El Principito y el hombre de negocios: una reflexión sobre la posesión y el verdadero valor
Hay muy pocos libros que gocen de tanto amor por parte de sus lectores como El Principito (Le Petit Prince). Es una narración corta del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, publicada en abril de 1943 en Estados Unidos, puesto que, debido a la Segunda Guerra Mundial, la obra no pudo ser impresa en Francia. El libro es considerado como uno de los mejores de todos los tiempos y como un clásico contemporáneo de la literatura universal.
La historia se centra en un pequeño príncipe que realiza una travesía por el universo. El Principito narra la historia de un piloto que, mientras intenta reparar su avión averiado en medio del desierto del Sahara, se topa con un pequeño príncipe proveniente del asteroide B 612. Este asteroide fue descubierto por un astrónomo turco. Un día, en el suelo del asteroide, nace una flor. El principito la cuida y atiende con dedicación, pero la flor es dramática y caprichosa, y esto le molesta.
En la Tierra, entrará en contacto con animales, flores y personas. Será allí donde, antes de encontrar al piloto, conocerá al zorro, quien le revelará la importancia de la amistad y el valor del amor que siente hacia su flor. La serpiente es el primer personaje con que conversa el principito en la Tierra. Es un personaje sabio, que habla de un modo enigmático. En este sentido, tiene claras resonancias bíblicas.
Los personajes principales y sus significados
- El Principito: Es el personaje principal del relato. Representa al niño que todos llevamos dentro y los sentimientos de amor, esperanza e inocencia que alimentan nuestra vida.
- El piloto: Es el narrador de la historia. Cuando era un niño quería ser dibujante, pero los adultos lo disuadieron de su propósito. Encuentra en el principito a un amigo, que entiende sus dibujos y le enseña, con sus historias y sus actos, el verdadero valor de las cosas. El narrador cuenta que, cuando era un niño, dibujó un elefante dentro de una boa, pero los adultos no comprendieron el dibujo, apenas veían un sombrero, así que le aconsejaron que dejara los dibujos y se dedicara a cosas importantes. Años más tarde, cuando conoce al principito, le muestra el dibujo y este lo entiende al instante.
- La flor: Es el objeto de amor del principito, pero su relación con ella es difícil. Pese a que la cuida y la protege con fervor, es orgullosa, melodramática y caprichosa. Es su recuerdo lo que hace al principito volver a su planeta.
- El zorro: Es el primer amigo que encuentra el principito en su viaje. El episodio con el Zorro, sin duda uno de los más emotivos del libro y, por ello mismo, quizá también el fragmento más conocido.
- El hombre de negocios: Es un personaje demasiado ocupado en sus cuentas como para atender al principito. Piensa que es rico y que posee todas las estrellas del universo.
Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito, nació en Lyon, Francia, en 1900, y murió en la isla de Riou en 1944. Fue aviador y escritor. Parte de su experiencia como piloto le sirvió de inspiración para escribir El Principito.
La visita al planeta del hombre de negocios
El principito llegó a un cuarto planeta habitado por un hombre de negocios. El hombre estaba sentado frente a una mesa y no levantaba la cabeza de sus papeles, mientras iba apuntando con insistencia números y más números.
- Buenos días- dijo el principito- Su cigarrillo está acabado.
- Tres y dos son cinco, cinco y siete doce. Doce y tres, quince. Quince y siete, veintidós. Veintidós y siete, veintiocho. No tengo tiempo para encenderlo. Veintiséis y cinco, treinta y uno… ¡Uff!
- ¿Quinientos millones de qué?- preguntó con curiosidad el principito.
- ¿Pero sigues ahí? Quinientos millones de… ¡Ya no sé! ¡Tengo tanto trabajo! Yo soy serio, no me divierto con tonterías. Y el hombre de negocios comenzó a contar de nuevo.
- ¿Quinientos millones de qué? El hombre de negocios al fin levantó la cabeza.
- En los cincuenta y cuatro años que llevo en este planeta, solo he sido interrumpido tres veces. La primera vez, por una mosca que me hizo perder la concentración con su molesto zumbido… cometí cuatro errores en la suma; la segunda vez, por un ataque de reumatismo. No tengo tiempo para hacer ejercicio… Tú eres la tercera vez.
