El Liderazgo Visionario de Solano Benítez: Arquitectura, Humanidad y Transformación
Solano Benítez, arquitecto paraguayo nacido en 1963, ha cobrado una relevancia internacional destacada, especialmente tras la obtención del León de Oro en la Bienal de Venecia de Arquitectura 2016. Su figura trasciende la mera práctica arquitectónica para posicionarse como un orador entusiasta y persuasivo, cuyo mensaje, construido sobre eslóganes breves y directos, apela a la dimensión de los sentimientos del oyente. Su amabilidad y convicción sobre la fuerza del altruismo desvirtúan cualquier sospecha de divismo, haciendo que su integridad sea el flanco a atacar para quienes cuestionen su postura.
A menudo, su propuesta es percibida como parte de una nueva camada de celebridades que han desbancado a la antigua oligarquía arquitectónica, trayendo un mensaje de proximidad, amor y altruismo. Sin embargo, la tarea de desentrañar el perfil de estas nuevas celebridades es compleja, y la crítica se ha limitado a exhibirlas sin comprender su verdadera condición. Trabajos como los de Anne Heringer, Francis Kéré y el de Solano Benítez ya se estaban realizando mientras el mundo miraba hacia otro lado, ensalzando una arquitectura de grandes presupuestos y estrellas. La crisis posterior revirtió el discurso, poniendo el foco en esta arquitectura que, aunque preexistente, había sido ignorada.
La Arquitectura como Arte y la Esencia de lo Humano
Para Solano Benítez, la arquitectura es una de las artes mayores, inherente a su propia definición. La esencia del arte radica en un "hacer excepcional", intrínsecamente ligado a la emoción y la pasión, motores que nos alertan ante aquello que nos altera y movilizan el pensamiento, la investigación y el análisis. Como Le Corbusier recitó en "Hacia una arquitectura", el arte se encuentra cuando las relaciones de los volúmenes en un edificio conmueven, cuando expresan un pensamiento sin palabras, superando lo meramente utilitario. El conocimiento, aunque inexacto, incierto y parcial según Bertrand Russell, es la forma en que los seres humanos han logrado evolucionar. Científicos y artistas son los protagonistas en la producción de este conocimiento, intentando nombrar el mundo, observar la realidad y darle sustancia y sentido.
La condición humana, para Benítez, no es solitaria; su mínimo es "dos". La humanidad arranca desde el momento en que se entiende que uno debe cuidarse para estar bien, reconociendo al otro como parte de uno mismo. "Yo soy todos los seres humanos, me preocupo por mí en el planeta, en este momento, en todos los que estamos vivos, en nuestra herencia, los que recibimos y en el futuro de los que seremos y dejaremos allá." Este acto constitutivo de la condición humana es imaginario, pues nos imaginamos que somos muchos y estamos poseídos, siendo la imaginación la fuerza que nos constituye. Sin embargo, esta misma fuerza está en entredicho, ya que un alto porcentaje de la población mundial vive bajo la línea de pobreza, y la disciplina arquitectónica, en su eficiencia, ha desarrollado una indiferencia hacia el otro, viéndolo como enemigo.
La Crisis de Imaginación y la Reinventación de la Práctica
La crisis actual no se debe a la falta de recursos o de conocimiento, sino a una profunda "crisis de falta de imaginación". Dada la abundancia de recursos y conocimiento, no somos capaces de inventar nuevas formas de existir que erradiquen las desigualdades y nos permitan avanzar. Estamos, en cambio, "súper distraídos" por el consumismo de imágenes y objetos, y hemos "declinado la posibilidad de imaginarnos por fuera de los límites del hoy".
Benítez aboga por una profunda renovación en la disciplina, impulsada por la insostenibilidad y el pasivo ambiental. Esto implica "convocar la materia de una manera distinta, pidiéndole atributos más interesantes que los que hasta ahora le hemos pedido". Se avecina un cambio absoluto en cómo se convocan los materiales: de hiperenergéticos a hipoenergéticos, producidos no con la "testosterona" del siglo XX, sino guiados por la genómica. Sin embargo, la lección más urgente para la disciplina es que la construcción más importante es la de nuestras sociedades y del sentido de lo humano.
El Ladrillo como Símbolo de Resistencia y Sostenibilidad
Una de las obsesiones de Solano Benítez es el ladrillo, material central en su práctica. No solo por su bajo costo, sino por las posibilidades estructurales y la pregunta constante sobre cómo lidiar con la menor cantidad de recursos disponibles. La imaginación se convierte así en una forma de conocimiento, permitiendo ver nuevas soluciones donde otros solo ven limitaciones.
