Qué esperar de un mentor: una guía completa para el crecimiento profesional y personal
Participar en un proceso de mentoring puede ser una de las experiencias más transformadoras a nivel profesional y personal. Detrás de toda persona de éxito, a menudo hay un mentor que le ayudó en su camino. La investigación confirma que las relaciones de mentoría tienen efectos poderosos en estudiantes, empleados, emprendedores y futuros líderes. Pero, ¿qué implica realmente esta relación y qué se puede esperar de ella?
El concepto de mentoring, derivado de la palabra inglesa 'mentoring', abarca guiar, enseñar, aconsejar y orientar. En mi opinión, el mentoring es una mezcla de estos términos y de algunos más. Es una relación caracterizada por el respeto mutuo, la confianza, los valores compartidos y una buena comunicación, alcanzando su apoteosis cuando el mentorizado se convierte en mentor.
Como mentora, he vivido en primera persona la profundidad de este proceso. Un martes de noviembre, durante una sesión de mentoring con Lorena, una de mis mentees, viví una experiencia que redefinió mi comprensión del acompañamiento. Lorena, quien llevaba meses desempleada, tenía como objetivo "Desarrollar herramientas que le permitan ser empleable en menos de 6 meses". Con gran entusiasmo, Lorena inició la sesión contándome que había sido convocada a un proceso de selección para el puesto de Jefe de Capacitación en una multinacional del sector retail en Latinoamérica y que ya se encontraba en la etapa final de dicho proceso. En ese momento, me enteré de que yo también había aplicado a la misma posición, pero nunca fui invitada al proceso de selección. Sus palabras me removieron profundamente por dentro, pero decidí tomar aire, calmarme emocionalmente, centrarme en Lorena y seguir con la sesión, dando lo mejor de mí para ayudarla a superar este reto. Esta experiencia fue un recordatorio de que acompañar a personas a autorrealizarse es un camino complejo y de mucha responsabilidad, mientras uno mismo está luchando sus propias batallas para lograr dicha autorrealización.
Con mis estudios y años de experiencia en psicología y desarrollo personal, puedo afirmar que nada me preparó para esta situación, pero agradezco haberla vivido porque comprendí el real significado de lo que es acompañar a otros a través del mentoring. Esta es mi vocación y mi propósito: ayudar a otras personas a ser felices, a estar en armonía, a encontrar sus propósitos y alcanzarlos.
El rol del mentor: más allá de las respuestas
El mentor no es un inversor, un socio o un solucionador de problemas a la carta. Su valor reside en la perspectiva y la guía que ofrece. Aquí se desglosan las principales expectativas que no debemos tener de un mentor y lo que sí podemos esperar:
1. Un mentor no te dará respuestas… pero te hará mejores preguntas
El mentor no es quien te dirá qué hacer. Su función principal es la de guiar a la reflexión a través de preguntas poderosas que te ayuden a encontrar tus propias respuestas y a desarrollar tu propio camino.
2. Un mentor no se involucra en la operación… pero puede iluminar decisiones clave
Su valor está en la perspectiva. No está para revisar cada correo ni gestionar tu equipo. Su experiencia le permite ver el panorama general y ofrecerte insights valiosos en momentos cruciales, ayudándote a tomar decisiones informadas.
3. Un mentor no te representa… pero puede abrirte puertas
Muchos emprendedores esperan que el mentor los conecte con fondos, clientes o aliados. A veces lo hace, pero no es su obligación. Su influencia y red de contactos pueden ser un recurso valioso, pero la iniciativa de aprovechar esas oportunidades recae en el mentorizado.
4. Un mentor no está “a tu disposición”… pero sí disponible
No es un coach 24/7. Es alguien que valora su tiempo y te lo cede porque cree en ti. Es importante respetar su disponibilidad y programar los encuentros con antelación.
5. Un mentor no busca beneficiarse… pero sí ver resultados
No esperes transacciones. El interés genuino del mentor es ver que creces y alcanzas tus objetivos. Su recompensa es tu éxito.
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Cualidades clave de un buen mentor
Un buen mentor debe tener unas cualidades específicas para poder ejercer su papel de forma correcta:
- Contar con una experiencia inspiradora: Para que pueda servir como ejemplo, debe contar con un recorrido que motive y demuestre éxito en el campo de interés del mentorizado.
- Tener una experiencia mínima en la compañía (en un contexto interno): Es necesario que, además de aportarle consejos sobre cómo progresar en sus objetivos, le oriente en cuanto a los principios y cultura de la compañía.
- Mostrar empatía: Es la capacidad de ver las cosas desde el punto de vista de otra persona, de ponernos en su lugar y de experimentar lo que ella siente.
