Las urnas andaluzas ponen a prueba el liderazgo de Podemos y la estrategia de la izquierda dividida
Las elecciones andaluzas de este domingo serán un escenario crucial que no solo determinará el futuro político de Juanma Moreno en Andalucía, sino que también examinará la pugna interna y las estrategias de la izquierda alternativa, la cual se presenta dividida en dos papeletas principales.
La izquierda andaluza: entre la autonomía y la coalición
En el panorama de la izquierda, se observan dos formaciones con enfoques diferenciados. Por un lado, Adelante Andalucía, el partido fundado por Teresa Rodríguez, ha ganado impulso en las encuestas al presentarse con el mantra de ser una fuerza netamente andaluza. Su estrategia busca conectar con un electorado que valora la identidad regional y la oposición tanto a la Junta de Andalucía como al Gobierno central.
Por otro lado, la izquierda estatal, que ha estado inmersa en cuitas internas durante los últimos tres años, finalmente selló la coalición Por Andalucía. Este pacto, que unió a IU y Podemos, se percibe como un matrimonio de conveniencia, cuyo éxito electoral no está garantizado. La ley electoral penaliza la fragmentación del voto, y el objetivo de este acuerdo fue contener los daños de una posible dispersión electoral.
Un pacto de última hora y con tensiones
La cita andaluza representa la primera prueba de fuego para la reconciliación en la izquierda después del divorcio vivido a finales de 2023, cuando Podemos rompió con Sumar tras concurrir juntos en las elecciones generales. Las negociaciones para concurrir juntos en Andalucía estuvieron marcadas por grandes tensiones durante el último año y medio. Finalmente, el pacto se alcanzó in extremis, el último día del plazo para inscribir las coaliciones. Sin embargo, este acuerdo no estuvo exento de críticas por parte de Podemos, que se quejó de su escasa representación en las listas y cuestionó la democracia interna de la coalición liderada por Antonio Maíllo (IU).
Perspectivas electorales y el análisis de Pablo Simón
Cinco semanas después de la formación de la coalición, las encuestas no parecen mejorar significativamente las perspectivas electorales de Por Andalucía con la incorporación de Podemos.
| Encuestadora | Fecha de publicación | Escenario | Por Andalucía (escaños) | Podemos en solitario (escaños) | Adelante Andalucía (escaños) |
|---|---|---|---|---|---|
| GESOP | 28 de febrero | División | 4-5 | 0 | N/A |
| GAD3 | 29 de marzo | División | 5 | 0 | N/A |
| GESOP (post-pacto) | N/A | Coalición | 5-8 | N/A | 4-6 |
El politólogo y analista Pablo Simón, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid, aborda el debate sobre la utilidad electoral del acuerdo y pone en duda que sea beneficioso en términos estrictamente de representación, debido tanto a su diseño como a sus efectos.
El voto volátil y la izquierda desencantada
Simón parte de un contexto general en el que “no hay posibilidad de alternancia seria”, lo que a su juicio altera el comportamiento del electorado progresista. "Si la cosa estuviera más reñida entre PP y PSOE, el escenario sería otro, pero si el resultado está más o menos claro, el votante es más volátil", detalla. En este escenario, explica, “el votante de la izquierda tiende a hacer un voto más expresivo que estratégico", un elemento que juega a favor de Adelante Andalucía, un partido que hace oposición tanto a la Junta de Andalucía como al Gobierno central, y que resta opciones a Por Andalucía, que no puede apelar al voto útil, al no percibirse como un actor necesario para un hipotético gobierno de izquierdas en Andalucía.
El cómo se forjó la coalición andaluza también juega en contra de Por Andalucía, a juicio de Simón. "Hay una izquierda desencantada que nunca va a votar al PSOE, y puede elegir entre Por Andalucía, que metió a Podemos con un pacto muy ruidoso y con enfados, y en el otro una izquierda alternativa que se caracteriza porque no ha tenido líos de coaliciones", defiende, en referencia a Adelante Andalucía, cuyo candidato es José Ignacio García, autoproclamado 'El gafa'.
