Francisco Pi y Margall: El Federalista al Timón de la Primera República Española
La Primera República Española (1873-1874) fue un periodo efímero y convulso, pero representó el embrión de muchos proyectos y esperanzas. En medio de esta inestabilidad, la figura de Francisco Pi y Margall emergió como uno de los líderes más influyentes, marcando la política española con sus ideas federalistas.
Orígenes y Formación de un Pensador
Francisco Pi y Margall nació en Barcelona el 23 de abril de 1824, en el seno de una familia obrera. Desde pequeño, mostró una notable inteligencia y una clara inclinación por el estudio. Finalizada su etapa en el seminario, a los diecisiete años accedió a la Universidad de Barcelona, donde cursó Filosofía, y posteriormente se graduó en Derecho a los veinticuatro. Su formación fue excepcionalmente amplia: además del Derecho, dominaba materias tan diversas como la lógica, la astronomía, la filosofía, la física y las matemáticas. A esta base intelectual se sumaban sus conocimientos lingüísticos: dominaba el latín y el griego, y leía directamente en francés, inglés, italiano, y más adelante también en alemán. Ya en su adolescencia comenzó a escribir poesía y teatro.
En 1847, Pi y Margall se trasladó a Madrid, movido por el deseo de desarrollarse en el ámbito cultural y artístico. Comenzó colaborando en el periódico El Renacimiento, de temática artística, y más adelante se incorporó al diario político El Correo, donde se encargó de la crítica teatral. De estos años data la continuación de la obra monumental de Piferrer, Recuerdos y bellezas de España, que no concluyó, y el primer tomo de una Historia de la pintura en España, condenado por la Iglesia, igual que sus Estudios sobre la Edad Media. En 1851, publicó Historia de la Pintura, obra ambiciosa que le causaría serios problemas al incluir reflexiones críticas sobre el cristianismo. La presión eclesiástica y gubernamental obligó a retirar el tomo y le impidió continuar con la colección, firmando a partir de entonces sus colaboraciones bajo seudónimo.
En 1849, su interés por la política lo llevó a ingresar en el Partido Democrático, recientemente creado por una escisión del progresismo esparterista. En él coincidieron republicanos, radicales y socialistas utópicos. Durante los levantamientos de 1854, Pi participó activamente en la organización popular en las calles de Madrid, publicando el panfleto El eco de la Revolución, donde reclamaba el armamento del pueblo, elecciones a Cortes Constituyentes mediante sufragio universal y la proclamación de libertades fundamentales. Por su activismo, fue arrestado y pasó un tiempo en prisión.
En 1855, publicó la que sería una de sus obras más influyentes, La reacción y la revolución. Ese mismo año lanzó la revista La Razón, de carácter político y literario, en la que colaboraron importantes intelectuales. Sin embargo, el golpe militar de O'Donnell en 1856 forzó el cierre de la revista y el exilio temporal de Pi a Vergara. Durante su estancia en Vergara, Pi y Margall mantuvo su actividad intelectual enviando artículos al periódico El Museo Universal, aunque, debido al clima de censura, todos fueron firmados con seudónimo.
En julio de 1857, Pi regresó a la capital, donde comenzó a colaborar como redactor en La Discusión. Desde sus columnas, impulsó debates intensos que no solo ampliaron su proyección pública, sino que también ejercieron una influencia considerable sobre la evolución del Partido Democrático. El marcado radicalismo de Pi, unido a su firme respaldo a los derechos de los trabajadores y a sus nacientes organizaciones de defensa, lo llevó a enfrentarse con figuras relevantes de su propia formación. En 1864 regresó a La Discusión, esta vez como director. Desde ese cargo, intervino directamente en un nuevo debate que dividía al Partido Democrático: la posible compatibilidad entre los principios democráticos y las ideas socialistas.
Francisco Pi y Margall, figura central del republicanismo federal español.
