Bootstrapping en el Emprendimiento: Definición, Ventajas y Desventajas
En el mundo de los negocios y el emprendimiento, a menudo nos encontramos con tecnicismos y anglicismos. Uno de esos términos de moda es el bootstrapping, un enfoque financiero para dar comienzo a un negocio.
¿Qué es el Bootstrapping?
En el contexto de los negocios, el bootstrapping es un término inglés que hace referencia al conjunto de técnicas para desarrollar una idea y convertirla en negocio sin apenas recursos. Su propio nombre, que en inglés significa ‘arranque’, nos indica que es un enfoque financiero para dar comienzo a un negocio.
Esta técnica etiqueta a negocios iniciados con la mínima cantidad de recursos posibles. “Es la construcción de una empresa desde los cimientos con nada más que los ahorros personales y, con suerte, el dinero procedente de las primeras ventas”, recoge Investopedia.
El bootstrapping implica un cambio de mentalidad. Más ahorro, más ingenio, más templanza, distinguir entre querer y necesitar. Se trata de poner el acento en la búsqueda de clientes, no de inversores.
Es verdad que el bootstrapping no siempre se constituye como una opción porque en muchas ocasiones no tenemos la posibilidad de acceder a otro tipo de financiación y no disponemos de otra alternativa. El bootstrapping está indicado sobre todo para microemprendedores y pequeños equipos de trabajo (bootstrappers).
El bootstrapping es recomendable en la primera fase de un proyecto o startup, cuando aún estamos en la fase de ideación y validación de mercado. Para ello podemos partir de la definición de un presupuesto operativo que nos permita evaluar con qué recursos contamos y hasta dónde podemos llegar para alcanzar los objetivos marcados a corto plazo.
Reducir costes y hacer un uso eficiente de los recursos nos ayuda a ser creativos, agudizar el ingenio y a definir los siguientes hitos de una forma más realista. El proyecto gana en control y solidez pese a que el crecimiento inicial es más lento.
El bootstrapping también significa aprender y adaptarse. Se trata de poner las bases de la idea de negocio de modo sólido y minimizando el riesgo. En la fase inicial siempre hay esa travesía por el desierto con gran componente de aprendizaje en el que el emprendedor busca el modelo de negocio y producto que funciona, y esto normalmente necesita de un periodo de bootstrapping hasta salvar ese punto en el que conocemos dónde y cómo hay que usar el dinero para multiplicar el negocio y no caer en el “valle de la muerte”.
El término bootstrapping es menos conocido que la realidad que representa. De hecho, muchos emprendedores lo han practicado sin saber de la existencia de dicha palabra. Sin embargo, esto no significa que no hayan estado expuestos a sus ventajas y dificultades, algunas veces sin tener suficiente conciencia.
En general, este punto de partida intenta resolver tanto dificultades financieras como de confianza. En cuanto a la confianza, esta vía de financiación suele ser tomada por emprendedores que encuentran dificultades para destacar las señales objetivas que aportan credibilidad al proyecto, pero que tienen el convencimiento personal de que es viable. Saben mucho más de su iniciativa que los demás, pero no lo pueden demostrar.
Un emprendedor llamado José lleva veinte años trabajando como ingeniero. Ha recibido, durante ese tiempo, una experiencia, formación y contactos. Un día, es despedido de la última empresa para la que ha trabajado. Decide montar su propio despacho de ingeniería, para lo cual capitaliza la prestación por desempleo que le corresponde en un cobro único de otros 8 000 €. Además, cuenta con un proyecto de arranque de un antiguo cliente de una de las empresas para las que trabajó en sus 20 años como asalariado. Han depositado su confianza en José porque saben de su forma de hacer las cosas y piensan que es el único capaz de sacar adelante una iniciativa de esas características en solo seis meses. Por tanto, la expectativa es que, una vez concluido el proyecto de arranque, la empresa cuente con una financiación de 275 000 €.
El bootstrapping no es la forma correcta de limitar las responsabilidades y evitar el endeudamiento. El gran punto de partida del bootstrapper no suelen ser los ahorros, sino ciertos intangibles cuyo potencial está por explotar.
Existen muchas tecnologías que facilitan el primer crecimiento a partir de nuestros propios medios. Los datos pueden orientar decisiones críticas, como la ubicación, horarios, prácticas de atención al cliente… Los servicios en la nube son otro buen ejemplo de que se puede acceder a recursos de alto valor solo en la medida que los necesitemos. No todo es conseguir dinero para realizar adquisiciones.
