Liderazgo Moral Bahá'í: Un Sendero Hacia la Transformación Global
El concepto de liderazgo moral, arraigado en las enseñanzas bahá'ís, ofrece un marco conceptual para abordar los desafíos contemporáneos de la sociedad. Este enfoque se centra en la aplicación de principios espirituales y éticos para inspirar la transformación personal y social, promoviendo la participación universal y una moralidad activa.
A diferencia de una moralidad pasiva, que se limita a la aceptación de enseñanzas y la evitación de conductas negativas, el liderazgo moral bahá'í busca el desarrollo de capacidades positivas y una implicación plena en los procesos de cambio. Esto se logra mediante la fuerza dinámica del ejemplo y los esfuerzos por aplicar las enseñanzas de Bahá'u'lláh para resolver los problemas que afligen a la sociedad.
Este marco conceptual ha sido ampliamente utilizado en el ámbito universitario y en talleres con organizaciones no gubernamentales y municipalidades, demostrando ser un medio eficaz para compartir conceptos inspirados en las Enseñanzas Bahá'ís con una amplia gama de personas y organizaciones que buscan sinceramente soluciones a los graves problemas que afligen al mundo. La experiencia ha confirmado su eficacia para transformar la vida de quienes lo aplican seriamente, lo que ha llevado a su entusiasta acogida en diversos países de América Latina y el mundo.
Principios Fundamentales del Liderazgo Moral Bahá'í
Las enseñanzas bahá'ís refuerzan la necesidad suprema de la humanidad de cooperación y reciprocidad. Cuanto más fuertes sean los lazos de compañerismo y solidaridad entre los hombres, mayor será el poder de construcción y consumación en todos los planos de la actividad humana. Sin una actitud de cooperación y reciprocidad, los miembros individuales de la sociedad humana permanecen egocéntricos, sin inspiración de propósitos altruistas, limitados y solitarios en su desarrollo.
La historia nos muestra que las "buenas intenciones" no siempre han tenido los mejores resultados. En tiempos modernos, las decisiones a corto plazo, priorizadas sobre la estabilidad y las consideraciones futuras, han producido beneficios inmediatos y soluciones precipitadas en detrimento de muchos. Incluso obras caritativas han resultado contraproducentes, generando resultados negativos a pesar de las buenas intenciones que las impulsaron.
Sin embargo, la humanidad ha comenzado a cambiar sus hábitos de forma lenta pero dramática. Los pensamientos, acciones y preocupaciones de la humanidad han evolucionado hacia una conciencia mundial más amplia y valores universales. Instituciones como las Naciones Unidas, la Unión Europea, la Organización de los Estados Americanos, y otras, han reformado los hábitos provinciales de la humanidad y han emprendido grandes iniciativas mundiales. La tecnología y la comunicación están acelerando este proceso, y las bases están encontrando sus voces, desafiando autocracias y dictaduras anticuadas. La democracia se busca cada vez más y se refina.
Según los bahá'ís, todo esto es resultado del pronunciamiento de Bahá'u'lláh hace un siglo y medio:
“El equilibrio del mundo ha sido trastornado por la vibrante influencia de este más grande, este nuevo Orden Mundial. La vida ordenada de la humanidad ha sido revolucionada por la acción de este único, este maravilloso Sistema, nada que se le parezca ojos mortales jamás han presenciado.”
(Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, pág. 71).La Igualdad de Género: Pilar Fundamental
El principio de la igualdad de los sexos es parte integral de un concepto fundamental: el reconocimiento de la unicidad básica de la humanidad, pre-requisito para la evolución social y el futuro bienestar de la tierra y sus pueblos.
Acorde con el espíritu de esta época, la mujer debe avanzar y completar su misión en todos los aspectos de la vida, convirtiéndose en igual del hombre. Debe estar al mismo nivel de éste y gozar de iguales derechos. Los derechos de la mujer son claramente respaldados por el Fundador de la Fe Bahá'í, Bahá'u'lláh, quien enfáticamente declara que "las mujeres y los hombres han sido y siempre serán iguales a los ojos de Dios".
