La Cruda Realidad de las Startups: Desafíos y Perspectivas
El brillo del emprendimiento, esa chispa que enciende la ilusión de miles de innovadores cada año, a menudo oculta una realidad más cruda y menos glamurosa. El camino de las startups, ese vivero de ideas disruptivas y promesas de futuro, está sembrado de obstáculos que pueden llevar al traste los proyectos más prometedores si no se navega con la brújula adecuada.
La Paradoja de "Waves": Cuando la Necesidad no Justifica Millones
Imaginemos la historia de Johnny, un surfista del norte de California. Desea saber las condiciones de las olas en Mavericks, una de las playas más famosas del mundo. Su amigo Bhodi publica fotos increíbles de las olas en Instagram y Johnny piensa: «Si hubiera alguna aplicación para poder comprobar las condiciones del surf en Mavericks». Más tarde se da cuenta: «Buah, ¿y si todos los surferos tuvieran una aplicación para comprobar las condiciones de las playas locales y pudieran ver cómo están surcando las olas los surferos que están allí en directo?».
Johnny lo deja todo, incluida su tabla, y autoaprende a programar. Crea un prototipo de «Waves». Un amigo diseñador se une a su empresa. Consiguen una primera ronda de financiación. Contratan a unos cuantos desarrolladores y liberan características sociales. Los top surfistas profesionales se unen y promueven. Comienzan lanzando una ronda de financiación de capital riesgo para acelerar su crecimiento, pero les resulta difícil porque el producto no es tan viral como ellos esperaban. Resuelve una necesidad, pero no suficientemente importante como para justificar millones de dólares.
Hay aportaciones de fans impacientes, pero después de unos meses más de desvelo, está claro que «Waves» no se puede considerar una inversión de éxito. Johnny publica una entrada sentida en el blog, cierran el servicio y devuelven lo que queda de la inversión. Una semana más tarde, Tyler, otro surfista, está en el norte de California y quiere saber cómo están las olas en Mavericks, al norte de Half Moon Bay. El mismo problema, un día distinto.
No importa dónde estás o quién eres, todos tenemos cientos de problemas que resolver. Estos problemas están sin resolver y van a seguir estándolo, siempre y cuando le sigamos cediendo nuestra capacidad para resolver problemas a las startups.
Con más startups de las que podemos permitirnos y más aplicaciones de las que caben en nuestros teléfonos, quizás ha llegado el momento de echar un vistazo a fondo en lo que recibimos de estas actividades y, lo más importante, lo que no recibimos.
"¿Hay un mercado para esto?": La Verdad Detrás de las Aplicaciones
Hace unos años, se hizo popular la frase «para eso hay una aplicación». En origen era un eslogan de venta. La mayoría de las aplicaciones que más usas de tu teléfono no tienen detrás a un programador solitario que las crea en su tiempo libre. Detrás del icono de la aplicación hay un equipo de desarrolladores, diseñadores, growth hackers, inversores y, con frecuencia, capital riesgo. Esto significa que más te vale que tu problema sea capaz de proporcionarle dinero a un montón de gente. Si no, entonces quizá no llegue a haber una aplicación para solucionarlo.
Una reformulación más realista del «¿hay una aplicación para esto?» es la que habla en el lenguaje económico de la oferta y la demanda, ya que, con muy pocas excepciones, el dinero (o su falta) es lo que impulsa la creación de aplicaciones o de software. Dicho de otro modo, las soluciones tecnológicas a menudo se impulsan y crean no porque alguien haga la pregunta «¿hay una aplicación para esto?», sino porque alguien se está preguntando «¿hay un mercado para esto?». Esta pregunta, a su vez, plantea otra: ¿exactamente quién está haciendo la pregunta? ¿Y qué umbral de usuarios y dólares tienen que ser cubierto antes de que el problema merezca la pena ser resuelto?
