La Esencia del Liderazgo: Más Allá de una Simple Definición
Cuando buscamos la palabra "liderazgo" en el diccionario, encontramos referencias a "líder" y "dirigir", pero a menudo carecemos de una descripción real y profunda de la idea en sí. Esta falta de una definición unificada es sorprendente, especialmente si consideramos que, en su libro "Líderes" (1997), Warren Bennis afirmó que existen más de 850 definiciones del término. Esta vasta diversidad de conceptos subraya que el liderazgo es un fenómeno complejo y multifacético, difícil de encapsular en una sola frase.
El liderazgo, al parecer, es difícil de definir de una sola manera, ya que depende en gran medida del contexto. El liderazgo exige diferentes prácticas y diferentes cualidades en situaciones específicas. De ahí la gran variedad de terminología utilizada para describir el liderazgo como concepto. Sería difícil seleccionar un buen puñado de definiciones, pero no es tan difícil encontrar algunos temas comunes entre ellas.
Definiciones Fundamentales del Liderazgo
Para comprender mejor la amplitud del liderazgo, es útil explorar algunas de sus definiciones más influyentes, las cuales, aunque variadas, comparten hilos conductores esenciales:
- El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE) presenta tres resultados para liderazgo:
- La condición de líder.
- El ejercicio de las actividades del líder.
- Una situación de superioridad en que se halla una institución u organización, un producto o un sector económico, dentro de su ámbito.
- El DRAE enlaza la palabra "liderazgo" con "LÍDER", que proviene del inglés "LEADER" ("Guía"), y hace referencia a la persona que dirige o conduce un partido político, un grupo social u otra colectividad, o a la persona o entidad que va a la cabeza entre los de su clase, especialmente en una competición deportiva. La etimología de la palabra "LEADER" en inglés antiguo es "lædere", que significa "quien dirige, el primero o el más prominente", y está emparentada con términos en frisón antiguo, holandés y alemán.
Una definición más ampliada podría ser el conjunto de habilidades y principios con los que una persona o un grupo de personas influyen, guían y motivan, partiendo de la base de que un líder no solo tiene que tomar la iniciativa o gestionar proyectos, sino que también debe promover la colaboración, generar confianza o fomentar el trabajo en equipo.
Para Robert N. Lussier y Christopher F. Achua, el liderazgo es el proceso de influencia de líderes y seguidores para alcanzar los objetivos de la organización mediante el cambio. Idalberto Chiavenato lo define como la influencia interpersonal ejercida en una situación, dirigida a través del proceso de comunicación humana a la consecución de uno o diversos objetivos específicos. John Kotter lo describe como la actividad o proceso de influenciar a la gente para que se empeñe voluntariamente en los logros de los objetivos del grupo, entendiendo por grupo un sector de la organización con intereses afines.
El liderazgo también se puede visualizar como la orquestación de competencias dirigidas hacia un objetivo claro: obtener resultados concretos. Esta habilidad estratégica determina directamente los resultados esperados.
A continuación, exploraremos cinco aspectos cruciales que definen el liderazgo auténtico y efectivo.
1. El Liderazgo es Servir
Desde Mahatma Gandhi hasta Martin Luther King, Jr., reconocemos a los líderes servidores cuando los vemos. Los buenos líderes son servidores de sus valores, convicciones y partes interesadas, incluidos aquellos a quienes dirigen. El liderazgo debe ser desinteresado, fomentando amplias aportaciones, acogiendo diversos puntos de vista y desarrollando líderes desde la base. Y es que el liderazgo no es ni debe ser una función desempeñada solo por unos pocos. Una gran empresa crea una cultura en la que todos pueden liderar de alguna manera, en algunos proyectos y con determinados talentos y habilidades.
En el entorno actual, deberíamos dejar atrás el liderazgo autocrático. Las personas no confían en él, no lo respetan y, desde luego, no responden bien a algo tan dictatorial. En su lugar, esforcémonos por proporcionar los recursos que nuestro equipo necesita y eliminemos los obstáculos en su camino. Sirvamos bien a nuestro equipo, y ellos servirán de la misma manera.
