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Comunicación

Factores Desencadenantes del Herpes en la Piel: Una Guía Completa

by Admin on 26/05/2026

Cuando hablamos de herpes, nos podemos referir tanto a una enfermedad como a los virus que la causan. La manifestación más característica de esta afección son ampollas dolorosas y llenas de líquido en la piel y la mucosa de la zona afectada. Aunque el virus permanece en el cuerpo durante toda la vida una vez contraído, diversos factores pueden desencadenar su reactivación y la aparición de brotes.

Tipos de Virus del Herpes Comunes en Humanos

Por lo que respecta a los humanos, se conocen principalmente nueve tipos de virus del herpes. Los más conocidos son el virus del herpes simple 1 (VHH-1), el virus del herpes simple 2 (VHH-2) y el virus de la varicela-zóster (VVZ).

Tipo de Virus Afección Principal Localización Común
Virus del Herpes Simple 1 (VHH-1) Herpes labial (bucal o bucofacial), queratitis por herpes simple Labios, boca, ojos
Virus del Herpes Simple 2 (VHH-2) Herpes genital Genitales, área anal
Virus de la Varicela-Zóster (VVZ) Varicela (infección primaria), Herpes Zóster (reactivación) Cualquier parte del cuerpo (dermatomas), más común en tronco y rostro

Herpes Simple

Tipos y Localización

El herpes simple es uno de los diversos tipos de virus del herpes. Existen 2 tipos de virus herpes simple (VHS):

  • El VHS-1, que suele ser la causa de aparición de vesículas en los labios (herpes labial) y úlceras en la córnea del ojo (queratitis por herpes simple).
  • El VHS-2, que suele ser la causa del herpes genital (aunque el VHS-1 también puede causar herpes genital).

La infección puede ocurrir en otras partes del cuerpo, como el encéfalo (grave) o el tracto gastrointestinal. Puede aparecer una infección generalizada en recién nacidos o en personas inmunodeprimidas, en especial si están infectadas por VIH.

Síntomas de la Infección

La infección primaria por VHS produce una erupción de ampollas diminutas. La intensidad y la duración de los síntomas inespecíficos y de las ampollas es mayor en el caso de la infección primaria. Se caracteriza por síntomas inespecíficos, como una sensación general de malestar, dolor de cabeza, fiebre y, a veces, náuseas. Estos van dejando paso a los síntomas específicos de la piel, que pueden picar o doler, a medida que avanza la enfermedad.

Los síntomas de la reactivación difieren de los de una infección inicial. Por norma general no se suelen dar los síntomas inespecíficos (o duran muy poco tiempo). En caso de la reactivación, el sistema inmunitario ya está familiarizado con el virus del herpes y puede combatirlo más rápidamente. Por norma general, las ampollas suelen curarse en un plazo de seis a diez días, aunque en ocasiones se requieren hasta tres semanas.

Las ampollas de pequeño tamaño aparecen en la piel, en particular, alrededor de la boca o en los genitales, y en las membranas mucosas, incluyendo las que recubren los ojos, la vagina, el cuello uterino o el interior de la boca; la piel alrededor de las ampollas suele estar enrojecida.

Antes de aparecer el herpes labial suele notarse un hormigueo local, que puede durar desde unos minutos hasta algunas horas, seguido de enrojecimiento e inflamación. Por lo general, aparecen ampollas llenas de líquido que, al romperse, se transforman en úlceras. Las úlceras forman rápidamente una costra. Al cabo de entre 5-10 días, la costra se cae y el episodio termina. Con menor frecuencia se produce hormigueo y enrojecimiento sin formación de ampolla.

Herpes labial en distintas fases de desarrollo.

Factores Desencadenantes del Herpes Simple

Tras la primera infección, el VHS, al igual que otros virus del herpes, permanece inactivo (latente) en el cuerpo durante el resto de la vida. Una infección latente puede no volver a causar síntomas o bien reactivarse periódicamente y causar síntomas. Periódicamente el virus se reactiva en el ganglio nervioso, vuelve a multiplicarse y viaja por las fibras nerviosas en sentido inverso, hacia la piel, para producir la erupción de ampollas en la misma zona de piel afectada por episodios anteriores. A menudo se desconoce el factor desencadenante, pero la reactivación de una infección por virus del herpes simple (VHS) oral o genital latente puede ser provocada por los siguientes factores:

  • Fiebre: Las úlceras labiales se denominan herpes labial, úlcera del resfriado, herpes febril o calentura, porque con frecuencia están provocadas por resfriados o fiebre.
  • Estrés: Tanto el estrés mental como el físico son desencadenantes comunes. El estrés emocional y la ansiedad son factores que disminuyen la resistencia del organismo a las infecciones.
  • Inhibición del sistema inmunitario: Por ejemplo, al tomar un fármaco para prevenir el rechazo de un órgano trasplantado o cualquier situación que disminuya la resistencia del organismo a las infecciones. Como hemos mencionado anteriormente al hablar de los síntomas, existen casos de herpes recurrente que indican un mal funcionamiento del sistema inmunitario.
  • Traumatismo físico: Un procedimiento dental, por ejemplo.
  • Sobreexposición de los labios a la luz solar (UV): Los rayos solares UV debilitan el sistema inmunitario y por lo tanto favorecen la propagación de los virus.
  • Cambios hormonales: Es el caso de mujeres que manifiestan los síntomas con la menstruación.