El ladrillo, con su forma que se adapta a la mano y su origen en la tierra, es un material universal que ha acompañado la expansión del ser humano. En sus proyectos, Benítez no se apropia del material, sino que lo entiende como materia, y a partir de ahí, reimagina el procedimiento para convertirlo en algo nuevo. Esto se evidencia en su primer estudio, construido a un costo significativamente menor que el promedio de la época, utilizando ladrillos sin sacar, la técnica del rebozado como aislación y la madera de encofrado. La economía, no solo el estilo, se convierte en el lenguaje para comunicar el valor de estas innovaciones.
La imaginación como herramienta de construcción social: Solano Benitez at TEDxAsunción
Aquí se presenta una tabla comparativa sobre el costo de la construcción con el enfoque de Solano Benítez versus la construcción tradicional:
| Aspecto | Construcción Tradicional (Costo/m²) | Enfoque Solano Benítez (Costo/m²) | Diferencia (%) |
|---|---|---|---|
| Primer estudio | 500 USD | 100 USD | -80% |
| Casa de la madre | 500 USD | 100 USD | -80% |
*Estimaciones basadas en los datos proporcionados en el texto para un período específico.
La Conexión Global y la Lucha contra la Indiferencia
Benítez celebra la "extraordinaria capacidad de conexión" del tiempo actual, que permite la difusión de ideas y la colaboración. Esta conexión nos recuerda que somos una "gran familia habitando el mismo planeta", y nos interpela a resolver los problemas no por la vía de la indiferencia, sino mediante la acción y la transformación. El conocimiento nos revela las diferencias, pero la comprensión nos permite construir semejanzas, reconociendo que, a pesar de las diversas latitudes y transformaciones, "somos la misma persona que dio la vuelta y llegó acá".
Paraguay, su tierra natal, se presenta como un microcosmos de esta realidad global: una nación bilingüe con una riqueza cultural de veintiún naciones, lenguas y religiones. Allí, Benítez y su equipo joven se han especializado en "hacer todo lo que no sabemos hacer", abrazando el aprendizaje constante y la reinvención frente a la escasez de recursos.
El Proyecto Pompidou en Foz de Iguazú: Un Museo para el Aprendizaje
Un hito importante en la carrera de Solano Benítez es el diseño del Pompidou para Foz de Iguazú, que se inaugurará en 2026. Este proyecto no busca replicar el original parisino, sino crear un espacio que funcione como un centro de aprendizaje y participación en la selva misionera del Iguazú. La visión política detrás de este museo es la de "dar herramientas a las personas" en un mundo cambiante, fomentando el aprendizaje rápido y mostrando los procesos artísticos, no solo la erudición.
El desafío es enorme, dadas las estructuras establecidas y los múltiples requerimientos, pero Benítez busca contestar a ellos con una obra que esté al nivel de los estándares del Pompidou, de los ideales políticos de transformación y que genere soluciones a corto plazo. Este proyecto es un ejemplo de cómo se pueden transformar las cosas "juntos", involucrándose en un camino de construcción colectiva.
La Responsabilidad de Transformar y la Capacidad de Imaginar
Solano Benítez entiende la arquitectura como una "espectacular manera de generar inteligencia". Su mandato disciplinario no es construir casas bonitas, sino la "habitabilidad", para que la gente viva mejor. Esto implica "comprometer nuestros esfuerzos en transformar el mundo", incluso si se empieza perdiendo el partido "10 a 0". La verdadera creatividad, como señala su amigo Alejandro Aravena, comienza "cuando uno le saca un cero al presupuesto".
Su equipo ha ganado concursos donde no hay arquitectos como jurados, recibiendo menciones de honor por su "interesante" e "inteligente" propuesta, pero sin premios porque "nadie se atreve a otorgarnos un premio porque no saben si somos artistas o si somos ingenieros". Sin embargo, Benítez no se considera ninguna de las dos cosas, trabajando en estrecha colaboración con ingenieros, pero siempre tomando las decisiones finales.
La acción del hombre es la que da vida al material, trascendiendo la materia misma. "Las piedras son estúpidas", dice. Es la mente del hombre la que "es capaz de contener y resistir a la fuerza de gravedad" para que la piedra se quede en su lugar. Esta es la profunda humanidad de la arquitectura, la de construir y disponer con la mayor eficiencia de los materiales. Las normas, tanto en Paraguay como en el resto del mundo, están para ser obedecidas o para ser olvidadas, y la decisión de cómo actuar recae en quien se atreve a intervenir, mostrando con hechos que su propuesta es virtuosa. "No verbalmente: ¡hazlo! Prueba, somete a prueba, mide, pesa. Es más fácil."
La historia de Solano Benítez es la de un arquitecto que, desde la escasez y la necesidad, ha aprendido a reinventar su disciplina, a transformar la materia y a construir sociedades. Su visión desafía la indiferencia, invitándonos a imaginar un futuro donde la arquitectura sea una herramienta poderosa para el bienestar humano y la sostenibilidad.
