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Comunicación

El Liderazgo en el Deporte: Un Pilar Crucial para el Éxito o el Fracaso del Equipo

by Admin on 23/05/2026

El estudio del liderazgo y su papel en la dirección de grupos humanos ha sido analizado desde hace cientos de años por filósofos, pedagogos, sicólogos, especialistas en dirección de empresas y escritores. Este artículo busca continuar esa tradición, estudiando a grandes deportistas y los estilos de liderazgo que marcan la diferencia en el rendimiento y la convivencia de los equipos.

El liderazgo es un término ligado a conceptos diversos y con connotaciones dependientes de la perspectiva de cada individuo que se detiene a analizar el concepto en sí. Barrow (1977) lo define como el proceso de la conducta que permite generar una influencia en los individuos y grupos llevándolos hacia metas y objetivos establecidos. Poco más de una década después, Bass (1990) citado por Hernández y Canto (2005) define el liderazgo como una interacción de varios individuos que implica la estructuración o reestructuración de la situación y de las percepciones y expectativas de los miembros del grupo.

Un clásico de la administración de empresas, Stoner, Freeman y Gilbert (1996), definen el liderazgo como «el proceso de dirigir e influir en las actividades de los miembros del grupo» (p.506). Otros autores muy influyentes, Koonts y O´Donnell (1974), expresan que «el líder actúa para ayudar a un grupo a lograr sus objetivos con la aplicación máxima de sus capacidades, pero nunca pierde su propia identidad. No se detiene detrás de un grupo a impulsar o afianzar; toma su lugar frente al grupo facilitando su progreso e inspirándolos a cumplir las metas de la organización» (p. 587).

Consecuentemente con esas definiciones, se puede afirmar que el líder no ordena, sino que insta y motiva con su ejemplo. El líder no necesariamente manda, sino que inspira, anima y aviva a sus seguidores. Habitualmente (pero quizás no siempre) tiene cualidades carismáticas que inducen a los miembros de grupo a mostrarle lealtad, devoción y celo. Octavio e Isabel (2023) lo definen tal que así: «el liderazgo es uno de los componentes que definen la estructura del grupo». Dicho de otra forma, el liderazgo es la base del equipo. Si tengo un compromiso real con el equipo, tomo buenas decisiones, los roles están definidos y las interacciones son sanas, el resultado será buen rendimiento, identidad de grupo, compromiso y autoconfianza.

La Esencia del Liderazgo Deportivo

La figura del líder puede darse también en deportistas individuales que en ciertas circunstancias, como por ejemplo en dobles de tenis, pueden implementar ciertas cualidades de un líder que solo se desarrollan cuando está dentro de un colectivo. Si nos centramos en el liderazgo deportivo, encontramos autores como Molina (2014) que lo catalogan como una habilidad técnica desarrollada por un individuo cuya finalidad es la mejora continuada de aspectos grupales. En la mayoría de los deportes de competición, el vínculo entre el o la entrenadora y los/as deportistas implica una relación estrecha e intensa que se considera elemental para alcanzar mejores resultados deportivos. Esta relación también se produce, con diferentes grados de intensidad entre jugadores/as de una misma plantilla (Ruiz, 2006).

Decir que el liderazgo no es una parte esencial en la estructura de un equipo deportivo es algo sumamente falso, ya que es determinante en la efectividad del grupo y, por ello, en el triunfo y la victoria (Hernández y Canto, 2005). Esto hace que la influencia de un/a líder se vea reflejada, obviamente debido a su carácter inmaterial es difícil de cuantificar, en el carácter del equipo en el campo y consecuentemente en el resultado del equipo. Este, el resultado del equipo, si es positivo, crea un refuerzo anímico y de estado general que genera un clima distendido que a su vez vuelve a influir en el estado del equipo. En definitiva, un buen liderazgo puede ser la pieza inicial y complementaria para que un equipo vaya por la buena senda deportiva y económica.

El perfil del Coach de Alto Rendimiento tiene, como requisitos indispensables, ser una persona empática, con capacidad de escucha activa, con grandes dotes de observación y capacidad analítica; además, contar con sólidos conocimientos en metodología del Coaching a nivel genérico, poseer formación en los fundamentos de la Psicología Deportiva y ser un apasionado del mundo del deporte y buen conocedor del ámbito de la empresa. La inquietud por la aplicación de nuevos conocimientos y técnicas de otras disciplinas también es importante para ir ampliando su bagaje. El resto, lo forja la experiencia.