La financiación del Instituto de Crédito Oficial (ICO), las subvenciones, los aplazamientos de tributos… Las condiciones cambian al compás de la realidad económica, los proyectos políticos y la llegada de fondos europeos, entre otros. De ella dependerá que más personas se impliquen en nuestro proyecto. Y no solo se trata de conseguir fondos, sino también contratos con proveedores y clientes y atracción de talento. Es el paso natural tras el arranque con nuestros propios medios. Lo vemos en el caso de negocios reales que han comenzado con bootstrapping, como Closca.
Son los cobros y pagos del negocio. Las cuentas anuales no son suficientes. El verdadero impacto de los trabajos realizados para el inmovilizado es difícil de calibrar teniendo en la mano solo la información de la contabilidad financiera. Por ello, los terceros, en especial en el ámbito financiero, suelen fijarse mucho en si se generan cobros suficientes. Si no lo hemos hecho aún, deberemos redoblar el esfuerzo para convencer a otras partes de que nuestro proyecto merece la pena. Y, para ello, necesitaremos apoyarnos en datos objetivos que permitan pronosticar unos buenos flujos de caja.
Por otro lado, la generación de flujos de efectivo atrae más inversiones. Trabajar todo por nosotros mismos, a medida que vayamos creciendo, será imposible. Necesitamos dinero para efectuar los pagos. El bootstrapping es una manera de comenzar. Para muchos emprendedores, por sus circunstancias, es la más natural.
Desconociendo el impacto en datos que ha tenido la pandemia de la COVID sobre la actividad emprendedora, la realidad de las startups y las pymes ya está reflejando una evidente crisis de liquidez. Los cambios en los hábitos de consumo, el apalancamiento creciente y el endeudamiento han dibujado un contexto exigente que está dejando un reguero de miles de víctimas.
Frente a este panorama, vuelven a reflotar con fuerza los métodos alternativos de financiación; se reduce el número de rondas pero crece la cuantía que los inversores depositan en aquellos negocios con proyecciones más prometedoras. En ese sentido, hoy en MÁSMÓVIL Negocios queremos explorar una de las estrategias de emprendimiento más interesantes para un momento de inestabilidad e incertidumbre como el presente: el Bootstrapping.
El término tiene su origen en el siglo XIX, con la expresión “pulling up by one’s own bootstraps” ("levantarse del suelo tirándote de las lengüetas de los zapatos"), y en las últimas décadas ha adquirido todo tipo de acepciones.
Su uso más habitual se encuentra en el sector informático, para hacer referencia a procesos de autoarranque, en ese caso, softwares o sistemas capaces de alimentarse y repararse de forma autónoma. En estadística el Bootstrapping habla de un método de remuestro, en electrónica de una retroalimentación positiva en circuitos analógicos, y en redes sociales de una biblioteca con herramientas de código abierto.
De hecho, más del 80% de las startups se han creado recurriendo solo a los recursos de sus propios fundadores. Hay que tener en cuenta que no todos los emprendedores provienen de clases medias-bajas, y que muchos de ellos parten de un ahorro considerable que termina dedicado a la actividad empresarial.
Ventajas del Bootstrapping
Sin entrar a valorar consecuencias, la idea de emprender sin apenas recursos es increíblemente atractiva. Y en realidad esa conclusión no está del todo equivocada, aunque no solo por lo que supone al esquivar el problema de la financiación.
Depender únicamente del capital propio permite reducir el peso que tienen los inversores y terceras partes en la toma de decisiones y los procesos de negociación relativos a las operaciones. Sin ese escollo, el emprendedor tiene la posibilidad de dedicar todos sus esfuerzos “al producto en sí, y no a presentarse frente a inversores de capital riesgo y otras fuentes potenciales de inversión de capital”.
El Bootstrapping también:
- Fomenta la creatividad: al utilizarse recursos propios crecen los costes de oportunidad y eso fomenta la inventiva para sacar el máximo rendimiento a cada decisión. Cuando el capital es escaso la creatividad se torna vital.
- Reduce el endeudamiento: sin tipos de interés ni comisiones crece el capital disponible para inyectar liquidez en otras actividades fundamentales. Sin deuda, además, los inversores estarán más abiertos a apostar por el negocio.
