Capitalización del Aprendizaje: Transformando Experiencias en Conocimiento
En el dinámico entorno del siglo XXI, las organizaciones y las personas enfrentan el constante desafío de adaptarse y evolucionar. La capacidad de aprender, desaprender y reaprender se ha convertido en una competencia clave para el alto desempeño. Pero, ¿cómo lograr conectar el “hacer” de las personas con su “ser”?, ¿cómo hacer para que cada uno potencie al “aprendiz” y al “maestro” que lleva dentro? y ¿cómo establecer relaciones de aprendizaje al interior de los equipos para lograr capitalizarlo?
Generar contextos de aprendizaje en los cuales los miembros de un equipo desarrollen, en un clima de respeto y confianza, la capacidad de cuestionar sus prácticas, es uno de los grandes desafíos de las organizaciones. Esto implica preguntarse cómo abordar los desafíos y tener el coraje para sumirse en espacios de incertidumbre, hasta llegar a plantearse cambios, no sólo en la forma de intervenir sobre los fenómenos, sino también en la manera de ver e interpretar los resultados.
La Esencia del Aprendizaje y la Coordinación
Si entendemos a las organizaciones como procesos sociales, el management puede considerarse como el arte de coordinar acciones de personas y recursos para la consecución de objetivos. El aprendizaje, en este contexto, es la capacidad para generar las coordinaciones y acciones de la manera más efectiva posible. Conquistar nuevos territorios implica necesariamente pérdidas, y entre ellas está el abandonar certezas, aceptar que no tenemos todas las respuestas, que en algunos dominios sólo sabemos lo que no sabemos y, desde ese espacio, generar prácticas que nos permitan aprender y construir aquello que necesitamos para conseguir nuestras metas.
Tal como lo señala el economista estadounidense Tom Peters, “es necesario organizar en función del rendimiento y satisfacción del cliente, y desorganizar en función de la renovación y la innovación”. Lo complejo es “generar” aprendizaje en las personas, para así lograr efectividad que se traduzca en la capacidad de producir resultados hasta esos entonces inalcanzables. En ese sentido, el aprendizaje se conecta con el “hacer” algo distinto, con la habilidad de dar una respuesta cualitativamente diferente a la que normalmente damos.
La Teoría de las Restricciones y el Aprendizaje en Equipo
Eli Goldratt, en su libro La Meta, plantea un tema muy interesante en relación a la importancia de las personas en las organizaciones. Su pregunta inicial es: “¿Si una empresa cuenta con las máquinas, las personas, los insumos necesarios para la producción de productos y además con un mercado con necesidades, por qué muchas veces no logra llegar a la meta, es decir, ganar dinero?”.
Para responder a esta interrogante, Goldratt plantea la “Teoría de las Restricciones”. Esta teoría explica que las personas operan a distintos ritmos. Una vez que el equipo tiene claro el objetivo, el miembro más rápido avanza imponiendo el mayor ritmo posible, pensando que esa es la solución para motivar al resto a seguirlo y así lograr los objetivos. Sin embargo, el primero llega solo, dado que el resto no necesariamente puede seguirlo y el resultado final del equipo termina siendo acorde al ritmo del más lento. Como consecuencia, en ese equipo no se produce aprendizaje, pues producto de la disgregación de sus miembros no se generan las instancias para compartir las buenas prácticas, darse y pedir feedback y tomar la experiencia completa del grupo como una plataforma de aprendizaje, desaprovechando, por ejemplo, los errores como fuente de información para consolidar y gestionar el conocimiento.
Este autor plantea que en todos los procesos existen cuellos de botella. Esto es una operación dentro de un flujo de procesos cuya carga de trabajo supera en tiempo al resto de las operaciones, y no considerarlo es no hacerse cargo de una realidad de las organizaciones y equipos. ¿Qué hacer frente a los cuellos de botella? Goldratt plantea “aliviarlos” y es en este espacio donde surge la posibilidad de que el equipo plantee una solución sinérgica y se logre capitalizar la inteligencia colectiva.
