entorno cuidado, surgen oportunidades de aprendizaje que enriquecen a ambas partes. Las actividades intergeneracionales en residencias se han convertido en una gran herramienta para combatir la soledad no deseada y revitalizar el día a día de los centros de mayores. En Grupo Emera entendemos que las residencias deben ser espacios abiertos a la vida y al intercambio, no entornos aislados.
Las actividades intergeneracionales en residencias de mayores son encuentros planificados que reúnen a personas de distintas generaciones en torno a acciones compartidas. A diferencia de las interacciones espontáneas familiares, aquí se busca un intercambio intencionado y continuo: jóvenes, niños o adolescentes comparten tiempo con mayores en la residencia para colaborar, aprender y disfrutar juntos. El objetivo es ampliar el entorno social de todos los participantes, estimulando la actividad física y mental de los mayores y el crecimiento personal de los más jóvenes. En otras palabras, se crean espacios donde las distintas generaciones conviven y se enriquecen mutuamente, promoviendo la comprensión y el respeto entre ellas. Un aspecto importante es la intencionalidad y la continuidad del programa. No se trata de eventos puntuales, sino de un plan estructurado: un programa intergeneracional debe estar diseñado con un propósito claro y prolongarse en el tiempo para lograr efectos positivos en ambas generaciones.
Tipos de Actividades Intergeneracionales que Funcionan
- Talleres artísticos y creativos: Pueden incluir manualidades, pintura, dibujo, cerámica o artesanía. Por ejemplo, se pueden organizar sesiones para pintar murales, hacer collage con fotos antiguas y actuales, o talleres de escritura creativa donde ambos escriban relatos compartiendo vivencias.
- Sesiones de música, baile y canto en conjunto: Cantar canciones tradicionales o aprender ritmos nuevos genera momentos de diversión compartida y activa la memoria afectiva de los residentes.
- Programas deportivos o de movimiento adaptado: La actividad física moderada es otro terreno ideal para unir generaciones. Se pueden organizar programas deportivos adaptados, como caminatas al aire libre en parejas, sesiones de gimnasia suave o yoga.
- Tecnología y aprendizaje digital colaborativo: Los adolescentes actúan como mentores digitales, enseñando a los abuelos a usar tablets, smartphones o redes sociales para comunicarse con sus familias.
Planificación e Implementación de un Programa Intergeneracional
- Diagnóstico de necesidades: Evaluar las necesidades e intereses de los residentes mayores y las características del centro.
- Colaboración con centros educativos: Contactar con colegios, institutos u organizaciones juveniles para establecer acuerdos de colaboración.
- Diseño de actividades adaptadas: Concretar qué actividades realizar y cómo estructurarlas, asegurando que sean un reto alcanzable para ambos grupos.
- Evaluación y seguimiento: Definir qué se va a medir (asistencia, ánimo, comentarios) y revisar estos datos periódicamente, ajustando el programa según lo que mejor funcione.
Es importante recordar que las personas con deterioro cognitivo o movilidad reducida pueden participar activamente en estas actividades con adaptaciones apropiadas. La comunicación no verbal, el contacto físico y la música conectan con personas que tienen dificultades para hablar. Cualquier edad es buena para los jóvenes participantes, aunque el enfoque de las actividades cambia. Un encuentro semanal o quincenal mantenido en el tiempo ofrece mejores resultados que una semana intensiva al año, permitiendo crear lazos de confianza.
En definitiva, las actividades intergeneracionales en residencias son un pilar esencial en el modelo de cuidados centrado en la persona, demostrando que la convivencia entre generaciones es el motor de una sociedad más humana y saludable.