El principio de la igualdad tiene profundas implicaciones en la definición del rol de la mujer y del hombre. Roza todo aspecto de las relaciones humanas y es un elemento integral de la vida doméstica, económica y comunitaria. La aplicación de este principio necesariamente debe traer aparejado un cambio en muchos hábitos y prácticas tradicionales.
Los Escritos Bahá'ís proyectan la imagen de la humanidad como un ave donde un ala es la mujer y la otra es el hombre. A menos que ambas alas sean fuertes y bien desarrolladas, el ave no podrá volar. El desarrollo de la mujer se considera vital para el desarrollo integral del hombre y es visto como pre-requisito para la paz.
El Programa de Acción para la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing recalca la importancia de salvaguardar los derechos humanos de la mujer y enfatiza el principio de la responsabilidad compartida y la asociación entre mujeres y hombres como base para el logro de la igualdad, el desarrollo y la paz. Proyecta una Agenda para la Igualdad que llama a la acción inmediata para crear un mundo pacífico, desarrollado y justo, basado en el principio de la igualdad para gente de toda edad y toda condición, sustentado por el conocimiento, la energía, la creatividad y las destrezas de la mujer. Es así que, a diferencia del pragmatismo puro, el Programa de Acción encarna las cuestiones asociadas al avance de la mujer desde el punto de vista del principio moral.
La comunidad bahá'í, tanto hombres como mujeres, y sus consejos administrativos democráticamente elegidos, comparten un fuerte compromiso para con la práctica del principio de la igualdad en sus vidas personales, en sus familias, y en todo aspecto de la vida social y cívica.
El Templo Bahá'í de Chile, con su diseño inclusivo, refleja el principio de unidad y la igualdad entre todas las personas, independientemente de su género.
La Educación como Potenciador de la Mujer
La Fe Bahá'í enfatiza la educación como medio de promover el avance de la mujer. Dicha religión no sólo sostiene el principio de la educación universal sino que, cuando los recursos son limitados, da prioridad a la educación de las niñas y mujeres. Es solamente por medio de madres educadas que los beneficios del conocimiento pueden difundirse más efectiva y rápidamente entre la sociedad.
La educación es considerada un medio importante para potenciar a la mujer. El tipo de educación visualizado y activamente buscado por la comunidad bahá'í fortalece el rol de las madres y alienta en los hombres el espíritu de cooperación. Prepara a la mujer para la participación en todo campo de trabajo y les provee de las destrezas prácticas que les permita compartir el poder y la toma de decisiones.
La correlación entre una variedad de indicadores cruciales de desarrollo y la educación de las niñas ha sido documentada durante veinticinco años, lo que abarca una generación. Desde disminuciones en la mortalidad infantil, fertilidad, y la incidencia del VIH/SIDA hasta el mejoramiento del medio, se ha demostrado ampliamente que es la educación de la madre la que hace la diferencia y que los efectos positivos aumentan con cada año adicional que una niña permanece en la escuela. Los Escritos Bahá'ís aserveran:
“Es evidente que la educación de las niñas es de una consecuencia mucho mayor que la de los niños.”
Entre las consecuencias de proveer a las niñas educación básica se encuentra el mejoramiento de las circunstancias materiales. La investigación muestra que, cualquiera sea el contenido del currículo, las niñas se benefician al asistir a la escuela, al resolver problemas, al ampliar su mundo y compartir la base de conocimientos generalmente ofrecida a niños y hombres. Las contribuciones de las mujeres a las ciencias y el arte, aunque incipientes, evidencian que, dada la oportunidad, las niñas y las mujeres tienen la capacidad intelectual para mejorar sustantivamente la condición humana.
El persistente fracaso en asegurar la educación de las niñas, a pesar de lo obviamente correcto que resulta educar tanto a las niñas como a los niños y las probadas ventajas que las mujeres educadas traen a sus familias, comunidades y naciones, sugiere una falta de voluntad. Los baha'is encuentran en los principios de la unicidad de la humanidad y en la igualdad de hombres y mujeres la inspiración para el abandono de todo prejuicio, incluyendo los que están basados en el sexo, la nacionalidad, el credo, el grado de civilización material, la clase y el color.