Solucionamos los Problemas que Tenemos
La gente tiende a resolver lo que conoce y lo que les afecta en su día a día. Para muchos de nosotros esto significa averiguar cuándo hacer ejercicio, cómo reservar tiempo para los amigos y nuestros planes financieros de futuro. Claro que si eres un ingeniero o un desarrollador, las soluciones que creas en forma de aplicación o software tienen mucha repercusión más allá de tu vida diaria.
Un hombre de raza blanca y 22 años de edad, viviendo en la zona de San Francisco Bay, con unos ingresos altos disponibles, tendría que indagar mucho antes de encontrar una necesidad que el software no esté satisfaciendo. ¿Reparto de zumo recién hecho? Listo. ¿Servicio de ayudante personal? Listo. ¿Hacer un envío? Listo. ¿No sabes qué último gadget comprar? Listo. ¿Qué ropa llevar? Listo. ¿Necesitas enviar flores en una hora? Listo. ¿El colegio privado de tu hijo no es lo suficientemente alternativo? Listo. ¿Necesita alquilar una casa más limpia, un armario, o incluso un propietario? Listo, listo, y listo.
Por supuesto, estos servicios pueden, en teoría, ser disfrutados por cualquiera, pero la intersección de varias formas de privilegio crea una poderosa oportunidad de mercado, y ahí es donde nuestras soluciones gravitan.
La cruda realidad es que la razón por la que constantemente aparecen aplicaciones que resuelven los problemas de los varones de 22 años de edad (por ejemplo, las que nos proporcionan una fuente fácilmente disponible de citas con chicas sin tener que trabajárnoslo mucho) es porque son ellos las que las están programando. Estas apps parecen importantes y capaces de cambiar el mundo, porque exactamente eso es lo que son para la gente que las crea.
La Necesidad de Diversidad en los Mercados
Una forma de combatir este conjunto estrecho/privilegiado de problemas y soluciones es ampliar el espectro de personas que trabajan en software. Una mayor diversidad en experiencia vital y en problemas encontrados nos ayudará a crear soluciones mejores y más representativas. Mientras que puede tener su función el enseñar a todo el mundo a programar, si no tienes tiempo o ni siquiera la oportunidad, no llegarás a poder participar en la resolución de problemas con software. Debes conceder la solución de tus problemas a los desarrolladores y eso es un problema con o sin un grupo diverso de desarrolladores.
Ni que decir tiene la importancia del acercamiento inclusivo en el apoyo a las mujeres, a la gente de color, a las personas transexuales y cualquier otro grupo infrarrepresentado en el sector tecnológico. En cualquier caso, el software siempre requiere un ejército de desarrolladores, growth hackers y otros profesionales para escalarlo. Pero ten en cuenta que siempre estaremos sujetos a la poderosa pregunta, «¿hay un mercado para esto?» o incluso más allá, «¿hay un mercado de un billón de dólares para esto?».
La Obsesión por el Unicornio: Inversores vs. Usuarios
El capital riesgo, inversiones de alto riesgo que requieren retornos muy altos, es la gasolina que mantiene este ecosistema a flote. Así, la solución para un inversor es muy diferente de la solución para el usuario final. El capital riesgo busca su unicornio, esa empresa mágica y rara, capaz de devolver muchas veces su inversión inicial. Con frecuencia, este unicornio compensa todas las inversiones fallidas de su carrera, las soluciones que han fracasado.
Pero, mientras los inversores buscan al unicornio para cabalgar hacia la victoria, la mayoría de nosotros se conformaría con un caballo. Los caballos se parecen a los unicornios, solo que sin ese cuerno del millón de dólares. Son esas pequeñas soluciones cotidianas que hacen que nuestra vida sea mejor. Los restaurantes locales que nos dan de comer, las empresas que sirven a nuestras necesidades con humildad y honestidad, amigos y familiares que nos ayudan a resolver problemas, tanto si son escalables como si no.
