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Comunicación

El Asesinato Impune del Empresario Marco Yaqout en Marbella

by Admin on 29/11/2025

En la zona sur de San Pedro de Alcántara, una de las áreas más cotizadas de Marbella, en medio de lujosas viviendas, residía Marcos, un empresario de 49 años de origen marroquí que había pasado toda su vida en la ciudad. Era propietario de varios bares y discotecas en Puerto Banús.

Puerto Banús, Marbella, lugar donde Marcos tenía sus negocios.

A principios de 2019, Marcos, empresario con varios locales de ocio nocturno en Puerto Banús (Marbella), fue acribillado a tiros cuando accedía a su casa en la urbanización Guadalmina. Entró al volante de su vehículo Bentley y mientras se cerraba la puerta automática dos individuos se colaron, le dispararon en repetidas ocasiones por la espalda y luego le remataron acercándose a la ventanilla del conductor. Acto seguido le quitaron la documentación y huyeron en un coche que fue encontrado calcinado al día siguiente.

Abdul Hadi Yaqout, conocido en España como Marco Yaqout, fue ejecutado a tiros el 21 de enero de 2019 al llegar a su vivienda en la urbanización Las Petunias en San Pedro de Alcántara. Marcos comenzó su andadura empresarial en Marbella, donde actualmente era propietario de cinco establecimientos nocturnos, algunos de ellos de los más señeros de la zona y situados en primera línea de mar en Puerto Banús.

El empresario, que no tenía antecedentes penales, llegó a su casa poco antes de las tres y media de la madrugada a bordo de un coche de alta gama, un Bentley con matrícula extranjera que daba cuenta de su cómoda posición económica. Allí lo esperaban dos pistoleros.

Escena del crimen donde fue asesinado Marco Yaqout.

Cuando se disponía a entrar en el garaje de la vivienda, los sicarios le dispararon más de una veintena de veces. Tuvieron que recargar sus armas. La víctima intentó bajar del coche por el asiento del acompañante, pero no le dio tiempo. La policía contó veinte impactos de bala en el vehículo y recogió doce casquillos en el lugar de los hechos. Al parecer, todos los disparos fueron realizados por arma corta.

La Policía Nacional detuvo un año después a los que consideraba autores de los disparos, dos hombres de Países Bajos. Esta semana un jurado en la Audiencia Provincial de Málaga absolvió de su asesinato a dos ciudadanos de Ámsterdam llamados Badr K. y Omar C. según el medio neerlandés Het Parool.

El Juicio y la Absolución

Los dos acusados del crimen, que supuestamente pertenecían a un grupo radicado esencialmente en Países Bajos dedicado a diversas actividades ilícitas contra las personas y sus bienes, fueron declarados no culpables por un jurado popular el pasado noviembre. Ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha anulado aquel pleito y ordenado que uno de los procesados se vuelva a sentar en el banquillo.

Cabe recordar que la Fiscalía acusaba a los dos hombres de los delitos de pertenencia a grupo criminal, asesinato, tenencia ilícita de armas y daños mediante incendio, por lo que solicitaba para cada uno de ellos la prisión permanente revisable, además de otros cinco años de cárcel. Sin embargo, tras el veredicto del tribunal del jurado, Omar C. quedó absuelto de todos los delitos; mientras que a Bard K.

El TSJA determina en la sentencia que los miembros del jurado valoraron cada indicio "por separado", lo que considera "insuficiente" para deducir la participación de Bardk K. en el asesinato de Marcos. No obstante, precisa que las imprecisiones y déficits en la absolución de Omar C.

Las acusaciones consideraron en su momento que fue "un crimen cometido por profesionales".

Según las conclusiones que emitió el ministerio fiscal, los procesados aceptaron el encargo de acabar con la vida de la víctima, para lo que se desplazaron a España, realizando los días previos vigilancias de las inmediaciones del domicilio y locales de ocio de Puerto Banús regentados por el hombre. Sin embargo, de la sentencia del máximo órgano judicial autonómico se declara como probado que Badr K. era el único de los dos que formaba parte de un grupo de más de dos personas radicado en Países Bajos y dedicado a diversas actividades ilícitas. Tampoco consta acreditado que planearan junto al menos otra persona darle muerte a Marcos al cerrar sus negocios.