El Rol del Líder: Formal e Informal

En cualquier equipo, el entrenador es el líder formal, es decir, a quien corresponde el “cargo” de líder. Sin embargo, en todos los equipos surgen liderazgos informales, que son aquellas personas que, por experiencia, capacidad, carisma, habilidades o capacidad de influencia, acaban siendo el punto de referencia para el resto. En los deportes colectivos suele erigirse en la figura del capitán, pero no siempre el capitán es el líder informal. Lo más importante en este sentido es que tanto el líder formal como el informal estén completamente alineados. Cuando no es así es cuando empiezan a producirse los conflictos.

A continuación, una tabla que ilustra la distinción entre estos dos tipos de liderazgo según Carron (1988), citado por Hernández y Canto (2005):

Tipo de Liderazgo Características Principales Ejemplos Notables
Líder Formal Designado por la estructura de la organización o el equipo. Posee autoridad inherente a su cargo (ej. entrenador, capitán oficial). Su liderazgo es reconocido oficialmente. Zidane, Guardiola, Diego Simeone (como entrenadores). Capitanes con brazalete en equipos.
Líder Informal Emerge naturalmente dentro del grupo debido a su experiencia, carisma, habilidades o capacidad de influencia. No ocupa un cargo oficial, pero es un referente para sus compañeros. Messi (cuando Xavi era capitán en el FC Barcelona), Cristiano Ronaldo (en la era Mourinho en el Real Madrid CF), Antoine Griezmann, Pau Gasol en su paso por los Lakers o Rafa Nadal en la Copa Davis.

Un/a líder no debe crear sujetos subordinados, sino sentir una vocación de liderazgo disfrutando de un equipo de seguidores que se consiguen a través de una variedad de técnicas que se pueden alterar según diferentes aspectos influyentes como los factores situacionales y factores personales. La relación entre el liderazgo y el rendimiento del equipo está sujeta al comportamiento del sujeto por sí solo, a la relación entre el grupo y del grupo con el primero.

Estilos de Liderazgo y sus Implicaciones en el Deporte

Si observas con detalle a las personas que lideran equipos en el deporte, encontrarás ejemplos de varios estilos de liderazgo. Los entrenadores o capitanes necesitan tener una variedad de habilidades. Sin embargo, estos estilos de liderazgo se pueden separar en tres categorías principales. Es importante destacar que, aunque casi hay tantos estilos de liderazgo como líderes, no todos son efectivos, e incluso, entre los que lo son, no todos son recomendables por los efectos que tienen a medio-largo plazo. Veremos cada perfil en más profundidad, prestando atención a sus ventajas y desventajas, especialmente en el contexto del mal liderazgo.

Liderazgo laissez-faire.

Líderes Autocráticos: Control Absoluto y Consecuencias Negativas

Los líderes autocráticos creen en la toma de decisiones todopoderosa y absoluta. De hecho, este estilo de liderazgo controla todo tipo de decisiones y pocas veces recibe aportes de otros miembros del grupo. Siempre tratan de lograr las cosas al instante pero de manera eficiente. Creen en la centralización y no piensan así en el proceso de consulta, y hacen sus propias políticas autoritarias.

Están enfocados en ganar y suelen demostrar una actitud firme durante un entrenamiento o haciendo otras tareas como ruedas de prensa. Aunque el líder autocrático genera distanciamiento, apatía y, a veces, hostilidad entre su grupo, podría ser eficaz con un grupo de jugadores mayores. Esto es porque tienen la experiencia y madurez para entender por qué se emiten instrucciones estrictas con respecto a situaciones particulares.

Sin embargo, este estilo de liderazgo, que se caracteriza por la utilización del mando, la jerarquía y la fuerza para ejercer el poder, evidentemente funciona en el corto plazo. Hay miles de ejemplos en la historia tanto del deporte como fuera, pero lo que está claro es que provoca efectos colaterales en el equipo que en el medio plazo genera conflictos entre compañeros/as y problemas a nivel de higiene y salud mental. Por tanto, aunque funcione, no es un estilo recomendable por sus impactos negativos en la cohesión y el bienestar del equipo.

