Informe sobre Puestos de Liderazgo por Géneros en Japón: Avances y Desafíos Persistentes
Desde principios del siglo XXI, Japón ha puesto un pilar fundamental de su política en aspirar a una sociedad en la que las mujeres brillen con luz propia. Este compromiso se manifestó en 2003, cuando el gobierno japonés se fijó el objetivo de aumentar la proporción de mujeres en puestos de liderazgo en ámbitos como la política y los negocios a alrededor del 30 % para 2020. La igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, además, se encuentran entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible adoptados en una cumbre de las Naciones Unidas en 2015. El Primer Ministro Shinzō Abe, en su discurso pronunciado en la Reunión de Líderes Mundiales el 27 de septiembre de 2015, reafirmó este compromiso al declarar: “Desde que fui elegido primer ministro de Japón, el pilar fundamental de mi política ha consistido en aspirar a una sociedad en la que las mujeres brillen con luz propia”.
Contexto Cultural y Socioeconómico: Barreras para el Liderazgo Femenino
La sociedad japonesa es fuertemente jerárquica. Se concibe el papel tradicional de la mujer en esta cultura, considerándola dentro de la relación marital como jerárquicamente por debajo del hombre y mayormente a su servicio. Se espera de una mujer que haga la vida de su marido lo más agradable que le sea posible, y ello incluye por supuesto las relaciones íntimas, la cocina, la atención y educación de los hijos, el cuidado de la casa, y toda una suerte de tareas que en otros países desarrollados se considerarían claramente machistas al encomendarlas en exclusiva a la mujer. Realmente, la mujer media en Japón es una mujer educada y muchas veces con formación superior, a la que no se le niega per sé el derecho a trabajar.
Pero en la práctica, lo cierto es que la vida de la mujer (y especialmente de la madre) trabajadora japonesa es muy muy difícil en el día a día, por no decir imposible. A las enormes dificultades por conseguir una de las escasísimas plazas de guardería, con listas de espera a nivel nacional que durante buena parte de 2018 superaron escandalosamente los 47.000 niños (aunque recientemente se han reducido, siguen siendo masivas), se añade el hecho de que se considera su obligación social sacrificar su carrera profesional y priorizar dedicarse a la casa y los hijos. Por ello, el papel laboral de la mujer es muy habitualmente a tiempo parcial o con severas restricciones en la dedicación a la empresa: no pueden entregarse al trabajo ni a su empleador con la misma devoción que sus equivalentes masculinos. Como demostración de este aspecto de la cultura japonesa está el hecho de que un problema de salud nacional es el denominado como “Karoshi”, que es ni más ni menos morir por sobrecarga y por exceso de dedicación al trabajo. Todo ello impone en la práctica un infranqueable techo de cristal a la práctica totalidad de las mujeres japonesas que se aventuran en el mundo laboral, con la excepción de mujeres que en la mayoría de los casos han optado por no tener familia, con lo que su entrega a la empresa puede en estos casos ser equiparable a la de sus compañeros masculinos.
La "Womenomics" y las Iniciativas Gubernamentales
En este complicado contexto femenino social, laboral y familiar, surgió con fuerza la “Womenomics” del primer ministro Shinzo Abe. La socioeconomía japonesa tenía una gran necesidad estructural de que la mujer se incorporara masivamente al mundo laboral japonés, puesto que éste requiere desde hace lustros de mano de obra a espuertas. Esto es especialmente relevante en un contexto en el cual necesitan revitalizar su economía con mayor crecimiento económico tras décadas de languidecer a raíz del estallido de su burbuja económica en los 80, lo que les ha traído literalmente décadas de casi permanente recesión económica y una destructiva deflación. Además, el envejecimiento de la población activa japonesa es otro problema mayúsculo a abordar.
