Juan Antonio: Biografía de un Empresario Innovador
Juan de Antonio (Madrid, 1979) es un empresario español que ha destacado por su visión innovadora en el sector de la movilidad. Fundador de Cabify, ha logrado convertir esta empresa en uno de los pocos unicornios españoles, valorada en más de 1.000 millones de euros.
Primeros Años y Formación
Criado entre Madrid y La Velilla, un pequeño pueblo de Segovia, De Antonio estudió Telecomunicaciones en la Universidad Politécnica. "Hice ingeniería porque pensé que así entendería cómo funcionaba el mundo, pero cuando empecé a trabajar vi que lo que de verdad movía el mundo eran las organizaciones de personas".
Trabajó en la consultora Boston Consulting Group tres años, pero fue su paso por la Universidad de Stanford (California) en 2010 lo que le permitió descubrir que montar una empresa no era algo imposible. "Tuve la fortuna de estudiar un MBA. Allí descubrí que había empresas que habían sido creadas por personas que estaban sentadas a mi lado en clase y que esas personas tenían más o menos el mismo nivel de torpeza que yo", bromea. "Me di cuenta de que montar una empresa era algo posible y no solo algo que yo veía en las películas".
Inicios en el Mundo Empresarial
Su primer trabajo durante un verano fue en una startup de motos eléctricas y allí "me enamoré de la agilidad con la que se podían tomar decisiones, tener impacto y las posibilidades de cambiar el mundo que te ofrecía".
Fundación de Cabify
Su forma de entender la movilidad le llevó en 2011 a fundar Cabify. La idea de Cabify nació de un propósito similar: utilizar la tecnología para compartir vehículos, liberar espacio y evitar que las ciudades sean lugares agresivos para las personas. Los contactos hechos durante el MBA le permitieron entrar en contacto con business angels y levantar el dinero inicial para lanzar el proyecto.
Cabify, que pone en contacto a conductores de automóvil (conocidos como VTC) con particulares a través de una aplicación móvil, tiene entre sus accionistas al fondo japonés Rakuten; al fondo español Seaya Ventures; a Orilla Asset Management (de la familia Ribera, los dueños de Gestamp); y a Mutua Madrileña. El equipo directivo de Cabify controla cerca del 25% del capital.
En marzo de 2023 la compañía llevó a cabo una ronda de capital de 100 millones, en la que participaron Orilla y el Instituto de Crédito Oficial (ICO). Hace unos días se conoció otra ronda adicional de 20 millones de dólares protagonizada por Orilla, Rakuten y Mutua, a pesar de que desde hace un tiempo hay rumores de que el fondo japonés podría iniciar la salida del capital. Desde sus comienzos, la compañía ha levantado cerca de 400 millones de dólares.
En 2023, la compañía facturó 900 millones de dólares (830 millones de euros), un 31% más que el año anterior, y obtuvo un beneficio antes de impuestos de 111 millones de euros, un 41% más.
La última valoración hecha pública por la propia empresa data de 2018 y asciende a 1.400 millones. Fuentes del mundo de la inversión aseguran que la cifra podría ser ahora inferior tras el parón de actividad que la empresa sufrió durante la pandemia, aunque los datos muestran que el negocio se está recuperando.
Cabify, que cuenta con 1.200 empleados (un tercio están en España), tiene presencia en 50 ciudades de 7 países, con fuerte presencia en Latinoamérica. Además, dispone de más de 300.000 conductores. La sede societaria de la empresa está en Delawere (Estados Unidos), aunque De Antonio se apresura a decir que los impuestos se pagan en cada país y que la propiedad intelectual está en España. Estar en Estados Unidos "fue una buena decisión porque da a la empresa flexibilidad y ofrece unas reglas que nos permiten operar como operamos".
La idea de salir a Bolsa siempre está encima de la mesa, aunque de momento no hay planes concretos, dice. Lo que sí tiene claro es que seguirá adelante con su objetivo de descarbonizar la flota.