Ahora, la Audiencia Provincial de Málaga les ha absuelto del asesinato después de que el jurado popular que participó en el juicio, a finales de noviembre, les considerara no culpables del delito. Solo uno de ellos ha sido condenado a cuatro años y medio de cárcel por pertenencia a grupo criminal y quemar un coche, aunque está en libertad al cumplir ya la práctica totalidad de la pena en prisión preventiva.

La fiscalía solicitaba para ambos petición de prisión permanente revisable. Ya lo avisaban los policías que participaron en la investigación del asesinato del empresario. “El juicio va a ser difícil”, explicaban durante las fechas previas, conscientes de la ausencia de pruebas claras de incriminación.

En el escenario del crimen no había restos de ADN ni huellas, tampoco se encontraron las armas utilizadas o ni se supo el móvil que les impulsó a matarlo. Y aunque las cámaras de videovigilancia de la víctima captaron toda la secuencia de los hechos, solo se veía a dos individuos encapuchados presionar el gatillo una y otra vez para luego huir.

Convencer al jurado popular de que las dos personas que se sentaban en el banquillo de los acusados eran los que se escondían bajo los pasamontañas no era fácil. “No existe el crimen perfecto: se han conseguido pruebas porque cada detalle cuenta. No se queden con dudas, hagan preguntas, tomen nota. Son los que van a tener que tomar la decisión”, les decía la fiscal durante el primer día de juicio, antes de que pudieran escuchar a los protagonistas.

Los dos acusados negaron los hechos. Uno de ellos explicó que se dedica a la fontanería y que no tenía relación con el crimen organizado. Sí algunos de sus amigos, pero explicó que cortó la amistad cuando lo supo. Relató que llegó a Marbella de vacaciones y que la noche del asesinato él había pedido prestado un coche “por si tenía suerte de ligar” con una chica a la que había conocido. El segundo subrayó que tiene a su expareja, un hijo de diez años y una hija de ocho meses en España, donde reside. Contó que se había dedicado a dar clases de boxeo a niños en Puerto Banús y también ha ejercido de intermediario en la compraventa de coches.

Ambos negaron haber acudido al bar Rotana, propiedad de la víctima, para conocer sus movimientos y después seguirlo hasta su casa, como defendía la policía. Los dos refutaron tener cualquier relación con el asesinato.

Los agentes que testificaron, sin embargo, dieron numerosos detalles sobre la labor realizada por los sicarios que se veían en las imágenes, mostraron las imágenes del asesinato y explicaron su versión de los hechos, con los dos acusados como protagonistas. Ambos fueron detenidos un año después del asesinato del empresario cerca de la frontera con Francia: las autoridades holandesas habían advertido a las españolas que habían viajado de nuevo hasta España para cometer un nuevo asesinato. Se les consideró miembros de una banda de crimen organizado con hasta ocho muertos en su haber.

Las pruebas presentadas por las acusaciones y las defensas sirvieron para apoyar o desmentir las averiguaciones policiales. Finalmente, el jurado popular consideró a los dos acusados no culpables, aunque a uno de ellos -Badr K.- sí que lo declaró culpable de pertenecer a un grupo criminal y también haber quemado un coche, que la policía aseguró que era el utilizado en el asesinato.

La Audiencia Provincial de Málaga ha fijado en tres años y medio de prisión la condena a Badr K. por el delito de pertenencia a grupo criminal, así como un año más por el delito de daños mediante incendio y tendrá que pagar 31.140 euros a Sixt Rent a Car en concepto de responsabilidad civil por el coche. El tribunal le absuelve de del delito de asesinato y de la tenencia ilícita de armas y pide que se ponga en “inmediata libertad” por esta causa, ya que lleva casi cuatro años en prisión provisional, más de la mitad de la pena impuesta.

El Misterio del Móvil

A Marcos lo acribillaron a tiros y nadie sabe por qué. Este empresario español de origen marroquí de 49 años regentaba varios locales de ocio en 2019 cuando recibió múltiples disparos en plena madrugada en su casa de la urbanización Guadalmina, en Marbella (Málaga, 150.725 habitantes). Dos sicarios esperaron a que entrase en la terraza con su coche, un Bentley de color negro, y se colaron segundos después. Le dispararon primero por la espalda y después a quemarropa desde la ventanilla. Huyeron, pero un minuto después uno de ellos volvió para sustraer su cartera. Luego ambos se esfumaron en un coche que fue encontrado calcinado dos días más tarde.

