Historias de Éxito Empresarial en Japón: Tradición, Innovación y Perseverancia
Japón es una mina de valores y aprendizajes, a través de su cultura y filosofía de vida trabaja como maestro constante de la sociedad a nivel mundial. En el campo económico y social, perciben al capital desde una perspectiva funcional. Un claro y destacable ejemplo es la longevidad que mantienen importantes compañías y empresas japonesas. Estas empresas y compañías centenarias son colectividades humanas que ejercitan la sostenibilidad como valor supremo.
Las Empresas "Shinise": Guardianes de la Tradición y el Compromiso Social
Japón tiene varias de las compañías más antiguas del mundo. Incluso hay una palabra en japonés para referirse a las empresas que han existido por más de un siglo, han mantenido la propiedad dentro de la misma familia y continúan ejerciendo el mismo negocio durante ese tiempo: se les llama compañías "shinise".
Entre las empresas más destacables se encuentran aquellas familiares, transmitidas, preservadas y desarrolladas a lo largo de muchas generaciones. Coexisten con la comunidad y su cultura tradicional, respetan la religiosidad y las corrientes colectivas de pensamiento, lo que las hace entender a los negocios con una significación social y no individual. El éxito de continuidad y prevalencia se ve atravesado por el respeto al origen, a la cultura y lo colectivo.
Kioto, antigua capital de Japón, posee la mayor proporción de estas empresas centenarias. Operan en sectores tradicionales como la elaboración de sake, la fabricación de dulces y las artes y manualidades. El mantenimiento y la construcción de nuevos templos se realizaría tratando la madera manualmente, siguiendo las técnicas de antaño.
Mis colegas y yo entrevistamos a las personas que dirigen estas firmas shinise para comprender su relación con la comunidad local. Descubrimos que una parte clave de su éxito es mantener un alto estatus social en la ciudad, en medio de un voluble entorno comercial caracterizado por la pérdida de los valores y las prácticas tradicionales, los gustos cambiantes de los consumidores debido a la occidentalización de Japón y el aumento de la competencia de empresas más grandes que operan internacionalmente.
Kioto alberga a varias empresas shinise, manteniendo viva la tradición japonesa.
Su alta posición social se debe en parte al énfasis tradicional de estas empresas. Además de producir y vender artesanías típicas japonesas, encarnan y reproducen los valores de la comunidad local. Al hacerlo, las firmas shinise son como custodios que protegen las tradiciones locales. En la cultura japonesa existe un amor por la tradición que le da a estas empresas prestigio entre los consumidores y la comunidad local.
Las empresas shinise están muy integradas en las comunidades donde están ubicadas. Además de mantener la propiedad familiar y la calidad de los productos, muchos de nuestros entrevistados enfatizaron su compromiso con el bienestar de la comunidad. Por ejemplo, según un representante del gobierno local de Kioto con el que hablamos, la mayoría de los propietarios y gerentes de empresas shinise hacen algo para ayudar a la comunidad local, como apoyar el famoso festival Gion.
Enfoque a Largo Plazo
Una de las razones por las que las firmas shinise duran tanto es que ponen un gran énfasis en la longevidad y la tradición. Esto se refleja en la forma en que están organizadas estas empresas, como nos dijo el señor Yamada, presidente de Unsoudou, una compañía de 128 años que produce grabados de bloques de madera y libros de arte.
Las empresas shinise son guardianas de la tradición artesanal japonesa.
“Por lo general, en una empresa el director ejecutivo ocupa el cargo durante dos o cuatro años, y tiene la misión de satisfacer las expectativas de los accionistas en ese corto período", dice Yamada. "Nosotros no ofrecemos públicamente nuestras acciones. Nuestra forma de proceder es lo opuesto a esto. No queremos obtener ganancias a corto plazo".