Transmisión

El VHS es muy contagioso y puede propagarse por contacto directo con úlceras y, a veces, por contacto con la boca (zona oral) o los genitales de personas que padecen una infección por VHS, incluso si se encuentran en un período sin úlceras. La transmisión puede ser por gotitas o contagio indirecto, como al compartir toallas, cremas, productos cosméticos u otros objetos personales.

Diagnóstico

Por lo general, los médicos pueden reconocer fácilmente las úlceras causadas por el herpes. En muchos de los casos, sobre todo cuando se trata de herpes labial, el médico y el farmacéutico pueden identificar la infección por herpes con solo mirar las típicas ampollas. Si el diagnóstico es incierto, el médico usa una torunda para tomar una muestra de material de la úlcera y la envía al laboratorio para realizar un cultivo e identificar el virus. El material de la llaga también se puede analizar mediante reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para identificar el ADN del herpes simple. Los análisis de sangre para la detección de anticuerpos frente al VHS también pueden ser de utilidad. Ciertos análisis de sangre permiten diferenciar entre una infección por VHS-1 y una infección por VHS-2.

Tratamiento

Para aliviar los síntomas de los virus del herpes, se pueden utilizar distintos tratamientos tópicos astringentes y desinfectantes, entre los cuales pueden nombrarse tanto medicamentos como remedios caseros. Una de las opciones contra el herpes simple son fármacos antivirales como el aciclovir y otros con un mecanismo de acción similar (valaciclovir, ganciclovir, valganciclovir y penciclovir). No eliminan el virus, pero reducen su propagación y actúan contra los síntomas. El tratamiento es más eficaz si se inicia con rapidez, en pocas horas desde la aparición de los síntomas, preferiblemente a la primera señal de hormigueo o malestar, antes de que aparezcan las ampollas. En las personas que tienen crisis dolorosas frecuentes, el número de brotes se reduce mediante un tratamiento con fármacos antivirales continuo. Las infecciones graves por VHS, incluidas la encefalitis herpética y las infecciones en recién nacidos, se tratan con aciclovir por vía intravenosa.

Remedios caseros también pueden reducir la duración de la enfermedad y aliviar los síntomas:

  • Miel: Contiene sustancias antimicrobianas que pueden eliminar las bacterias y los virus e impedir su multiplicación. Se puede aplicar un poco de miel en la zona afectada.
  • Aceite del árbol del té: Sustancia extraída del árbol del té (Melaleuca alternifolia) que tiene propiedades antifúngicas, antisépticas, antivíricas, antibacterianas. Para tratar el herpes conviene aplicar este aceite lo antes posible, incluso cuando aparecen ya los primeros síntomas como el picor o el hormigueo. La piel absorbe bien el aceite y este evita que los virus se multipliquen.

Para las personas con molestias mínimas, el único tratamiento requerido para tratar la recidiva del herpes labial o genital consiste en mantener limpia la zona infectada, lavándola suavemente con agua y jabón. La aplicación de hielo puede proporcionar alivio y reducir la hinchazón. La aplicación de anestésicos tópicos con receta o sin ella, como la benzocaína, puede ayudar a aliviar el dolor.

Prevención

La prevención del contagio es difícil ya que se trata de un virus muy extendido en la población. Sin embargo, se pueden reducir o evitar los factores desencadenantes. Nada mejor para ello que un sistema inmunitario sano que pueda combatir las reactivaciones. En casos de herpes recurrente que indican un mal funcionamiento del sistema inmunitario, es necesario reforzarlo. Además, es aconsejable cuidar tus labios. En caso de herpes labial conviene evitar alimentos que irriten la mucosa de la boca. Por lo tanto, es preferible ingerir alimentos y bebidas poco ácidos. No compartir vasos, servilletas, toallas, etc. Si quieres cubrir la parte del cuerpo afectada por el herpes, es mejor utilizar un esparadrapo para el herpes que el maquillaje. Nunca se deben rascar las ampollas abiertas del herpes.

Herpes simple, contagio, ciclo celular y cambios en las células

Herpes Zóster (Culebrilla)

Definición y Origen

El herpes zóster, también llamado culebrilla, es una infección vírica que causa una erupción cutánea dolorosa. Se debe al virus de la varicela-zóster (VVZ), el mismo virus que provoca la varicela. Cuando una persona ha pasado la varicela, el virus permanece inactivo en el organismo, específicamente latente en el sistema nervioso, en las raíces nerviosas cercanas a la médula espinal y al cerebro. El herpes zóster sobreviene cuando el virus se reactiva posteriormente.

Erupción característica del herpes zóster siguiendo un dermatoma.