Para desarrollar esta inteligencia, se requiere de planes estructurados que faciliten que cada miembro haga lo que está en su máximo potencial, asumiendo aquellas responsabilidades sobre las cuales se pueda hacer cargo, no importando la equidad en el trabajo, sino la conexión con el propósito y cómo cada miembro, a partir de sus recursos personales y habilidades, puede aportar lo mejor de sí para lograrlo.
Claves para un Equipo Exitoso y el Rol del Liderazgo
Un equipo exitoso se da el tiempo para la evaluación, para cuestionar su estrategia de enfrentamiento a los proyectos y para diseñar los planes B, ya que su mirada no es de corto plazo, sino que se proyecta a futuro. Asimismo, considera los tiempos para hacer las transferencias de las mejores prácticas que finalmente logren la capitalización del conocimiento al resto de la organización.
El trabajo en equipo implica un esfuerzo de aprendizaje importante, ya que sus miembros deben abocarse a dos aspectos:
- La coordinación de tareas y responsabilidades: Las cuales son de orden más bien técnico.
- La dimensión de la dinámica grupal: Se refiere a las relaciones interpersonales, las que resultan ser siempre las más complejas ya que es en ese espacio donde se gesta la posibilidad de generar aprendizaje y desarrollo de los miembros producto del enriquecimiento dado por el aporte colectivo.
El desafío del líder del equipo es movilizar a cada miembro para que, a partir de las nuevas prácticas que adquiere, aumente su habilidad para responder en el menor tiempo posible. Esto trae como consecuencia en sus miembros, la automotivación por el desarrollo profesional logrado, un aumento de la empleabilidad, ya que lo aprendido no tiene que ver con la tarea misma, pues el aprendizaje apela a que cada miembro sepa cómo enfrentarse a los problemas/desafíos y los pueda resolver, es decir, aprenda a hacerse buenas preguntas que articulen y conduzcan a ampliar el rango de posibilidades de acción. Finalmente, esta responsabilidad (respons-ability: habilidad para responder) generará expectativas de autoeficacia, precursora de los círculos virtuosos en los equipos y clave para el desarrollo personal y profesional de cada uno de sus miembros.
La labor del Coach se relaciona con su capacidad para diagnosticar el estado de desarrollo de cada miembro del equipo, facilitándoles que accedan tanto a la tenencia de los conocimientos, al potencial de aprendizaje, como la confianza tanto en sus capacidades como las instaladas en cada miembro. El Coach, a partir de sus conversaciones de coaching tanto grupales como individuales, genera un estado de ánimo que favorece las relaciones de confianza y el entusiasmo para enfrentar lo nuevo, lo que lleva como resultado el alineamiento con el propósito, el sentimiento de copropiedad y la sana ambición en cada miembro de ser cada vez mejores.
El Aprendizaje en Tiempos de Crisis: Una Oportunidad de Transformación
En este tiempo de crisis sanitaria, hemos tenido la enorme posibilidad de elegir darle un sentido, por ejemplo, que este periodo sea una enorme posibilidad de aprendizaje. Hemos podido ver y explorar cómo la responsabilidad del cuidado de uno mismo impacta en el cuidado de quienes queremos, que todos vivimos y sentimos la realidad de forma distinta, que es importante activar fuertemente la empatía, que es posible hacer las cosas de una forma distinta o que incluso instituciones pudieron actualizar sus procesos o trámites en línea.
En este tiempo, se han liberado libros en línea o hay más tiempo para leer o aprender algo nuevo. También, se ha visto incrementada la oferta de cursos en línea, webinars, cumbres virtuales y charlas. Incluso hay aprendizajes que se recogen de las vivencias diarias con la toma de consciencia personal, el atreverse a explorar algo nuevo, mejorar algún proceso, o todo lo contrario, cuando hay consciencia de que algo definitivamente no anda bien y es necesario hacer un cambio.
El aprendizaje real implica un cambio, una transformación. Es decir, cuando el conocimiento se lleva a la práctica o al músculo y no pasa a ser un libro sin abrir guardado en la estantería.