El Sexenio Revolucionario y el Exilio
En 1866, Pi y Margall se vio obligado a exiliarse en París por causas políticas, tras el fracaso del levantamiento del cuartel de San Gil y la represión subsiguiente. En París, logró mantenerse gracias a sus colaboraciones literarias en periódicos de América Latina. Aprovechó su estancia para ampliar su formación asistiendo a cursos en la Universidad de La Sorbona y se sumergió en el estudio sistemático de las principales obras de Pierre-Joseph Proudhon, a quien también tradujo al castellano. Fue en la capital francesa donde logró convencer a otros líderes republicanos del exilio para que aceptaran los postulados del republicanismo federal.
La revolución democrática de 1868, llamada la Gloriosa o Revolución de Septiembre, comportó el destronamiento de Isabel II y la expulsión de la dinastía de los Borbones. El movimiento fue liderado por el Partido Progresista y la Unión Liberal, y contó con el apoyo de los republicanos. Se constituyó un gobierno provisional liderado por los generales Serrano y Prim, y se convocaron Cortes constituyentes, que en 1869 aprobaron una nueva constitución democrática, pero monárquica.
A pesar del éxito de la revolución, Pi y Margall decidió no regresar inmediatamente a España. Su escepticismo hacia los militares sublevados y la falta de confianza en que el nuevo régimen emprendiera reformas estructurales lo llevaron a prolongar su estancia en París. Con la instauración del Gobierno Provisional se reconocieron derechos fundamentales, y en enero de 1869 se llevaron a cabo los comicios generales. En este nuevo contexto, el Partido Democrático se dividió en dos tendencias: una liderada por Rivero, Martos y Becerra, favorable a una monarquía parlamentaria; y otra, con figuras como Orense, Castelar, García López, Pierrard y el propio Pi, que apostaban por una república federal.
Aunque no participó activamente en la campaña electoral, Francisco Pi y Margall fue elegido diputado, junto a otros 84 republicanos. El 8 de febrero de 1869, Francisco Pi y Margall tomó un tren en París para regresar a España. Una vez de vuelta, participó intensamente en los debates parlamentarios, convirtiéndose rápidamente en una de las voces más influyentes dentro del reducido grupo de diputados republicanos. Tan solo cuatro meses después, el 1 de junio, se aprobó una nueva Constitución que, si bien incorporaba elementos democráticos, mantenía la forma monárquica.
En respuesta, los líderes republicanos -entre ellos Pi y Margall- iniciaron una intensa campaña en defensa del modelo federal y contrario a la restauración monárquica. Recorrieron diversos puntos del país pronunciando discursos y promoviendo alianzas. El general Prim intentó sin éxito atraer a los republicanos al gobierno, llegando incluso a ofrecer ministerios a figuras como Castelar y el propio Pi, quienes rechazaron cualquier colaboración con el proyecto monárquico. Para el gobierno, los republicanos empezaban a ser vistos como un foco de insurrección permanente.
El estallido revolucionario de la Gloriosa en Barcelona, septiembre de 1868. Ciudadanos barceloneses queman retratos de los reyes borbónicos.
En noviembre de 1870, las Cortes designaron a Amadeo I de Saboya como rey, pero poco después era asesinado su principal valedor, el general Prim. El reinado de Amadeo, sin Prim, comenzó en enero de 1871 muy debilitado. Fue un monarca con poco apoyo, que apenas hablaba castellano, y a quien se consideraba un extranjero. La inestabilidad política durante el corto reinado de Amadeo (1871-1873), con seis gobiernos y tres elecciones generales, así como la grave situación social, política y económica, con dos guerras activas (la de Cuba, iniciada en 1868, y la tercera guerra carlista, que comenzó en 1872), derivó en la abdicación de Amadeo y en la proclamación de la República el 11 de febrero de 1873.
