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Comunicación

La Agenda Empresarial para el Desarrollo de un Nuevo País: Compromiso con la Sostenibilidad y los ODS

by Admin on 26/05/2026

Hace más de un año se pusieron en marcha los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la nueva agenda de desarrollo que dibuja una visión compartida de cómo nos gustaría que fuera el planeta en 2030. Para analizar precisamente qué papel ha de jugar el sector privado en este nuevo escenario, la Red Española de Pacto Mundial y el Grupo Español de Crecimiento Verde, en colaboración con el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y la Fundación Bancaria “la Caixa”, organizaron el debate “La Agenda del Desarrollo Sostenible en España”.

La Evolución de las Agendas de Desarrollo y el Rol Empresarial

Cuando se promulgaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el año 2000, solo se apelaba a la responsabilidad de los gobiernos y las entidades no lucrativas. Sin embargo, los ODS son una oportunidad de negocio, como destaca el informe “Empresas españolas y ODS. Oportunidades y desafíos”, elaborado por el Pacto Mundial. No obstante, también son una responsabilidad.

Desde el inicio de este siglo, comenzaron a darse iniciativas internacionales que requerían otro modelo de hacer negocios, no tan basado en las rentabilidades y datos económicos sino en la redistribución de riquezas, la sostenibilidad ambiental y social, el respeto de los derechos humanos y la justicia. Surgió el Pacto Mundial bajo el paraguas de Naciones Unidas con toda la laxitud y vaguedad de sus principios éticos, o quizás más estéticos. Igualmente, surgieron los Principios Rectores de la ONU sobre empresas y derechos humanos, con una apuesta decidida por la debida diligencia en materia de derechos humanos como principio rector de los nuevos modelos empresariales. También surgieron los Objetivos del Milenio (ODM) y posteriormente, tras el fiasco de no haber alcanzado ninguno de los indicadores, los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) como agenda global en el intento de transformar en 15 años lo que no ha sido posible hacer en los 70 anteriores de existencia de Naciones Unidas. Y, sobre todo, han surgido las iniciativas sociales y judiciales para extender la obligatoriedad de respetar los derechos humanos en el ámbito de las empresas.

En estos nuevos tiempos, en lo que lo políticamente correcto se impone como un deber ser, las empresas se sienten atrapadas entre dos documentos internacionales de Naciones Unidas. Uno, el de los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre empresas y derechos humanos, con una jerarquía normativa internacional que encaja en el soft law, pero que está revolucionando los desarrollos normativos regionales y nacionales. Y otro, el de los ODS, que ni siquiera tiene jerarquía normativa, y se constituye en la gran agenda internacional para transformar el mundo en pos de la sostenibilidad ambiental, el respeto de los derechos de las mujeres, la erradicación de la pobreza y del hambre, la promoción de los derechos laborales y de unas nuevas formas de relaciones multilaterales y multisectoriales en las que las empresas se convierten también en actores sociales de transformación. Además, de sobra es conocido que los indicadores de estos objetivos no miden el desarrollo humano, sino que siguen midiendo la economía en sí misma.

En esta búsqueda permanente de facilitarse las cosas, prefieren ver estas dos agendas (la de derechos humanos y la del desarrollo) como agendas contrapuestas entre las que hay que elegir y, no como lo que son, agendas complementarias de un mismo objetivo global. Y claro, por lo general resulta más sencillo hacer ciertas donaciones, invertir en determinados programas sociales, establecer nuestras propias fundaciones, hacer unas infografías, eventos, etcétera… que transformar el modelo de los negocios en pro de la participación (personas trabajadoras, grupos de interés, comunidades) en la gobernanza de las empresas y en los beneficios que se generan. Asusta mucho más realizar estudios de impactos en derechos humanos y planes para remediar y mitigar, para asegurar que la actividad empresarial es beneficiosa desde el punto de vista de los derechos humanos. En definitiva, dar a conocer hechos y no maquillar la realidad de las actividades empresariales.

Lamentablemente, es importante ser claros al afirmar que quienes apuestan por los ODS como una forma de no tener que cumplir con los Principios Rectores se equivocan totalmente y no han entendido nada de lo que persiguen los Objetivos o la sostenibilidad social en los modelos de negocio. Porque los ODS, aunque no lo acaben de reflejar de manera clara, no son otra cosa que una agenda global para respetar los derechos humanos y transformar el mundo de manera coherente con ese respeto. Esto se traduce en que la debida diligencia en materia de derechos humanos debería convertirse en una de las acciones prioritarias de cualquier empresa que vaya a adaptar sus agendas de trabajo a los ODS.