Las empresas shinise también son cautelosas en cuanto a desviarse de su enfoque original. Constantemente equilibran las oportunidades para innovar y mantener la tradición. Como dice Yamada:
“Estoy agradecido con mis antepasados, porque estamos haciendo negocios con lo que nos dejaron. Lo digo convencido... si hay una oportunidad de negocio, no la rechazo. Sin embargo, no creo que aprovechar esta oportunidad sea siempre la mejor opción, ya que es solo una pequeña parte de una larga historia. Lo importante es crear un negocio que pueda vivir durante mucho tiempo.”
Las empresas shinise enfocan su éxito en el largo plazo, equilibrando tradición e innovación.
Si bien los tamaños de las firmas shinise varían, muchas de ellas priorizan el cumplimiento de sus compromisos existentes en lugar de buscar ganancias a corto plazo o un rápido crecimiento. Si crecieron, lo hicieron manteniendo estos compromisos. A través de estos compromisos, las empresas shinise cumplen una función en la prevención de la erosión cultural en las comunidades locales. A cambio, la comunidad los respalda con una alta posición social, lo que les genera muchas ventas en medio de las presiones del mercado.
El Lado Oscuro del Éxito Shinise
También descubrimos que hay un lado oscuro en el éxito de las firmas shinise. Al menos la mitad de las 17 empresas que entrevistamos mencionaron dificultades para mantener su alto estatus social. Sintieron la presión de sus pares para no innovar (y enfocarse únicamente en mantener la tradición) y tuvieron que hacer sacrificios personales para mantener la continuidad de su familia y el negocio.
Las empresas centenarias sienten la presión de quienes no quieren que innoven, buscando mantener la tradición.
Así nos lo dijo el señor Takaya, vicepresidente de Shioyoshiken, una compañía de dulces establecida en 1884:
“En una shinise, la empresa es lo mismo que la familia. Necesitamos sacrificar nuestra propia voluntad y nuestros propios sentimientos y lo que queremos hacer... No continuamos con el negocio porque nos gusta particularmente esa industria. El hecho de que nuestra familia haga dulces es una coincidencia. Lo importante es continuar con el hogar tal como es.”
Las innovaciones a veces son desalentadas por la generación familiar anterior, que está interesada en mantener la tradición, o por negocios similares que se preocupan por mantener la tradición de la industria en su conjunto. En última instancia, encontramos que estas empresas logran una vida tan larga a través del sacrificio a largo plazo, tanto a nivel personal como de la organización.
Ejemplos de Empresas Shinise
A continuación, una tabla con algunas de las empresas shinise más destacadas de Japón:
| Empresa | Fundación | Sector | Notas |
|---|---|---|---|
| Nishiyama Onsen Keiunkan | 705 d.C. | Hotel de aguas termales | Considerado el hotel más antiguo del mundo. |
| Kongō Gumi | 578 d.C. | Construcción de templos | La empresa constructora más antigua del mundo, actualmente parte de Takamatsu Construction Group. |
| Toraya | Siglo XVI | Confitería tradicional (wagashi) | Provee dulces a la Casa Imperial. |
| Gekkeikan | 1637 | Elaboración de sake | Dirigida por 14 generaciones consecutivas de la familia Okura. |
| Genda Shigyō | 771 | Manufactura de papel ceremonial | Especializada en papel para eventos protocolarios. |
| Sasaya Iori | 1716 | Fabricación y venta de dulces | 303 años dedicados a la confitería tradicional. |
Japón cultiva desde hace siglos técnicas y procesos de fabricación que se han mantenido inalterados con el paso del tiempo, y que han desafiado la lógica de la revolución industrial y la producción en masa. Influye la diferente sensibilidad estética de la cultura nipona, que tiende a apreciar en mayor grado el carácter irregular de las cosas, lo imperfecto y lo tradicional.
LA EMPRESA MAS ANTIGUA DEL MUNDO ES JAPONESA (CURIOSIDADES DE JAPÓN)
El Caso de Kongō Gumi: 14 Siglos de Historia
La empresa Kongō Gumi es un claro ejemplo de la longevidad empresarial en Japón. Su fundación data del año 578, al albur de uno de los acontecimientos más determinantes en la historia de Japón: la llegada del budismo al archipiélago. Su introducción data de algunas décadas antes y tuvo un éxito inmediato.