A esto se suma un elemento que tiene que ver con la izquierda identitaria, un fenómeno que ya se vio en Madrid, donde Más Madrid mantiene el sorpasso al PSOE, y que se produjo también en las elecciones de Aragón, donde la izquierda se dividió en tres papeletas después de semanas con debates en torno a la unidad. Finalmente el gran ganador fue Chunta Aragonesista (CHA), que duplicó sus escaños pasando de 3 a 6, mientras IU-Sumar lograron un representante y Podemos quedó fuera.
El politólogo y analista Pablo Simón. (Fuente)
Una operación "poco rentable"
Simón defiende que "la operación ha sido poco rentable para IU y Sumar, por la forma y por el fondo". Por la forma, "por cómo se gestó con rechazos cruzados previos, y por el fondo, porque la aportación numérica es demasiado pequeña como para generar un crecimiento". Así, duda de que la suma aritmética pueda traducirse en términos de escaños: "Meter a Podemos por el mero efecto matemático tiene un efecto psicológico”, defiende. "Se quita el daño que puede hacer el sistema electoral, pero por otro lado se pone ruido a la coalición", continúa, apuntando a que el coste político puede ser superior al beneficio electoral.
Simón señala directamente la construcción de la coalición, que se alumbró con críticas de Podemos. "El problema de Maíllo es que al final se vio secuestrado por ese mito de la unidad, porque es casi un tótem", considera, y "en una coalición, uno más uno nunca son dos, porque depende mucho de los votos que se pierden por el camino". Apunta a que hay votantes de uno u otro partido "que no te votan si vas en coalición", además de advertir: "No puedes construir rechazos cruzados durante dos años y en el último minuto ir en coalición. ¿Qué mensaje manda a los militantes?", se pregunta. La imagen que se está proyectando durante la campaña tampoco ayuda, cree Simón, con Podemos "haciendo actos por su cuenta" y con las exministras de Podemos, Ione Belarra e Irene Montero, evitando arropar al candidato. "El mensaje que mandan es que no lo voten", sostiene.
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La falta de "sensación de desborde"
En este punto, Pablo Simón advierte que "para que una coalición tenga efecto virtuoso, es importante que los partidos se tengan cariño desde hace algún tiempo", puesto que el resultado puede ser contraproducente. El politólogo sostiene además que la integración de Podemos no ha generado el efecto de impulso esperado. Según explica, la operación "solo sería rentable si produjera una sensación de desborde”, algo que tuvo lugar en las generales de 2023 pero que, a su juicio, no se ha producido en este caso, donde esa sensación “la ha logrado Adelante Andalucía”.
Desde esta perspectiva, Simón concluye que el diseño de la coalición ha sido poco eficaz. Afirma que “la operación para IU y Sumar ha sido poco rentable”, tanto por la gestión previa como por el resultado potencial, ya que “la aportación numérica de Podemos es demasiado pequeña como para generar nada”. En su diagnóstico, el politólogo apunta a un problema más estructural de la izquierda española: la dificultad para construir liderazgos y proyectos cohesionados.
Ione Belarra, exministra de Podemos. (Fuente)
Simón sitúa como ejemplo la vuelta de Maíllo a Andalucía, el regreso también de Mónica Oltra en Valencia o el salto de Mónica García del Gobierno a la Comunidad de Madrid en las próximas autonómicas. Una señal, considera, de que “los caladeros de liderazgo de la izquierda se están secando”, en un contexto en el que las candidaturas dependen cada vez más de figuras ya conocidas. Simón considera que, en este escenario, "la perspectiva de crecimiento es de Adelante Andalucía", al que las encuestas dan entre 4 y 6 escaños frente a los dos actuales. Uno de los factores de crecimiento es precisamente el hecho de que no estén en el Gobierno. "¿Quién se puede quejar de vivienda con más comodidad? Quien no tiene contradicciones en el Gobierno", destaca Simón. El politólogo también hace referencia a cómo el PSOE ha comido terreno a su izquierda en los últimos años, algo que pone aún más palos en las ruedas a la campaña de Por Andalucía.
El surgimiento y evolución de Podemos
Podemos, con su líder a la cabeza, el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense Pablo Iglesias, ha sabido canalizar el descontento ciudadano y traducirlo en votos para convertirse en la gran sorpresa de unas elecciones en las que el apoyo al bipartidismo, encarnado por el PP y el PSOE, ha caído. "Los partidos de la casta han recibido un serio correctivo", señaló en la noche electoral Iglesias, quien insiste en que su objetivo es superar en las urnas a estas dos formaciones. "Nosotros no nacimos para ser una fuerza testimonial, sino para cambiar nuestro país. En eso vamos a seguir trabajando", explicaba apenas 24 horas después a Efe en una entrevista.
