Emprende una buena acción: Todo sobre las Junior Empresas y el emprendimiento juvenil
Empezar a emprender mientras se está estudiando puede parecer una locura, pero existe una forma legal, formativa y segura de hacerlo: el modelo de Asociación Junior Empresa. Esta fórmula está pensada para que los universitarios puedan dar sus primeros pasos como emprendedores sin tener que constituir una empresa tradicional desde el principio. Suena bien, ¿verdad?
Este modelo, ya asentado en España y con reconocimiento institucional, permite a los estudiantes aplicar en la práctica sus conocimientos académicos, trabajar con clientes reales y desarrollar proyectos empresariales con todos los beneficios del aprendizaje, pero con bajo riesgo.
Si tienes inquietud emprendedora y aún estás en la universidad (o tienes cerca a alguien al que esta información le interese), sigue leyendo. Aquí te enterarás de qué es una Junior Empresa, cómo funciona, qué requisitos tiene y por qué puede ser el mejor primer paso que podrías dar en el mundo del emprendimiento.
¿Qué es una Asociación Junior Empresa?
Una Junior Empresa es una asociación sin ánimo de lucro, creada y gestionada por estudiantes universitarios, cuyo principal objetivo es prestar servicios reales a empresas o entidades externas, como si fueran una empresa profesional. Las junior empresas se encuentran en muchos países de Europa y América Latina y están afiliadas a organizaciones nacionales o internacionales.
Aunque jurídicamente no es una sociedad mercantil reconocida (como una SA, una SL o una Cooperativa), funciona como tal a efectos prácticos. Esto quiere decir que busca clientes, gestiona proyectos, reparte tareas entre departamentos, establece presupuestos y evalúa resultados. Todo lo profesional que una empresa debe ser y siempre bajo la supervisión de la universidad.
Los estudiantes trabajan juntos como una verdadera empresa, asumiendo roles y responsabilidades similares a las de una empresa real. Esto les permite adquirir experiencia en la gestión de proyectos, la toma de decisiones y la resolución de problemas, así como en la aplicación de los conocimientos adquiridos en la universidad. Al tratarse de una sociedad sin ánimo de lucro, los ingresos obtenidos con la realización de dicha actividad se reinvierten en la propia asociación.
La primera Junior Empresa nació en Francia en 1967, y desde entonces se ha extendido por todo el mundo. En España, están agrupadas en la Confederación Española de Junior Empresas (CEJE) y existen actualmente decenas de asociaciones activas en universidades públicas y privadas.
Objetivos de una Junior Empresa
El propósito de una Junior Empresa es doble. Por un lado, formar a los estudiantes en un entorno real de trabajo, desarrollando habilidades que no se adquieren solo yendo a clase, como trabajo en equipo, liderazgo, gestión de clientes, comunicación, resolución de problemas, etc. Y, por otro, ofrecer servicios útiles a empresas reales, a un coste más accesible y con una motivación extra por parte de los estudiantes. En resumen, es una fábrica de talento emprendedor, donde el ensayo y error se convierte en aprendizaje con impacto directo en el mundo profesional.
El objetivo principal es aprender y mejorar, y los ingresos generados por las actividades de la junior empresa suelen ser reinvertidos en nuevos proyectos o en la formación de los estudiantes.
Servicios que pueden ofrecer
Los proyectos se llevan a cabo por estudiantes con formación técnica y universitaria, pero con una estructura de trabajo que simula una empresa real: con responsables de proyecto, calendario, reuniones con el cliente y entregables. Obviamente, los servicios dependen del perfil de los estudiantes que la integran, pero en general algunos servicios comunes que podrían ofrecer son:
- Consultoría estratégica y de negocio.
- Desarrollo de páginas web y apps.
- Marketing digital y redes sociales.
- Diseño gráfico y audiovisual.
- Organización de eventos.
- Traducción y servicios lingüísticos.
- Estudios de mercado y análisis de datos.
Las junior empresas pueden realizar una variedad de proyectos, desde consultoría a pequeñas empresas hasta la creación de productos o servicios innovadores.
