El Origen Mitológico del Mentor: Un Legado de la Antigua Grecia
La palabra "Mentor" tiene sus raíces en la mitología griega, específicamente en la obra épica de Homero, "La Odisea". Este término, que hoy asociamos con consejeros y guías, surge de un personaje clave en la historia de Ulises y su hijo Telémaco.
Ulises y Telémaco, figuras centrales en la historia del mentor mitológico.
El Personaje de Mentor en La Odisea
Según "La Odisea", cuando Ulises decide partir a la guerra de Troya, encomienda a su buen amigo Mentor la formación de su hijo, Telémaco. Mentor era un personaje que en la obra se encargaba de la educación de Telémaco, hijo de Ulises, durante su larga ausencia para formar parte de la campaña de la guerra de Troya.
Las obligaciones que Mentor asume respecto a Telémaco van más allá de encargarse únicamente de su educación en un sentido académico, pues Mentor también se ocupa de velar por su pupilo y bajo su auspicio, Telémaco, aprenderá a valerse por sí mismo en el viaje que inicia en pos de encontrar a su padre.
Más tarde, cuando finaliza la guerra y Ulises no ha regresado a Ítaca, Telémaco decide viajar por Grecia para saber del paradero de su padre y Mentor lo acompaña en esta tarea. Según la mitología griega, la diosa Atenea usaba el rostro de Mentor cuando quería comunicarse con Telémaco en el viaje de este en busca de su padre Ulises.
Es por ello que el nombre de este personaje ha pasado a la lengua como el de consejero experimentado o preceptor. Por ello, un mentor hace referencia a un consejero, alguien que es capaz de dar sabios y prudentes consejos y guiar por el camino correcto.
La Evolución del Término Mentor
Una vez sabido el papel que hace Mentor en la Odisea, se puede entender que con el tiempo, la palabra ‘mentor’ pasó de nombre propio a nombre común para hacer referencia a cualquier individuo que se encargue de las mismas funciones que Mentor con Telémaco, es decir, que realice una función de consejero, guía o tutor.
Desde entonces, el término Mentor se asocia al de consejero, guía o asesor. El origen de la palabra Mentor proviene de la mitología griega, del siglo VIII a.C.
Además, durante el viaje del hijo, aparece Atenea -diosa de la sabiduría- bajo la apariencia de Mentor para poder comunicarse con Telémaco y poder guiarlo en su búsqueda hacia su padre. ¿Es casualidad que sea la diosa de la sabiduría la que toma la apariencia de Mentor? Tanto actualmente como en la Odisea -donde nace el término- se ven los mismo atributos en la figura del mentor, se trata de personas sabias, sensatas y prudentes que acompañan a pupilos más jóvenes en pos de favorecer su desarrollo personal o laboral.
Aunque el mentor de mayor renombre de la historia quizás haya sido Aristóteles, que tuvo como mentado al propio Alejandro Magno.
Paralelismos entre Mentor y Telémaco en la Odisea
Precisamente, analizando el vínculo entre Mentor y Telémaco en la Odisea, se pueden observar tres puntos básicos en cualquier proceso de mentoring:
- El primero de ellos es que Mentor no limita su papel a lo que le había pedido Ulises y cuando Telémaco decide abandonar Ítaca para buscar a su padre, su mentor se adapta a las necesidades de su aprendiz acompañándolo en su viaje.
- El segundo tiene que ver con la actitud de Telémaco, el aprendiz o mentee, que es comprometido y asume las responsabilidades del proceso guiado por el deseo de lograr su objetivo.
- El tercer punto extrapolable a los procesos de mentoring es el viaje que ambos inician juntos, como pupilo y guía sabiendo que se necesitan mutuamente para llegar a la meta. Esta es la metáfora final de cualquier proceso de aprendizaje donde cada idea, problema u oportunidad que surge es un reto que superar por mentor y mentee donde cada uno se nutre del otro.
Ilustración del concepto de mentoring, mostrando la guía y el apoyo mutuo.
La Diferencia entre Coaching y Mentoring
El coaching y el mentoring son dos términos que a menudo se confunden y se utilizan como sinónimos. Sin embargo, aunque ambas disciplinas están orientadas al desarrollo personal o profesional, sus diferencias son más significativas que sus similitudes.
El coaching, por el contrario, tiene un origen menos onírico pero muy práctico. Surgió en el ámbito del deporte con el objetivo de ayudar a las personas a desbloquear todas sus capacidades innatas para elevar el nivel de rendimiento y superar las barreras internas, más allá de la destreza o las habilidades técnicas.
En la actualidad, el mentoring se entiende como un proceso en el que una persona (mentor) con experiencia y recorrido en un área determinada acompaña a otra (mentee) en su desarrollo en dicha área. Así, el mentor, desde una visión basada en su propio recorrido vital y/o profesional, traslada todos sus aprendizajes y conocimientos orientando y aconsejando al mentorizado/a desde un rol de experto. Podemos decir que comparte su propio mapa indicando qué pasos dar y qué hacer.
El coaching no se basa en la experiencia personal del coach ni en su recorrido profesional sino en su capacidad para acompañar al cliente (coachee) en un proceso de crecimiento y desarrollo - orientado a la consecución de unos objetivos específicos fijados de antemano - promoviendo el descubrimiento y uso adecuado de sus propios recursos y fortalezas.