Síntomas y Complicaciones

El síntoma más común del herpes zóster es una erupción cutánea dolorosa. El dolor o ardor en una zona localizada del cuerpo, prurito, hormigueo o entumecimiento, por lo general se presentan antes de que aparezca la erupción cutánea, a veces días o incluso semanas antes. Suele aparecer una erupción cutánea en un lado del cuerpo, con frecuencia en forma de una única franja o haz de vesículas. También puede aparecer en el rostro, a veces cerca del ojo, lo cual es una emergencia médica. La erupción cutánea consiste en pequeñas vesículas llenas de líquido que se abren y forman costras al cabo de unos días. Algunas personas pueden experimentar fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y cansancio. El dolor asociado con el herpes zóster puede ser intenso y a menudo se describe como ardiente, pulsátil o punzante.

La complicación más común del herpes zóster es la neuralgia posherpética, un dolor neuropático persistente que puede durar meses o incluso años después de que la erupción cutánea se haya curado. El dolor puede ser intenso y debilitante. Otras complicaciones incluyen infecciones bacterianas de las vesículas, cicatrización, problemas oculares o pérdida de visión (si la erupción cutánea afecta a la zona de los ojos) y, raramente, neumonía, encefalitis (inflamación del cerebro) o accidente cerebrovascular. Las personas con sistemas inmunitarios debilitados tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones graves.

Factores de Riesgo y Desencadenantes del Herpes Zóster

Cualquier persona que haya tenido varicela puede contraer herpes zóster. Los factores que aumentan el riesgo de que el virus latente se reactive incluyen:

  • Edad avanzada: Es mucho más frecuente en adultos de más de 50 años. El riesgo aumenta con la edad porque el sistema inmunitario tiende a debilitarse, lo que dificulta mantener el VVZ inhibido.
  • Sistema inmunitario debilitado: Afecciones como la infección por el VIH y el sida, el cáncer y el trasplante de órganos, así como los medicamentos que inhiben el sistema inmunitario, pueden incrementar el riesgo. Personas inmunodeprimidas tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones graves.
  • Estrés: Los periodos de mucho estrés, ya sea prolongado o intenso, pueden debilitar temporalmente el sistema inmunitario y potencialmente desencadenar un brote de herpes zóster.
  • Sueño insuficiente o fatiga extrema: El agotamiento prolongado y un sistema inmunitario sobrecargado son algunas de las condiciones que permiten que el virus resurja.
  • Determinadas afecciones médicas: Afecciones como la diabetes, la nefropatía crónica y la enfermedad pulmonar pueden incrementar el riesgo.

Transmisión del VVZ

El herpes zóster en sí no es contagioso, por lo que no se puede contraer de alguien que lo tenga. Sin embargo, se puede transmitir el virus de la varicela-zóster (VVZ) a alguien que nunca haya tenido varicela ni se haya vacunado contra esa enfermedad. En ese caso, contraería la varicela, no el herpes zóster. El virus se propaga por contacto directo con el líquido de las vesículas del herpes zóster. Para prevenir la propagación del virus, mantenga la erupción cutánea cubierta, evite tocarla y lávese las manos con frecuencia. Es especialmente importante evitar el contacto con mujeres embarazadas que nunca hayan tenido varicela, recién nacidos y personas con sistemas inmunitarios debilitados.

Diagnóstico

Por lo general, el herpes zóster se puede diagnosticar a partir del aspecto característico de la erupción cutánea y de los antecedentes médicos del paciente. El patrón distintivo -una franja de vesículas en un lado del cuerpo- suele ser un indicio claro. Si el diagnóstico es incierto, se puede enviar una muestra de una vesícula a un laboratorio para su análisis. Esta prueba puede confirmar la presencia del virus de la varicela-zóster (VVZ).

Tratamiento

El tratamiento primario para el herpes zóster incluye medicamentos antivíricos, como aciclovir, valaciclovir o famciclovir. Estos medicamentos pueden ayudar a reducir la gravedad y duración de la enfermedad, y a reducir el riesgo de complicaciones. Los medicamentos antivíricos son más efectivos si empiezan a administrarse dentro de las 72 horas posteriores a la aparición de la erupción cutánea. Analgésicos de venta libre o recetados pueden ayudar a gestionar el dolor. Loción de calamina o compresas frías pueden ayudar a calmar la piel y aliviar el prurito. Es importante mantener la erupción cutánea limpia y seca para prevenir infecciones bacterianas secundarias.

Prevención

Existe una vacuna segura y eficaz para prevenir el herpes zóster y sus complicaciones. La OMS recomienda que se considere la administración de la vacuna recombinante contra el herpes zóster en adultos mayores y personas con afecciones crónicas. La vacuna es sumamente efectiva y está autorizada para adultos a partir de 50 años, incluso para quienes ya hayan tenido herpes zóster anteriormente. La vacunación reduce considerablemente el riesgo de herpes zóster y neuralgia posherpética. La vacuna contra la varicela también puede reducir el riesgo de tener herpes zóster en etapas posteriores de la vida.

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