Aspectos legales y financieros de las Junior Empresas
Desde el punto de vista legal, las Junior Empresas se acogen a una ley sobre asociaciones sin ánimo de lucro y con fines económicos, que permite a las Junior Empresas tener normativa legal propia y realizar contratos laborales especiales con ellas.
Los ingresos que obtiene una Junior Empresa deben destinarse a la formación continua de sus miembros, dentro del fondo social de la Junior Empresa. Otra parte de los ingresos por servicios prestados puede revertir en los propios integrantes del proyecto en cuestión, en concepto de becas compensatorias. Asimismo, están obligadas a tributar por el Impuesto de Sociedades en aquellas actividades que no constituyan su objeto social y a retener e ingresar el IRPF si sus asociados obtienen alguna retribución.
Además, se considera que aportan un valor a la sociedad y por ello, el ordenamiento les recompensa con una serie de ventajas fiscales: las empresas Junior están exentas de IVA y sólo están obligadas a pagar el Impuesto de Sociedades si la actividad que ha originado el ingreso no es de carácter social.
Una Junior Empresa NO ES:
- No es una sociedad mercantil reconocida, como una SA, una SL o una Cooperativa.
- No es una empresa al uso, ya que no ejerce una actividad de comercio.
- No tiene una personalidad jurídica propia, más allá de la de cualquier asociación.
- No se basa en la inversión de sus socios, ni tiene como fin obtener una rentabilidad económica.
Dicho de una forma simple, una Junior Empresa tiene la misma motivación que cualquier proyecto estudiantil o que cualquier organización sin ánimo de lucro.
Constitución y reconocimiento de una Junior Empresa
Para su constitución, los estudiantes deberán plasmar en el Acta Fundacional su deseo de configurar la asociación y aprobar los estatutos de la misma. En dicho documento se recogerá el número de socios fundadores y los derechos y deberes de los mismos. A continuación, se procederá a inscribir la asociación en el Registro Provincial y en el Registro Nacional y por último, la empresa deberá ser admitida en la CEJE: confederación que reúne y representa a todas las empresas junior del territorio español.
Al igual que una empresa convencional, una junior contará con un código de identificación (CIF), así como un domicilio fiscal para recibir las notificaciones. Como particularidad, la junior se rige por su Junta Directiva, por sus estatutos y por el reglamento interno que se hubiere elaborado, y por ello la organización, conducta y funcionamiento de una Junior empresa puede ser muy distinta a la de otra. Por último, no hay que olvidar que las Junior Empresa son creadas y gestionadas por estudiantes, por lo que éstos dejan de pertenecer a ellas en el momento en que se licencian o finalizan su vinculación con la Universidad.
Pasos para crear una Junior Empresa:
- Formar un grupo de estudiantes interesados en crear una empresa universitaria y definir los objetivos y la misión de la junior empresa.
- Buscar el apoyo de la universidad o de una organización nacional o internacional de junior empresas.
- Elaborar un plan de negocios detallado, incluyendo una estrategia de marketing, un análisis financiero y un plan operativo.
- Buscar financiamiento para la junior empresa, ya sea a través de subvenciones, patrocinios o inversionistas.
- Registrar la junior empresa ante las autoridades relevantes y obtener los permisos necesarios.
- Comenzar a operar y desarrollar proyectos.
- Evaluar constantemente el desempeño de la junior empresa y realizar cambios y mejoras cuando sea necesario.
Es importante, tener en cuenta que, los requisitos y procedimientos, pueden variar dependiendo del país o de la universidad en la que se encuentre la junior empresa. Se recomienda consultar con un experto en derecho o con la universidad o organización de junior empresas para obtener información detallada.
Requisitos para el reconocimiento por la CEJE
La Confederación Española de Junior Empresas (CEJE) establece dos requisitos para reconocer a una junior empresa:
Tener la condición de aspirante a Junior Empresa, lo que supone:
- Estar constituida y registrada como asociación juvenil de estudiantes universitarios sin ánimo de lucro.
- Tener plena compatibilidad estatutaria y reglamentaria, de fines y métodos, con los dispuestos por la federación a la que pertenezca y por la CEJE.
- Ubicarse en un centro de enseñanza universitaria o similar con el beneplácito de las autoridades académicas.
- Haber organizado, al menos, un acto instructivo teórico destinado a los estudiantes de su facultad o escuela.
