Mercado de San Antón: Historia y Renovación de un Emblema Madrileño
El famoso mercado de Chueca, el de San Antón, luce más que nunca. La imagen ha sido renovada, el espacio se ha reformado y se han incorporado nuevos puestos, 16 hosteleros/comerciantes para ser exactos, algunos con un largo recorrido con Hevia, La Ancha o el Café Comercial. Como dice ahora su grito de guerra "Vuelve el mercado".
Un regreso a sus orígenes, porque ni un solo día ha estado cerrado, ni en los peores momentos de la pandemia ni durante esta remodelación: "Somos de barrio, con venta de productos de primera necesidad, por lo que también en aquellos momentos se mantuvieron abiertos los locales que los vendían. En cuanto a la remodelación de las instalaciones, desde que comenzó el proyecto se tuvo claro que los comerciantes que se mantenían debían y tenían que seguir trabajando", recalcan los responsables de Mercado.
Y así arranca oficialmente esta etapa nueva -pergeñada por la asesoría gastronómica Anson & Bonet- en la que no se pierden de vista las raíces de este establecimiento que ha tenido unas cuantas vidas.
Orígenes e Historia
No es nuevo el Mercado de San Antón de Madrid. Pese a su rompedora fisonomía actual, obra de las arquitectas María García del Monte y Ana María Montiel Jiménez del estudio Ataria, la historia de este mercado se remonta al siglo XIX. Donde hoy se levanta el moderno Mercado de San Antón había, en el siglo XIX, un mercado de cajones de madera al aire libre denominado con el mismo nombre. Según la prensa del momento aquel prematuro Mercado de San Antón funcionó durante toda la Guerra Civil.
La historia del mercado comienza en el siglo XIX con un mercado de cajones de madera denominado de «San Antón». Durante la Guerra Civil, en plena defensa de Madrid el ‘Mercado’ estuvo en funcionamiento. El primer edificio se construye bajo el mandato del consistorio madrileño y se inaugura en el año 1945 bajo el proyecto del arquitecto Carlos de la Torre y Costa. Al acto asistió el alcalde Alberto Alcocer en su segunda investidura.
Posteriormente, en 1945 se inauguró el que durante décadas sería el mercado de abastos del barrio, en el mismo emplazamiento que el actual. El mercado tiene una evolución de auge y declive a lo largo de diversas épocas del siglo XX, unidas a la evolución del Barrio y a los hábitos de consumo. A comienzos del siglo XXI la Asociación de Comerciantes del Mercado de San Antón decide renovar el Mercado, adaptándolo a los requerimientos de demanda del nuevo barrio. Para ello, derriba el viejo Mercado en el año 2007 e inicia la construcción de un nuevo espacio.
La primera, en sus orígenes en el siglo XIX, como mercado de cajones al aire libre, junto a la parroquia de San Antón. La segunda, en 1945, cuando se construyó el mercado. La tercera, en 2011, cuando resurgió -tras su derribo- como un edificio moderno con zona de abastos y de restauración. Y la que ahora nos ocupa, con el espacio modernizado sin perder ese aire clásico y entrañable de mercado y donde granito, acero, llamativos y divertidos neones y elementos en 3D comparten existencia con azulejos blancos fieles a la tradición de una plaza de abastos.
En 2007 se derribó el antiguo edificio y se dio paso a la construcción del nuevo. El objetivo era conseguir un modelo mixto: puestos y establecimientos de venta al público, al tiempo que se dedicaban espacios para la restauración, bares con terrazas e incluso salas de exposiciones.
Años después, en 2021, ha pasado por otra gran remodelación emprendida por la Asociación de Comerciantes que lo ha dejado realmente deslumbrante. Este mercado del barrio de Chueca se alza en la esquina entre las calles Augusto Figueroa y Libertad, cuenta con tres plantas y una terraza con vistas, en las que se funden los puestos de producto fresco con los de restauración, mezclando la cocina más castiza con los sabores del mundo.
El nuevo diseño y la obra arquitectónica es obra de Burr Studio y de la propuesta gráfica de Tres Tipos Gráficos, que ha recuperado el imaginario de los mercados de toda la vida, con una imagen contemporánea e inconfundible de la cartelería de los puestos.