Tipos de Educación según la Fe Bahá'í
Los Escritos Bahá'ís delinean tres tipos de educación, esenciales para el desarrollo humano integral:
- Educación Material: Se ocupa del progreso y desarrollo del cuerpo, enseñando a las personas cómo aumentar el bienestar físico, incluyendo una mejor nutrición e higiene, mejor salud familiar y mayor capacidad para ganarse la vida y proveerse de alimentos, albergue y ropa. La Declaración Jomtien (1990) fijó ambiciosas metas para esta educación básica, incluyendo el acceso universal a la educación primaria de alta calidad.
- Educación Humana: Tiene que ver con la civilización y el progreso de aquellas actividades esenciales a la humanidad, como el conocimiento del comercio, las ciencias y el arte, y el entendimiento de las instituciones y las políticas. En los países subdesarrollados, la educación científica, técnica y civil es cada vez más accesible por medio de la educación secundaria y terciaria, y en algunos campos de estudio, el acceso de la mujer a la educación terciaria ha hecho que estén aún mejor educadas que los hombres.
- Educación Espiritual o Moral: Esta es la única forma de educación que afirma la dignidad del espíritu humano en toda su diversidad y formaliza su relación con lo Divino. Valores humanos universales como la confiabilidad, la honestidad, la cortesía, la generosidad, el respeto y la bondad, son considerados cruciales. Su descuido y el abandono del desarrollo del carácter han contribuido a numerosos problemas sociales aparentemente insolubles.
El interior del Templo Bahá'í, con su diseño que evoca la ascensión, simboliza la importancia de la educación espiritual y el desarrollo del carácter en la Fe Bahá'í.
El Papel de la Mujer en la Sociedad Bahá'í y el Nuevo Orden Mundial
El sistema de valores expresado en la Fe Bahá'í está dando lugar al desarrollo de una vibrante comunidad mundial comprometida en la promoción de la emancipación y el avance de la mujer. El enfoque adoptado es consciente y evolucionario, empeñado en implementar planes sistemáticos, guiados y sostenidos por la visión del principio de la igualdad de los sexos, desarrollados por medio de la consulta y con plena participación de la mujer, e implementados en un espíritu de cooperación y totalmente apoyados por sus instituciones gobernantes.
De hecho, sobrevendrán cambios profundos cuando las mujeres ocupen su lugar en los organismos de toma de decisiones en todas las esferas a través del mundo. Este cambio orgánico no debiera causar conflicto. En la visión bahá'í, el progreso material y espiritual de la sociedad depende de la plena participación de la mujer en todo campo de la actividad humana. Así pues, el enfoque bahá'í busca una asociación integral y dinámica con los hombres para el avance de la civilización en su totalidad.
Una parte importante de un gran programa para educar a las niñas para la asociación tiene que ser la re-socialización de lo masculino. A medida que nos aproximamos al Milenio, casi parecería que necesitáramos un año de reflexión para dar tiempo a las personas del mundo para considerar cómo mejor responder a los rápidos y dramáticos cambios que están transformando la vida en el planeta.
Las mujeres podrían inaugurar el año auspiciando una conferencia internacional sobre la paz y la prosperidad mundial. Un año de reflexión podría catalizar el proceso de crear una visión compartida para el futuro y podría proveer a las comunidades locales, nacionales y regionales, una oportunidad de examinar sus valores tradicionales e identificar a aquellos que ayudarán a la humanidad a realizar una visión de prosperidad global. La Comunidad Internacional Bahá'í puede atestiguar, basada en su propia experiencia, que el examinar y reformular las creencias y valores tradicionales para ajustarse a una nueva visión puede lograrse de una manera pacífica, armoniosa y participativa.
Las conferencias mundiales: Potenciar una cultura de paz y contribuir al progreso social | BWNS
Espiritualidad y Liderazgo: La Experiencia Bahá'í
Un bahá’í es aquella persona que reconoce a Bahá’u’lláh como el Revelador de la voluntad divina para esta época y cree que Sus enseñanzas son el remedio para las necesidades de la era en que vivimos. En las enseñanzas bahá’ís se menciona que existe un propósito individual y otro colectivo para la existencia. En el plano colectivo, el propósito de la vida es hacer avanzar una civilización en continuo progreso. En el plano individual, Bahá’u’lláh menciona que el ser humano ha sido creado para conocer y adorar a Dios y para servir al propósito colectivo de la existencia.