- Haber concertado y finalizado dos prácticas formativas.
- Disponer del informe favorable de la junta directiva de la federación a la cual le corresponda la adscripción.
Presentar en una Asamblea de la CEJE la documentación pertinente y contar con el voto favorable de las Junior Empresas que la integran, lo que implica:
- Cumplir todos los puntos necesarios para ser aspirante a junior empresa.
- Haber concertado y finalizado tres o más prácticas formativas, de las que la mitad serán para la universidad u órgano asimilado a la misma.
- Disponer del informe favorable de su federación.
- Disponer del informe favorable de la junta directiva de la Confederación.
Debido a lo anterior, a menudo nos podemos encontrar con asociaciones juveniles que operan bajo el nombre de Junior Empresas sin estar aún reconocidas como tal.
Beneficios de formar parte de una Junior Empresa
Para estudiantes con espíritu emprendedor, las ventajas son muchas:
- Se puede aplicar lo que se aprende en clase en un entorno real.
- Se adquiere experiencia profesional sin necesidad de salir de la universidad.
- Se accede a formaciones, eventos y asesoramiento especializado.
- Se tiene contacto directo con empresas, clientes y proveedores.
- Se desarrollan habilidades como liderazgo, negociación o gestión de proyectos.
- El currículum destaca (y mucho) cuando se incluye el paso por una Junior Empresa.
Además, si la idea es montar un negocio propio en el futuro, ya se habrá pasado por una primera etapa de aprendizaje valiosísima.
Relación con el mundo empresarial
Muchas empresas ya colaboran de forma habitual con Junior Empresas, porque se encuentran con proyectos bien planteados y ejecutados. Los costes suelen ser más bajos que en agencias profesionales, hay talento joven y fresco, con ganas de aprender y además, pueden encontrarse con posibles futuros empleados, becarios o colaboradores. Además, la CEJE mantiene acuerdos con entidades como Cámara de Comercio, universidades o plataformas de emprendimiento.
El emprendimiento juvenil: Un pilar para el futuro
El emprendimiento juvenil es cuando una persona decide poner en marcha una idea propia, ya sea un negocio, un proyecto social o una iniciativa cultural o digital. No se trata solo de crear empresas, sino de encontrar nuevas formas de desarrollar proyectos. Es una manera de aprender haciendo, de moverse en un entorno real y de buscar soluciones útiles para los demás.
“Más del 50% de los jóvenes europeos de entre 18 y 24 años afirman tener intención de emprender, pero solo una pequeña parte da el paso”. Este dato, recogido por el informe Youth Business Spain 2022-2023, es algo más que una simple estadística. Muestra un deseo que, por distintas razones, no siempre logra materializarse.
El emprendimiento juvenil es una forma de crear soluciones nuevas, de desafiar lo establecido y construir algo con sentido propio. Cada vez más jóvenes encuentran en esta vía un espacio donde unir pasión, propósito y acción.
Importancia del emprendimiento en la juventud
Emprender es sinónimo de confianza, y de entender límites y capacidades. También implica ganar seguridad, desarrollar criterio propio y empezar a ver nuevas oportunidades. Además, emprender ayuda en la toma de decisiones, en la organización, a trabajar en equipo y a entender el valor del esfuerzo. Dentro o fuera del mundo empresarial.
Beneficios del emprendimiento juvenil
Desarrollo de habilidades personales y profesionales
Montar un proyecto obliga a ponerse en marcha. Por ejemplo, aprender a gestionar el dinero, hablar en público, usar herramientas digitales, resolver problemas sin tener todas las respuestas… Experiencias que enseñan más que muchas clases teóricas y que sirven para cualquier aspecto del día a día.
Contribución al desarrollo económico y social
Sacar adelante una idea es generar movimiento. Se crean puestos de trabajo, se cubren necesidades concretas y se activan pequeños ecosistemas a su alrededor. Muchos de estos proyectos nacen con un fuerte compromiso social.
Fomento de la innovación y creatividad entre los jóvenes
Los jóvenes tienen una forma distinta de mirar el mundo, sin ideas preconcebidas, y de ahí el atrevimiento de proponer cosas distintas. El emprendimiento da libertad para experimentar.
