José Luis Sánchez Domínguez: Trayectoria de un Empresario Visionario
José Luis Sánchez Domínguez es un nombre que resuena con fuerza en el mundo empresarial español, especialmente en Andalucía. Su historia es la de un emprendedor incansable que, desde sus humildes comienzos, logró construir un imperio en el sector de la construcción y dejar una huella imborrable en la historia de la informática en España.
Primeros Años y el Inicio de una Vocación
Nacido en Málaga el 1 de enero de 1938, en plena Guerra Civil Española, José Luis Sánchez Domínguez vivió una infancia marcada por la pobreza y las dificultades de la posguerra. Sin embargo, gracias al trabajo de su padre como ferroviario, su familia nunca careció de lo esencial. Fue su padre quien le inculcó la importancia de trabajar por cuenta propia y no depender de un salario fijo, una lección que marcaría su rumbo profesional.
Desde muy joven, José Luis se adentró en el mundo laboral, transportando frutas y hortalizas desde Málaga a Córdoba y otros pueblos cercanos. Esta experiencia le enseñó el valor de la seriedad en los negocios, un activo que, a la larga, se convertiría en una de sus mayores fortalezas. Tras esta etapa, emprendió una actividad diferente, trabajando para la Sociedad Española de Oxígeno, donde se encargaba de llevar los productos a los clientes. Sin embargo, su espíritu emprendedor lo impulsó a buscar nuevas oportunidades, y a principios de los años 60, comenzó a alternar este trabajo con otros.
El Salto a la Construcción: Nacimiento de Sando
El auge de la construcción en la Costa del Sol a principios de los años 60 fue el catalizador que impulsó a José Luis Sánchez Domínguez a entrar en el mundo del ladrillo. Málaga no estaba preparada para abastecer la demanda de materiales y maquinaria, lo que representaba una gran oportunidad. Así, pasó de la venta de materiales a la ejecución de obras, primero como persona física y, luego, con la constitución de Construcciones Sánchez Domínguez Sando S. A. en 1974.
Sando nació casi por la necesidad de atender el mercado en Málaga. La primera gran obra pública que asumió fue la urbanización de la Ballena, en Rota, un proyecto que le abrió las puertas a numerosas obras de edificios, hoteles y depuradoras. A lo largo de los años, Sando experimentó un crecimiento y expansión notables, convirtiéndose en una multinacional andaluza con presencia en Varsovia, Marruecos y Colombia. La empresa diversificó sus actividades, abarcando la promoción inmobiliaria, las canteras, los hormigones, los asfaltos, la conservación de infraestructuras y los servicios de mantenimiento de parques y jardines, limpieza y recogida de residuos sólidos urbanos.
En el libro 'Sando, 50 años construyendo futuro', se recogen los primeros pasos de la empresa, sus principales obras, su equipo humano y su papel en la transformación de España y Andalucía. El presidente ejecutivo de Sando, Luis Sánchez Manzano, ha recalcado que todo comenzó con la iniciativa y el espíritu emprendedor de su padre, José Luis Sánchez Domínguez.
A principios de los años 90, Sando contaba con 3.000 trabajadores, pero José Luis Sánchez Domínguez se negaba a asumir obras si no contaba con los recursos necesarios para ejecutarlas con éxito. Su política era que "una obra habla por nosotros", y siempre priorizó la calidad y la sostenibilidad.
La empresa también ha vivido situaciones difíciles, como la crisis de 2008, pero ha sabido superarlas gracias a sus valores y al compromiso de su equipo humano. Desde 2017, Sando ha aligerado el peso de activos, ha hecho caja con participaciones empresariales y ha diversificado su negocio. En 2024, Sando celebra su 50 aniversario, superando la crisis de 2008 y la del Covid, entre otras. La empresa sigue apostando por la innovación, la calidad y la sostenibilidad.
Tabla: Hitos Clave de Sando
| Año | Hito |
|---|---|
| 1974 | Constitución de Construcciones Sánchez Domínguez Sando S. A. |
| Años 90 | Sando cuenta con 3.000 trabajadores |
| 2008 | Superación de la crisis económica |
| 2024 | Celebración del 50 aniversario |
Indescomp y la Revolución de la Informática Personal en España
Pero la visión empresarial de José Luis Sánchez Domínguez no se limitó al sector de la construcción. En los años 80, se convirtió en un actor clave en la introducción de la informática personal en España, a través de su empresa Indescomp.
En los años 70, siendo vendedor de cursos de Inglés, intuye las grandes posibilidades de la informática en el mundo del aprendizaje de los idiomas. En la escuela de Ingeniería y Telecomunicaciones le introducen en el mundo de los micro ordenadores, a través de un Sinclair ZX81. Tras varios intentos fallidos con otros ordenadores, José Luis Domínguez apostó por Amstrad, una empresa británica que estaba a punto de lanzar un nuevo ordenador personal sin cables y con pantalla incluida. Convenció a Alan Sugar, el fundador de Amstrad, para que le permitiera distribuir sus productos en España, y así comenzó una exitosa colaboración.
Uno de los mayores logros de José Luís Dominguez fue la importación de los ordenadores Amstrad CPC a España, con el acuerdo de lanzamiento en exclusiva, durante tres meses, con El Corte Inglés, vendiendo las 1.000 unidades iniciales que compró a Alan Sugar y otras 1.000 que les prestaría urgentemente ya que la demanda era muy importante.