El Éxito Empresarial Detrás de Cabify y Boopos con Juan García Braschi
Filosofía Empresarial
En su opinión, el emprendedor debe montar la empresa sobre un tema que le apasione. "Elige algo que sea importante para ti, porque solo si es importante vas a tener la energía, las ganas y la resiliencia de luchar por ello", recomienda a quien esté pensando en montar un negocio. "Mi mayor éxito es querer seguir trabajando en Cabify trece años después. Y eso se debe a que somos una compañía que ha conseguido mantenerse fiel a ese propósito inicial", añade. Cuando se le pregunta por los errores que ha cometido como empresario, De Antonio asegura que siempre han tenido que ver con "posponer decisiones difíciles cuando sabes que tienes que tomarlas".
Aunque intenta mantener un equilibrio entre su vida personal, sus aficiones (le gusta el surf y practica yoga) y el trabajo, reconoce que lo peor de ser emprendedor es que "es adictivo y te acaba consumiendo. Podemos acabar creyendo que somos la empresa", explica.
Dice que no ha heredado ninguno de los despachos de aquella época y que comparte espacio con el resto de los empleados de la compañía. "Los auriculares que cancelan el ruido son una buena ayuda", asegura. Aunque suele ir con camiseta, hoy se ha puesto una camisa gris. Su vida sigue siendo parecida a la que tenía cuando lanzó Cabify, aunque la llegada de la familia numerosa y sus dos perros le han obligado a empezar a hacerse una casa nueva, aunque "seguiré en el mismo barrio de siempre", asegura. Quienes le conocen dicen que sigue paseando a sus perros por la Dehesa de la Villa y moviéndose en bici por su pueblo siempre que puede.
Visión de Futuro
Según su visión, Cabify tiene el reto de hacer factible que el progreso tecnológico tenga impacto en el día a día de los ciudadanos. Y cree que su compañía lo está consiguiendo. Por ejemplo, en Catalunya. “El 82,5% de la flota conectada a la plataforma Cabify en Barcelona cuenta ya con etiqueta Eco o Cero, un dato 14 veces superior al del parque móvil en Barcelona”.
Juan de Antonio se mueve en un mundo extremadamente competitivo, el de la industria tecnológica, pero no olvida su origen español. “Quiero destacar que somos de aquí”, presume el empresario. “Competimos desde España contra gigantes estadounidenses, chinos o rusos, con varios miles de empleados”, afirma
El liderazgo es una de las características que cuida De Antonio. Cree que “un buen líder debe ser ágil para tomar decisiones y mucho más para darse cuenta de que está equivocado”. “Para mí es imprescindible ser como eres; yo soy natural, no soy extrovertido, pero tampoco inaccesible; si alguien me quiere decir algo espero que me lo pueda decir sin importar la jerarquía”, reflexiona el empresario, lector habitual de libros sobre economía y psicología del comportamiento.
Uno de los retos empresariales que preocupa a De Antonio es la regulación. Así lo explica: “Si podemos trabajar con un marco regulatorio estable y competitivo, como tienen otros países, seremos capaces de contar con empresas de importancia geoestratégica, a nivel nacional y europeo”.
Cabify se ha convertido en doce años de vida en uno de los proyectos empresariales más exitosos del mundo y en una empresa clave para el sector de la movilidad. Actualmente está presente en ocho países y emplea a más de 400.000 conductores. Además, cuenta con más de 200 ingenieros que desarrollan tecnología y compite con gigantes de EEUU y China.
33 millones de usuarios en el mundo están registrados como clientes y después de una ronda de financiación muy exitosa las perspectivas de crecimiento internacional son todavía más ambiciosas. Ya es un caso de estudio en escuelas de negocio y referencia para muchos nuevos empresarios que se atreven a emprender en tecnología y movilidad.
La movilidad define el aspecto y el urbanismo de las ciudades. Si vas al centro, esto es muy visible en ciudades como Madrid, donde las calles del casco histórico no están trazadas para que circulen vehículos. Si nos desplazamos al extrarradio, sí podemos observar una preponderancia del vehículo particular. Esto no tiene sentido. No es eficiente dedicar tantos recursos y espacio. Es, además, muy caro. ¿El futuro? Tenemos claro que las ciudades deberán ser más habitables y limpias.