El impacto y los efectos post-pandemia en la educación
3 Claves para Capitalizar tus Aprendizajes Personales
Para que tu versión del "YO futuro" pueda recordar y reconocer esta crisis como un periodo de crecimiento y transformación personal y profesional, te compartimos 3 claves para capitalizar tus aprendizajes:
- Poder visualizar tus avances: Te permitirá valorar este tiempo, reconocer tu evolución y crecimiento. Imagina esta práctica con tu familia, al finalizar el día invita a reconocer y agradecer lo aprendido durante el día. Verás cómo cambia también el estado emocional personal y familiar.
- Crece profesionalmente: Incorpora una nueva herramienta, programa, método o conocimientos, desarrolla tus habilidades. Esto solo si sientes que puedes, si tienes el tiempo y quieres hacerlo, no es momento de poner más presión si tu trabajo o rutina está sobrecargada. Busca en línea una oferta que se adapte según tus intereses, plan de desarrollo profesional, o que te permita avanzar en algún indicador de tu última evaluación de desempeño. Conversa con tus líderes sobre las posibilidades y programa tu plan de estudio.
- Practica la auto observación: En este ritmo de trabajo y de vida distinto, mírate constantemente. Si no puedes salir, la invitación es viajar hacia adentro. Conocerse, ser consciente de sí mismo, es un tremendo capital para mejorar la interacción con otros. Para partir te planteamos dos prácticas sencillas para la autoconciencia:
- Chequea tu estado interno al menos una vez al día con las siguientes preguntas: ¿Cómo estoy? ¿Cómo quiero seguir? Hay días que partimos bien y seguimos bien o al contrario, algo malo sucede y nos nubla el estado de ánimo. Estando en esa situación, hazte la pregunta ¿Cómo estoy? y si te respondes “irritable”, pregúntate ¿Quiero seguir así el resto del día?
- Busca la intención positiva: Ante conductas que te generen incomodidad a ti o con quienes te vinculas, pregúntate ¿Para qué hago esto? ¿Por qué es importante para mí hacer esto? Cada acción, conducta, sea positiva o negativa tiene un propósito, una razón, una intención a la base.
Este periodo de pandemia es una enorme posibilidad de transformación y crecimiento. La vida solo es rica en experiencias, desde el momento en que nacemos hasta el momento de nuestro último suspiro, lo único que tenemos son experiencias. El proceso de vivir significa pasar por el campo de las experiencias para poder aprender de ellas. Hay algunas personas que repiten los mismos errores una y otra vez a lo largo de sus vidas, sin aprender de sus experiencias y están en un eterno ciclo de repetición incesante, los mismos problemas, los mismos retos, día tras día. Cuando una persona no ha comprendido algo tiende a repetirlo, así que lo que nos permite avanzar en la vida es el poder aprender de nuestras experiencias y capitalizarlas en aprendizaje. Una vez que la experiencia haya terminado, ve a la reflexión y haz un alto en el camino y reflexiona. Cuando te detienes a pensar estás en el camino de generar nuevos aprendizajes.
Capitalizando el Conocimiento en la Organización
Capitalizar tu conocimiento consiste básicamente en estructurar toda la información que posees sobre un área en específico y plasmarla de una manera ordenada que pueda estar al alcance de todos. Al finalizar el año, las organizaciones tenemos una oportunidad invaluable para reflexionar sobre las experiencias vividas y transformarlas en aprendizajes significativos. Este proceso, conocido como capitalización de experiencias, nos permite convertir el conocimiento tácito en explícito, permitiéndonos fijar estrategias y tomar decisiones para el futuro.
¿Qué significa capitalizar las experiencias?
La capitalización de experiencias se puede realizar de forma intuitiva, aunque se recomienda que se realice utilizando algún tipo de metodología. Lo importante es tener experiencias identificadas, analizadas y, ojalá, documentadas, que nos permitan avanzar hacia la consolidación de conocimiento. Este enfoque promueve la reflexión colectiva, permitiendo a los equipos aprender de sus prácticas y mejorarlas continuamente.
Pasos para capitalizar experiencias en tu organización
- Identificación de experiencias clave: Selecciona aquellas experiencias que hayan tenido un impacto significativo en la organización, ya sean éxitos, fracasos o desafíos. Es fundamental reconocer tanto los logros como las áreas de mejora.
- Análisis participativo: Involucra a los miembros del equipo en la reflexión sobre estas experiencias. La diversidad de perspectivas enriquecerá el análisis y facilitará la identificación de lecciones aprendidas.