Programas y apoyos para el emprendimiento juvenil
Cuando alguien joven quiere emprender, una de las cosas que más necesita -además de una buena idea- es apoyo. Y no solo económico, también formativo.
Programas de instituciones de Planeta Formación y Universidades
Planeta Formación y Universidades ha puesto en marcha distintos programas para ayudar a jóvenes que quieren dar el salto y lanzar su propio proyecto. Por ejemplo, existen becas en disciplinas ligadas al emprendimiento como marketing digital, gestión empresarial, programación, diseño o turismo. Están disponibles en algunas de sus instituciones como iFP, OBS Business School o EAE Business School, y facilitan una importante ayuda para estudiar.
Ofrecen estudios en áreas que hoy son clave para emprender, desde áreas como el audiovisual y diseño, ciencias de la salud, artes y humanidades o ciencias jurídicas, hasta educación, empresa, ingeniería, tecnología y ciencias y gastronomía. Además, sus instituciones lo hacen con un enfoque siempre práctico, conectando con el mundo real y ofreciendo opciones tanto presenciales como online, adaptándose a las necesidades del estudiante.
Competencias necesarias para el emprendimiento juvenil
Habilidades técnicas y blandas requeridas
Saber mucho sobre un tema no basta para emprender. Hace falta algo más. Por un lado, están las habilidades técnicas, como aprender a llevar las cuentas, diseñar una web, gestionar redes sociales o conocer el sector donde vas a moverte. Todo eso se puede aprender con formación, práctica y curiosidad.
Pero igual de importantes son las habilidades blandas o soft skills. Es decir, saber comunicar una idea con claridad, trabajar bien con otras personas, organizarse cuando hay mil tareas que hacer… Este tipo de habilidades no siempre se enseñan, pero se desarrollan a base de experiencias reales.
Aquí también entran en juego dos palabras clave: liderazgo y gestión empresarial. Liderar no significa mandar. Significa saber tomar decisiones, motivar al equipo, resolver conflictos y marcar una dirección clara. Respecto a la gestión empresarial, muchas veces, quienes emprenden por primera vez sienten que tienen que hacerlo todo solos. Pero entender cómo se lidera un equipo, aunque sea pequeño, marca la diferencia. Y eso se entrena: a través de talleres, mentorías, simulaciones empresariales y, sobre todo, experiencias reales.
Cómo desarrollar competencias emprendedoras desde una edad temprana
No hace falta demasiada experiencia para empezar a emprender. De hecho, muchas competencias emprendedoras se están empezando a trabajar desde la adolescencia. Hay colegios y centros educativos que ya están integrando proyectos reales en sus programas como montar una cooperativa escolar, idear soluciones para problemas del barrio, desarrollar una app básica… cosas pequeñas, pero con potencial.
También hay iniciativas como campamentos de verano, clubes de innovación o plataformas que trabajan el pensamiento crítico, la creatividad o el trabajo colaborativo desde edades muy tempranas. Cuanto antes se empiecen a cultivar estas habilidades, más preparado estará un joven cuando decida dar el salto a un proyecto propio.
Retos y desafíos del emprendimiento juvenil
Emprender cuando se es joven tiene su parte emocionante, pero también hay muchos frenos. Uno de los más frecuentes es el dinero. No tener ahorros, no saber cómo pedir una ayuda o un préstamo… Todo eso puede dejar buenas ideas en pausa o incluso, desechadas para siempre.
También está la falta de experiencia. No saber por dónde empezar, qué pasos hay que dar, cómo montar una web o cómo hacer un plan de negocio… Sin ninguna guía, el camino puede hacerse largo y confuso. A veces se suma el hecho de que en el entorno más cercano (familia, amigos, profesores) no hay referentes, así que el apoyo es más bien emocional que práctico.
Y luego está toda la parte burocrática: ser autónomo, entender los impuestos, elegir la forma legal adecuada… Si no hay asesoría clara, acaba desmotivando.