- Practicar la escucha activa: Supone la habilidad de entender no solo lo que la persona está expresando directamente, también los sentimientos, ideas o pensamientos intrínsecos a lo que se está diciendo para poder proporcionar buenas respuestas (feedback).
- Honestidad: Es importante que el mentor sea sincero y que sea capaz de trasladar mensajes difíciles, si es el caso, a su mentorizado.
- Orientación hacia la solución de problemas: El mentor debe sentirse capaz de guiar a su mentorizado a resolver los problemas y obstáculos que se le puedan presentar por sí mismo.
- Comunicación efectiva: Además de practicar la escucha activa, debe ser capaz de formular preguntas que puedan llevar a que el mentorizado pueda explicar mejor cómo se siente y proporcionar más detalles.
Beneficios mutuos de la mentoría
Las relaciones de mentoría son beneficiosas para ambos participantes. Para el mentorizado, significa obtener conocimientos y experiencias de una persona experimentada que quiere ayudarlo en la escuela, su carrera, los deportes o en su puesto de trabajo. El mentor también recibe muchos beneficios, ya que es parte de su realización como persona.
A continuación, se detallan los beneficios para los mentores:
- Oportunidad de aprendizaje y crecimiento: Todos, de forma informal, hemos sido mentorizados en alguna etapa de nuestra vida. Las personas que han sido mentores comentan que les ha servido de oportunidad para aprender y recibir conocimientos que se añaden a su propia experiencia. La mejor escuela que existe para ser mentora son las situaciones que la vida te pone para aprender a crecer como persona y como profesional; las mejores clases son las sesiones de mentoring y los mejores maestros nuestros mentees.
- Desarrollo de habilidades de escucha activa: En las fases iniciales de la mentoría se trabaja en construir la relación, y la mejor forma es a través de la escucha activa y proporcionando una respuesta positiva. Saber escuchar es una habilidad muy importante en la vida que hay que desarrollar y cuidar, para ser efectivos en nuestros trabajos, carreras, y en la vida personal.
- Validación de fortalezas y experiencias: Al compartir tus experiencias, es como si volvieras a vivir lo que te ha funcionado o no en tu carrera. Te sirve para validar tus propias fortalezas e incluso puede que te sorprendas al reelaborar con la perspectiva del tiempo los pasos y decisiones que has ido tomando en tu carrera.
- Elevación de la motivación profesional: Al enseñar o aconsejar, se eleva la propia motivación en el campo profesional. Al dedicar tiempo a otros que quieren aprender de ti, te reafirma en cualquier duda que puedas tener sobre tu propia valía.
- Habilidad de defensa y promoción: Los mentores son en parte animadores, en parte defensores de sus mentorizados. A veces es más fácil abogar por los demás. Enseñar a autopromocionarse es importante, y un buen mentor debe animar a sus mentorizados a promocionarse.
- Reducción de la procrastinación: Al proporcionar asesoramiento a otros, según diversos estudios, puede ayudarte a evitar tu propia procrastinación porque te recuerda todo lo que sabes y te motiva. Como mentor, estás promocionando la mejor versión de ti mismo.
- Desarrollo de habilidades valiosas: Ser mentor te permitirá desarrollar habilidades que hay que aprender y practicar y que son muy valoradas actualmente, ya que los programas de mentoría están surgiendo en muchos entornos académicos, profesionales y corporativos porque son aceleradores del aprendizaje y una forma muy útil de crear comunidades.
- Expansión de la red de contactos: Siempre es bueno conocer gente nueva, especialmente en tu campo. Los mentores en general mantienen contacto con sus mentorizados más allá de los programas formales de mentoría, lo que les permite seguir más de cerca sus caminos hacia el éxito y sus logros.
- Mayor satisfacción laboral y compromiso: Los empleados que sirven como mentores a menudo reportan una mayor satisfacción laboral y compromiso con su organización.
- Desarrollo de habilidades de liderazgo y comunicación.
- Satisfacción personal al contribuir al crecimiento de otros.
- Expansión de la red profesional.
- Nuevas perspectivas y aprendizajes de las experiencias del mentorizado.
- Mayor engagement y satisfacción laboral (en contexto corporativo).
- Adquisición de conocimientos y experiencia de un profesional experimentado.
- Desarrollo de habilidades específicas y mejora de competencias.
- Claridad en sus metas y objetivos profesionales.
- Apoyo en la toma de decisiones y superación de retos.
- Ampliación de su red de contactos.
- Mayor seguridad y confianza en sí mismo.
- Definir objetivos claros: Antes de buscar un mentor, define tus objetivos profesionales y qué quieres lograr con la mentoría.