- Refuerza la cultura corporativa: la filosofía del Bootrstrapping termina insertándose en la mentalidad de la empresa, esculpiendo una prioridad por la optimización de recursos incluso cuando el negocio marcha bien.
Desventajas del Bootstrapping
Sin las posibilidades que ofrece el apalancamiento, el potencial de crecimiento evidentemente queda limitado. ¿Cuánto? Dependerá de la cantidad de capital propio con el que se cuente para emprender.
Así por ejemplo, el emprendedor quizás no pueda comprar la maquinaria necesaria, contratar al profesional indicado o elegir al proveedor competitivamente más interesante. Es más, si surge algún problema imprevisto podrían existir dificultades para afrontarlo.
Del Bootstrapping se descuelgan otras tantas desventajas:
- Menor tiempo de maduración: la necesidad de liquidez impide trazar planes a medio y largo plazo, y fuerza a reducir los procesos de desarrollo con la evidente desventaja que eso supone.
- Competitividad limitada: la empresa no siempre podrá tomar las decisiones más competitivas por falta de capital, y tendrá problemas para lidiar con otras empresas si estas realizan afrentas directas o indirectas.
- Mayor sensibilidad a cambios del mercado: tanto las oscilaciones del propio mercado como otros sucesos económicos tendrán mucho mayor impacto sobre un negocio sin capacidad de adaptación.
- Tendencia al error: el emprendedor carga con toda la responsabilidad del negocio y eso deviene en una gran cantidad de estrés. Este será más proclive a cometer fallos, y por tanto, a terminar abandonando el proyecto.
9 de cada 10 startups terminan desapareciendo al cabo de los dos años, y el Bootrstrapping no ayuda precisamente a mejorar la estadística. ¿Es entonces un riesgo innecesario? No exactamente.
Esta técnica abre la puerta a muchos emprendedores que de otra forma no podrían materializar sus proyectos. No todos terminan triunfando, pero la mera probabilidad de hacerlo ya justifica la apuesta por el Bootstrapping.
¿Cómo se emprende con Bootstrapping?
Antes de apostar por este método es importante saber si realmente se adecúa a tus necesidades.
El proceso normalmente suele ser gradual, entendiendo su desarrollo como un proceso de acumulación de dependencia exterior, a medida que crece el negocio y las ventas. Así:
- Primera etapa: emprendimiento con ahorros propios, ayuda de amigos y familiares, o conocidos de confianza. Durante semanas y meses el fundador trabajará por llegar al punto muerto operativo, y comenzar a generar ingresos.
- Segunda etapa: el emprendedor puede comenzar a sostener el negocio con los ingresos que obtiene de las ventas. Tras cubrir la inversión inicial propia el excedente comienza a financiar el crecimiento.
- Tercera etapa: también conocida como “fase de crédito”. A partir de aquí el empresario debe centrarse en financiar actividades concretas (equipamiento, personal, etc) solicitando préstamos o acudiendo al capital riesgo.
Aunque no existe una receta mágica del éxito, sí existen ciertas recomendaciones por parte de empresarios y expertos con cierto recorrido en el Bootrstrapping. ¿No sabes cómo proceder? Guy Kawasaki ofrece 11 principios a seguir en proyectos asociados a la técnica.
- Pon énfasis en el flujo de caja y no en la rentabilidad.
- Empieza planificando desde abajo y después sube.
- Elimina las fases de testeo y céntrate en corregir después de lanzar.
- Sé práctico y no tengas muy en cuenta la experiencia.
- Empieza como empresa de servicios.
- Deja de lado las apariencias y prioriza el valor.
- Selecciona con cuidado las contiendas.
- Reduce el personal al mínimo.
- Dirígete al cliente directamente.
- Diverge del líder.
En esta entrada he recopilado 5 de las técnicas de bootstrapping que se mencionaron durante la sesión.
Bootstrapping es una situación en la que un emprendedor empieza una empresa con poco capital.
- El Bootstrapper factura y factura pronto
- Si no sabes algo lo puedes aprender.
- Do it yourself.
- Marketing? Si, pero sólo el que funciona .
- Becarios, sin beca.
- El vendedor de humo. Vender antes de tener.