2. El Liderazgo es Compasión
Quizá durante la mayor parte de la historia económica, la "compasión" ocupaba un lugar muy bajo en la lista de características del liderazgo empresarial, si es que llegaba a figurar. Afortunadamente, eso empezó a cambiar en las últimas décadas. Y una vez que las empresas se encontraron en la intersección de una pandemia mundial, el malestar social, la división política y la incertidumbre económica, los estilos de liderazgo autoritarios se hicieron aún menos defendibles. Hoy, los líderes sin compasión están condenados al fracaso.
El liderazgo compasivo forja conexiones sólidas, crea confianza y genera un fuerte sentimiento de lealtad entre las personas. Esto se debe a que estamos pendientes de los miembros de nuestro equipo, nos aseguramos de que están bien y les ayudamos cuando no lo están. Este tipo de liderazgo es la calma en la tormenta, una herramienta muy necesaria en la caja de herramientas del líder actual.
Pero hay que saber utilizarla para motivar a las personas a superar sus miedos y distracciones y que nos ofrezcan su mejor desempeño.
3. El Liderazgo es Visionario
Gestión y liderazgo no son lo mismo. Los líderes no tienen por qué ser gestores, y los gestores no son necesariamente buenos líderes. Los directivos ejecutan. Los líderes son visionarios, lo que significa que el liderazgo también lo es.
Si buscamos "visionario" en el diccionario, encontraremos palabras como "imaginación", "previsión" y "sabiduría". Los grandes líderes deben tenerlas todas y más. El liderazgo visionario debe inspirar el tipo de esperanza que elimina los obstáculos para que los que forman parte de nuestro equipo puedan ver hasta dónde pueden llegar.
Si todo lo que hacemos es abordar una tarea tras otra cada día, solo estaremos gestionando. Pero recordemos que nuestro papel es ver más allá, imaginar a dónde podemos llevar a nuestros equipos y ayudarles a verlo también.
¿Cómo caminar JUNTOS hacia una misma VISIÓN?
4. El Liderazgo es Intrépido
El verdadero liderazgo no es para los pusilánimes. Los grandes líderes deben ser intrépidos y estar dispuestos a asumir los riesgos necesarios para lograr la innovación. Todo ello requiere talento para traspasar los límites en el camino.
No cometamos el error de confundir valentía con confianza. La intrepidez exige aceptar la posibilidad de fracasar. Por definición, no conocemos el resultado. Simplemente estamos dispuestos a arriesgarnos dejando a un lado nuestra zona de confort.
Si nosotros no vamos más allá de los límites, no podemos esperar que los demás lo hagan. Demostremos que la imperfección, el ingenio y la innovación en la búsqueda de la excelencia son comportamientos totalmente aceptables. Los resultados pueden ser asombrosos.
5. El Liderazgo es Curioso
A nadie le gusta ser un sabelotodo, y menos si es un líder. Por su naturaleza, estas personas se cierran a infinitas posibilidades y a la promesa de descubrir cosas nuevas. Un gran liderazgo, en cambio, está lleno de curiosidad.
Algunos de los rasgos distintivos de la curiosidad en el liderazgo son hacer preguntas, cambiar de opinión después de recabar información y, sobre todo, estar abierto a recibir esa nueva información. Los líderes curiosos nunca se rinden porque vuelcan todo lo que aprenden en un proyecto, un objetivo y una visión, lo que conduce a un cambio a mejor.
¿Cómo sabemos si somos líderes curiosos? Si hacemos preguntas a nuestra gente más a menudo de lo que les decimos lo que tienen que hacer, probablemente lo seamos. Intentemos ser más curiosos y menos cómodos y ya veréis lo que ocurre a nuestro alrededor… ¡magia!
Características Principales de un Líder
A la hora de ejercer el liderazgo, las personas que se desempeñan en la situación de líderes deben contar con una serie de rasgos. El liderazgo representa la facultad de mejorar a las personas de un área, a través de la guía u orientación de un líder, que define como aquel que tiene esa capacidad de influencia a través de la cual sus subordinados mejoran sus aptitudes y capacidades.