Debe haber más opciones de movilidad compartida que no hagan necesarios tantos vehículos particulares. Solo puedes conseguirlo si das opciones de transporte compartido. El transporte colectivo continuará jugando un papel importante, pero también el transporte discrecional de pasajeros, VTC, también taxis, bicis, que además serán competitivas en precio. No será un proceso inmediato, pero cada vez más las familias en vez de dos o tres coches tendrán uno o dos o ninguno.
El futuro de nuestras ciudades será uno en el que seguiremos consumiendo movilidad con menos necesidad de espacio para aparcar vehículos particulares y liberarlo así para parques, árboles, pistas de tenis: ciudades más vivibles.
Juan Antonio Samaranch
Juan Antonio Samaranch, a quien muchos recordarán por ser el presidente Comité Olímpico Internacional (COI) durante veintiún años desde 1980 a 2001, era un empresario y político español nacido en Barcelona el 17 de julio de 1920 y a quien muchos atribuyen el mérito de haber organizado las inolvidables olimpiadas de Barcelona 92.
En 1991 recibió de Su Majestad el Rey Juan Carlos el título al que más cariño guardaba, el de Marqués de Samaranch, y entre otros muchos títulos y reconocimientos fue también premio Príncipe de Asturias del Deporte. Doctor honoris causa por varias universidades, recibió el Premio de la Paz concedido por Corea del Sur y varias Grandes Cruces. Era, además, académico de la Real de Bellas Artes de San Jorge y poseía el Collar de la Orden de Isabel la Católica, la más alta distinción del Estado español.
Pasión por el Deporte y la Política
Hijo de una familia de un industrial textil de Molins de Rei, se diplomó en el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE) algo que compaginó con su pasión por los deportes destacando sobre todo como jugador y entrenador de hockey sobre patines.
Su pasión por el deporte le llevó incluso a ejercer de periodista del desaparecido rotativo La Prensa en los Juegos de Helsinki en 1952. Tres años después ya era el jefe de la delegación española en los Juegos de Invierno de Cortina d’Ampezzo en 1956.
Inició su carrera política como concejal de Deportes en el Ayuntamiento de Barcelona (1954-1962), continuó siendo delegado nacional de Educación Física y Deporte, procurador en las Cortes franquistas desde 1964 y presidente de la Diputación de Barcelona en 1973 y cuatro años después, embajador en la Unión Soviética y Mongolia (1977), momento en que era ya vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI), organización en la que había ingresado en 1966.
Logros como Presidente del COI
En 1980 da un paso adelante y es elegido como sustituto de Lord Killanin convirtiéndose así en presidente del COI, un puesto muy deseado para él. Entre sus logros más importantes se le reconoce haber acabado con el boicot político a los Juegos Olímpicos que vino produciéndose en anteriores ediciones, logró sacar al COI de la bancarrota en la que se encontraba y abrió la posibilidad de que los deportistas profesionales también formaran parte de los Juegos Olímpicos, como quedó de manifiesto con la aparición de la NBA en Barcelona-92.
Vida Privada
Samaranch tuvo dos hijos: María Teresa, a quien llaman cariñosamente "Mo", quien fue presidenta de la Federación Española de Deportes de Hielo, y Juan Antonio, que ejerció como miembro del COI. Los dos nacieron en su matrimonio con María Teresa Salisachs Rowe, conocida como Bibis y con quien Samaranch se casó el 1 de diciembre de 1955.
María Teresa falleció el 16 de septiembre de 2000 tras una larga enfermedad. Unos meses después, Samaranch abandonaba su cargo al frente del olimpismo (había rebasado la edad hasta la que se puede ostentar un cargo ejecutivo dentro del COI). Juan Antonio nunca cesó en afirmar que "de haber podido continuar, hubiera seguido hasta la muerte: no hay cargo más bonito en el mundo que el de presidente del COI".