El coach, a través de preguntas poderosas, escucha activa, empatía y el uso de las herramientas adecuadas, genera toma de conciencia por parte del coachee y facilita que este encuentre sus propias respuestas fomentando el autoconocimiento, la autonomía y el liderazgo personal.
En el coaching, el aprendizaje se entiende como un proceso y surge a partir de la reflexión y el autodescubrimiento - se aprende a aprender. Sin embargo, las diferencias son más acusadas que sus similitudes.
El punto de partida del coaching reside en la formulación de un objetivo específico a corto o medio plazo que debe estar bien definido por parte del coachee. Las metas establecidas desde el mentoring son más a largo plazo, más amplias y definidas de manera más flexible.
El coach en ningún momento dirige o aconseja, sino que acompaña al coachee en el camino hacia el autodescubrimiento a través de preguntas. Por el contrario, el mentor ofrece consejos, dirige y marca una dirección clara.
Los procesos de coaching tienen un carácter generalmente formal, una estructura bien definida y unos límites de tiempo claros. El coach fomenta la autonomía. El coaching presenta una mentalidad de desarrollo entendiendo que el cliente cuenta con los recursos y fortalezas necesarios para crecer.
El poder transformador del coaching reside en una de sus premisas básicas centrada en el potencial humano: las personas cuentan con los recursos internos y fortalezas personales necesarias para transitar por la vida y afrontar sus desafíos con seguridad, confianza y autonomía. Sin embargo, a veces no lo saben, no son conscientes de ello, las desconocen, o no encuentran la forma de acceder a ellas y utilizarlas de manera óptima.
| Característica | Mentoring | Coaching |
|---|---|---|
| Enfoque | Experiencia y conocimiento del mentor | Desarrollo de recursos internos del coachee |
| Objetivos | A largo plazo, amplios y flexibles | A corto o medio plazo, específicos |
| Rol del guía | Consejero, director | Facilitador, acompañante |
| Estructura | Informal, adaptable | Formal, definida |
| Aprendizaje | A través de la experiencia del mentor | A través del autodescubrimiento |
Tabla comparativa entre mentoring y coaching.
El Mentor en el Ámbito Empresarial y Científico
La mentoría es una actividad extendida en las empresas modernas mediante la cual los equipos directivos tratan de identificar a los jóvenes que tengan aptitudes y capacidades especiales para proporcionales un adecuado plan de formación y que puedan llegar a ser los futuros líderes de la empresa, con capacidad de recoger el relevo generacional que dé continuidad y desarrollo al sistema.
Si una empresa vincula a sus trabajadores mediante un contrato laboral, una sociedad científica vincula a sus asociados mediante una voluntad y un sentimiento colectivo de pertenencia desinteresada que enriquece de manera muy especial la relación. La sociedad científica facilita el acceso de los asociados a los programas de desarrollo científico y profesional, y los asociados corresponden con una participación activa que retroalimenta el sistema.
El mayor tesoro de este sistema está en la cadena de acción-reacción que se crea entre los equipos directivos y los asociados, entre las actividades desarrolladas y el grado de participación y de satisfacción que generan. La base del éxito está en los asociados y, principalmente, en su capacidad de respuesta y de creatividad e innovación que puedan aportar.
La mayoría de los profesionales sanitarios ya tenemos nuestro correspondiente mentor, alguien respetado a quien reconocemos y agradecemos nuestro desarrollo científico y profesional, generalmente orientado hacia una determinada línea de trabajo.
Para ampliar las oportunidades de mentoría, algunas sociedades inician programas con el objetivo de identificar a sus futuros líderes y de facilitarles un programa ambicioso de formación transversal y multidisciplinar que pretende ir más allá de los programas habituales de una sociedad científica, habitualmente centrados en la formación, el desarrollo profesional, la investigación y la divulgación.
Estos programas pretenden formar a un grupo selecto de jóvenes, futuros líderes, para que desarrollen toda su capacidad de creatividad e innovación y faciliten el progreso de esta sociedad científica. Estos programas están dirigidos a los jóvenes y se plantean bajo una aproximación diferente a la tradicional, con un concepto transversal que incluye habilidades para la organización, la toma de decisiones, relaciones sociales, liderazgo, etc.
Para llegar lo más lejos posible, aumentar su círculo de influencia, necesita la participación de los nuevos socios. En el caso de algunas sociedades científicas, cada año se incorporan como asociados al menos jóvenes especialistas que esperan contar con hombros solidarios donde poder auparse.
Los jóvenes tienen que ser dirigidos, apoyados, aceptados e incorporados. Sin embargo, ni las capacidades ni el compromiso son los mismos en todos los casos. Hay personas que quieren trabajar, formarse, cooperar, aportar ideas.
Pero, además, hay gente especialmente comprometida, con dedicación intensa, que necesita más, y se pone a su disposición programas para invertir en ellos y asegurar la próxima generación de líderes científicos. Los recursos son finitos, por lo que este esfuerzo especial, esta inversión en trabajo, dinero y personas, solo se puede realizar con esa selección de individuos que acepten aprovecharlo y tengan la generosidad de retornar su conocimiento en el futuro.
Ya hemos visto que el término ‘mentor’ no es nada nuevo, viene de muy lejos y representa una figura perene a lo largo de la historia en casi todas las civilizaciones.