Hay dos puertas de acceso, una en la esquina con la calle Libertad, accesible y con ascensor, y otra con la calle Barbieri que tiene un escalón. Dispone de parking y un supermercado en la planta sótano.
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Estructura y Distribución
La fachada del Mercado de San Antón es un gran lienzo de ladrillo rojo sin más aberturas que las grandes puertas que le dan acceso. Desde la calle Augusto Figueroa, la planta baja la ocupa por completo un supermercado Supercor. Contiguas a éste se sitúan las escaleras mecánicas que permiten acceder hasta la primera planta, donde hay una decena de puestos de productos perecederos (charcutería, pescadería, carnicería…), junto a otros de conservas, quesos, encurtidos y más delicias. Para ello, acometimos una reforma que ha convertido el centro del mercado en una plaza en la que se ofrece el mejor producto fresco.
Los rayos del sol se cuelan por el lucernario que llena de luz el patio central alrededor del que se distribuyen los puestos de este mercado municipal que es una caja de sorpresas. Lo que originariamente, en el siglo XIX, era un mercadillo callejero de cajones de madera, en 1945 pasó a ser el primer mercado cerrado de Madrid, que debe su nombre a la cercana iglesia de San Antón.
La segunda planta del Mercado de San Antón es, probablemente, la más escenográfica. Desde este plano superior se domina la mayor parte del mercado. De hecho, es casi imposible resistirse a tomar alguna foto desde las barandas que se asoman a las plantas inferiores. Por eso es también la zona más instagrameable.
Quienes se animen a participar de este espectáculo conviene que lleguen pronto, tanto si se trata del aperitivo de mediodía como del previo a la cena, pues el espacio es reducido y la afluencia de comensales muy alta, sobre todo durante los fines de semana y festivos.
La parte superior la ocupa el restaurante y terraza La Cocina de San Antón. Es, sin duda, uno de los puntos más activos del Mercado de San Antón en cualquier momento del día. La idea es ofrecer una agradable excusa para el encuentro con amigos, compañeros o familia en cualquier momento del día. Después, para la comida o la cena, este restaurante ofrece una variada carta de platos a base de productos de temporada e inspiración tanto nacional como internacional.
Tras la cena, la terraza del Mercado de San Antón se convierte en uno de los lugares más deseados y activos del barrio de Chueca. Los expertos en mixología de este local demuestran unas grandes dotes de creatividad. Además, los horarios son bastante amplios, aunque lo habitual es tomar aquí la primera copa de la noche y continuar luego, hasta que el cuerpo aguante, en alguno/s de los muchos bares y discos que ofrece el barrio.
Distribución por Plantas
| Planta | Descripción |
|---|---|
| Planta Baja | Supermercado Supercor |
| Primera Planta | Puestos de productos perecederos, conservas, quesos y encurtidos |
| Segunda Planta | Restaurantes y bares |
| Terraza | Restaurante La Cocina de San Antón |
Novedades Gastronómicas
La reforma, a cargo del estudio de arquitectura BURR, ha implicado la remodelación total de los puestos de la segunda planta y una isla central que se yergue dominante en la primera. Pero vayamos al meollo de las novedades gastro, muchas de ellas con nombre y apellido.
El barrio de Chueca, muy conocido por su concentración de locales para la comunidad LGTBI+, ha pasado a ser también un foco de atracción para foodies nacionales e internacionales, gracias a las decenas de propuestas culinarias que ofrece este nuevo Mercado San Antón. Aquí se pueden encontrar desde puestos donde adquirir las más refinadas delicatessen, hasta barras en las que degustar esos mismos manjares, regados por cervezas artesanas, vermuts y vinos de calidad.
Por ejemplo, La Taberna de La Ancha, del grupo Familia de La Ancha que, igual que el mercado, apuesta por la vuelta a los orígenes, a esa hostelería antigua detrás de una barra, y es que La Ancha -cuyas raíces hosteleras hay que buscarlas más de un siglo atrás- ha sido muchos más años taberna que restaurante.