Pablo Iglesias, fundador y exlíder de Podemos. (Fuente)
De la indignación al cambio político
El germen de Podemos nació el pasado mes de enero cuando una treintena de intelectuales y activistas presentaron el manifiesto "Mover ficha: convertir la indignación en cambio político", en el que hacían un llamamiento para poner en marcha "una candidatura por la recuperación de la soberanía popular" para las europeas de mayo. Entre los firmantes se encontraban, entre otros, el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid Juan Carlos Monedero, el profesor de Ciencias Políticas de la UNED Jaime Pastor, el filósofo Santiago Alba Rico y el actor Alberto San Juan.
Podemos se presentó oficialmente el 16 de enero en el Teatro del Barrio de Lavapiés, en Madrid, y después de un debate interno se inscribió como partido político en el Ministerio del Interior el 11 de marzo de este mismo año "como imperativo legal" para poder concurrir a las elecciones europeas. Tras celebrar unas "primarias ciudadanas", con más de 33.000 votantes, Pablo Iglesias fue elegido líder del partido. Nacido en Madrid el 17 de octubre de 1978, escritor y profesor de Ciencias Políticas, dio sus primeros pasos en la política en la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE), en la que militó desde la adolescencia hasta los 21 años. A partir del año 2001 participó activamente en el movimiento antiglobalización, en el que defendió la desobediencia civil como forma de lucha, asunto que fue también el eje central de su tesis doctoral, según informe Efe.
Hace apenas un año, Iglesias fue invitado al programa El Gato al Agua de Intereconomía para hablar sobre la protesta "Rodea el Congreso" y desde entonces ha sido colaborador habitual en las tertulias políticas de diferentes cadenas de televisión como la Sexta. Presenta también el debate político La Tuerka.
Programa y principios de Podemos
El programa de Podemos incluye propuestas como la reducción de la jornada semanal a 35 horas, la jubilación a los 60 años y una renta básica para todos los ciudadanos que sea como mínimo de la cuantía por debajo de la cual se considera que una persona está por debajo del umbral de la pobreza. Piden también la derogación del artículo 135 de la Constitución, modificado por el PSOE con el apoyo del PP, que limita el déficit público y recuperar el "control público en sectores estratégicos" como las telecomunicaciones, la energía o el transporte.
Proponen una moratoria de la deuda hipotecaria de primeras viviendas para aquellas familias con dificultades para pagar y la cancelación inmediata de la deuda si hay prácticas fraudulentas, además de la paralización de todos los desahucios de primera vivienda y locales de pequeños empresarios. También piden la "despenalización de la ocupación" por parte de familias o personas en situación de vulnerabilidad o sin techo de viviendas vacías "pertenecientes a bancos y cajas intervenidas o rescatados, o de viviendas vacías durante un año de inmobiliarias y promotoras".
La importancia de la regeneración política
La situación actual en el panorama político español, marcada por un bipartidismo que muchos perciben como anti-Estado de Derecho, un desafío soberanista y la emergencia de partidos "regeneradores" como Podemos, subraya la necesidad de una transformación profunda. La búsqueda de alianzas y la coherencia interna de los partidos se convierten en elementos cruciales para la consecución de resultados efectivos.
Jornada electoral de unas elecciones generales. (Fuente)
Como acertadamente dice nuestro intelectual político, “la política no es una ciencia sino más bien el intento incesante de unos avispados individuos por adaptarse a los acontecimientos que Fortuna va situando en su camino….pues el medio natural de un político es el tiempo y su interés reside exclusivamente en saber si el tiempo para una determinada idea ha llegado o no. Cuando llamamos a la política el arte de lo posible nos referimos a lo que es posible aquí y ahora”.
La coyuntura política actual demanda a los partidos un ejercicio de escucha activa y de aplicación de los principios que predican. La capacidad de adaptación, la flexibilidad y la disposición al diálogo son fundamentales para que la regeneración pueda conseguir resultados tangibles. No se trata de fusiones forzadas, sino de agotar todas las vías posibles para que las promesas de cambio se conviertan en realidad, siempre respondiendo ante el votante que anhela soluciones.