El liderazgo efectivo supone, ante todo, poder, sin embargo, este término puede tener muchas expresiones, razón por la cual es importante definir el tipo real de poder que necesita un líder para ser exitoso dentro de su gestión. En nuestra opinión, el verdadero reto consiste en combinar un fuerte liderazgo con una eficaz dirección, utilizando ambos aspectos de forma equilibrada, pero sobre todo, adoptando las características principales que llevan al líder a su máximo nivel, es decir, al nivel 5: la humildad y la determinación, desde la perspectiva de Jim Collins (2001).
Algunas de las características fundamentales incluyen:
- Aprendizaje Continuo: Es importante para encontrarse capacitado para ejercer sus funciones y, asimismo, poder adaptarse a los cambios que se generen en el entorno.
- Resiliencia: La capacidad de enfrentarse a los obstáculos y superarlos.
- Visión: La capacidad del liderazgo para poder anticipar y planificar lo que pueda traer el futuro y, sobre estas premisas, establecer objetivos.
- Honestidad: Tomar decisiones y llevar a cabo acciones basadas en la ética y la transparencia.
- Motivación: Fomentar el trabajo en equipo y potenciar el desarrollo de las personas que son parte de las empresas.
- Comunicación Efectiva: Ser capaz de transmitir con claridad las ideas y escuchar de manera activa lo que pueden aportar sus equipos.
- Inteligencia Emocional: Comprender y gestionar las emociones tanto propias como ajenas.
- Capacidad de Delegar: Confiando en su equipo y distribuyendo de manera adecuada las tareas.
El Poder y el Liderazgo: Una Relación Compleja
Dos de los conceptos con mayor atractivo en el campo de la gerencia y que han sido estudiados por largo tiempo, son el poder y el liderazgo. La mente humana, una vez expuesta a una idea nueva, generalmente no vuelve a retomar sus dimensiones originales. ¿Qué trae a la mente la palabra poder?
El presente artículo profundizará en los conceptos y cuestionamientos mencionados anteriormente, con el propósito de ver la relación positiva entre estos, así como el lado negativo de un liderazgo mal ejercido que tiende hacia un abuso del poder. Para abordar el tema se empezará con una breve definición del término liderazgo: "capacidad de influir sobre la conducta de otras personas, de modo persuasivo" (Gonzáles & Guenaga, 2005). La anterior definición muestra claramente la relación del liderazgo con el concepto más amplio de poder. Max Weber (1947) definió el poder precisamente así: "capacidad de influir sobre la conducta de otras personas".
El liderazgo auténtico crea las estrategias y determina la dirección en la que debe avanzar la empresa, consiguiendo a la vez que sus subordinados lo sigan ya que están convencidos de su visión estratégica, más que del grado de coerción que se ejerza sobre ellos.
| Concepto | Descripción | Relación con el Liderazgo |
|---|---|---|
| Poder | Fuerza positiva usada para lograr metas organizacionales, grupales e individuales, aunque puede derivar en maldad, corrupción, egocentrismo y manipulación. | El liderazgo es un ejercicio de poder. Los líderes deben desarrollar bases organizacionales apropiadas para usar efectiva y éticamente su mando para influenciar positivamente a otros. |
| Liderazgo | Capacidad de influir sobre la conducta de otras personas de modo persuasivo, logrando que enfoquen sus esfuerzos voluntariamente en el logro de objetivos comunes. | Un líder auténtico no confunde el poder con la dominación; busca la legitimidad y la aceptación. Su influencia se basa en la motivación y el compromiso, no en la coerción. |
| Dominación | Implica coerción de libertad. | Diferente al liderazgo. Aunque algunas formas de dominación pueden necesitar un aparato administrativo, el liderazgo se basa en la legitimidad y la aceptación voluntaria. |
Las relaciones de poder en las organizaciones se manifiestan tanto interna como externamente. Son una relación de fuerzas que no se excluyen sino que comparten relaciones de oposición y de complementariedad. Teniendo en cuenta lo anterior, existe una clara diferencia entre dominación y liderazgo, pues se considera que la dominación implica coerción de libertad, mientras que el liderazgo adquiere un estatus de legitimidad y de aceptación en todos los órdenes del espacio social.