"En la primera Ancha, la de la calle de Los Madrazo, mi tío me contaba que tenían tortillas y desayunos salados, de esos que te cambian el cuerpo. Había un camarero llamado Manolo que ofrecía siempre a los clientes acompañar los pinchos de tortilla con otras cosas que tenía en la vitrina como unos riñones al jerez o unos callos. La Ancha se hizo famosa en aquella época por sus tortillas con cosas para desayunar, llegaban a formarse colas diarias de parroquianos pidiendo su pincho", recuerda hoy Nino Redruello.
"La idea de La Taberna -ubicada en la segunda planta- es ésa: intentar recuperar esos pinchos de tortilla con cosas, ya sea para desayunar, como aperitivo o para merendar. El cuerpo nos pide cada vez más volver a lo que éramos", continúa el chef. Y esa vuelta está llena de pinchos de tortilla (con o sin cebolla), sola o acompañada con cosas como callos, boquerones en vinagre, calamares en su tinta, trufa negra rallada, marinera de almejas, migas, salsa de tomate frito picante, pimientos asados o ensalada de cangrejo. También se preparan tortillas enteras para llevar. Precios: desde 3,50 euros el pincho clásico hasta 6,50 el de tortilla con trufa; de 14 euros la tortilla entera básica a 26 a trufada. En la parte líquida, vinos blancos, tintos, generosos y espumosos (por botella y copas).
Otro recién llegado a la segunda planta de San Antón es Hevia, un clásico del barrio de Salamanca con casi seis décadas de vida y devoción por el producto que abre La Barra de Hevia. Hasta ella llegan tapas icónicas de la casa madre (los mejillones tigres, la tosta de ensaladilla de ahumados, los flamenquines, las cazuelitas de callos...) y otras creadas para este espacio, como el pincho de chistorra o el Eskerrik Asko, un homenaje al País Vasco, cuna de este formato culinario, con bonito, mayonesa, piparra y cebolleta. En este puesto -con cocina independiente tras la barra- también se ofrecen en versión pincho ciertas recetas del restaurante, desde steak tartare hasta algún plato de cuchara o guiso (prueben el de rabo de toro).
El centenario Café Comercial, emblemática casa de la Glorieta de Bilbao por la que han pasado varias generaciones de madrileños y foráneos, amplía su radio de acción y abre plaza en el mercado con La Barra del Comercial. Su concepto réplica el de la casa madre y su propuesta castiza y de tradición que ha actualizado el chef Pepe Roch. Tomen nota: tapas como los clásicos mejillones tigre, el bocadillo de oreja con salsa picantona o el de calamares; raciones enteras y medias para compartir como las mollejas de ternera sobre cremoso trufado, la oreja a la plancha con brava y limón, los callos a la madrileña o bravas con alioli al vermú; sándwiches (del Club a los bikinis varios, con huevo, trufado o el clásico) y platos fuertes como el lomo de vaca rubia fileteado con 30 días de maduración o el arroz en llauna con costilla de vaca rubia.
Y de un establecimiento histórico a un cocinero con historia en los fogones que también llega a San Antón y se estrena en el formato mercado: John Husby. Chuka Sando es la apuesta de experimentado chef estadounidense que empezó a cocinar a los 15 años (La Gavroche en Londres, El Celler de Can Roca en Girona, Momofuku en Nueva York junto a David Chang...), se empapó de la cultura oriental y cofundó Chuka Ramen Bar, templo del ramen, los baos y las gyozas.
Su propuesta está ligada a lo que en Japón llaman "yoshoku, comida japonesa con influencia occidental", apostilla el chef, y gira en torno a los sándwiches nipones (katsu) de filete empanado en panko (pan rallado típico del país asiático).
"Ofrecemos el icónico tonkatsu de filete de lomo de cerdo y el menchi katsu de carne de vaca madurada, parecido a lo que conocéis aquí como el filete ruso. También en formato sando tenemos tamago, una ensaladilla de huevo duro con huevos de Cobardes y Gallinas pero sin empanar. Todos sobre shokupan, un pan de molde esponjoso que elaboramos a diario, y con mayonesa, mostaza japonesa y ensalada de repollo", detalla Husby.
