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Comunicación

Análisis del Emprendimiento Juvenil: ¿Falta de Hambre o Barreras Estructurales?

by Admin on 22/05/2026

El debate sobre el espíritu emprendedor de las nuevas generaciones es complejo y multifacético, a menudo polarizado entre quienes perciben una falta de iniciativa y aquellos que señalan profundas barreras estructurales. Una de las perspectivas sugiere que los jóvenes de hoy en día "no tienen hambre" y "viven una vida muy cómoda", lo que supuestamente ha mermado su espíritu emprendedor.

La "Falta de Hambre" y la Vida Cómoda: ¿Un Freno al Emprendimiento?

Según el presidente de la asociación de empresarios de Gipuzkoa (Adegi), Pello Guibelalde, los jóvenes de ahora "no tienen hambre" y "viven una vida muy cómoda", lo que provoca que hayan perdido su espíritu emprendedor. Guibelalde ha destacado que la renta per cápita de Gipuzkoa es la más alta de España, con unos 33.000 euros al año, lo que, en su opinión, se traduce en que los jóvenes "viven una vida muy cómoda, en unas familias en las cuales les damos de todo, y no tienen hambre".

Esta visión se refuerza con la observación de Guibelalde sobre la resistencia de los jóvenes a trasladarse a vivir a países como China o la India, donde las empresas guipuzcoanas cuentan con plantas productivas. Ha augurado cambios en la forma de entender el mercado laboral en el futuro, enfatizando que "el mercado está en el mundo y nuestro empleo va a estar en el mundo y para toda la vida, va a ser así".

El Fenómeno de los "Little Treats": ¿Consumismo o Supervivencia?

Contrario a la idea de una vida cómoda, el fenómeno de los "little treats" o "caprichos" se ha convertido en un síntoma que, paradójicamente, señala el empobrecimiento de las generaciones más jóvenes. Se refiere al comportamiento generalizado de los jóvenes que gastan más que nunca en productos o servicios baratos y relativamente inservibles, lo que los especialistas en consumo denominan "gastos discrecionales de ticket bajo".

Estos jóvenes no lo hacen engañados por la publicidad o convencidos de su utilidad, sino a sabiendas de que no necesitan esas cosas y de que solo les proporcionarán un bienestar transitorio: el fugaz aumento de dopamina y serotonina que sigue a la compra, sirviendo, como mucho, para que se acuesten animados. Si son conscientes de que la satisfacción dura tan poco, ¿por qué se entregan a un consumismo tan aparentemente irreflexivo? La respuesta la da José Luis Nueno, catedrático en el IESE (Universidad de Navarra) y autor de Todo es terrible, pero yo estoy bien: "Porque no les queda otra".

El término "indulgencias" o "little treats" surgió como un meme en 2021, revelando una realidad compleja bajo la ironía. Cientos de miles de jóvenes, tras una jornada de trabajo frustrante o extenuante, suben a las redes la foto de algo que acaban de comprar: un café caro, algo de ropa barata, un libro o un almuerzo sofisticado. Estos pequeños dispendios, que pueden escalar a unas vacaciones de bajo coste o un concierto, ayudan a soportar una situación laboral y un contexto social casi inasumibles.

Este meme se conecta con la nostalgia que compara los gastos que podía permitirse una familia joven promedio hace décadas ("acabamos de comprarnos esta casa con cuatro habitaciones y garaje") con los que hoy preocupan a los jóvenes actuales ("después de adquirir estos dos aguacates tardaré meses en recuperarme financieramente"). Así, los jóvenes abordan su falta de poder adquisitivo con humor y premios de consolación, mientras que muchos adultos ven en esos caprichos la confirmación de que se encuentran ante una generación de irresponsables y quejicas. Pero, ¿qué dicen los datos?

La Realidad Detrás de los Números: El Gasto en Vivienda

Los números desalentadores esconden el verdadero panorama del gasto en vivienda. José Luis Nueno concluye en su ensayo que "la mayoría de los gastos no discrecionales [vivienda, seguros, suministros] y muchos de los gastos de ticket alto [automóvil, mobiliario, electrodomésticos], los realizan los mayores de 35 años". Los jóvenes, en cambio, tienen presupuestos menos solicitados por gastos recurrentes y obligatorios, y más disponibles para gastos menores y discrecionales como ropa, bares y restaurantes.

El profesor Nueno explica que no es que los jóvenes vivan en la opulencia, sino que sus gastos se realizan en categorías aparentemente más frívolas porque les resulta imposible acceder a las grandes inversiones. "La inmensa mayoría no puede permitirse proyectos a largo plazo". Remarca que, a diferencia del bum de consumo en España entre los sesenta y ochenta, la crisis de 2007 "remató cualquier optimismo y todo lo que ha pasado después de aquel año está manchado por esa enorme inseguridad".

Para Nueno, "no es extraño que una persona joven que cobra 1.000 o 1.500 euros al mes no piense en grandes inversiones. Hay una distancia tan abismal entre el precio de la vivienda y los salarios que una casa se ha convertido en una inversión impensable".