Aunque el poder se relaciona con el liderazgo, no son lo mismo (Mintzberg & Westley, 2001). Esta premisa lucha con la percepción actual de la mayoría de las personas quienes todavía confunden a un líder con un ejecutivo de alto nivel con poder. El liderazgo es un proceso de influencia social a través del cual un individuo recluta y moviliza la ayuda de otros para alcanzar un objetivo colectivo (Martin Chemers).
El Lenguaje del Líder: Impacto y Responsabilidad
En casi todo lo que hacemos diariamente intervienen las palabras. Las usamos para expresarnos, comunicar ideas, relacionarnos con nuestros seres cercanos, ya sean amigos, familia, equipos, clientes. Gracias a las palabras los líderes lideran, los padres y madres educan, los vendedores venden, los encargados te atienden y el doctor te ayuda a entender un diagnóstico. Se calcula que usamos unas dieciséis mil palabras al día.
Las palabras que pronunciamos determinan nuestro estado de ánimo. El cómo nos hablamos impacta directamente en nuestra calidad de vida, para bien o para mal. Hasta nuestros pensamientos más privados, íntimos e incluso inconscientes necesitan el lenguaje. Es tan poderoso que debiéramos utilizarlo de manera impecable.
Si además tienes personas a tu cargo -y de un modo u otro todos lideramos- el impacto que podemos causar con lo que decimos en los demás requiere de una responsabilidad máxima. Es lo que la neurolingüística nos recomienda: poner plena atención para ser conscientes de esta inevitable relación entre mente, estado de ánimo y lengua. Una buena manera de empezar es no quejarse, no condenarse, no criticarse y, en la medida de lo posible, no emplear palabras malsonantes.
Tener Palabra de Líder
Tener palabra de líder significa que vas a cumplir con lo prometido. Que tu gente puede confiar en ti. Nos gusta rodearnos de gente sincera, directa y absolutamente honesta. Decir la verdad y nada más que la verdad genera confianza y respeto. No hay liderazgo sin esto.
Pero también significa esforzarse a diario por utilizar palabras que inspiren, que animen y eleven el espíritu (llámalo energía si prefieres; hoy en día en los negocios la energía personal es uno de los recursos más valiosos) de quien te escucha o “depende” de ti en algún ámbito de la vida. Las palabras tienen peso. Todo aquello que sale de tu boca determinará también el lenguaje que utilizará la gente que te rodea, porque un líder influye en los demás con el ejemplo.
Las palabras concretas que se eligen, así como la entonación particular, el tono (y demás paralenguaje y lenguaje corporal) alteran, potencian, mejoran o empeoran el significado original o “neutral” de una palabra. No son inocuas. Y generalmente, vamos tan deprisa, hay tanto por “sacar”, tanto KPI que alcanzar, y tanto exceso de retos y falta de tiempo que contestamos, exponemos, debatimos demasiado rápido. No nos regalamos momentos para reflexionar. La reflexión genera claridad de pensamiento, y cuanto más claro se tenga cuáles son las mejores oportunidades y los actos más eficientes a llevar a cabo, transmitidas a través de las palabras más eficientes, inspiradoras y acertadas, más deprisa llegaremos a la cima de los retos de nuestras montañas. Recordemos además que quien tenemos enfrente va igual de rápido, y tiene también dificultades para escuchar, para escuchar de verdad.
Si es condición indispensable del líder tratar bien a los demás y ser útiles de todas las maneras posibles para desarrollar la grandeza en personas que ni siquiera han visto ese potencial en sí mismas, cuidemos la manera de expresar lo mejor que somos y tenemos cada uno mismo (neurona espejo, reflejo) y la manera de interactuar y comunicarnos con los demás.
La Importancia del Liderazgo
El liderazgo cuenta con una gran relevancia como factor diferencial para ayudar al éxito de las organizaciones, instituciones o grupos y cuya importancia aflora en diferentes aspectos. Una de las cuestiones por la que el liderazgo es relevante tiene que ver con la capacidad de conseguir objetivos orientando el trabajo de las organizaciones y maximizando las fortalezas existentes.
