El Nuevo Liderazgo según Bryman: Transformación, Autenticidad y Liderazgo Total
En la actualidad, el concepto de liderazgo ha evolucionado más allá de la mera dirección o carisma. Mientras que figuras como Winston Churchill, Lula da Silva o John F. Kennedy han demostrado la capacidad de influir profundamente, la sociedad posmoderna busca un nuevo tipo de referente. En opinión de los expertos, vivimos en una época donde las ideologías están en decadencia y priman los liderazgos.
Los aspectos que determinan qué o quién es un líder deben analizarse desde diferentes perspectivas. Un líder nace con unas determinadas capacidades y durante su vida se va enriqueciendo con formación, aprendizajes y experiencias. Desde este punto de vista, el líder nace y se hace, pero también se deshace, ya que, una vez conseguido el liderazgo, este tiene que ser cultivado para que no se pierda.
Para ser un líder, no basta con creérselo. El experto en liderazgo Diego Crescende señala que, además de la credibilidad, reconocemos a los líderes políticos por otros rasgos como la firmeza, una cualidad esencial en tiempos de crisis. También la autoridad, a la que no hay que confundir ni con la firmeza ni con el autoritarismo, la honestidad, la convicción y la empatía. Confundimos a los líderes con personas carismáticas. Sin embargo, un líder es algo más que tener carisma y seguidores. A eso más bien se le podría llamar dirigente. El concepto de liderazgo es más amplio.
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Liderazgo Transformacional: El Paradigma del Nuevo Liderazgo
El liderazgo transformacional se sitúa en el paradigma del "nuevo liderazgo" (Bryman, 1992). Fue Bass (Bass, 1985; Bass y Avolio, 1990) quien amplió y completó esta teoría, distinguiendo siete factores: cuatro factores de liderazgo transformacional, dos factores de liderazgo transaccional y un factor de no liderazgo. Este modelo de liderazgo ha sido empleado para explicar los extraordinarios cambios sociales y políticos de figuras como Charles de Gaulle, Franklin D. Roosevelt, Nelson Mandela, Gandhi o Martin Luther King.
Se ejerce un mejor liderazgo, que se denomina liderazgo transformacional, cuando el líder amplía y eleva los intereses de sus empleados, los conciencia de los propósitos y de la misión del grupo, logrando que el grupo los acepte, y anima a sus empleados para que aprendan a mirar más allá de sus propios intereses personales y a centrarse en los intereses del grupo.
Sostiene Bass que los directivos que dirigen de forma transformacional suelen ser percibidos como líderes más satisfactorios y eficaces que los que dirigen de forma transaccional. Además, los directivos cuyas prestaciones han sido evaluadas muy positivamente por sus supervisores eran considerados más transformacionales que transaccionales. Por su parte, las organizaciones dirigidas por líderes transaccionales resultan ser menos eficaces si se comparan con las dirigidas por líderes transformacionales.
Los líderes transformacionales difieren considerablemente entre ellos por lo que concierne a su estilo de liderazgo, sin embargo, comparten importantes características como la consideración personal, la estimulación intelectual, la visión, y el amor a los riesgos calculados. Según Bass, un líder transformacional es lo que hace la diferencia entre el éxito y el fracaso de una organización. Se observa que no solo los trabajadores realizan mejor su trabajo cuando los dirige un líder transformacional, sino que además están más satisfechos con el sistema de valoración de las prestaciones de su empresa.
Entre los méritos de la teoría transformacional Speltini y Palmonari (1999) destacan el de considerar de una forma distinta el proceso de liderazgo, basada no en las necesidades contingentes de líder y seguidores, sino en un conjunto de valores que empujan hacia la superación de los intereses subjetivos con vistas a un bien común, que puede ser del grupo, de la organización o de la comunidad. Además, este tipo de liderazgo puede realizarse en un poderoso proceso interactivo que involucra a la vez las necesidades y valores del líder y las de los seguidores.
Factores del Liderazgo Transformacional (Bass)
La teoría de Bass distingue cuatro factores clave del liderazgo transformacional:
- Influencia Idealizada (Carisma): El líder actúa como un modelo a seguir, inspirando respeto y orgullo en sus seguidores.
- Motivación Inspiradora: El líder comunica una visión atractiva y desafiante, elevando las expectativas y el compromiso de los seguidores.