Para asegurar su propio desarrollo espiritual y acercarse a Dios, cada bahá’í ora diariamente y estudia los Textos Sagrados. Bahá'u'lláh enfatiza la importancia de la oración y la meditación:
“Entona, oh Mi siervo, los versos de Dios que has recibido, como son entonados por aquellos que se han acercado a Él, para que la dulzura de tu melodía encienda tu propia alma y atraiga los corazones de todos los hombres.”
Y añade:“El hombre llega a ser como una piedra, a no ser que suplique continuamente a Dios.”
Los bahá’ís, además de orar cuando lo consideran oportuno y de meditar sobre los textos sagrados por la mañana y por la noche, realizan una oración obligatoria diaria especial. Pueden seleccionar una de tres oraciones de distinta longitud, con las especificaciones que se enuncian para cada una de ellas.
La Casa de Adoración Bahá'í en Wilmette, Illinois, con su diseño de nueve lados y su cúpula, representa la diversidad de la humanidad unida en la adoración a Dios.
Prácticas Espirituales Clave
- Oración y Meditación: La oración y la meditación son factores muy importantes para la profundización de la vida espiritual de cada persona, pero han de ir acompañadas también de la acción y del ejemplo, puesto que éstos son los resultados palpables de aquéllas.
- Ayuno: Considerada una práctica fundamental para el desarrollo espiritual, el fortalecimiento del carácter, el control de los deseos y la sensibilización con quienes experimentan dificultades. Durante el último mes del calendario bahá’í, los bahá’ís ayunan desde la salida hasta la puesta del sol, absteniéndose de cualquier tipo de comida o bebida. El ayuno es esencialmente un período de meditación y oración, de recuperación espiritual, durante el cual el creyente debe tratar de efectuar en su vida interior los reajustes necesarios, y refrescar y robustecer las fuerzas espirituales latentes en su alma.
- Peregrinación: Cada bahá’í debe procurar, si tiene medios suficientes, realizar un viaje de peregrinación a los lugares sagrados de su Fe. Hoy día, la peregrinación se hace a Haifa y Akka (Israel), donde se encuentra el centro administrativo y espiritual de los bahá’ís.
El libro "El Secreto de la civilización divina", escrito por 'Abdu'l-Bahá en 1875, es un texto seminal que aborda la conducta propia de los líderes de gobiernos justos. 'Abdu'l-Bahá dedicó un texto significativo a alabar el papel de los miembros del parlamento, los líderes del pueblo, los eminentes divinos y los académicos. Enumeró los rasgos que estos individuos deben poseer, incluyendo "el saber y los logros culturales de la mente" junto con el conocimiento de las leyes, el arte de gobernar y la historia; "la justicia y la imparcialidad", y alzarse con "sinceridad completa y pureza de intención a educar a las masas". Si viven su vida de esta manera y aspiran a la excelencia, pueden convertirse en "lámparas de guía entre las naciones y estrellas de la buena fortuna que brillan desde el horizonte de la humanidad".
Esta obra seminal no está destinada únicamente a un pequeño grupo de gobernantes de hace más de un siglo en Oriente Próximo, sino que ofrece muchas ideas para nuestro tiempo. Bahá'u'lláh le pidió a 'Abdu'l-Bahá que esbozara las causas de las mejores prácticas de gobierno y desarrollo del mundo. Aunque el proceso no sea tan rápido como deseamos, 'Abdu'l-Bahá escribió que el mundo político:
“no puede desarrollarse instantáneamente desde el nadir de lo defectuoso hasta el cenit de la rectitud y perfección. Antes bien, las personas cualificadas deben esforzarse día y noche, y valerse de todas las vías de progreso a su alcance, hasta que el Gobierno y el pueblo se desarrollen en todos los sentidos, de día en día, incluso de momento a momento.”
Junto a los dones divinos de Dios y la importancia de la educación religiosa, 'Abdu'l-Bahá esbozó otras condiciones necesarias, diciendo que cuando se conjugan las intenciones puras y la justicia del gobernante, la sabiduría y la consumada destreza y dotes de gobierno de las autoridades al mando, y la determinación y esfuerzos ilimitados del pueblo.