Líderes Democráticos: Participación y Cohesión

A diferencia del estilo de liderazgo autocrático, los líderes democráticos creen en la delegación de autoridad e involucran a otros en el proceso de tomar decisiones. Siempre comparten sus ideas y políticas con otros mientras toman decisiones.

Tienen buenas habilidades interpersonales y por lo tanto desarrollan buenas relaciones con otros compañeros dentro de la organización y con su equipo o jugadores. Dejan a sus jugadores para asumir la responsabilidad con confianza. En muchas investigaciones sobre liderazgo y deporte, se ha observado que este tipo de liderazgo ha funcionado para deportes individuales como tenis de mesa, tenis, o boxeo.

Además, a los jóvenes también les gusta este estilo, y también les queda bien. Esto ayuda a desarrollar un sentido de responsabilidad y control en una etapa temprana. El liderazgo participativo (o “democrático”) es el que, según la mayoría de estudios, produce mayores índices de motivación, cohesión y colaboración dentro de los equipos, y lo mejor de todo, es sano y obtiene resultados exitosos. Esta debería ser la tendencia a aplicar por parte de un buen líder. Además, el estilo democrático también es adecuado cuando los grupos son más pequeños y no hay limitaciones de tiempo.

Líderes Laissez-Faire: Libertad con Riesgos

También conocido como ‘liderazgo dejar hacer’, este estilo es contrario al estilo de liderazgo autocrático porque el líder de laissez-faire toma pocas decisiones y da libertad a sus jugadores para usar sus habilidades de forma independiente. El entrenador suele intervenir solo cuando un jugador solicita ayuda.

Aunque este tipo de liderazgo deja libertad al equipo, algo que puede ayudarles a asumir responsabilidad, no es recomendado para el largo plazo. Obviamente no genera los mismos problemas de conflictividad o presión que el estilo autocrático, pero la contrapartida es que no produce resultados. Sin un orden y una dirección, un equipo no funciona eficazmente, lo que puede llevar a un rendimiento deficiente y a la desorganización.

Tipologías de Líderes Informales: Entre la Influencia Positiva y el Riesgo

Los autores consultados no se ponen de acuerdo en los atributos que debe poseer el líder, aunque en muchos de los estudiados se han detectado ciertos rasgos de carácter y personalidad que habitualmente los caracteriza en su trabajo. Algunos de estos son: alto grado de inteligencia, extroversión, seguridad en sí mismos y capacidad de adaptación a situaciones críticas. Sin embargo, la realidad nos dice que muchos líderes no poseían esos atributos y que tuvieron éxito. Por ejemplo, muchos historiadores nos dicen que Lincoln era taciturno e introvertido o que Bill Gates no es carismático en absoluto. Esos atributos, en dependencia de su manifestación en casos concretos, se pueden asociar también a arrogancia, autocomplacencia, comportamiento autocrático, etc.

La calidad de las relaciones entre líder y miembros constituye el factor más importante del poder y la eficacia del líder (Fiedler, citado por Stoner, Freeman, Gilbert, 1996, p. 518). Analicemos algunas tipologías empíricas de líderes informales que se observan en el deporte.

Los Líderes "Tonantes": La Fuerza Arrolladora

En las canchas deportivas podemos encontrar a líderes que parecen atacar constantemente con rayos y truenos a sus contrincantes. Son deportistas que siempre quieren anotar el gol, que siempre piden la bola para solucionar los problemas, que no se rinden, que luchan hasta el último minuto, que nunca están cansados y juegan más minutos que nadie, que piensan que siempre pueden ganar; y que con ese entusiasmo arrollador, arrastran a todo el equipo y los llevan a hazañas inigualables. Se equivocan, fallan como todos, pero no pierden un segundo en lamentarse.

Ejemplos de la actualidad son LeBron James, quien asume su papel en forma muy natural, y Cristiano Ronaldo, líder del Real Madrid y de la selección portuguesa. Ambos poseen un físico portentoso y muchos récords. El mundo entero vio a Cristiano Ronaldo anotar goles maravillosos en la Eurocopa, pero también asistir a sus compañeros en sus goles. En el último juego lloró de tristeza, al lesionarse gravemente y no poder terminar el partido, pero al rato ya estaba de nuevo cojeando y apoyando a sus compañeros. Estos lo premiaron devolviéndole el brazalete de capitán para que pudiera recibir el trofeo y levantarlo. Y aquí se vio otro rasgo de los líderes: la vergüenza. El líder se avergüenza porque algo salga mal o porque no puede ayudar lo suficiente. El rasgo negativo de los trabajadores tonantes es la arrogancia. Es algo que puede emerger, en ciertos casos, y ser mal percibido dentro del equipo.