- Estimulación Intelectual: El líder fomenta la creatividad y la innovación, animando a los seguidores a cuestionar supuestos y resolver problemas de nuevas maneras.
- Consideración Individualizada: El líder trata a cada persona de modo diferente, estableciendo con los seguidores una relación diádica y atendiéndoles en función de sus necesidades de crecimiento y desarrollo.
Liderazgo Transaccional: El Contraste
El tipo de liderazgo basado en la transacción entre líder y seguidores es denominado liderazgo transaccional. Se trata, según Bass (1997), de un estilo de liderazgo que en demasiadas ocasiones prescribe la mediocridad; sobre todo cuando el líder lo emplea de forma pasiva empleando lo que se suele definir “dirigir por excepción”, empleando amenazas disciplinarias para lograr que la ejecución del grupo se ajuste a los estándares establecidos. Se trata de una técnica no eficaz y que a largo plazo resulta contraproducente.
Los factores del liderazgo transaccional incluyen:
- Recompensa Contingente: El líder establece acuerdos con los seguidores, ofreciendo recompensas por el cumplimiento de objetivos.
- Dirección por Excepción (Activa): El líder monitorea activamente las desviaciones de los estándares y toma acciones correctivas cuando es necesario.
- Dirección por Excepción (Pasiva): El líder interviene solo cuando los problemas se vuelven graves o los estándares no se cumplen.
La investigación de Geijsel y et al. ha demostrado que la estimulación intelectual, la consideración individualizada y la motivación inspiradora son factores clave para el desarrollo de la organización, influyendo sobre el clima organizacional.
Comparación de los enfoques de liderazgo transformacional y transaccional.
El Liderazgo Total: Coherencia y Equilibrio Personal
Stewart D. Friedman, profesor de la Universidad de Pensilvania, comparte una fórmula para fomentar el liderazgo: atender más a la vida personal. Esta idea subyace en los modelos de liderazgo total, donde el verdadero líder lo es tanto en la vida profesional como en la personal.
El liderazgo total, indica Friedman, consiste, básicamente, en encontrar el equilibrio entre los cuatro ámbitos fundamentales de la persona: el trabajo, la familia, la sociedad y uno mismo. En pocas palabras, se trata de que uno sea siempre la misma persona en todos estos dominios. Y es que no se puede ser un buen líder cuando alguien es de una forma en el mundo laboral y de otra muy distinta en el personal. En otras palabras, el buen líder siempre es coherente consigo mismo, con independencia del ámbito en que se encuentre.
Ilustración del modelo 'Four-Way Wins' de Stewart Friedman.
El Camino de las Cuatro Victorias ('Four-Way Wins')
Para llegar a ser ese líder total, Friedman ha desarrollado un método llamado ‘four-way wins’, o el camino de las cuatro victorias. Un camino por el que la persona puede empezar a transitar con pequeños pasos. No necesita llevar a cabo un cambio radical y de golpe, sino ir haciéndolo poco a poco. Para conseguirlo, es preciso explorar lo que significa liderar y afectar a todos los aspectos de la vida. Esto se consigue si la persona actúa de acuerdo con tres principios fundamentales: autenticidad, integridad y creatividad.
Por supuesto, esto implica, necesariamente, que las acciones tienen que ser coherentes con los valores en todos los ámbitos de la vida. En un mundo como el actual, no se necesita un líder en los negocios, sino en todos los aspectos que conforman la persona. Esos líderes son los que consiguen que la gente crea que tiene el poder para cambiar. Y cuanto más lo crea, más apoyará al líder. Esto es algo muy importante en estos tiempos, en los que la revolución tecnológica está provocando un cambio radical en la forma de producir, trabajar, vivir y relacionarse. A las empresas que quieran sobrevivir en este entorno no les queda más remedio que abordar procesos de transformación drásticos y profundos.
Este nuevo estilo de liderazgo busca que la gente se movilice para alcanzar sus propias metas en todos los ámbitos de la vida. Se trata, también, de alcanzar la armonía entre los mundos laboral, familiar, social y personal. El líder también tiene que influir en todos los niveles, en todas las direcciones y en todos los ámbitos. Esto es lo que le permite generar cambios significativos y sostenibles. Pero, para lograr todo ello, debe demostrar autenticidad, integridad y creatividad.