Y hay más: "sopa tres misos, una ensalada de calabaza kabocha, mochi brownie", señala el chef, feliz por la llegada a esta plaza madrileña. "El mercado de San Antón me parece super bonito, en un barrio que me gusta mucho y creo que con los operadores nuevos que han entrado tenemos la oportunidad de ofrecer a los madrileños algo especial ". concluye.
La nómina continúa: las premiadas hamburguesas gourmet de Juancho De la Rica (ganador del Campeonato de España de Hamburguesa, en 2019) y su Juancho's BBQ; el pollo gourmet de Van Van Chicken; la cocina italiana actualizada de la trattoria Flavia; el laterío fino y las tapas de Nudista; los frutos secos y encurtidos de Casa Olivar, los pollos asados para comer o para llevar de Espiedo, el wine bar 1.000 y un vino by DisTinto; las frutas de kArMA FruVer...
O la panadería artesana Madreamiga, cuya alma máter, Begoña San Pedro apuesta por el futuro de este mercado. "Es muy céntrico y la reforma que han hecho es muy moderna, pero conservando la esencia de un mercado", señala la panadera. "Nosotros aquí contamos con la mayoría de los productos que ofrecemos en el resto de nuestras tiendas y que traemos desde nuestro obrador central en calle Teruel. Tenemos cafetería, degustación de bollería, tostadas y pan", concluye.
Y entre tanta novedad, se mantienen clásicos como los asados de La Manuela; la pollería Alian; los quesos, jamones, fiambres y productos gourmet de La Charcutería de Octavio; las riquísimas tapas y los productos de primera de La Casa del Bacalao...
Puestos Clásicos y Productos Destacados
Octavio es el más veterano del mercado, al frente del puesto de la Charcutería Octavio que heredó de sus tíos: “Valentín, el carnicero referencia del mercado, era un auténtico maestro del corte del que han aprendido el oficio muchos otros carniceros que pasaron por su puesto”. Octavio llegó al mercado con 20 años para echar una mano en la charcutería de su tía y lo que parecía algo provisional se ha convertido en su vida. En el puesto encontrarás productos seleccionados, desde jamones ibéricos hasta un gran surtido de quesos, foies y otras delicatessen que rastrea por todo España y fuera, algunos elaborados en exclusiva para Octavio.
Enfrente llamará tu atención el colorido mostrador de Casa Olivar, lleno de aceitunas, patatas fritas, frutos secos, encurtidos y las famosas gildas, más de moda que nunca, que se preparan al momento con originales combinaciones. A su lado está La Bodega, con una gran carta de vinos por copas (más de 60 referencias), vermuts y sangrías para tomar en la barra o en las mesas altas alrededor de los puestos con alguno de sus pinchos.
En la planta baja, la Pollería Alian es otro clásico de San Antón. Jose está al frente de este negocio familiar con más de tres décadas de historia donde se despachan pollos, aves y huevos de primera. La pescadería del mercado es Roble de Mar. Da gusto ver su mostrador lleno de pescados fresquísimos y mariscos, almejas, navajas, percebes... y platos preparados con este producto excelente para que los disfrutes en casa o en el mercado.
El Bar de San Antón es el primero en abrir para tomar el cafelito y un buen desayuno por la mañana, o comer, cenar y lo que haga falta el resto del día. Entre sus platos estrella están las alcachofas confitadas, las croquetas caseras variadas y si te pilla la hora de comer, tienen menú del día. Quizá quieras probar el que se anuncia como “el mejor pollo asado de Madrid”, en Espiedo, hechos al fuego con esta técnica del pincho o espeto.
Y seguro que te tientan los ricos bocatas de Bocátame. Tienen tres tipos de pan, de masa madre, que puedes combinar a tu gusto. Todos los bocadillos tienen nombres que homenajean a personas que han luchado y defendido el derecho de amar libremente en todo el mundo: Alan, con crema de patata con gorgonzola, roast beef, cebolla caramelizada y pepinillos, ¡brutal!; Gilbert, para los ‘pistacholovers’; Harvey o Simon, con jamón ibérico y albahaca.