Las startups casi siempre comienzan como caballos, resolviendo los problemas de alguien. Pero por lo general no lo resuelven para todo el mundo (o todo el mundo lo suficientemente rápido) y ahí es donde el sistema se cae a pedazos. Solo cuando el valor para las personas y para los inversores se alinea, hacemos que lleguemos a un caballo que puede escaparse de la fábrica de pegamento.
La mayoría de las nuevas startups fracasan no porque no pueden resolver los problemas de los usuarios, sino porque no logran resolverlos de una forma en la que ofrecen grandes retornos a sus inversores. Así, mientras a los usuarios les preocupa desde el principio, es el problema de los inversores el que impulsa la empresa a continuar. «¿Pero, es escalable?» Es una forma de decir «¿pero los inversores pueden sacar grandes beneficios?», lo que es una pena, porque toda una generación de personas creativas y con talento está convencida de que los problemas que no pueden escalar no merecen la pena ser resueltos.
Cuando falla una startup, todo se va con ella. Si alguna vez has usado un servicio o aplicación que haya sido cerrado, comprado e interrumpido, o dejado de ser compatible, entonces ya sabes de quién era el problema que quedó sin resolver. Cuando una startup termina en la vía muerta, la solución que traía consigo también lo hace y el problema se queda de nuevo sin resolver. Un paso adelante, un paso atrás. Este no es el avance tecnológico que nos habían prometido.
El Auge y Caída de las Startups: Datos Reveladores
Las startups están de moda. Se les atribuye una extraordinaria capacidad para generar riqueza y crear puestos de trabajo. El primer ministro de Reino Unido, David Cameron, las califica de "creadoras de riqueza" y la Administración de Obama atribuye a las empresas de menos de cinco años casi todo el crecimiento neto en Estados Unidos entre 1980 y 2005.
Sin embargo, el profesor del IESE Antonio Dávila junto con George Foster, Xiaobin He y Carlos Shimizu han analizado precisamente este aspecto de las startups del que poco se habla. Su artículo "The Rise and Fall of Startups" ha recibido el premio E. La mayoría de las startups dedican grandes esfuerzos a aumentar sus ingresos y su plantilla durante los primeros cinco años. Solo un 7,5% fueron capaces de sumar puestos de trabajo durante tres años consecutivos. En su quinto año de operaciones, los resultados agregados del total de las empresas analizadas arroja un resultado desalentador: llegan a perder más de un 30% de los ingresos brutos generados previamente y un 65% de los puestos de trabajo creados.
La entrada de grandes empresas y el crecimiento de terceros también influyen. Solyndra, un fabricante de paneles solares afincado en California, experimentó un rápido crecimiento, pero acabó doblegándose a la competencia china y perdiendo unos 11.000 puestos de trabajo. Para desarrollar políticas que ayuden a las startups a crear riqueza, directivos y reguladores necesitan entender mejor las causas de destrucción de valor de estas empresas y comprender si se deben a factores internos o externos. "Dirigir startups no solo significa gestionar la expansión, sino también comprender cómo manejar las recesiones", concluyen los autores. Los autores utilizaron una muestra de más de 158.000 empresas de varios países y sectores creadas entre 1999 y 2004 y rastrearon datos de hasta cinco años atrás.
Las startups SIEMPRE piden estas 3 cosas - CASO REAL
Tabla: Comparativa de Startups en sus Primeros 5 Años
| Métrica | Resultado al 5º Año (Agregado) |
|---|---|
| Empresas que sumaron puestos de trabajo por 3 años consecutivos | 7,5% |
| Pérdida de ingresos brutos generados | >30% |
| Pérdida de puestos de trabajo creados | 65% |
Fuente: Adaptado de "The Rise and Fall of Startups", Antonio Dávila et al.