Al morir su esposa y tras cesar como presidente, Juan Antonio cayó enfermo y tanto sus hijos como sus amigos más allegados se volcaron en ayudarle a superar el difícil trance. Entre estos amigos se encontraba la pintora y escultora barcelonesa Luisa Sallent, con quien Samaranch iniciaría una historia de amor que ninguno de los dos hubiera podido vaticinar 48 años antes, cuando Juan Antonio fue su padrino de boda con su mejor amigo, Enrique Martorell.
Juan Antonio Bances Álvarez
Sabemos que este gran empresario y tabaquero asturiano, Juan Antonio Bances Álvarez, nació en 1820, en la pequeña parroquia asturiana de San Román, perteneciente al concejo de Candamo, en lo más profundo del valle del río Nalón. El concejo de Candamo fue una de las zonas de mayor emigración asturiana y cuna de eminentes tabaqueros, como es nuestro caso.
Pertenecía a una familia de banqueros asentada en la Habana, que experimentó gran auge gracias al capital aportado por la familia. La casa bancaria Bances y Cía., ubicada en la calle Obispo, nº 21 de la Habana se fundó en el año 1853 y estaba compuesta por el propio Juan Antonio Bances y su sobrino Juan Francisco de Asís Bances y Menéndez Conde. Se dedicaba fundamentalmente al giro de letras, tanto a las plazas de la Isla de Cuba como a EEUU, España y el resto de Europa, así consta como la primera en realizar masivamente remesas de dinero de los emigrantes asturianos en Cuba.
Desde sus comienzos tuvo como socio y apoderado de sus negocios financieros a Antonio González Mendoza, persona de su absoluta confianza y que actuaba con total independencia. Bances no fue un tabaquero "de oficio", como lo fueron Francisco Cabañas, fundador del imperio tabaquero Cabañas y Carbajal, o José (Pepín) Rodríguez Fernández entre otros muchos, sino que fue un hombre de una clara visión comercial y de marcado perfil empresarial.
Inicios en el Negocio Tabacalero
En una primera etapa, y siempre apoyándose en su negocio de banca, se dedicó a la financiación de cosechas tabacaleras y al negocio de la fabricación de cigarros puros. Consecuencia de esta decisión fueron las dos operaciones financieras que le supusieron convertirse en el tabaquero de prestigio internacional que llegó a ser.
Fábrica de Tabacos Henry Clay
Bances conocía muy bien a Julián Álvarez y lo consideraba como la persona idónea para responsabilizarle de la dirección técnica de la fábrica. El joven Julián se sentía preparado y seguro para emprender su primera gran aventura, la de dirigir una factoría de tabacos. Comparecen ante notario, los Srs. Álvarez Granda y Bances Álvarez, ambos españoles y asturianos, en su propio nombre, manifiestan haber acordado crear y establecer en la calle Aguacate, 98 de La Habana (Cuba), una fábrica de tabacos, bajo la denominación de Henry Clay.
De acuerdo ambos en los objetivos establecidos, estos no eran otros que, prioritariamente, el cultivo, compra, fabricación y venta de tabaco, establecimiento de marcas anexas con destino a la exportación a países de diferente continente. Las oficinas de la sociedad estaban ubicadas en la calle del Aguacate nº 98 (hoy 406) y la fábrica en la Calzada de Luyanó que ocupaba casi toda la manzana.
En 1875, Bances se retira de la sociedad que mantenía con Julián Álvarez Granda, traspasando a su nombre todas las propiedades de la sociedad y quedando éste último como propietario único de la marca Henry Clay. Fue también Delegado del Gobierno español en la Isla de Cuba para la compra de tabaco con destino a la península, como lo prueba un documento fechado en 1876 con su visto bueno como delegado del gobierno y la firma de Julián Álvarez como nuevo y único propietario de la marca Henry Clay.
El artículo publicado en la revista AVE nº 354 intenta descifrar esta incógnita. En él se relatan acontecimientos históricos contrastados y se describen complejos vínculos entre sus protagonistas que configuran una hipótesis altamente probable según la cual el senador norteamericano de origen francés PIERRE SOULÉ sería el "personaje clave" que puso en contacto al famoso senador Henry Clay con el empresario Juan Antonio Bances. Esta persona clave en el proceso, haría de puente entre ambas partes, intermediando y negociando con el senador Clay los términos del contrato, para finalmente lograr la firma para la cesión de sus derechos de imagen a la marca de tabaco cubana HENRY CLAY.