La solución que ha querido ver el gobernante japonés a toda la compleja ecuación expuesta hasta aquí está ni más ni menos en que la mujer japonesa pueda trabajar más y mejor, y había margen para ello, porque, según los datos de un estudio de la Universidad de Düsseldorf, la ocupación femenina japonesa estaba en 2013 (cuando Abe apostó por la “Womenomics”) más de 20 puntos por debajo de la masculina, una diferencia sensiblemente superior a la de otros países de la OCDE, a pesar de que la Ley de Igualdad japonesa en realidad tenía ya décadas de vigencia.
Medidas Clave de la "Womenomics"
- Japón promulgó una nueva ley para promover la participación activa de las mujeres en la sociedad a fin de que la responsabilidad compartida entre mujeres y hombres en el trabajo, las tareas domésticas y la educación de las hijas y los hijos se convierta en algo habitual.
- En abril de 2016, la Ley sobre la Promoción de la Participación y el Avance de las Mujeres en el Lugar de Trabajo entró en vigor, por la que se requiere que grandes compañías y entidades públicas creen sus propios planes de acción con objetivos específicos y que divulguen la información pertinente.
- Una de las bases más fundamentales de dicho plan fue promocionar ampliamente las medidas de conciliación familiar en las empresas japonesas, cuya ausencia penalizaba mayoritariamente a las mujeres y su carrera profesional.
- Otras medidas abordadas en el marco de este plan iban desde ampliar y multiplicar los escasos servicios de guardería para las madres (y padres) trabajadores desregulando el sector y privatizándolo.
- También se permitió a los hogares con padre y madre trabajadora contratar asistencia doméstica inmigrante de otros países asiáticos, un extremo que hasta el momento se reservaba en Japón como derecho sólo accesible a diplomáticos extranjeros y residentes expatriados.
- Las medidas que resultaban más urgentes fueron las que tenían como objetivo remodelar la política administrativa e institucional en su conjunto en lo que se refería a la igualdad de género.
- Bajo las nuevas medidas, también se implantaron sistemas de evaluación profesional basados en méritos que no discriminaban por sexo (ni por edad): era el “seika shugi”.
- Además, se trató de aumentar la diversidad (especialmente de género) en todos los estamentos empresariales.
Compromisos Internacionales y Estrategias Adicionales
La reciente “Estrategia de Desarrollo para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres” prioriza la promoción de infraestructuras sensibles al género, educación para las niñas (incluidos los campos de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y el liderazgo de las mujeres, especialmente en la reducción del riesgo de desastres. A nivel internacional, la donación de Japón a ONU Mujeres se ha multiplicado por diez en los últimos dos años. Durante los próximos tres años, Japón se compromete a contribuir con más de 42 mil millones de yenes en asistencia oficial para el desarrollo que favorezca medidas continuas a fin de hacer frente a retos para la igualdad de género, el desarrollo y la paz. En 2016, en la Cumbre de Ise-Shima organizada por el gobierno de Japón, en la que las y los líderes del G7 aprobaron los Principios Rectores del G7 para Desarrollar la Capacidad de las Mujeres y las Niñas y la Iniciativa para Mujeres en el Desarrollo de una Carrera en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (WINDS), el Primer Ministro Abe presentó el plan de Japón para ofrecer capacitación técnica a 5000 mujeres y para ayudar con la educación de 50.000 estudiantes mujeres entre 2016 y 2018. En 2014 y 2015, Japón organizó la Asamblea Mundial para Mujeres (WAW!), y WAW! 2016 se llevó a cabo el 13 y 14 de diciembre en Tokio, donde líderes y profesionales del desarrollo compartieron conocimientos y mejores prácticas para promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en todo el mundo.