El Coste Humano del Emprendimiento: Salud Mental
El emprendimiento es una de las trayectorias profesionales más gratificantes y que proporcionan más satisfacción, pero también tiene unos factores estresantes únicos y significativos. El periplo de una startup se compara a menudo con una montaña rusa, debido a sus excitantes subidas y sobrecogedoras bajadas. En un informe reciente de la OCDE, expertos en salud laboral describían las condiciones de trabajo de los emprendedores como "caracterizadas por largas horas de trabajo, con el riesgo potencial de padecer problemas de estrés y relacionados con la salud".
Las exigencias de llevar un negocio -como una gran incertidumbre y una fuerte carga de trabajo- pueden superar fácilmente los recursos de que disponen los fundadores y poner en peligro su bienestar. Un estudio llevado a cabo por investigadores de Stanford y de UC Berkeley ha revelado una cruda realidad: el 72% de los emprendedores de la muestra presentaban problemas de salud mental, una proporción significativamente más alta que la del grupo de control, que era del 49%. Además, un informe sobre el bienestar de los emprendedores británicos ha revelado que el 77% de los encuestados se sintieron solos durante el periplo de sus startups.
Acaso más impactante resulta el informe State of European Tech, que expone una faceta desconcertante del ecosistema emprendedor: dos de cada cinco fundadores que garantizaban capital externo no recibieron apoyo alguno de los inversores para gestionar las presiones derivadas de la creación de la empresa. Los fundadores deben entender que cuidar de su bienestar no va en detrimento del éxito de su startup, sino que es un factor clave para el éxito. Los fundadores que cuidan de su salud fomentan lugares de trabajo saludables, promoviendo el bienestar de sus empleados, lo cual redunda en favor de unas empresas más saludables.
Es esencial que las personas identifiquen proactivamente aquellas acciones de recuperación que a ellas personalmente les funcionan mejor. El respiro, que implica interrumpir el trabajo para lograr un alivio tangible y/o mental. Con todo, empoderar a los emprendedores para proteger y mejorar su bienestar es una responsabilidad colectiva. Iniciativas como el Founder Mental Health Pledge, el Founder Wellbeing Programme del Balderton Capital de Founders Taboo o la nueva asignatura sobre el Bienestar del Fundador del MBA de Esade son ejemplos de primeros pasos en este sentido.
Los Pecados Capitales de las Startups: Causas Internas del Fracaso
Con demasiada frecuencia, el germen de la debacle no reside en una cuestión de mala suerte o de un mercado esquivo, aunque a veces también influyan. Muchas veces, el fracaso se cocina a fuego lento en decisiones internas, en vicios adquiridos o en omisiones flagrantes que, como los pecados capitales de la doctrina clásica, minan la estructura del proyecto desde dentro hasta su colapso.
1. La Soberbia de la Idea
Uno de los primeros escollos, y quizás el más insidioso, es la tentación de enamorarse perdidamente de la idea original sin contrastarla con la cruda realidad del mercado. Muchas startups nacen de una visión brillante, pero una visión que no responde a una necesidad real o que no se comunica adecuadamente está condenada al ostracismo, por muy innovadora que parezca sobre el papel. Este pecado capital, la soberbia de creer que tu producto o servicio es tan revolucionario que el público vendrá en masa sin más, se manifiesta también en la resistencia a pivotar. El emprendedor aferrado a su concepto inicial, incapaz de ver las señales que le envía el entorno o de escuchar el feedback, por crítico que sea, está abocando a su joven empresa a un callejón sin salida.
2. La Avaricia y la Mala Gestión Financiera
Otro precipicio común es la mala gestión de los recursos financieros, un pecado que podría equipararse a la avaricia desmedida o, en su defecto, a una prodigalidad inconsciente. Conseguir una ronda de financiación puede sentirse como un triunfo, pero es solo el principio de una responsabilidad enorme: la de administrar ese capital con cabeza y con vistas al crecimiento sostenible, no al dispendio en oficinas lujosas o en campañas de marketing desproporcionadas antes de validar el modelo de negocio. La obsesión por un crecimiento acelerado a cualquier coste, sin tener asegurada la rentabilidad o una base sólida de clientes fieles, es otra manifestación de esta peligrosa avaricia. Es crucial entender que escalar demasiado pronto, antes de que el producto esté maduro o el mercado preparado, puede ser tan letal como no crecer en absoluto, llevando a la empresa a un colapso por su propio peso.