Estrategias para superar obstáculos en el camino emprendedor
Lo bueno es que, poco a poco, hay más recursos que ayudan a saltar estas barreras. Por ejemplo, incubadoras y aceleradoras de startups: espacios que ayudan a pulir la idea, a obtener el conocimiento básico para arrancar y, en muchos casos, cabe la posibilidad de entrar en contacto con mentores y hasta posibles inversores. Entre las instituciones de Planeta Formación y Universidades, encontramos ejemplos como la aceleradora de EAE Business School en Madrid y Barcelona, o la de OBS Business School donde la escuela pone los medios para convertir ese proyecto de futuro en una realidad.
Y no hay que subestimar la fuerza de la comunidad. Muchas ideas se potencian cuando se comparten con otras personas con inquietudes parecidas. Hay redes de jóvenes emprendedores, eventos gratuitos, grupos en redes sociales y plataformas que ofrecen mentoría y formación adaptada a quienes están empezando.
Junior Achievement: Inspirando a jóvenes emprendedores
Junior Achievement es una organización educativa sin ánimo de lucro que se dedica a fomentar el emprendimiento desde las escuelas. Esta organización, que cuenta con más de 100 años de historia, ha abierto hace poco más de un año una oficina en Barcelona para fomentar el espíritu emprendedor entre los niños y jóvenes de Cataluña, desde primaria hasta la universidad.
Hoy en día imparte cerca de 600 programas en las escuelas catalanas y llega a más de 4.300 alumnos, siendo un referente en educación emprendedora. Junior Achievement, fundada en 1919, llega a más de 10 millones de jóvenes en 133 países cada año. Su misión es preparar e inspirar a los jóvenes para que tengan éxito en una economía global, desarrollando el espíritu emprendedor que les permita alcanzar sus objetivos en un marco de responsabilidad y libertad.
A través del aprendizaje práctico y combinado en educación financiera, formación para el trabajo y emprendimiento, empodera a los jóvenes para que hagan crecer sus ideas emprendedoras, perfeccionen sus habilidades laborales, administren sus ingresos y aseguren mejor calidad de vida para ellos, para sus familias y para sus comunidades.
Con más de 100 países miembros, la red de JA Worldwide se encuentra potenciada por cerca de 470.000 voluntarios y mentores, quienes sirven a más de 10 millones de jóvenes alrededor del mundo cada año.
Programas destacados de Junior Achievement
Esta organización cuenta con diferentes programas educativos para acercar al mundo empresarial a alumnos desde los 7 a los 23 años, por ello cuenta con programas para la etapa de Primaria, Secundaria, Bachillerato/FP y otros programas. Miniempresas es el programa estrella de Junior Achievement y se imparte en 123 países. Alumnos entre 14 y 18 años crean su propia empresa y la gestionan completando el ciclo de vida de la empresa.
Durante los próximos 4 meses, los equipos pondrán en marcha su emprendimiento y la comercialización de los productos o servicios, y te mantendrán actualizado sobre los avances. En el mes de noviembre liquidarán la empresa y, de haber tenido ganancias, distribuirán dividendos con todos sus accionistas.
Los finalistas venden sus productos y servicios en un centro comercial y finalmente exponen su idea de negocio delante de un jurado de directivos y empresarios al IESE. El grupo ganador consigue financiación del IESE para patentar su idea.
Es un programa de alto impacto que estimula a los jóvenes a crear, organizar y operar un emprendimiento real. Además de las actividades áulicas, los alumnos participan en eventos fuera de la escuela que potencian su experiencia de aprendizaje. Ayuda a los jóvenes a cambiar el mundo.
La Fundación Junior Achievement ha sido analizada por la Fundación Lealtad y cumple con los Principios de transparencia y buenas prácticas.
Competición Nacional de Emprendimiento
El 29 de abril de 2026, tras un proceso de selección exigente en el que han participado más de 345 proyectos procedentes de 14 Comunidades Autónomas, se conocieron los 15 equipos que competirán en la final de la Competición Nacional de Emprendimiento 2025-2026 en la categoría de Startup Programme. Se pueden recorrer los videos pitch de los emprendedores donde explican por qué invertir en su proyecto.
La sociedad tiene que avanzar en esta dirección. Tienen que nacer más organizaciones como ésta en las que se fomente la actitud emprendedora desde una edad bien temprana para potenciar sus habilidades y así en un futuro tener personas muy capaces y con actitudes emprendedoras.