- Documentación estructurada: Registra de manera sistemática los hallazgos, asegurando que la información sea clara y accesible para todos los miembros de la organización. Esto puede incluir informes, minutas, guías o bases de datos de conocimiento.
- Compartir y difundir: Comparte las lecciones aprendidas con toda la organización y, si es pertinente, con actores externos. La difusión del conocimiento fortalece la cultura organizacional y promueve la transparencia.
- Aplicación y seguimiento: Implementa las mejoras derivadas del proceso de capitalización y realiza un seguimiento para evaluar su efectividad. Este ciclo de retroalimentación continua es esencial para el aprendizaje organizacional.
¿Qué beneficios tiene la capitalización de experiencias?
- Mejora continua: Permite a las organizaciones adaptarse y evolucionar, optimizando procesos y estrategias basadas en experiencias reales.
- Eficiencia y eficacia: Al aprender de experiencias pasadas, se evitan errores recurrentes y se replican prácticas exitosas, incrementando la productividad.
- Fortalecimiento de la cultura organizacional: Fomenta un ambiente de aprendizaje y colaboración, donde el conocimiento es valorado y compartido.
Caso práctico: Adaptación al trabajo en tiempos de pandemia
Un ejemplo concreto de capitalización de experiencias es cómo las organizaciones han enfrentado la transición al trabajo remoto durante la pandemia de COVID-19. La necesidad de adaptarse rápidamente a nuevas modalidades laborales llevó a muchas empresas a implementar herramientas digitales y redefinir sus dinámicas de trabajo. Muchas organizaciones, grandes, pequeñas y medianas, han implementado políticas de trabajo híbrido, mejorando la flexibilidad y el bienestar de sus empleados.
Reflexionar sobre estas experiencias ha permitido identificar prácticas efectivas, como la maximización del uso de plataformas de organización digital y la delimitación clara de horarios de trabajo, promoviendo un equilibrio saludable entre la vida laboral y personal.
| Aspecto | Antes de la Capitalización | Después de la Capitalización |
|---|---|---|
| Herramientas Digitales | Uso inconsistente y variado | Plataformas estandarizadas y maximizadas |
| Horarios de Trabajo | Límites difusos, riesgo de sobrecarga | Horarios definidos, equilibrio vida-trabajo |
| Productividad | Fluctuante, adaptación lenta | Mejorada, replicación de prácticas exitosas |
| Cultura Organizacional | Desconexión, incertidumbre | Fortalecida, ambiente de colaboración |
Aprovecha tus conocimientos y ponlos al servicio de los demás; esta práctica te resultará de gran beneficio económico en estos tiempos de incertidumbre. En UNID, puedes llevar tus conocimientos y habilidades a otro nivel y lograr sacar un mejor provecho de ello. Este curso es el ideal si te gusta estar en tendencia y hacer uso de las redes sociales. Sin lugar a dudas, este último año, vimos un incremento considerable en plataformas digitales, pues sirven para dar a conocer un servicio o producto al público de interés correcto. A través de 3 cursos enfocados en distintos segmentos, puedes seguir aprendiendo: el primero EMOCION-ARTE se dirige a niños, EXPRES-ARTE hacia jóvenes y TERAPE-ARTE hacia adultos. Estos cursos te permitirán desarrollar habilidades de comunicación visual y apreciación del arte, y sobre todo será una manera sana de aprender a expresar tus emociones. Además, podrás hacer negocio de tus habilidades desarrolladas a través de este curso, en actividades como: dar clases a niveles inferiores, o bien, ¿por qué no?
Por último, si a lo largo de tu trayectoria profesional o laboral has ido adquiriendo conocimientos de Excel, es momento de dar un brinco a otro nivel. Tanta es su importancia que en la mayoría de los trabajos es considerado como un requisito, por lo que si tienes conocimientos de esta herramienta deberías ponerlos al servicio de los demás, ya que es una forma fácil de hacer dinero y enseñar a alguien más los valiosos trucos que conoces. Si ya eres nivel principiante, puedes optar por intermedio o bien, avanzado. El punto es seguir adquiriendo mayores conocimientos.