3. La Pereza y la Falta de Adaptación
El dinamismo es el oxígeno de las startups, y caer en la pereza, en la autocomplacencia tras un primer éxito o simplemente por creer que la idea inicial es inmejorable, es un camino directo al estancamiento. El mercado cambia a una velocidad vertiginosa, y lo que hoy es revolucionario mañana puede ser obsoleto si no se mantiene un espíritu de mejora continua y adaptación constante, investigando nuevas tecnologías, escuchando las demandas cambiantes de los usuarios y observando los movimientos de la competencia. Aferrarse a un producto o servicio que ya no responde a las necesidades del público o que ha sido superado por alternativas mejores es una sentencia de muerte anunciada. Esta inacción, esta resistencia al cambio por comodidad o por miedo a salir de la zona de confort, impide a la empresa evolucionar y encontrar nuevas oportunidades de crecimiento o de reinvención, dejando el campo libre a competidores más ágiles y con mayor capacidad de adaptación.
4. La Ira y los Conflictos Internos
Un equipo desmotivado, mal gestionado o con conflictos internos no resueltos es como un motor gripado en un coche de carreras. La ira, manifestada en una mala comunicación, en luchas de poder o en un ambiente laboral tóxico, puede minar la productividad, la creatividad y el compromiso de las personas que son, al fin y al cabo, el activo más valioso de cualquier startup, y esto es especialmente crítico en las primeras etapas, donde la cohesión y la pasión son fundamentales. Descuidar la cultura empresarial, no definir unos valores claros o permitir que se instauren dinámicas negativas son errores que pasan una factura muy alta. Es imprescindible fomentar un entorno de confianza, transparencia y colaboración, donde las ideas puedan fluir libremente y los problemas se aborden de manera constructiva, no como batallas personales, porque un equipo unido y motivado es capaz de superar casi cualquier obstáculo externo.
5. La Falta de Foco y Estrategia
Finalmente, la falta de foco, esa tentación de querer abarcarlo todo, de perseguir múltiples oportunidades a la vez sin una estrategia clara, es un pecado capital que dispersa los recursos y diluye los esfuerzos. Las startups, por su naturaleza, suelen operar con recursos limitados, y tratar de ser todo para todos o de atacar demasiados frentes simultáneamente conduce inevitablemente a no destacar en ninguno, perdiendo la oportunidad de consolidar una posición fuerte en un nicho específico. Este desenfoque estratégico a menudo se traduce en un desarrollo de producto caótico, en mensajes de marketing confusos y en una incapacidad para construir una marca sólida y reconocible. Es vital definir con precisión el público objetivo, la propuesta de valor única y los objetivos prioritarios, concentrando la energía y los recursos en aquellas actividades que realmente aporten valor y acerquen a la empresa a sus metas fundamentales, en lugar de dejarse llevar por cada nueva moda o supuesta oportunidad que aparezca en el horizonte de las startups.
Los Problemas de la "Larga Cola" y la Web Abierta
Siempre habrá una fuente interminable de problemas que necesitan solución. Los de la «primera página» encontrarán sus soluciones, pero el resto, lo que podríamos llamar «problemas de la larga cola», se quedarán sin resolver en su mayor parte, sobre todo aquellos que necesiten de la tecnología. Con frecuencia, esta larga cola se ubica más lejos de la región donde están las startups y el capital riesgo, ya que nunca retornarán miles de millones de dólares. Muchos de estos problemas ni siquiera valen 100 dólares. Así que nunca aparecerán en las publicaciones de noticias tecnológicas, ni serán la apuesta de una estrella de rock, ni la de los gurús de las redes sociales. Muchos de estos problemas nunca serán vistos por nadie más allá de los que los están solucionando. Pero son importantes.