Radiografía de la Brecha de Género en Japón: Últimos Informes
El Índice Global de Brecha de Género fue creado en 2006 para seguir el progreso en diferentes países con el objetivo de alcanzar la paridad. El último informe sobre brecha de género del Foro Económico Mundial, publicado este miércoles, sitúa a Japón en la posición número 118 de 146 países, lo que supone una mejora de 7 puestos respecto al año anterior, «un avance significativo». Este estudio, bajo el nombre ‘Informe global sobre la brecha de género’, investiga las disparidades entre hombres y mujeres en diferentes países y en cuatro campos clave: economía, educación, acceso a la atención médica y política. Tras alcanzar su peor resultado histórico en la clasificación de brecha de género el año pasado, este año, el país asiático logró una paridad general del 66,3 %, una mejora del 1,6 % con respecto al año anterior. Este avance se atribuye a las «mejoras en la dimensión de empoderamiento político y, en menor medida, a cambios positivos en participación y oportunidades económicas», según el texto, que destaca, sin embargo, algunos puntos donde es necesario mayor trabajo.
Datos Clave del Informe Global de la Brecha de Género
| Área | Posición de Japón (de 146 países) | Puntuación de Paridad de Género | Detalles Específicos |
|---|---|---|---|
| General | 118 | 66,3% | Mejora de 7 puestos respecto al año anterior y 1,6% de paridad general. El informe asegura que, al ritmo de avances actual, se necesitarán 134 años para eliminar la brecha de género en todo el mundo. |
| Participación y Oportunidades Económicas | Bajo (no especificado un ranking único) | 17,1% (puestos de liderazgo) |
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| Empoderamiento Político | 113 | 11,8% |
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| Logro Educativo | 72 | 99,3% | Japón logra una equidad del 99,3 % como resultado de la igualdad entre géneros en la tasa de alfabetización y en la matrícula en educación secundaria y terciaria. |
| Salud y Supervivencia | 58 | Prácticamente sin cambios | La puntuación de Japón se mantiene prácticamente sin cambios en comparación con el año pasado. |
Avances en la Participación Laboral y Persistencia de la Disparidad
Como resultado, en los últimos tres años se han incorporado más de 90.000 mujeres al mercado laboral japonés. El objetivo de que las mujeres ocupen alrededor del 30 por ciento de los puestos de liderazgo en el año 2020 ya ha sido superado entre el funcionariado público nacional recién contratado. La tasa de empleo femenina ha conseguido batir todos los récords y ha superado el 60,1%, aunque se mantiene muy lejos del masculino con un 80%. El indicador que mide la participación de las mujeres en el mercado de trabajo se ha situado en máximos históricos, mejorando hasta el 67% y superando ampliamente la tasa del 57% de los EEUU. En el mismo sentido, la tasa de empleo femenina ha pasado del entorno del 68% en 2012 al entorno del 78% a finales de 2018.
No obstante, sin querer quitar ni un ápice de mérito a los avances conseguidos, hay que decir que las mujeres siguen suponiendo un porcentaje sensiblemente más alto de los asalariados a tiempo parcial. Además, las mujeres siguen presentando retribuciones inferiores, peores condiciones, y unas carreras profesionales con mayores limitaciones. El papel de la mujer ha mejorado en estos últimos años debido a su formación académica y su lugar en puestos importantes en grandes empresas y cargos públicos. Uno de los factores que más influyó en el estancamiento japonés fue la reducción en el número de mujeres que ocupan cargos ministeriales.
Figuras Femeninas Relevantes en el Liderazgo Japonés
Una de las mujeres más importantes de Japón es la alcaldesa de la ciudad de Yokohama, Fumiko Hayashi. Antes de dedicarse a la política, Hayashi fue presidenta de las empresas fabricantes de automóviles Nissan Tokio, BMW Tokio y Volkswagen y directora ejecutiva de la firma Daiei. Hayashi recuerda que “Las empresas que inicialmente me confiaron puestos directivos son extranjeras”. Su camino a la cima no fue fácil, pero en 1977, un año después de convertirse en vendedora de Honda, llegó a ser jefa de área, algo sin precedentes. Diez años después le ofrecieron un trabajo en BMW y después en Volkswagen. Por otro lado, la prefectura de Tokio es gobernada por Yuriko Koike, y la de Yamagata, por Mieko Yoshimura, destacando como las únicas mujeres al frente de prefecturas en el país.