A temprana edad, el Príncipe Shotoku, considerado el introductor del budismo al país, encargaría la construcción del primer templo budista de la historia de Japón, Shitennō-ji, hoy aún preservado en Osaka. Dado el carácter novedoso del budismo, existían pocos carpinteros, arquitectos y artesanos capaces de acometer tan compleja edificación. Taishi contrató a un grupo de constructores coreanos ya experimentados en la materia, y de aquel acuerdo surgiría no sólo el bellísimo templo de Shitennō-ji, sino también una de las empresas más exitosas, por longevas, de la historia del ser humano.
El Shitennō-ji, el primer templo budista de la historia de Japón, fue construido por Kongō Gumi.
Kongō Gumi alcanzó un éxito inmediato durante los siglos posteriores a su fundación. Sus tareas principales se centrarían en el mantenimiento y en la preservación de Shitennō-ji, fruto también de su riqueza y continuidad, pero la rápida expansión del budismo a lo largo y ancho del archipiélago nipón le abrió otras oportunidades de negocio. Kongō Gumi siguió funcionando durante milenios, en gran medida gracias a una flexibilidad que le condujo a la restauración de edificios civiles, como castillos o residencias.
Hasta el siglo XIX, la empresa Kongō Gumi renovaría su alianza con las diferentes dinastías que gobernaron Japón con el encargo principal de hacer el mantenimiento del Shitennoji y las obras de reconstrucción necesarias después de guerras y de los varios desastres naturales que se sucedieron en la zona. Es en estos tiempos de dificultades cuando el 32º dirigente de la empresa, Yoshisada Kongo, escribe el Shokuke kokoroe no koto. Una lista de 16 preceptos sobre los cuales se sustenta la empresa desde su nacimiento y que incluye normativas formales -como la manera de vestir o de tratar los clientes-, metodologías de trabajo y de formación.
Pero si la compañía sobrevivió a la era Meiji fue por uno de los preceptos más innovadores incorporados por Yoshisada Kongo en su tratado. La empresa Kongō Gumi comenzó a tener problemas económicos al compás de la burbuja inmobiliaria y financiera que envenenó a Japón durante la década de los ochenta. La compañía generaba beneficios, pero no los suficientes como para hacer frente a sus facturas. En 2006, tras haber superado infinidad de conflictos bélicos, las políticas revisionistas del periodo Meiji y la detonación de dos bombas nucleares, la empresa más antigua aún en funcionamiento cerraba sus puertas a causa de la deuda. Técnicamente, su larga aventura terminó allí. En la práctica, Kongō Gumi siguió funcionando gracias a Takamatsu Construction Group, emporio constructor y dueño de más de una veintena de compañías japonesas.
Hoy Kongō Gumi, rebautizada como Kongo-Gumi Engineering, opera bajo el paraguas de Takamatsu y se ha especializado en el mantenimiento de los tradicionales templos y pagodas budistas. Según los datos gubernamentales, en Japón hay unos 75.000 templos y 80.000 santuarios.
Ayaka Tanaka y Rose Labo: Innovación en la Agricultura
Hasta hace unos años, Ayaka Tanaka era una estudiante universitaria pasiva que se sentía inferior al resto porque no tenía metas claras. La empresa de Ayaka se llama Rose Labo, tiene poco más de una docena de empleados y produce rosas orgánicas comestibles en una granja de 3.300 metros cuadrados en la prefectura de Saitama. Ayaka cuenta que las rosas han sido parte de su vida desde que era chiquita y recuerda que su bisabuela decía «las rosas hacen fuerte a una mujer».
«Mi madre dijo: ‘Sabes, hay rosas que puedes comer’, y me asombró. Ayaka no solo descubrió las posibilidades inexploradas de la rosa, sino también las de ella misma. Ayaka renunció a sus estudios de política internacional en una universidad para trabajar en una granja de rosas en Osaka y aprender cómo cultivar flores. No arrancó bien, pero el suyo también es un ejemplo de perseverancia y aprendizaje. En el primer año, ninguna rosa floreció. Un fracaso.