Dos años después, en 1852, fallecía Henry Clay mermada su salud por la tuberculosis. Añadido a su prestigio como hábil político y elocuente senador de los EEUU, se sumó la gran popularidad alcanzada por esta marca de cigarros puros. Así, su nombre llegaría a todos los lugares del mundo en forma de lujosas vitolas y etiquetas litográficas, para garantizar y embellecer aquellas manufacturas tabaqueras salidas de la fábrica con su denominación, Henry Clay.
Adquisición de Partagás
En 1865 la firma Díaz, Bances y Cía. aparecía como uno de los principales fabricantes de tabaco de la Isla, al producir 13 millones de puros anuales. En este contexto de negocios, logró cuantiosos beneficios que le permitieron adquirir, en 1887, la prestigiosa Fábrica de Tabacos Partagás y Ca. después de librar interminables juicios con los herederos de Jaime Partagás Rabell: Teresa y José Partagás Puig (hijos del fundador de la fábrica) los cuales manejaron los negocios heredados de su padre con poca fortuna por lo que la empresa entró en pérdidas y tuvieron que recurrir a endeudarse.
Después de múltiples pleitos, todo termina el 22 de julio de 1876 con una sentencia condenatoria a Teresa Partagás, que había recurrido la sentencia anterior, y que obligaba a silencio perpetuo y el pago de todas las costas del juicio, que ascendieron a 2.725 pesos.
el 22 de julio de 1876, Bances toma formalmente posesión de la Fábrica de Partagás y, como primera medida, forma un consejo de administración presidido por él mismo, acompañado por personas de su círculo de confianza. Por aquellos años, Ramón Cifuentes LLano, amigo y paisano de Bances, ya era un tabaquero de reconocida solvencia técnica y un proveedor de tabaco en rama seguro y eficaz, por lo que seguramente formaría parte del grupo de personas de confianza de Bances.
Al pasar la fábrica de Partagás a poder de Juan Antonio Bances, se elevó la importancia de la compañía debido al considerable aumento de capital de que fue objeto, «que en algunas ocasiones llegó a 1.200.000 pesos, entre tabaco elaborado, pendiente de embarque, rama en almacén y consignaciones pendientes de liquidación».
| Año | Evento |
|---|---|
| 1853 | Fundación de la casa bancaria Bances y Cía. |
| 1865 | Díaz, Bances y Cía. produce 13 millones de puros anuales |
| 1875 | Bances se retira de la sociedad Henry Clay |
| 1876 | Bances toma posesión de la Fábrica de Partagás |
| 1899 | Bances regresa a España |
| 1900 | Bances se retira de los negocios tabaqueros y traspasa Partagás |
| 1907 | Fallecimiento de Juan Antonio Bances |
Retiro y Fallecimiento
En 1899 Bances regresa a España, y al año siguiente, en 1900, decide retirarse de los negocios tabaqueros y traspasar la propiedad de Partagás a la sociedad denominada Cifuentes, Fernández y Ca. formada por Ramón Cifuentes Llano y Antonio Fernández, manteniendose él mismo como director de la fábrica Flor de Tabacos de Partagás y Cia junto a José González. Los nuevos socios propietarios dinamizarían la empresa, logrando una gran calidad de tabaco con una esmerada presentación. Partagás conseguiría aumentar considerablemente su bien ganado antiguo prestigio.
Pero la muerte le sorprende el 23 de julio de 1907, a los 87 años, antes de consumarse la venta de Partagás de forma oficial, en 1909.
Legado
Juan Antonio Bances fue un personaje sobresaliente y muy conocido en los ambientes sociales, mercantiles y financieros de Cuba, por lo qué desde el primer momento tuvo fácil la entrada en el ámbito político de la Isla. En el orden social, fue socio fundador de la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Asturias, creada el 8 de septiembre de 1877 y de la cual fue su vicepresidente.