Desafíos y Avances en la Implementación de los ODS

En su décimo aniversario, la Agenda 2030 afronta un panorama desalentador: solo el 17% de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) registra un ritmo suficiente de progreso. La probabilidad de que los ODS no se alcancen es alta. El reciente Informe sobre la contribución de las empresas españolas a los ODS, de la Cátedra de Liderazgo y Sostenibilidad de Esade y el Observatorio Social de la Fundación La Caixa, atribuye parte de este estancamiento a un contexto internacional de fragmentación geopolítica, debilitamiento del multilateralismo y estrategias climáticas desiguales.

Las guerras en Ucrania y Gaza han generado niveles récord de desplazados. Las crisis climáticas y medioambientales amenazan cada vez más los ecosistemas planetarios. El año 2024 fue el más cálido hasta la fecha; las emisiones globales de gases de efecto invernadero y la concentración de CO₂ en la atmósfera también alcanzaron máximos históricos. El PIB per cápita en los países más vulnerables crece ahora más lento que en las economías avanzadas, por primera vez en este siglo, frenando la convergencia de ingresos. A esto se suma una deuda externa elevada y un déficit de inversión en los ODS de cuatro billones de dólares anuales en los países en desarrollo. Las metas con mayores retrasos tienen que ver con los sistemas alimentarios, biodiversidad, uso sostenible de la tierra, paz e instituciones sólidas.

En España, casi un 58% de los objetivos están en camino de ser alcanzados, el 18% muestran un progreso limitado y el 24% se encuentran en retroceso. El país se sitúa en el top 15 del índice mundial de los ODS, con una puntuación de 80,7. Los BRICS muestran progresos significativos, pero los países más pobres quedan rezagados. La brecha entre el desempeño promedio global y el de los países más vulnerables se ha ensanchado desde 2015. Prácticas como el consumo insostenible, la exportación de residuos tóxicos, el comercio ilícito o la competencia fiscal desleal generan impactos negativos y obstaculizan el logro de los ODS. Para reducir estos impactos y avanzar hacia un comercio justo y sostenible es crucial fortalecer el multilateralismo.

Sin embargo, el inicio de la segunda Administración de Trump, las tensiones geopolíticas y el recrudecimiento de las disputas comerciales han relegado los principios de la gobernanza climática global a un segundo plano. Igualmente, el auge de partidos políticos de extrema derecha ha situado la sostenibilidad en el blanco de todo tipo de críticas, convirtiendo la identificación con los ODS en una cuestión ideológica sujeta a la orientación política de cada Gobierno. Esta instrumentalización ha debilitado el consenso global y ralentizado su implementación. Aun así, en el foro Summit for the Future (2024) se aprobó el Pact for the Future, un intento de establecer un acuerdo para revitalizar la cooperación global. El pacto busca “acelerar” los ODS con acciones “audaces, ambiciosas, justas y transformadoras”, aunque su capacidad vinculante es limitada y la voluntad de los actores para aplicarlo, incierta. Existe una clara desconexión entre la situación geopolítica y la visión del pacto, así como entre los firmantes y su capacidad real para cumplir los objetivos. La distancia entre los compromisos formales y su implementación real ha sido una constante.

Naciones Unidas presenta el pacto como un acuerdo internacional de gran alcance para “un nuevo comienzo en el multilateralismo”, pero los conflictos militares y comerciales evidencian la crisis de este modelo. Aunque lograr un pacto global en un contexto es un éxito, invocar aspiraciones sin respaldo real puede dañar aún más la credibilidad de las instituciones que representan el multilateralismo.

Progreso de los ODS en España

Estado del Objetivo Porcentaje
En camino de ser alcanzado 58%
Progreso limitado 18%
En retroceso 24%

La Sostenibilidad Empresarial y los Derechos Humanos

La sostenibilidad de las empresas (ambiental y social) siempre estará relacionada con el respeto a los derechos humanos. Esto significa apostar por la lucha contra la pobreza, el hambre o la discriminación, el respeto de los derechos de las mujeres, la igualdad y la lucha contra el acoso, la violencia y la discriminación sexual; la lucha contra el cambio climático y la protección del medio ambiente, la humanización de las ciudades, el respeto de los derechos laborales, la redistribución de las riquezas, la búsqueda de nuevos modelos de relaciones multilaterales con reglas más democráticas y nuevos roles para todos los actores. Si queremos una participación real en los ODS debemos tener capacidad de posicionarnos frente a todos y cada uno de estos temas.

Comprometerse con los ODS también genera obligaciones al interior de las empresas, requiriendo nuevos modelos de gobiernos corporativos aplicados sin importar el tamaño o la naturaleza de la entidad, que requieren cambios significativos en los modelos tradicionales: democratización y transparencia de los procesos de toma de decisiones, de los temas contables y financieros de la empresa, políticas de igualdad y de prevención del acoso y la violencia sexual, de cumplimiento de derechos humanos, de retribución justa, de promoción y carrera profesional objetivas e igualitarias para todas las personas, y la participación de todo el personal.