En la raíz de cualquier problema sistémico no hay un único factor subyacente. Hay cientos, a veces miles de problemas de larga cola sin resolver. Pero ninguno de ellos resulta atractivo para las startups.
La Trampa de las Aplicaciones Móviles
Durante mucho tiempo hemos asumido que las aplicaciones podrían solucionar todos los problemas, sobre todo a través de la personalización y la geolocalización... pero resulta que esto puede tener efectos secundarios desagradables. Las apps son caras y su creación y mantenimiento lleva mucho tiempo. Los usuarios de iOS solucionan sus problemas en primer lugar, después los usuarios de Android. Los usuarios de Windows y de otros sistemas operativos son los intocables del sistema de castas de estas plataformas. Por el simple hecho de haber elegido en un nicho de mercado más pequeño, estos usuarios ven drásticamente reducida la capacidad de conseguir solucionar sus problemas.
En la web abierta y libre, la neutralidad de la red se ve como un derecho fundamental, pero en el libre mercado de las plataformas móviles, la neutralidad de las apps sería una violación flagrante. Dentro de nuestros teléfonos estas aplicaciones actúan como objetos físicos que necesitan ser instalados y luego se tienen que actualizar o sustituir cuando caducan, que es constantemente. Cada uno de ellos debe ser descargado, instalado, hay que concederle permisos y, después, comprobar si efectivamente disfrutamos utilizándolo.
La web no se está muriendo, sigue siendo tan útil como siempre. Pero en nuestros teléfonos está siendo reemplazada por cientos de pequeños navegadores con un único propósito, cada uno con su propia interfaz de usuario para aprender, los efectos de red para construir, y los inversores que alimentar.
La Relevancia de lo Local y la Simplicidad
No obstante, esto no es solo un debate «aplicaciones vs. web», estos problemas tampoco pueden ser resueltos por la World Wide Web, debido a que la mayor parte de los problemas no son globales. En ninguna parte es este contraste más marcado que en las interacciones de la vida cotidiana, en nuestra conexión con lo que está a nuestro alrededor.
Aparte del hecho de que muchos de los problemas locales no generan los números que justifiquen la creación de una nueva aplicación o empresa, tampoco requieren sistemáticamente que alguien se lance en picado a arreglarlos con una programación compleja. A veces la necesidad de una solución, especialmente de una local, es para y por un puñado de personas. Algunos problemas y soluciones son únicos, efímeros, locales y no deberían requerir el tiempo que se tarda en escribir 1.000 líneas de código y mucho menos el que se necesita para aprender a programar.
El bache de la calle Front. Las largas colas del bar de Bill. Lo cierto es que la mayoría de los problemas en Millsmont requieren soluciones de Millsmont. La movilidad y la geolocalización de nuestros teléfonos son una oportunidad muy potente, pero las aplicaciones y el software que tenemos ahora son, con frecuencia, demasiado estrechos y difíciles para que se puedan adaptar a las necesidades individuales de los usuarios. El hecho de que aún existan tropas como «Airbnb para X», «Tinder para Y» o «Uber para Z» sirve para reforzar lo inflexible de nuestras soluciones actuales.
WordPress es el mayor caballo de batalla de internet. Una plataforma lo suficientemente simple como para poder ser utilizada por casi cualquiera y además solucionar 1.000 problemas (con el plugin adecuado). No es de extrañar que esté detrás del 23% de la web. Pero es open source y tiene más de 10 años. En su lugar, se nos ha ofrecido un modelo de «un problema-una startup». Si la amplia mayoría de startups fracasan, este nivel de ineficiencia debe ser nauseabundo para cualquiera que no sea un capitalista riesgo y quizá también lo sea para los propios capitalistas riesgo.