Un Nuevo Orden Mundial y la Unidad de la Humanidad
Los escritos de Bahá’u’lláh, que comprenden decenas de miles de páginas, delinean un nuevo orden mundial divino destinado a reorientar la fortuna de la humanidad. Proporcionará paz, estabilidad, estructura y justicia. Asegurará los derechos de cada ser en la Tierra y brindará bienestar al mismo tiempo que evitará la rigidez y la uniformidad. Este no es un sueño imposible, ni está basado en las inclinaciones corruptas de la humanidad. Cada hora de cada día, los bahá’ís de todo el mundo están trabajando para lograr su implementación.
Las características emergentes de este nuevo orden mundial están delineadas en los escritos de Bahá’u’lláh y ‘Abdu’l-Bahá, y en las cartas de Shoghi Effendi y la Casa Universal de Justicia. Las instituciones del orden administrativo bahá’í actual, que constituyen la base estructural del orden mundial de Bahá’u’lláh y el modelo para un parlamento global, madurarán gradualmente y se convertirán en la Comunidad Mundial Bahá’í. En este sentido, Shoghi Effendi afirma que el orden administrativo:
“A medida que sus partes componentes, sus instituciones orgánicas, comiencen a funcionar con vigor y eficacia, hará valer su derecho y demostrará su capacidad de ser considerado no solo como el núcleo, sino como el modelo mismo del Nuevo Orden Mundial que con el tiempo está destinado a abarcar a toda la humanidad.”
El principio de la unicidad de la humanidad, con su reconocimiento implícito del valor de cada miembro de la familia humana, debe ser enseñado en todas las escuelas, debe ser universalmente proclamado, y "constantemente recordado en cada país como preparación para el cambio orgánico que tal principio implica en la estructura de la sociedad".
El propósito de la vida humana misma, el progreso material y espiritual de la sociedad, depende de la plena participación de la mujer en todo campo de la actividad humana. Así pues, el enfoque bahá'í busca una asociación integral y dinámica con los hombres para el avance de la civilización en su totalidad. El trabajo en equipo y la cooperación se han vuelto indispensables en todos los aspectos de la vida, y generan amistad, respeto, admiración y gratitud entre los participantes, permitiendo que cada uno se sienta necesitado y realizado.
Las comunidades bahá’ís de todo el mundo, además de difundir y establecer las enseñanzas de Bahá’u’lláh, también han desarrollado institutos y programas permanentes para aliviar el sufrimiento humano. El logro de cualquier objetivo beneficioso se convierte en una quimera, a menos que ese objetivo se base no solo en las buenas intenciones sino también en aspectos prácticos.
Los Jardines Bahá'ís en Haifa, Israel, un sitio de peregrinación y centro administrativo, simbolizan la belleza y la armonía que la Fe Bahá'í busca establecer en el mundo.
| Principio | Descripción | Implicación en el Liderazgo |
|---|---|---|
| Unicidad de la Humanidad | Reconocimiento de que todos los seres humanos son parte de una misma familia. | Promoción de la inclusión, la diversidad y la eliminación de prejuicios. |
| Igualdad de Hombres y Mujeres | Hombres y mujeres son iguales a los ojos de Dios y deben tener los mismos derechos y oportunidades. | Empoderamiento de la mujer, co-liderazgo y participación equitativa en todas las esferas. |
| Educación Universal | La educación es un derecho y una necesidad para el progreso individual y social, con prioridad para las niñas. | Inversión en la educación integral (material, humana, espiritual) y fomento del conocimiento. |
| Armonía entre Ciencia y Religión | La ciencia y la religión son dos alas de la verdad, deben estar en armonía para el desarrollo completo. | Enfoque equilibrado entre el progreso material y el desarrollo espiritual. |
| Justicia Social y Económica | La necesidad de establecer un sistema justo que elimine la pobreza y la desigualdad. | Lucha contra la corrupción, la explotación y la promoción de la equidad en la distribución de recursos. |
| Paz Mundial | El establecimiento de un orden mundial basado en la unidad y la cooperación global. | Resolución pacífica de conflictos, desarme y creación de instituciones internacionales fuertes. |