Los Líderes "Silenciosos": La Mente Estratégica

Estos líderes suelen estar arropados por otros con características más frontales. Aquellos son arrogantes y soberbios y estos son modestos y callados; aquellos siempre quieren anotar el gol y estos construyen la jugada y al final les entregan la bola para que lo anoten; aquellos avanzan y si los rivales se interponen, los empujan y los quitan y estos se escabullen sin que los contrarios los puedan detener; aquellos son tonantes y estos hacen su trabajo en silencio, invisiblemente. Pero al final estos son imprescindibles para el trabajo de aquellos.

Stockton es uno de los 50 mejores jugadores de baloncesto de todos los tiempos. Campeón olímpico dos veces y miembro del «dream team» que ganó en Barcelona. Recordista en asistencias y robos de balón en la NBA. Jugó para el Utah Jazz, formando pareja con el pivot Karl Malone, el cual anotó muchas de las canastas que Stockton fabricó. Persona muy modesta, fue el genio de la construcción del juego del Utah y de los equipos olímpicos de EE. UU. Andresito Iniesta todavía está activo. Mediocampo del Barcelona y de la selección española, anotó el gol que dio la Copa Mundial a España en Sudáfrica. Ha ganado decenas de títulos con el Barcelona, catalogado por muchos el mejor equipo del siglo XXI hasta el momento. El «Duende» Iniesta es responsable de la construcción de muchos de los goles de Messi, Neymar y Suárez. Es el cerebro en la oscuridad de todo equipo donde juega. Educado, habla correctamente y juega muy limpio. Su juego es hermoso y podría suponerse que sus pies tienen tanta habilidad como las manos de Stockton. No aparece en los libros de records, pero fue el mejor jugador de la Eurocopa del 2014. Son personas calladas, trabajadoras, cumplidoras e inteligentes. Tal vez no hablan en las reuniones, pero sus ideas son valiosas. Simplemente cumplen con su deber. Sus principales deficiencias están relacionadas con su carácter: no quieren descollar y si el directivo no los identifica, tal vez pasarán inadvertidos para la organización, perdiendo su potencial influencia.

Las "Fieras Sonrientes": El Carisma que Contagia

Hay un tipo de líder que asume características parecidas a los tonantes, pero sin su arrogancia: son los que el autor ha llamado las fieras sonrientes. Son líderes simpáticos y entusiastas. Se parecen a los tonantes porque también quieren anotar el gol de la victoria, no quieren descansar, prefieren obviar sus lesiones y hasta las ocultan para salir a la cancha y ayudar al equipo. Todos sus compañeros los aman y los buscan. Hasta sus oponentes los aprecian, a pesar de que, como buenas fieras, en la cancha los destrozan. Los aficionados los persiguen para fotografiarse y pedirles autógrafos. Siempre están contentos incluso en los peores momentos. Esa energía positiva la trasladan y contagian a sus compañeros.

Muchos deportistas tienen esas características, algunos de tiempos atrás. Pero para ejemplificar esta categoría, el autor prefiere citar a una lideresa reciente: la voleibolista cubana Mireya Luis, Mireyita, como la llama cariñosamente el pueblo de Cuba. Mireya fue la lideresa de un equipo maravilloso, donde se dieron cita atletas muy talentosas y un genio de la dirección, Eugenio George. En ese equipo estaba la mejor jugadora del siglo, la esbelta gigante Regla Torres, pero la verdadera líder era Mireya. Relativamente pequeña y delgada para el voleibol, con una sonrisa perenne en su boca grande, Mireya les resultaba simpática a todos. Tenía un gran poder de salto y podía rematar por encima de sus bloqueadoras más altas.