Casi cinco años después se desconoce la causa del asesinato. No hay móvil. Y es un punto en el que coinciden todas las partes implicadas: fiscal, acusación particular, defensas y policías en el juicio contra los dos acusados como autores de los hechos. Nadie sabe la razón. Para ellos se solicita prisión permanente revisable por los delitos de pertenencia a grupo criminal, asesinato, tenencia ilícita de armas y daños mediante incendio.

En el centro queda la víctima, Marcos, que llevaba asentado en Marbella tres décadas. “Su asesinato fue una absoluta sorpresa”, explicó el abogado Salvador Guerrero, que representa al hijo del empresario. Este regentaba varios locales en Puerto Banús sin aparentes problemas ni discusiones con nadie. Entre sus propiedades estaban los establecimientos Linekers o Babilonia. También Rotana, precisamente desde el que las hipótesis policiales plantean que sus asesinos le siguieron hasta su casa para matarlo.

¿El motivo? “Ni idea. No se sabe”, dice uno de los agentes policiales que ha dirigido el caso. Por qué fue encargado sigue siendo un misterio. El móvil es para los investigadores tan importante de averiguar como las pistas que en este caso han permitido llegar hasta la identidad de los dos acusados.

En el vídeo que recogieron las cámaras de seguridad de la residencia se les ve entrar detrás el coche con sigilo y disparar al empresario por la espalda. “Recibió muchos disparos. Intentó luchar, pero contra un arma de fuego es imposible”, subrayó uno de los policías a preguntas de la Fiscalía. Las imágenes muestran que el espacio para aparcar el vehículo era tan estrecho que la víctima ni siquiera pudo abrir la puerta de forma completa antes de que uno de los asesinos lo rematase desde la ventanilla. Tras lo que parece el final de la secuencia, un minuto después reaparece uno de los autores, abre la puerta del copiloto, saca la cartera del bolsillo de la víctima y huye.

“No tenemos grabaciones donde se les vea la cara, ni huellas ni restos de ADN. Es lógico que sea así porque los acusados son aficionados precisamente. Lo que hicieron estuvo a punto de salir bien, pero subestimaron la experiencia policial”, afirmaba el letrado Guerrero. “El papel lo aguanta todo y en este caso hay mucha literatura”, añadía Luis Miguel Ruiz, abogado defensor de uno de los presuntos asesinos. “Mi experiencia me dice que siempre fallan: si no cometieran fallos, nuestro trabajo sería imposible”, aseguró el jefe del grupo de crimen organizado que dirigió la investigación.

La ausencia de pruebas y una causa concreta para el asesinato ralentizó el trabajo policial, pero los agentes fueron atando cabos poco a poco. Primero por una información que les llegó desde Países Bajos y más tarde a través de las geolocalizaciones de los teléfonos de los acusados. La información obtenida permitió situar a uno de ellos en Rotana la noche en la que sucedió el asesinato. También comprobar que abandonó el local justo cuando la víctima lo hacía y que le siguió durante el trayecto a su casa, realizando hasta trece llamadas a uno de sus compinches. Luego sus teléfonos coinciden en la vivienda pasadas las tres de la mañana. Y también en el lugar de la carretera de Ojén donde fue calcinado el coche que utilizaron, un Audi A4 color negro robado meses antes en Cádiz. Es decir, su presencia coincide en los tres puntos esenciales del caso.

Uno de los agentes que ha testificado insistió en que el empresario tenía horarios y rutinas fijas y que eso facilitó que controlaran sus movimientos para determinar cuándo matarlo. Otro uno de los policías subrayó que quien contactó con uno de los sicarios es una persona investigada por ocho asesinatos en Países Bajos. De ahí que se crea que los acusados eran parte de una peligrosa organización criminal.

Uno de ellos, que en 2019 tenía apenas 18 años, relató que estaba en Marbella porque fue a visitar a su tío y que le visitaba con frecuencia porque la ciudad le gustaba mucho. Nacido en Ámsterdam, estudió para fontanero, jugó al fútbol a nivel semi profesional y conoce seis idiomas. Señaló que viajó en enero porque tenía unos días de vacaciones y que la noche del asesinato él había estado de fiesta en Puerto Banús con una chica francesa. Pidió prestado un coche “por si ligaba” y se iba con ella, aunque finalmente se fueron por separado, justificando las trece llamadas en que había perdido las llaves de su apartamento y necesitaba una copia.