Los más dispuestos han puesto en marcha procesos de transformación y las instituciones nacionales, regionales e internacionales están apostando claramente por la debida diligencia en materia de derechos humanos y las empresas. Ya no vale y no está bien visto el greenwashing (lavarse la imagen con lo sostenible), aunque algunas entidades parecen no haberse enterado. Europa comienza a ser, lo que parece un claro ejemplo de este compromiso por el desarrollo normativo de la debida diligencia. Existen diversas leyes nacionales centradas en promoverla y la UE está elaborando una nueva directiva al respecto. También, empieza a haber una jurisprudencia interesante en el derecho comparado europeo sobre las responsabilidades de las empresas europeas en materia de derechos humanos.

INTRODUCCIÓN A LA DEBIDA DILIGENCIA EN DERECHOS HUMANOS Y MEDIOAMBIENTAL

Guías y Estrategias para la Integración de los ODS

En los tiempos pospandemia que estamos arrancando, con todas las incertidumbres de las diferentes crisis que compartimos, el compromiso de las empresas con el respeto de los derechos humanos a través de los ODS empieza a ser una claridad en mitad de la espesura de las crisis. Las empresas deben dedicar esfuerzos en la transformación de los modelos, en los cambios en los gobiernos corporativos y en la integración de la debida diligencia en materia de derechos humanos, así como en la consecución de diversas metas de los ODS.

El Pacto Mundial de Naciones Unidas España acaba de traducir al castellano el documento “Guías de referencia empresarial”, que completa la colección de materiales prácticos de apoyo para empresas del programa SDG Ambition en nuestro idioma. Este programa acelerador de seis meses tiene como objetivo desafiar y apoyar a las empresas en el establecimiento de objetivos corporativos ambiciosos y acelerar la integración de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en su gestión. La primera edición del mismo que se celebró en España fue recientemente finalizada. En la misma participaron 67 empresas españolas de más de 650 de todo el mundo, y se cerró con buenos resultados en la fijación de objetivos cuantificables.

Estas guías buscan ampliar el impacto de las empresas en la Década de la Acción, que tiene por objetivo guiar a las empresas para que profundicen en la integración de los ODS y los Diez Principios en la estrategia empresarial, las operaciones y en el compromiso con los grupos de interés. Se destacan dos guías principales:

  • Guía de ambición: establecer objetivos para la Década de Acción. Plantea el desafío de establecer objetivos y metas más ambiciosos en los ámbitos en los que las empresas tienen un impacto sustancial.
  • Guía de integración: contribuye al diseño de sistemas empresariales para los ODS. Presenta el enfoque a través del cual las diez referencias empresariales se pueden integrar en los procesos y sistemas empresariales básicos para permitir la medición y gestión eficaces del desempeño de la sostenibilidad.

El Pacto Mundial de Naciones Unidas España ha colaborado activamente en el proceso de desarrollo de una Estrategia. Por un lado, convocando una consulta empresarial de más de 1.900 empresas para elevar a la Estrategia las fortalezas, oportunidades y necesidades del sector empresarial. Se trata de un documento amplio y reciente que implica a todos los niveles y sectores. La Estrategia se articula en 8 retos país:

  1. Acabar con la pobreza y la desigualdad.
  2. Hacer frente a la emergencia climática.
  3. Cerrar la brecha de género y poner fin a la discriminación.
  4. Superar las ineficiencias del sistema económico.
  5. Poner fin a la precariedad laboral.
  6. Revertir la crisis de los servicios públicos.
  7. Poner fin a la injusticia global y a las amenazas a los derechos humanos.
  8. Revitalizar el medio rural afrontando el reto demográfico.

A lo largo de su texto, la Estrategia hace un diagnóstico pormenorizado de la situación del país en función de los ocho retos mencionados y se presentan prioridades de actuación que compilan políticas públicas de diferente rango y forma. Políticas recientemente introducidas y otras que se anuncian, muchas de las cuales afectan en diferente grado a las empresas, en función de su sector de actividad o de su naturaleza y tamaño. Dentro de los sectores productivos, se mira con especial atención hacia la economía circular, destacando las potencialidades a favor del desarrollo sostenible del sector industrial (en cuanto a la cualificación, cotización y productividad de sus empleos, por ejemplo), del comercio exterior y del sector turístico. Dentro de otras medidas transformadoras, se recoge la alineación de la contratación y de la compra pública: en base al ODS 12, citando medidas ya existentes y comprometiéndose a implicar “la profesionalización de los compradores públicos y de otros agentes intervinientes, la mejora de los datos e información disponibles sobre contratación pública, y la transformación digital de la contratación pública”.

tags: #agenda #empresarial #para #el #desarrollo #de

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