Los "Tractores": La Motivación Incansable

En el deporte vemos a diario muchos líderes que halan y motivan como tractores a los compañeros de sus equipos y lo hacen a gran velocidad, intensamente. Como en otros casos, se ha escogido a algunos, sabiendo que otros con características similares quedarán fuera. El autor ha traído aquí a Larry Bird, basquetbolista norteamericano y a cuatro beisbolistas, a los que tratará como a un cuarteto unitario y complementario: los cubanos Javier Méndez, Juan Padilla, Enrique Díaz y Carlos Tabares. Larry Bird es uno de los 50 mejores jugadores de baloncesto de la historia. Miembro y capitán del «dream team» que ganó la Olimpiada de Barcelona en 1992, campeón de la NBA varias veces con el Boston Celtics, elegido Jugador más Valioso en varias ocasiones; llenó el universo del basquetbol en la década del 80. Llevó el arte y la ciencia del baloncesto a su nivel más alto. Tenía un poderío físico tremendo, 2,10 ms. de estatura y más.

La Psicología del Liderazgo para un Rendimiento Óptimo

En la actualidad, la preparación deportiva tiende a ser integral, cuidando aspectos tan diversos como la nutrición, el entrenamiento físico, la táctica y la técnica y, por supuesto, la Psicología. En todos estos años se han ido superando creencias erróneas y clichés preestablecidos como que solo acuden a un psicólogo las personas que tienen una enfermedad mental. Hoy en día, es casi inconcebible que un/a deportista de élite no trabaje su fortaleza mental igual que entrena su físico, su técnica o cuida su cuerpo con un/a fisioterapeuta.

Implicación Emocional del Coach

La implicación emocional es importante hagamos lo que hagamos. Lógicamente, cuando hablamos de trabajar con personas, estamos hablando en realidad de gestionar emociones. Un/a deportista (de élite o no) es, en último término, una persona como tú y como yo. No es ajeno/a a lo que sucede a su alrededor. Y si queremos ayudarle a gestionar sus emociones, tenemos que tener empatía, comprenderle, apoyarle… y todo eso no se consigue desde un enfoque puramente técnico. El coach, dentro de su rol, tiene que ser emocional, claro que sí.

Objetivos frente a Expectativas: La Clave del Rendimiento

Las expectativas son un factor clave en el bajo rendimiento. Para un buen liderazgo, lo importante es tener OBJETIVOS. Los objetivos son los que realmente nos acercan al éxito, eso sí, si están bien definidos. Un buen líder enfoca a su equipo en metas claras y alcanzables, en lugar de en la presión de expectativas inmanejables.

Ganar y Perder: Una Perspectiva Esencial del Líder

Poner el foco excesivo en ganar es un error total. Por supuesto que un/a deportista lo que quiere es ganar, claro, ¡faltaría más! La competición trata de eso. Sin embargo, lo que no nos damos cuenta es de que, si desde las etapas de formación ponemos el foco en ganar, ganar y ganar, no enseñamos a nuestros/as deportistas a saber perder. Y perder es parte del juego. Para que alguien gane, alguien tiene que perder. Por tanto, aunque sea solo por salud mental, debemos enseñar a perder, a que se puede perder, y poner el foco en qué es lo que voy a hacer para tratar de ganar. Eso es lo realmente importante y el líder debe transmitirlo.

Motivación Individual y Compromiso del Equipo

Individualmente es clave que el/la deportista ame lo que hace. Esa ha de ser la verdadera motivación. Practicar el deporte por amor al mismo. A partir de ahí, lógicamente, cuando hablamos de deportes de equipo, hemos de conjugar distintos egos, personalidades, cualidades, etc. para ponerlas al servicio del equipo. Ese es el reto de un buen liderazgo, integrar la fuerza individual en un compromiso colectivo.

Los esquemas mentales y la expresión de valores del líder son fundamentales. Esto quiere decir que se transmitirán las enseñanzas según cómo se entiendan y se almacenen en la mente (los esquemas). Un buen líder no es aquel que tiene claro cómo hay que ser y qué decir, sino el que realmente piensa y dice lo mismo. Si los esquemas mentales y los valores están en congruencia con lo que se pide a los jugadores, el liderazgo será más efectivo y auténtico. En mi opinión, dentro del grupo el principal líder debe ser el entrenador, es el que guía al grupo y el que enseña cómo se debe trabajar. Pero también debe haber líderes en el igual a igual. Muchos lo son de forma innata, y por eso el liderazgo no es del todo el correcto.

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