La Proclamación de la República y la Ascensión de Pi y Margall
La renuncia de Amadeo I cogió desprevenidos a los dirigentes políticos, empezando por los republicanos. El mismo 11 de febrero de 1873, el Congreso y el Senado se constituyeron en Asamblea Nacional, que proclamó la República, aunque los republicanos eran minoría. La inmediatez fue el factor clave para su proclamación. La República se puso a andar en el marco de la Constitución monárquica, aunque democrática, de 1869. La nueva República española solo fue reconocida por EE. UU. y Suiza.
La República solo cuenta, desde el comienzo, con el apoyo de EE. UU. y de la Confederación Helvética. El resto de Estados europeos le dan la espalda.
El primer Gobierno provisional de la República fue presidido por el abogado catalán Estanislau Figueras i de Moragas. Figueras, republicano federal de gran prestigio, ejerció el cargo de presidente del poder ejecutivo de la República del 12 de febrero al 11 de junio de 1873. El primer gobierno del Partido Republicano Democrático Federal (PRDF), presidido por Figueras, y del cual Francesc Pi i Margall era el hombre fuerte, tuvo que hacer frente a una situación económica extrema: un estado endeudado con una hacienda en bancarrota y la presión de los sectores populares. Políticamente, tenía enfrente, además de los monárquicos, la oposición de los radicales, profundamente antifederales; la desconfianza de los propios republicanos unitarios; la inflexibilidad de los republicanos federales intransigentes, y el enfrentamiento en la calle del obrerismo vinculado a la Primera Internacional, además de la guerra con los carlistas y la de Cuba.
Tras dos intentos de golpe de estado de los radicales, los radicales salieron del Gobierno y pasaron a la oposición. Los republicanos federales formaron gobierno en solitario y convocaron elecciones a Cortes constituyentes, celebradas en mayo de 1873. Los comicios, que fueron boicoteados por el resto de fuerzas políticas, dieron una mayoría abrumadora a los republicanos, con una participación bajísima del electorado.
Proclamación de la República en la Asamblea Nacional, en Madrid, el 11 de febrero de 1873.
La Presidencia de Pi y Margall: Treinta y Siete Días Turbulentos
Al dimitir Figueras, fue el propio Pi y Margall quien se hizo cargo del Poder Ejecutivo el 11 de junio de 1873, ejerciendo el cargo de presidente por tan solo treinta y siete turbulentos y dramáticos días. Dada la precaria situación política de España, su proyecto federal quiso realizarlo de arriba a abajo, al contrario de lo que siempre había promulgado. Defendía ahora una República Federal proclamada por el Congreso y el Senado de las Cortes Constituyentes. Durante su breve presidencia, Pi y Margall trató de impulsar reformas como la abolición de la esclavitud en Puerto Rico y Cuba, la reducción de la jornada laboral, el reparto de tierras entre colonos y arrendatarios, y la separación de Iglesia y Estado.
El movimiento cantonal supuso un enorme problema para el devenir de la I República y la España de su época; la Nación se veía inmersa en una peligrosa inercia de constitución de múltiples "reinos de taifas" rebeldes al poder de Madrid. Estos acontecimientos sobrepasaron a Pi y Margall, que recibió las críticas de los sectores más conservadores, de los unitarios y del ala izquierda más radical. Don Francisco Pi y Margall, desbordado por la situación en la que se veía inmersa el país, presentó su dimisión el 18 de julio de 1873, apenas hacía un mes que se había hecho cargo de la Presidencia del Gobierno de la República.
A pesar de la brevedad de su mandato, la presidencia de Pi y Margall es recordada por su intento de establecer una república federal basada en principios de justicia social y descentralización. Sus ideas, aunque no lograron consolidarse en su tiempo, sentaron las bases para futuros movimientos federalistas y republicanos en España.
La (a veces) olvidada PRIMERA REPÚBLICA ESPAÑOLA
Después de la Presidencia: Legado y Restauración
Tras la marcha de Pi, asumieron sucesivamente la Presidencia de la República, Salmerón y Castelar. Este último, republicano centralista, gobernando por decreto, suspendiendo las garantías constitucionales y disolviendo las Cortes hasta el 2 de enero de 1874, trató de poner fin enérgicamente a los problemas del país. No obstante, esta actitud le costaría la Presidencia de la República por la fuerte oposición de los federalistas y perdió la moción de confianza en la apertura de las Cortes la noche del 2 de enero.