Encuentra algo por lo que se te pueda pagar lo antes posible, es muy recomendable en este sentido que esté relacionado con el negocio que quieres montar de manera que puedas acceder a los clientes que más adelante compren tus servicios. Una de las alternativas más comunes en este sentido es ofrecer servicios de consultoría relacionados con los conocimientos técnicos que por ejemplo tienen las start up que desarrollan algún tipo de producto tecnológico.
La siguiente gráfica presentada por Mario López de Ávila durante del evento resultó de lo más ilustrativo y representa una reflexión que todo emprendedor debería hacerse antes de comenzar su aventura. Representa los costes fijos mensuales de la startup (incluidos los costes de vida del emprendedor) partiendo del capital inicial frente al tiempo.
El punto de inflexión en el que los ingresos se igualan a los gastos se conoce a partir del post de Paul Graham de Y combinator cómo Ramen Profitable y simboliza el momento en el que el emprendedor puede pagarse la comida. Los ramen, es la comida más barata que se puede encontrar en San Francisco.
Si no vas a ser el mejor no empieces. Muy importante la puntualización de Jaime Estevez que contó cómo su idea inicial de negocio no funcionó pero tuvo la capacidad de modificarla antes de quedarse totalmente sin recursos y plantear un servicio que le ayudo a despegar: Ahora todos conocemos Agoranews.
En fin , debe adquirir una serie de conocimientos que de ser subcontratados harían que la lista anterior fuese de números negativos terminados en «€» en lugar de letras. Muchas de esta habilidades el emprendedor las obtiene de horas revisando blogs, de errores pasados, cursos gratuitos on y offline, de copiar lo que les funciona a otros y básicamente a través de esfuerzo en forma de tiempo y del yo puedo. Como imaginareis esto se traduce en un ahorro significativo al mes (Monetario, no de esfuerzo).
El marketing en mi opinión es más bien un tema de probar y de sentido común que de fórmulas mágicas. Está muy ligado a la experimentación con ideas y a encontrar los canales que te funcionan. Lean startup aplicado al marketing. Otros ejemplos de marketing fueron los ilustrados por Cristina Álvarez que consiguió que una famosa y blogger de moda más importantes llevase uno de sus bolsos y fuese fotografiada por una de las revistas que desgranan la moda ‘piece by piece’.
En mi caso, tengo un proyecto tecnológico, por ello he tenido la posibilidad de tirar de estudiantes universitarios en fin de año o con proyectos de fin de carrera. Me han servido como apoyo gratuito o de bajo coste para diseño e implementación de bases de datos, perfeccionamiento de algoritmos y otras tareas técnicas. Necesitan de cierta formación inicial pero suponen bien gestionados una descarga de varias de las tareas diarias del emprendedor.
Otra posibilidad, si bien esta requiere en situaciones de varias reuniones, contratos y de vender expectativas al cliente en lugar de hechos es recolectar financiación de los clientes por un producto o servicio futuro (en consecuencia con un riesgo de compra mayor). Esto se puede hacer vendiendo unas condiciones ventajosas con respecto a usuarios que compren más tarde cuando el producto este terminado. Un ejemplo de esto son las pre-órdenes de productos en construcción. Un ejemplo sería vender un espacio publicitario dentro de una aplicación web todavía sin desarrollar.
Para utilizar esta técnica es indispensable encontrar a las empresas que tengan personas innovadoras en plantilla y que crean en proyectos emprendedores, que siempre tienen riesgo asociado. El emprendedor debe ser capaz de vender su proyecto y una visión ambiciosa del mismo para enganchar a estas personas.
Primero decir que el bootstrapping puede ser una alternativa a la financiación profesional pero en muchísimas ocasiones se utilizan ambas fuentes de financiación. En Lean startup a este punto se le denomina Product - Market Fit. Es en ese momento que tu empresa se vuelve «sexy» para la inversión profesional.
Tus expectativas iniciales deben ser bajas, pero con visos de ir creciendo en el tiempo. La principal ventaja del Bootstrapping es de cajón: tienes éxito (casi) sin inversión inicial. ¿Qué más se puede pedir?
Serás tú mismo quien defina la identidad de la empresa. Al arrancar sin inversores, podrás apostar al mil por cien por una idea en la que creas.
Aprenderás mucho más sobre tu producto o servicio.
Gracias al bootstrapping no tirarás el dinero.
Valorarás más a tus clientes. Puesto que, a falta de inversores, serán tu única fuente de inversión.
Valorar al cliente implicará que se sentirá más contento.
Serás mucho más creativo.