- ¿Quinientos millones de qué?- insistió el principito.
- Yo que sé…de esas cositas del cielo.
- ¿Moscas?
- No, de esas que brillan.
- ¿Abejas?
- No. De esas que hacen perder el tiempo a los soñadores.
- ¡Ah! ¡Estrellas! ¿Y qué haces tú con quinientos millones de estrellas?
- Quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno. Yo soy serio. Soy preciso.
- ¿Pero, qué haces con ellas?
- Pues nada. Las poseo.
- ¿Posees las estrellas?
- Sí.
- Los reyes reinan, no poseen. Es distinto.
- ¿Y para qué te sirve poseer estrellas?
- Para ser rico.
- ¿Y para qué te sirve ser rico?
- Pues para comprar otras estrellas si alguien las encuentra.
- ¿Y cómo se pueden poseer estrellas?
- ¿Y de quién son?- preguntó entonces el hombre de negocios- No son de nadie, así que yo las encuentro y las poseo. Cuando encuentras algo que no es de nadie, te lo quedas, es tuyo. Eso hago yo con las estrellas.
- Es verdad- asintió el principito- ¿Pero qué haces con todas las estrellas?
- Las cuento y administro. Es difícil, pero soy un hombre serio. Pero el principito seguía sin entender bien.
- Yo si tengo un pañuelo, lo puedo llevar conmigo a todas partes. Y si corto una flor, la llevo conmigo.
- Pero puedo depositarlas en un banco.
- ¿Cómo?
- Escribo en un papel el número de estrellas y lo meto en una caja fuerte.
- ¿Y es todo?
- Es suficiente. Al principito le pareció hasta poético. Pero no era serio. Él pensaba en otras cosas más serias.
- Yo tengo en mi planeta una rosa que riego y tres volcanes que deshollino cada semana. Yo les poseo porque les cuido y ellos me necesitan. Pero no creo que tú hagas ningún bien a las estrellas ni ellas te necesiten a ti.
El Principito le pide al piloto que le dibuje un cordero, pero no queda satisfecho con el resultado. El piloto dibuja una caja y le dice al que allí dentro está su cordero. Entonces el principito admite que era eso lo que quería.
Análisis del encuentro: reflexiones clave
Con la historia del Principito y el hombre de negocios podrás reflexionar sobre todo ese tiempo que invertimos en cosas sin sentido, aunque nos parezcan serias y necesarias. También nos hará pensar en el concepto de ‘poseer’ cosas que no se pueden poseer. Este primer punto del itinerario es quizá uno de los menos interesantes pero al menos tiene un notable sentido irónico.
El concepto de ‘poseer’
En realidad se posee algo que puede ser práctico, que te aporta algo y a lo que tú también aportas algo. Es una relación recíproca. Posees un coche al que cuidas y mantienes y él a cambio te lleva a todas partes… o posees un perfume que tú llevas contigo a todas partes y que te proporciona un agradable aroma. Pero hay cosas que no se pueden poseer, que no son de nadie, que son libres. El mar, las estrellas… la Naturaleza en sí no se puede poseer. Tampoco las personas. Aunque con ellas sí se puede establecer una relación recíproca de cariño o de amor. Este tema, que es el tema principal en el principito y el hombre de negocios, aparece en otros capítulos del libro, como en el del Principito y la rosa o en el del Principito y el zorro.
El tiempo que desperdiciamos en cosas sin importancia
Es curioso que el hombre de negocios se creyera una persona seria cuando en realidad estaba perdiendo el tiempo en cosas sin importancia. ¿Le resulta de utilidad conocer el número de estrellas que hay en el cielo? ¿Y pensar además que las posee? Su vida, que gira en torno a una mentira creada por él mismo, es tan lamentable, piensa el principito, como la del ebrio que conoció en otro planeta. Ambos viven encerrados en un círculo vicioso que no les ofrece nada positivo. Cuando gastamos nuestro tiempo en cosas que no nos aportan nada, estamos, como el hombre de negocios, sentados ante una mesa y contando estrellas.