El segundo ha explicado que reside en Marbella desde hace más de una década y que trabajaba dando clases de boxeo a niños en un gimnasio de Puerto Banús, aunque también intermediaba en algunas operaciones de compraventa de vehículos. Destacó que “ni loco” hubiera participado en los hechos y que día de su detención fue el “peor” de su vida.

Conexiones con el Crimen Organizado

Según el medio marroquí Assabah, Yaqout estaba bien posicionado con buenos contactos con funcionarios españoles y marroquíes, incluso publicaron que altos cargos del país alauita veraneaban en sus viviendas en Marbella y que recibían bastantes regalos de su parte.

The Irish Sun ofreció en su día una información que daba luz a vincular estos hechos con el crimen organizado al máximo nivel. El medio irlandés, citando fuentes policiales, afirmó que Marco Yaqout era primo de Naoufal Fassih.

Para comprender esto, hay que explicar quién es Fassih. Fue detenido en 2016 en una casa de Dublín (Irlanda) que pertenecía al clan Kinahan, ya que esta organización criminal le asistió en su peor momento. Ahora sigue encarcelado, pero antes de ser arrestado estuvieron a punto de ejecutarlo por ajustes de cuentas entre clanes de la Mocro Maffia.

Meses antes de ser localizado por la policía irlandesa, se escondió en Berlín y en esos momentos un comando de 5 personas estuvo buscándolo en esa ciudad para asesinarlo. Fassih ha estado involucrado en la mayoría de ajustes de cuentas de la Mocro Maffia junto a Ridoaun Taghi, el mayor narcotraficante de Países Bajos. Naoufal Fassih también tiene relación con Málaga por etapas pasadas, en 2021 detuvieron precisamente en San Pedro de Alcántara a un capo de la Mocro Maffia que pretendió ejecutarlo y que en otro hecho mató a un inocente.

El detenido fue Noureddine H, uno de los responsables de la muerte del DJ Djordy Latumahina al que ejecutaron a tiros en un aparcamiento de Ámsterdam el 8 de octubre de 2016 al confundirlo con otro narcotraficante que vivía en el mismo lugar.

Por ahora el asesinato de Marco Yaqout en San Pedro Alcántara queda impune, no hay nadie responsable de los hechos tras esta doble absolución y no se sabrá el motivo por el que dos sicarios fueron contratados para acabar con él. Sucedió en un clima de ajustes de cuentas entre organizaciones criminales internacionales que utilizaron la Costa del Sol para posicionarse en su negocio criminal. Ocurre como con el asesinato en octubre de 2018 del narcotraficante de Utrecht Hamza Ziani en un restaurante de Torremolinos, sus asesinos siguen libres. La verdad judicial tendrá que esperar mientras los delitos no hayan prescritos.

Mapa que muestra la influencia de la Mocro Maffia en Europa.

Volviendo a la víctima del homicidio, nació en Khouribga (Marruecos), una ciudad a 130 kilómetros de Casablanca, y luego adquirió la nacionalidad española tras llevar bastantes años asentado en la Costa del Sol. Sus locales eran y siguen siendo unos de los destinos favoritos del famoseo de Reino Unido, conocía a decenas de celebridades. Entre ellos mantenía amistad con gente como el empresario egipcio Mohamed Al-Fayed. Por ello medios británicos como The Sun o Mirror se hicieron eco en su momento de la noticia.

Lo cierto es que Badr K. sí es un sicario, pero por ahora no en este caso juzgado en España. Le conocen bien en los tribunales de Países Bajos. El pasado julio fue condenado a 25 años por el asesinato del narcotraficante Shaquille Goedhart en mayo de 2019 en Ámsterdam. Tres sicarios, en los que se incluye Badr K., ejecutaron a tiros a Goedhart tras bajarse del coche en el que viajaba. Lo siguieron en un Peugeot, y después huyeron en él. Entre otras pruebas se probó su participación en los hechos cuando en prisión intentó comunicarse con notas escritas a mano con otro de los sicarios indicándole que quemara aquel vehículo. Badr K. estaba en Marbella el día que asesinaron a Marco Yaqout, se supone de momento que estaba de vacaciones.

Repunte crimen organizado en la Costa del Sol - Aduanas SVA

tags: #marcos #empresario #marbella

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