- Seleccionar al mentor adecuado: Busca a alguien que esté en un punto profesional más avanzado y con una experiencia relevante. Es aconsejable un primer encuentro para conocerse y comprobar si hay compatibilidad.
- Actitud activa y proactiva: El mentorizado debe ser la parte más activa, organizando los encuentros y llevando sus preguntas y temas a cada sesión.
- Preparar las sesiones: No prepares tu guion como si fueras a una entrevista. Escucha de verdad lo que el mentor te dice y adapta tus preguntas sobre la marcha. Preguntar no es solo buscar información, es dirigir el proceso de desarrollo.
- Estructurar ideas y preguntas: Es importante intentar estructurar las ideas y analizar hacia dónde se quiere llegar. Durante los encuentros, realiza todas las preguntas que puedan surgir.
- Revisar el progreso: A medida que avanzas en el proceso, es clave revisar tu progreso, contrastar percepciones y ajustar objetivos.
- Establecer expectativas claras: Para empezar, aclara qué es lo que tu mentorizado espera de la relación, compáralo con tus expectativas y llega a un consenso.
- Construir la relación: Tómate el tiempo necesario para conocer a tu mentorizado: de dónde es, qué le llevó a solicitar el programa, cuáles son sus intereses y aspiraciones. Háblale también de usted. Explícale que usted no es su jefe ni su profesor.
- Fijar objetivos conjuntos: Colabora con tu mentorizado para fijar sus objetivos. Pregúntale qué quiere obtener de esta mentoría, qué habilidades quiere aprender y qué experiencia quiere adquirir.
- Disponibilidad y comunicación regular: Asegúrate de disponer de un tiempo específico para hablar con tu mentorizado. Establece una cadencia para la comunicación.
- Ofrecer feedback constructivo: Un buen mentor utiliza una combinación de consejos y preguntas de orientación. Asegúrate de ser siempre constructivo en tus comentarios y reconoce cuando tu mentorizado haga un buen trabajo.
- Ser un modelo a seguir: Un buen mentor debe ser también un modelo a seguir. Si esperas que tu mentorizado llegue puntual al trabajo y se mantenga concentrado durante la jornada laboral, deberá hacer lo propio.
- Fomentar la responsabilidad: Los mentores efectivos educan a sus mentorizados en los estándares de la profesión y se aseguran de que vivan con ellos. Las fechas de entrega tienen que respetarse, los compromisos con los proyectos mantenerse, y debemos adherirnos a las citas.
Los programas de mentoría también son una herramienta crucial para la retención de talento en las organizaciones, especialmente en sectores como el IT, donde la competencia es alta y la progresión profesional es un factor clave para el engagement de los empleados.
Tabla: Roles y beneficios del mentoring
| Participante | Rol principal | Beneficios esperados |
|---|---|---|
| Mentor | Guía, consejero, modelo a seguir, facilitador de reflexión. | |
| Mentorizado | Aprendiz activo, buscador de perspectiva, responsable de su desarrollo. | |
Cómo construir y mantener una relación de mentoría efectiva
Una de las claves más importantes para que una relación de mentoring funcione es que el mentee adopte una actitud activa, especialmente en la preparación de cada sesión. Y dentro de esa preparación, saber qué preguntar a tu mentor es fundamental. Uno de los errores más comunes en mentoring es pensar que el mentor es quien debe llevar el peso de la relación. El mentor no está allí para “dar respuestas perfectas”, sino para ayudar a reflexionar, contrastar experiencias y ofrecer perspectiva.
Para el mentorizado:
Para el mentor:
El equipo de mentoring: una evolución de la mentoría tradicional
La relación exclusiva 1:1 entre mentor y mentorizado, ideal en tiempos pasados, ha evolucionado. Los profesionales, ya sea en los negocios o en el mundo académico, son altamente itinerantes y se mueven de un proyecto o institución a otro. Como resultado, muchos de los mentores de hoy en día comparten su responsabilidad con otros para el crecimiento de los mentorizados.
Tiene sentido: pocas personas séniors tienen el tiempo o el abanico de expertise para servir como único mentor. Los mentorizados deberían trabajar con los mentores para crear un equipo de mentoring, con miembros seleccionados de distintas áreas de conocimiento, como consejeros de carrera o expertos en alguna materia. Los elegidos deben saber trabajar bien juntos y con el mentorizado. El concepto de equipos de mentoring ha empezado a esparcirse despacio entre el management. De hecho, firmas como Credit Suisse ya emplean una estrategia de mentoring multipersona al asignar nuevos analistas a los proyectos.