La periodista especializada en economía Inma Benedito coincide al señalar que buena parte de lo que agrava la situación de los jóvenes españoles tiene que ver con la vivienda, y las perspectivas no son optimistas: "La mayoría ni siquiera llega a salir de casa de sus padres. La media de emancipación está por encima de los 30 años y quien lo consigue se expone a precios del alquiler que baten máximos históricos cada año". España es el país europeo con más inquilinos realizando un sobreesfuerzo o bajo el umbral de la pobreza.

Siendo los salarios de los jóvenes, de media, inferiores, la cantidad de ellos que no puede acceder a grandes gastos es superior a la que hubo en otras generaciones. Los expertos hablan de la "trampa del alquiler": "se come buena parte de tus ingresos, no puedes ahorrar, no puedes comprarte una vivienda y estás condenado a seguir así".

En este contexto, los hábitos están cambiando a la fuerza, y el consumo de determinados bienes podría considerarse casi una revancha contra el sistema, una especie de desahogo. Benedito opina: "No sé si es un consumo vengativo, porque esa sería una venganza contra uno mismo. Pero hay un consumo como reacción a un proyecto de vida frustrado. El ahorro necesita planificación financiera, pero si no tienes capacidad de ahorro, no hay ningún incentivo para no derrochar. Me cuidaría de tachar de irresponsable el comportamiento de los jóvenes porque eso estaría descontextualizando absolutamente su situación".

Además de la precariedad, influyen otros factores como la evolución de los símbolos de estatus. En las sociedades contemporáneas, el reconocimiento está mediado por algoritmos, lo que lleva a buscar productos y experiencias que se relacionan con ellos de la manera más ventajosa. El sociólogo Daniel Sorando comenta: "La valoración de los demás sigue siendo fundamental. En la medida en que eso pasa hoy por las redes sociales, toda experiencia canjeable por reconocimiento social (en forma de likes, seguidores, comentarios...) es tentadora, así que se priorizan las experiencias que maximizan el reconocimiento con el mínimo coste económico".

Vivienda Social Inteligente | Manuel Antonio Aguilar | TEDxGuatemalaCity

La Batalla Generacional y la Necesidad de Empatía

La situación actual de los jóvenes también ha desembocado en una batalla por el relato. El meme Girl Maths ("si pagas en efectivo, es como si no pagaras porque la cuenta no desciende") es otra prueba del nihilismo económico de quienes perciben que cualquier esfuerzo a su alcance sería inútil para abordar las grandes inversiones que, hasta no hace tanto, constituían ritos de paso hacia la edad adulta. Por absurdos que resulten, que el consumo de varias generaciones se limite a la compra compulsiva de productos de bajo coste es algo que comienza a preocupar a economistas y grandes industrias.

Los fabricantes de automóviles son un caso paradigmático, ya que cada vez menos personas entre 20 y 25 años conducen. Este desinterés por el vehículo privado va en aumento y, a la falta de renta disponible, se le añaden cuestiones ideológicas y de incertidumbre tecnológica. Nueno advierte: "Tengo 64 años y no hay recambio para personas como yo: que compren coches, que compren bienes de consumo duraderos, que reformen su casa… La economía de consumo es el 70% de la economía, así que muchas cosas dependen de este tipo de gastos grandes".

Sorando está de acuerdo en que la desigualdad (de clase o entre generaciones) no es buena a largo plazo: "Joseph Stiglitz, reciente premio Nobel de Economía, ha advertido de los costes de concentrar los recursos en las élites, incapaces de gastarlos en la economía productiva, a diferencia del resto de la sociedad, que a menudo se ve desprovista de esos recursos por tener que dedicarlos, por ejemplo, a la vivienda".

En muchas tertulias se acusa a los jóvenes de derrochar y se enumeran gastos (desde cuotas de plataformas a teléfonos móviles a plazos) que antes no existían. Sin embargo, este discurso pasa por alto los gastos "de ticket alto" que hoy resultan inasumibles para ellos, y también aquellos que fueron habituales en décadas anteriores y ahora son casi extravagantes (joyas, mobiliario especializado, vestuario a medida).

Cabe preguntarse si es legítima cierta rabia generacional. La periodista Benedito cree que sí, y apunta: "El mito del joven irresponsable se desmonta de tres maneras: con datos, con empatía y con políticas públicas". Recalca que "en 1980, una vivienda representaba dos veces la renta de una persona joven; ahora es seis veces esa renta. La ratio renta/vivienda se ha triplicado y repetir esto es una manera de desmentir los tópicos".

Sorando prefiere no hablar de lucha entre generaciones, pero admite que demasiado a menudo "los mayores olvidan el cúmulo de facilidades (políticas y económicas) con las que han contado para acceder a una vivienda". Concluye que, "en cualquier caso, se está colaborando intensamente en el seno de la familia para asegurar el acceso a vivienda de los descendientes. El problema es de desigualdad social: hay familias con mucho patrimonio inmobiliario, otras cuentan con la vivienda donde viven y otras no tienen nada".

Emprendimiento Juvenil: Motivaciones y Obstáculos en América Latina

En contraste con el debate europeo sobre la "falta de hambre", el emprendimiento juvenil en países de América Latina presenta dinámicas y motivaciones propias, aunque también enfrenta desafíos significativos.