Los Tres Principios Fundamentales del Liderazgo Total
- Autenticidad: Para poder practicar el liderazgo total lo primero de todo es que la persona tiene que ser real. Es decir, tiene que actuar con autenticidad, ser uno mismo. Ello se consigue cuando la persona llega a ser consciente de lo que de verdad es importante. Esto le permite conectar quién es hoy con quién quiere ser en el futuro.
- Integridad: También, e igualmente importante, hay que ser una persona completa. Esta es aquella persona que actúa con integridad, respetando a todos los demás en todos los ámbitos de la vida. En este sentido, hay que ser consciente de que lo que espera de una persona la familia es lo mismo que esperan los compañeros de trabajo y los amigos. Pero lo que esperan es mucho menos de lo que uno se imagina y puede ser también algo diferente.
- Creatividad: Por último, pero no por ello menos relevante, hay que ser innovador. Ser innovador implica actuar con creatividad.
Los estudios demuestran que la aplicación del método de liderazgo total depara buenos resultados. Lo que es de verdad importante para las personas no cambia. Esto es, los verdaderos valores siguen siendo los mismos. Lo que sí que cambia es que el centro de atención y la energía se trasladan del ámbito laboral a los demás ámbitos. Como consecuencia de ello, el sentimiento de satisfacción se incrementa en todos los campos, especialmente en el personal.
La Influencia del Liderazgo en el Bienestar y la Efectividad
En una reciente intervención en Madrid, el profesor Friedman constata que “cuando los trabajadores se interesan más por su salud física y psíquica, por la gente que les rodea, y dedican menos atención al trabajo, se cuidan más y se vuelven más inteligentes. Parece una paradoja, pero cuando prestan más atención a otras facetas de su vida, los resultados en el trabajo son mejores.”
Muchas de las corrientes educativas que apuestan por una educación respetuosa con el niño refuerzan la idea de que el autocuidado del adulto es una base innegociable para educar bien a un niño. Cuando el adulto se cuida y se ocupa de su propio bienestar, esto incide de manera muy positiva en la educación que transmite al niño. Si un niño ve que su adulto o adultos de referencia se cuidan y se dedican tiempo personal, aprenderá que es importante hacerlo. Recordemos que aprendemos por imitación y que las neuronas espejo tienen mucho que ver con esto.
Si hablamos del mundo de las organizaciones, un líder que se cuida, que se conecta con su tiempo personal, sus hobbies, la atención a su entorno familiar y de amistad es un líder que se gana el reconocimiento de sus colaboradores. Y no solo esto, sino que quien se cuida a sí mismo es muy posible que trate de conseguir que otros se cuiden. El liderazgo es, en definitiva, resultado de la autenticidad y de la excelencia personal.
El estudio ‘Los monos pagan por ver’ (Deaner, 2005), científicos de la Universidad de Duke determinaron cómo algunos primates están dispuestos a ceder parte de sus beneficios por ver imágenes de líderes destacados de su comunidad, mientras que ni siquiera son capaces de levantarse para contemplar a otros. Los líderes ejercen un poder cohesionador que se sustenta y perdura a través de la transmisión cultural de las sociedades.
La conexión entre el autocuidado del líder y el bienestar de los seguidores.
En esta sociedad posmoderna, que intenta aferrarse al determinismo, nos vemos obligados a poner en duda lo tradicional para buscar nuevos caminos de adaptación emocional y física a los cambios que vienen. Buscamos nuevos referentes en la paternidad, reinventamos viejos paradigmas en la ciencia y proyectamos la necesidad de discursos que nos arrojen certeza frente al movimiento constante.
Los nuevos procesos de liderazgo son espontáneos, inteligentes, ecológicos. Capaces de adaptarse a una realidad fluida para proyectar lo mejor de quienes comparten su proyecto de vida común. “Ningún líder trata de ser un líder. Las personas viven sus vidas, tratan de expresarse a sí mismas al máximo. Cuando esa expresión es de valor, se convierten en líderes. Así que el tema no es convertirse en un líder. Lo importante es ser uno mismo, emplearse al máximo, para que se manifieste tu visión de futuro. Ya lo dijo Warren Bennis hace más de 26 años y supuso un nuevo cambio de paradigma en la manera de entender el liderazgo.