Los productos procesados (mermeladas, tés, jabones, cosméticos, etc.) son una gran fuente de ingresos. El caso de Ayaka en una industria como la agrícola es raro. En 2017, la población de agricultores en Japón era de 1,8 millones y su edad promedio era de 66,7 años. Y de las 55.700 personas que incursionaron en la agricultura ese año, las mujeres de 44 años o menos solo fueron 4.600.
Ayaka Tanaka, fundadora de Rose Labo, innovando en la agricultura japonesa con rosas comestibles.
Soichiro Honda y Honda Motor Company: La Filosofía del Fracaso como Motor de Éxito
Las personas que triunfan en la vida no lo hacen simplemente por suerte, sino que su éxito se debe a que durante años aprenden a crecer ante las adversidades y problemas, afrontando cada fracaso como una oportunidad para mejorar y reinventarse. Un claro ejemplo de esto es Soichiro Honda, un empresario japonés nacido a principios del siglo XX que pudo mantener y expandir su pequeña empresa por todo el planeta.
El empresario japonés Soichiro Honda es recordado como uno de los grandes innovadores de la industria automovilística. Fundador de la compañía Honda, su historia es también la de una persona que convirtió los fracasos en la base de su éxito. Tras, en un principio, vivir todo tipo de miserias e incertidumbres, esta compañía logró convertirse en una de las más exitosas y punteras de Japón e incluso del mundo entero. El único ingrediente que necesitó Soichiro Honda fue esfuerzo y mucho tesón de su parte.
Los Primeros Pasos de Soichiro Honda
Nacido el 17 de noviembre de 1906, este japonés ya mostró un gran interés por la mecánica desde una temprana edad. Su padre era herrero y reparaba bicicletas, lo que despertó en él una curiosidad temprana por la mecánica. Con tan solo 15 años se mudó a la capital de Tokio para trabajar y entender todo lo relacionado con la automovilística en una empresa de la zona. Pasó más de seis años adquiriendo la experiencia necesaria, y a los 22 años decidió montar su propia empresa, pero esta rápidamente resultó ser un fracaso.
Durante sus primeros años como empresario sufrió varios reveses. Uno de los más conocidos ocurrió cuando intentó vender anillos de pistón a la empresa Toyota, pero su diseño fue rechazado por no cumplir los estándares técnicos. En lugar de abandonar, decidió volver a estudiar ingeniería y perfeccionar su producto hasta conseguir un modelo viable. Tras lo cual, el joven Soichiro vio la necesidad de formarse aún más antes de volver a probar suerte en el mundo comercial. Por ello, se fue a la universidad y cuando la terminó volvió a abrir su pequeña compañía.
Sin embargo, la fortuna no estaba de lado de este japonés. Con los bombardeos de EEUU a la ciudad de Tokio en plena II Guerra Mundial, su negoció quedó completamente devastado y derruido. ¿Significó esto el fin del señor Honda? Nada más lejos de la realidad.
El Despegue de la Empresa Honda
Una vez finalizado el conflicto, concretamente en 1948, se asoció a Takeo Fujisawa con la intención de crear a Honda Motor Company, una empresa dedicada a fabricar bicicletas a motor. Sin embargo, estos dos empresarios volvieron a fracasar estrepitosamente debido a que los motores que crearon eran demasiado pesados y poco manejables. Conscientes de este problema, Soichiro y su socio decidieron fabricar uno más liviano y duradero.
Soichiro Honda, fundador de Honda Motor Company, creyó firmemente en aprender de los fracasos.