Finalmente, como consecuencia de la gran inestabilidad política del país, en la madrugada del 2 al 3 de enero de 1874, mientras debatía el Congreso el nuevo nombramiento del Presidente del Poder Ejecutivo de la República, el General Pavía dio un golpe de Estado en la Cámara Alta. Tras esto, se constituyó la República unitaria del General Serrano, que acabaría con el pronunciamiento en Sagunto (Valencia), el 29 de diciembre de 1874, del General Martínez Campos a favor de Alfonso XII; ésto supuso la Restauración Borbónica y vuelta a la Monarquía Constitucional en España.
Pi y Margall, tras el fracaso de la República y la vuelta de la Monarquía, se retiró de la política activa en un primer momento, retomando su labor periodística. En 1886 regresó como Diputado al Congreso, permaneciendo como tal durante los años 90 defendiendo su ideario. Durante la Guerra de Cuba de 1898 se manifestó contrario a la dicha contienda bélica contra los Estados Unidos, modelo de República Federal, criticando ferozmente el militarismo y patrioterismo imperante. Asimismo, propugnó la independencia de las provincias españolas de ultramar. En sus últimos años de vida, tuvo más prestigio como pensador y filósofo que éxito político. Finalmente, Pi y Margall, padre del republicanismo federativo en España, falleció en Madrid el 29 de noviembre de 1901, a la edad de 77 años. Su muerte fue sentida, dada lo respetada que fue su singular figura en los círculos políticos de España. Sus ideas federalistas, que chocaron con la sociedad de su tiempo, han vuelto a la actualidad y viven en estos momentos una atención y un estudio y una esperanza dignos de todo elogio.
Cronología de Pi y Margall y la Primera República
| Año | Evento |
|---|---|
| 1824 | Nacimiento de Francisco Pi y Margall en Barcelona. |
| 1847 | Se doctora en Derecho en Madrid. |
| 1849 | Ingresa en el Partido Democrático. |
| 1851 | Publica Historia de la Pintura y Estudios sobre la Edad Media, generando controversia. |
| 1854 | Participa activamente en la Revolución de ese año; es arrestado. |
| 1855 | Publica La reacción y la revolución. |
| 1856 | Exilio temporal en Vergara. |
| 1857 | Comienza a colaborar en La Discusión. |
| 1864 | Asume la dirección de La Discusión. |
| 1866 | Se exilia en París tras el levantamiento de San Gil. |
| 1868 | Triunfo de la "Revolución Gloriosa". |
| 1869 | Regresa a España y es elegido diputado en las Cortes Constituyentes. Se aprueba la Constitución de 1869. |
| 1870 | Asesinato del General Prim. Amadeo I es proclamado rey. |
| 1873 (Feb) | Abdicación de Amadeo I. Proclamación de la Primera República Española. |
| 1873 (Feb-Jun) | Presidencia de Estanislau Figueras, con Pi y Margall como hombre fuerte. |
| 1873 (Jun 11 - Jul 18) | Francisco Pi y Margall asume la Presidencia del Poder Ejecutivo. |
| 1873 (Jul 18) | Pi y Margall dimite de la Presidencia debido a la crisis cantonal. |
| 1873 (Jul-Sep) | Presidencia de Nicolás Salmerón. |
| 1873 (Sep-1874 Ene) | Presidencia de Emilio Castelar. |
| 1874 (Ene 2-3) | Golpe de Estado del General Pavía, fin de la Primera República. |
| 1874 (Dic) | Restauración Borbónica con Alfonso XII. |
| 1886 | Regresa como Diputado al Congreso. |
| 1901 | Fallecimiento de Francisco Pi y Margall en Madrid. |