El Principito - Capítulo 13 | El hombre de negocios y las estrellas
Qué es ‘ser serio’
En ‘El principito y el hombre de negocios’, el hombre de negocios repite constantemente que es una persona seria. Sin embargo, al principito le parece que es todo lo contrario. Para él, ser serio significa emplear tu tiempo en cosas que realmente te pueden llenar y ser útiles, al tiempo que tú también lo eres para otros. En este caso, el concepto de ‘persona seria’ es muy diferente. No consiste en ser muy inteligente y saber contar hasta tres trillones y medio, sino más bien en ser útil y encontrar en nuestro camino cosas que nos sean útiles. Consiste en no gastar el tiempo en cosas que no nos aportan nada.
Otros planetas visitados por el Principito y sus enseñanzas
La historia se centra en un pequeño príncipe que realiza una travesía por el universo. El viaje es apenas un movimiento de la imaginación. Viajamos porque buscamos algo, o lo queremos, o lo deseamos, algo que nos falta y que conseguiremos únicamente si nos movemos del lugar donde estamos. Las fronteras entre infancia y vida adulta son claras solo una vez que las hemos traspasado. Quizá por eso, porque a los niños les parece tan extraño, se encuentra aquí, entre los planetas que visita el Principito.
| Planeta / Personaje | Descripción | Lección Principal |
|---|---|---|
| El Rey | Un personaje que dice gobernar a todo el universo. Incapaz de ordenar algo que no pudiera ser cumplido. | Reflexión sobre la autoridad sin poder real y el ejercicio del mando sensato. |
| El Vanidoso | Un personaje excéntrico, que vive solo en su planeta, pero que tiene una enorme necesidad de ser admirado y elogiado por los otros. | Crítica al narcisismo y la necesidad de validación externa, que impide el conocimiento del otro. |
| El Borracho | Un personaje que bebe para olvidar la vergüenza de beber. | Muestra un círculo vicioso de adicción y vergüenza, que solo trae melancolía. |
| El Farolero | Uno de los personajes que más agradan al principito, pues al menos realiza una tarea útil, aunque extenuante. | Revalorización del trabajo útil y el sentido del deber, aunque sea agotador. |
| El Geógrafo | Es un hombre con muchos conocimientos sobre geografía, pero que no explora su propio planeta. | Representa la incapacidad para advertir el valor de lo que está a nuestro alcance, de nuestra realidad. |
El mundo se le presenta sólo como proyecciones de sí mismo. No es capaz de conocer al otro en su alteridad y de reconocerlo en esta alteridad. Deambula por todas partes como una sombra de sí mismo, hasta que se ahoga en sí mismo.
El Borracho
“El siguiente planeta estaba habitado por un borracho. Esa visita fue muy corta, pero sumergió al principito en una gran melancolía:- ¿Qué haces ahí? - le dijo al borracho, que encontró instalado en silencio ante una colección de botellas vacías y una colección de botellas llenas.- Bebo - respondió el borracho, con aire lúgubre.- ¿Por qué bebes? - le preguntó el principito- Para olvidar - respondió el borracho.- ¿Para olvidar qué? - inquirió el principito, que ya lo compadecía.- Para olvidar que tengo vergüenza - confesó el borracho bajando la cabeza.- Vergüenza de qué? - se informó el principito, que deseaba socorrerlo.- ¡Vergüenza de beber! Al principito lo entristece y asombra su actitud.
El Vanidoso
Vivimos en una sociedad que se hace cada vez más narcisista. La líbido se invierte sobre todo en la propia subjetividad. El narcisismo no es ningún amor propio. En cambio, el sujeto narcisista no puede fijar claramente sus límites. De esta forma, se diluye el límite entre él y el otro. El vanidoso es un personaje excéntrico, que vive solo en su planeta, pero que tiene una enorme necesidad de ser admirado y elogiado por los otros.
El Rey
El rey es un personaje que dice gobernar a todo el universo. El rey era incapaz de ordenar algo que no pudiera ser cumplido. Decía que para ser obedecido solo se debía mandar aquello que los demás estuvieran dispuestos a hacer. Como el rey no logra que el principito se quede en su planeta para servirle como súbdito, lo nombra embajador suyo.
¿Qué te pareció este capítulo del Principito y el hombre de negocios? El libro del Principito, de Antoine de Saint-Exupéry está lleno de hermosas reflexiones. ¡La Tierra no es un planeta cualquiera!