Ante el hecho de que incluso organizaciones con buenos recursos o con planificación adecuada pueden llegar a fracasar en sus objetivos, el liderazgo emerge como uno de los pilares sobre los que sustentarse el éxito o el fracaso en la consecución de los citados objetivos. Además de contar con autoridad y responsabilidad, quien ejerce el liderazgo también debe inspirar, guiar o motivar al resto de componentes de las organizaciones para, por un lado, avanzar hacia los objetivos marcados, pero, por otro lado, fomentar el crecimiento personal y profesional de los equipos, lo cual redunda también en el reconocimiento de los logros o la creación de entornos positivos. Estos ingredientes pueden ayudar también a elevar tanto el nivel de compromiso como la productividad.
Los entornos cambiantes o las vertiginosas novedades tecnológicas son también situaciones ante las que tienen que lidiar quienes se encuentran en posiciones de liderazgo para, de ese modo, guiar a los equipos en momentos de crisis minimizando los hipotéticos impactos negativos. Los liderazgos eficaces sirven también para tomar decisiones con celeridad y acierto pudiendo resolver conflictos que se hayan generado y manteniendo la cohesión de los equipos.
Competencias Clave para el Líder del Siglo XXI: Habitudes y Flexiverancia
En el liderazgo contemporáneo, dos "palabras" que guardan un estrecho vínculo con el autoliderazgo y las competencias que todo líder debe cultivar son "HABITUDES" y "FLEXIVERANCIA".
Habitudes
Este término (acuñado por T. Elmore en "Growing Leaders") hace referencia al desarrollo de hábitos y actitudes. La conjunción de ambos da nombre a las "habitudes". La autenticidad, entendida como la relación entre lo que se dice y lo que se hace, es fundamental. El "leading by example" es la consecuencia que reza la ejemplaridad de ese valor y el que le concede la autoridad de su liderazgo (otorgada por los demás).
Esta autenticidad se muestra en todos y cada uno de sus hábitos, tanto en su capacidad para autoliderarse, como en las habilidades que tiene en el desempeño de su liderazgo. Ello hace que sea una referencia y un ejemplo a seguir. Por otro lado, la ACTITUD en mayúsculas de un líder guarda relación con el alto nivel de compromiso, transmisión de positivismo, alto grado de energía y automotivación, empatía y resonancia, adaptabilidad y de ayuda a los demás y, sin duda, la capacidad de promocionar el desarrollo, aprendizaje y crecimiento (capacidad para retar) en todos y cada uno de sus "seguidores"; es entonces cuando es fuente de inspiración, ejemplaridad y "espejo" donde mirarse.
Flexiverancia
Este segundo término hace referencia a dos competencias que todo líder del Siglo XXI debe poseer, implementar y mostrar, muy actual debido al alto grado de incertidumbre y complejidad del mercado: flexibilidad y perseverancia.
Flexibilidad
Se utiliza la metáfora de la "palmera" para ilustrar este concepto. El líder del Siglo XXI tiene más que ver con una "palmera" y su capacidad de "resiliencia" (término proveniente de la metalurgia: resistencia a la deformación elástica de un metal) que con el "poder" que somete, más del siglo XX, y que guardaba una relación más similar al "roble", cuyos atributos se asemejaban a la "fortaleza, rectitud y firmeza". La palmera se doblega frente a la tormenta para resistir y, pasada esta, vuelve a su posición original, cosa que el roble aparentemente puede parecer más resistente pero no "resiliente" y el peligro es que si se parte… muere.
El liderazgo es sinónimo de vocación de servicio y está más relacionado con el desarrollo de las competencias emocionales del líder relativas a su autoconciencia, autogestión, conciencia social y gestión de las relaciones.
Perseverancia
Es la capacidad del líder en perseguir con claridad los objetivos, a través de su misión, visión y valores, mantenerse constante a pesar de los obstáculos, barreras y limitaciones internas y/o contextuales (como hoy estamos viviendo con el Covid), y donde la capacidad de imaginación, creatividad e innovación son, entre otras, competencias "aliadas" para hacer frente a todos los inconvenientes que puedan "atentar" contra los objetivos y/o propósitos del líder en su camino del liderazgo.