Fue a partir de este momento cuando ambos empresarios empezaron a degustar las ‘mieles del éxito’. Estas motocicletas se vendieron por miles y pronto se instalaron más de 150 sucursales a lo largo de todo el país nipón y que más tarde tuvieron una gran repercusión internacional. En 1965 crearon también su primer coche de FORMULA 1. Y en la década de los 70, en plena crisis del petróleo, estos empresarios japoneses vieron la necesidad de crear un automóvil pequeño y de bajo consumo, algo que consiguieron con su archiconocido ‘Honda Civic’ y que a día de hoy va ya por su novena generación.
A partir de entonces el éxito de esta empresa fue ya imparable. Se ha convertido en una de las referencias del sector, ya que pregona los valores de sostenibilidad y bajas emisiones, algo que ya está consiguiendo con sus modelos híbridos. Aunque esta compañía aspira a cotas más altas y una de sus grandes ilusiones es fabricar un vehículo con emisiones cero, un objetivo que se podría conseguir a través de pilas de combustible de hidrógeno.
Soichiro Honda falleció el 5 de agosto de 1991 dejándonos un patrimonio inigualable. Su célebre frase sobre el fracaso sigue citándose en el mundo empresarial como recordatorio de que el éxito raramente llega sin un largo camino previo de intentos fallidos y aprendizaje: “El éxito representa el 1% de tu trabajo, que a su vez es el resultado del 99% llamado fracaso. En los negocios y en cualquier actividad compleja, no se puede acertar a la primera.”
MINISO: El Gigante Oriental con Inspiración Japonesa
MINISO, el gigante oriental encontró la fórmula perfecta de éxito empresarial. Hoy queremos mostraros este innovador modelo de negocio, donde todo vale entre 1,99 y 26,99 €, porque en MINISO no hay precios redondos, todo acaba en 99. Uno de los lemas de la compañía es “una vida mejor no tiene nada que ver con el precio” y uno de los secretos de su éxito es la renovación de sus productos cada 7 días. Como grupo empresarial, MINISO siempre ha apostado por la calidad del diseño de sus productos.
MINISO se inspira en el diseño japonés para crear productos de lifestyle de alta calidad y buen precio. La firma nació en 2013 con sede en Cantón (China) de la unión de los talentos del japonés Miyake Junya y del chino Ye Goufu. El primero ofreció el secreto del diseño de los productos manufacturados, mientras que el segundo ofreció el potencial de negocio al manufacturar en la nación del dragón. MINISO propone un modelo único que le ha llevado a abrir más de 4.200 tiendas en más de 80 países, incluyendo Canadá, Estados Unidos, España (27 de ella en España), Australia, EAU, India o México, desde su nacimiento en 2013.
Tienda de MINISO, reflejando su modelo de negocio basado en diseño, calidad y precios asequibles.
Otro de los valores diferenciales que han llevado a MINISO a triunfar son los productos bajo licencia de las marcas más famosas del mundo. En sus locales encontramos productos electrónicos, para el hogar, para hacer deporte y un sinfín de artículos más. La expansión bajo el modelo de franquicia es un aspecto clave para explicar el meteórico crecimiento de MINISO durante los últimos ocho años, bajo unas condiciones que pasan por una inversión de 190.000 euros y un royalty mensual del 1% de la facturación. En este momento, buscan asociados con capacidad económica para expandir puntos de ventas, y con conocimiento y experiencia en el sector retail.
En un mundo donde el mercado del retail ha decidido apostar por el comercio electrónico para incrementar sus ventas, la marca asiática disfruta las mieles de una fuerte presencia física y un crecimiento que no se detiene a nivel mundial. Las tiendas virtuales no son una opción para MINISO en este momento, ya que la demanda de los consumidores los mantiene en los locales físicos y es donde se encuentra su oportunidad de crecer. El modelo de negocio está basado en vender volumen para bajar margen, pero sobre todo cuidando la calidad, diseño e innovación. MINISO desde el primer momento ha buscado descartar que la idea de producto “chino” sea igual a “desechable”. MISINO ha logrado aunar tres conceptos BUENO, BONITO Y BARATO como nadie hasta ahora lo ha hecho. MINISO es un caso de negocio de éxito a nivel internacional y que es referente en el mundo del emprendimiento.