El Contexto Mexicano: Necesidad de Formación y Mentoría

En México, se considera que es "tierra fértil para emprender". Sin embargo, Daniel Marcos, embajador de Singularity University, ha notado que muchos jóvenes emprenden "solo por emprender", sin tener suficientes herramientas que los apoyen, guíen y enseñen a asumir su papel. Entre las razones por las que las personas se decidieron a ser emprendedoras, sobresale que el 43% buscaba un crecimiento personal y profesional.

Marcos subraya que "los nuevos emprendedores no saben cómo se tiene que definir y se lanzan a emprender". Relató que inició su primera compañía a los 26 años y, para lograr el éxito con poca experiencia, buscaron ayuda, lo que llevó a la fundación de Growth Institute en 2013, con el propósito de ser un catalizador para empresas que buscan escalar. Marcos refiere que es necesario que las universidades acerquen a los emprendedores exitosos a la academia para capacitar y acompañar a las nuevas generaciones. Su petición es que los emprendedores "aprendan sobre la cultura del emprendimiento", que la información está disponible, y que "se junten con mentores que han vivido ese camino", pues "el emprendedor lee muy poco".

El Impulso Emprendedor en Colombia: Desafíos y Oportunidades

El emprendimiento juvenil en Colombia tomó fuerza luego de la pandemia del Covid-19. Según un estudio de Biz Nation en alianza con Cifras & Conceptos, el deseo de independencia y la búsqueda de propósito profesional distinguen a la Generación Z (nativos digitales). Más del 90% de los jóvenes encuestados afirma que su meta es emprender un negocio propio, una tendencia que desafía los modelos laborales tradicionales y redefine el futuro del trabajo en el país.

A diferencia de generaciones anteriores, estos jóvenes no priorizan la estabilidad laboral ni aspiran a escalar de manera jerárquica en empresas establecidas. Su objetivo es crear empleo, no buscarlo, y encontrar sentido en sus proyectos más allá de la seguridad económica. La aparición de aplicaciones móviles ha facilitado la manera de emprender en Colombia.

Sin embargo, también existe una brecha. Carvajalino señala que "existe una brecha enorme entre las empresas, las instituciones y los jóvenes. Los adultos aún no han encontrado la forma de hablarles en su lenguaje, de conectar con sus expectativas y con su manera de ver el mundo".

Motivaciones de la Generación Z para Emprender

El estudio de Biz Nation y Cifras & Conceptos identifica las principales motivaciones de los centennials para emprender:

  • La autonomía.
  • El deseo de impactar positivamente en la sociedad.
  • La posibilidad de innovar.

Principales Barreras para el Emprendimiento Juvenil

A pesar de estas motivaciones, el camino hacia el emprendimiento presenta obstáculos:

Principales Barreras para el Emprendimiento Juvenil en Colombia
Barrera Porcentaje de Jóvenes Afectados (14-25 años)
Falta de capital 46%
Miedo al fracaso 23%
Ausencia de formación específica 22%

Carvajalino enfatiza que "lo que este estudio demuestra es que los jóvenes están dispuestos a construir, pero el entorno debe brindarles formación, mentoría, conexión y capital".

Sectores de Interés y Conciencia Ambiental

En cuanto a los sectores de mayor interés para el emprendimiento juvenil, las preferencias son las siguientes:

Sectores de Interés para Jóvenes Emprendedores en Colombia
Sector Porcentaje de Interés (según rango de edad)
Venta de productos 37% - 39%
Tecnología 21% - 22%
Servicios digitales 15% - 18%
Arte 10% - 14%
Negocios verdes (iniciativas sostenibles) 10%

Además, el auge de los negocios verdes es evidente, con un 10% de los jóvenes optando por iniciativas sostenibles, lo que refleja una conciencia ambiental y social que distingue a esta generación. Carvajalino resalta: "Colombia necesita más espacios que inspiren, pero sobre todo que ofrezcan rutas reales para emprender".

Implicaciones Económicas y el Rol del Ecosistema Emprendedor

El impacto del emprendimiento juvenil trasciende el ámbito individual. En Colombia, más del 65% de los participantes asocia la figura del empresario con el desarrollo nacional. El emprendimiento, a través de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes), aporta cerca del 40% al Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia y son fundamentales para la generación de empleo, creando aproximadamente el 79% de los puestos de trabajo.

Esto sugiere que el impulso emprendedor de la Generación Z podría fortalecer el tejido productivo colombiano si cuenta con el respaldo adecuado. El estudio señala la necesidad de un ecosistema que ofrezca oportunidades de formación, acceso a capital y acompañamiento institucional para convertir las ideas en proyectos sostenibles. En respuesta a este panorama, Biz Nation y la Fundación Bolívar Davivienda pusieron en marcha la iniciativa EmprenDEMOS UN MILLÓN, una estrategia que busca formar a jóvenes en economía, emprendimiento y autogestión. Además, el Gobierno de Gustavo Petro impulsa varias estrategias y programas para fortalecer el emprendimiento juvenil en Colombia.

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