Una de las últimas incorporaciones que llena de alegría y color esta planta es la Floristería Metatopy, con las originales creaciones de Mario Molina que son puro arte. Pasa a echar un vistazo y llévate uno de sus ramos.
Ocio y Celebraciones
Como dice el grito de guerra de esta nueva vida "Vuelve el Mercado", para tomar el aperitivo, hacer la compra, comer, cenar, tomarse un helado (Mistura), llevarse unas flores (Metatopy), escuchar un concierto y disfrutar del cielo de Madrid (en el restaurante 11 Nudos 26).
San Antón siempre hay un buen motivo para celebrar y lo encontrarás con su cara más festiva el día de su patrón, San Antón, cuando las mascotas son las grandes protagonistas. Cuando llega el Carnaval, el mercado es todo color, le sigue la Fiesta de La Primavera y, su gran momento es durante las celebraciones del Orgullo, en junio.
Los Santos Jueves son el día más esperado de la semana para disfrutar de los afterworks del mercado. Los hay temáticos, como San Valentín, Navidad o las sesiones de magia. Y atentos, también, a los sorteos.
Coge las escaleras mecánicas para llegar al paseo más gastro del mercado. En la segunda planta vas a encontrar una decena de pequeños restaurantes y bares y mesas donde tomar sus exquisiteces, como en La Tapa Española y Lata Barra . Cuando se acerca el mediodía, lo encontrarás de bote en bote, como también por las tardes cuando muchos eligen San Antón para el tardeo y una cena temprana.
Y para salir de tapas, encontrarás bares en las tres plantas del mercado. Primera parada: Taberna La Ancha. Aquí las tortillas de patata son las reinas del puesto. ¡Y qué tortillas! Además de probar la tradicional, con cebolla, te entrarán mil dudas cuando tengas que elegir entre la de callos, calamares en su tinta y más guisos y salsas con las que las cubren. Acompaña el pincho con una caña bien tirada.
¿Quién dijo que los helados son para el verano? Los de Mistura, no. Son cien por cien naturales, están hechos a base de leche fresca, nata y azúcares a los que añaden pistachos, coco, avellanas... Se bate sobre una superficie congelada hasta que la mezcla se convierte en helado. Pero ojo, que no solo tienen helados: hacen gofres, tortitas, crepes, batidos, zumos y repostería.
La Casa del Bacalao abrió su primer local en 1981 en la calle Goya y desde entonces han hecho famoso el bacalao en Madrid. Además de llevarte el producto para cocinar, puedes degustar las recetas que preparan con los ahumados y salazones, allí mismo. Fish Corner está inspirado en los seafood bars y oyster bars de Europa y Estados Unidos y ofrece ostras naturales o aliñadas y otros bocados de mar.
Los asados a la brasa de Manuela son otro básico, y el plato estrella es la entraña, aunque sus brochetas de pollo y de verdura están de escándalo.
Uno de los puestos gastro más sorprendentes es Socarratxos. Preparan un arroz con socarrat, esa capita crujiente y dorada, en solo 10 minutos. Como lo oyes, preparan arroces de marisco en lata y no dejarás ni un grano.
En la tercera planta encontrarás la Terraza 11 Nudos, con vistas de Madrid. Es ahí donde se ubica el restaurante 11 Nudos Terraza Nordés y la gran terraza del mercado, de 360 m2, con vistas al barrio de Chueca y acondicionada tanto en invierno como en verano. Cocina con lo mejor del mar y de la tierra, platos que muestran claras influencias atlánticas y una materia prima de altísima calidad. Y el lugar donde tomarte un buen cóctel sobre los tejados de Madrid.
El mercado está muy vivo y estrena nuevos puestos con los que descubrir nuevos sabores. Uno de los últimos en incorporarse es Dürümmania, en el número 24. Se apunta a la moda de los kebabs o durums, esos bocados rellenos de carnes y salsas de yogur originarios de Turquía. En el puesto 21 se ha instalado Gustoo, una apuesta por la alta cocina de mercado. ¿Y cómo lo hacen?
Mercado de San Antón: Augusto Figueroa, 24. Teléfono: 91 330 07 30. Horario: de 9.30 a 24 h.