Indescomp se convirtió en la distribuidora de Amstrad en España, y los ordenadores CPC de Amstrad se popularizaron rápidamente gracias a su sencillez, su precio asequible y su alta integración. Además, José Luis Domínguez fue pionero en la publicidad de microordenadores en televisión y periódicos, lo que contribuyó a su éxito. Debido al éxito que obtenido en España, Alan Sugar nombra a José Luís Domínguez reponsable de Francia e Italia, consiguiendo, además, abrir el mercado USA a través del grupo de distribución SEARS.
La facturación de Indescomp se disparó, pasando de 30 millones de pesetas en 1983 a 21.000 millones en 1987. En ese año, Alan Sugar compró Indescomp y la convirtió en Amstrad España, y José Luis Domínguez entró en la junta directiva de Amstrad Plc.
José Luis Domínguez fue el responsable de encargar a los equipos de Paco Suárez y Fernando Rada el desarrollo de dos juegos para Amstrad CPC: 'La Pulga' y 'Fred'. 'La Pulga' se convirtió en un éxito internacional, y los Premios Nacionales del Videojuego tienen forma de pulga en su honor.
En el año 2000 crea una empresa junto a Luis Cifuentes (fundador de Teknoland) llamada Teknoplanet, una incubadora de negocios digitales que posteriormente vende a Terra.
RetroPixel 2024: Conferencia "La historia de Indescomp y Amstrad España"
Reconocimientos y Legado
A lo largo de su trayectoria, José Luis Sánchez Domínguez ha recibido numerosos galardones, entre los que destaca la Medalla de Oro al Mérito al Trabajo. El diario Tribuna de Andalucía le entregó su Premio a la Trayectoria Empresarial en 2023.
Javier González de Lara, presidente de la patronal andaluza, ha destacado la humildad, la perseverancia y la determinación de José Luis Sánchez Domínguez. Para él, Sando es "una empresa de valores firmes, sostenible, ambiciosa, eficiente, responsable, singular, emblemática y atrevida".
José Luis López Fernández: El Turronero
Paralelamente a la trayectoria de José Luis Sánchez Domínguez, es importante destacar la figura de otro empresario andaluz, José Luis López Fernández, conocido como "El Turronero". Este empresario, originario de Ubrique, ha destacado por su labor filantrópica y su éxito en diversos negocios.
José Luis López Fernández (59) concierta sus citas de trabajo en un hotel de Madrid, aunque sus oficinas en la capital están muy cerca. Considera que el salón del hotel es algo más informal y menos burocrático. De lunes a jueves permanece en Madrid y los fines de semana regresa con la familia a Ubrique, donde residen.
José Luis está orgulloso de que le conozcan como El turronero, el oficio al que se dedicaban sus padres. Un vecino del pueblo se fijó en aquel niño, espabilado y ocurrente, y propuso a la familia pagarle un internado para que desarrollara sus cualidades. Puso como condición que al año siguiente debía ganárselo él mismo consiguiendo una beca.
El chaval tenía una memoria asombrosa y memorizaba todos los libros antes de acabar el curso. Finalmente, todas sus notas fueron matrículas de honor y en la prensa local le hicieron su primera entrevista como el mejor estudiante de la zona. Ganó su primer dinero dando clases a otros niños en verano y a los 12 años tuvo su primera novia, Carmen Mariscal, que trabajaba en las fábricas de piel en Ubrique. Se casaron cuando él tenía 20 años y ella 19. Y ahí siguen. Son un matrimonio unido y muy familiar. Esa estabilidad es la base para seguir adelante sin sobresaltos y en paz.
A los 17 encontró su primer trabajo en Sevilla, de asistencia en carretera vendiendo seguros a los conductores. En los primeros meses ganó 120.000 pesetas, unos 700 euros, y en agosto llegó a las 200.000 pesetas, hace 40 años una cantidad muy importante. En aquel tiempo, todo lo que se ganaba se entregaba a los padres, pero el chico dejó los estudios.
Tenía 30 años cuando se estrenó como intermediario en temas inmobiliarios, un sector que acabó dominando con el tiempo. Al ver lo que se ganaba, dejó los seguros y se dio cuenta que debía arriesgarse él mismo, desarrollando suelo y convirtiéndose en empresario.
En la actualidad, sus negocios se han diversificado. Se ha asociado con un panadero de Lebrija, al que han nombrado el mejor profesional del mundo, para montar una cadena de panaderías diferentes a la lo habitual, con panes muy especiales, como el pan azul, hechos con masa madre y harina de sarraceno, que no engorda. También se ha unido a un empresario de Ubrique que fabrica los bolsos para Chanel, y tiene su propia marca de bolsos de lujo, Hedén. Lanzarán la firma con una campaña importante, con la imagen de alguna cara conocida y las influencers del momento. El Turronero comprende que manda la modernidad y escucha a sus asesores.
"Me gusta contar con gente que sabe más que yo. El éxito es rodearte de personas que te aporten. Me dejó aconsejar en cosas que no entiendo. El éxito está en saber escuchar". Sus padres no llegaron a tiempo de ver el triunfo del hijo que iba haciéndose poco a poco un gran empresario. Pero al menos, pudo comprarle un sofá a su madre y cambiarle el suelo del piso, que ya era mucho.
Participa también en negocios como una clínica de oncología y homeopatía en Córdoba y en un gran centro de psicología en Sevilla. Es dueño de una ITV y de una fábrica que convierte el plástico en gasóleo, porque entiende la importancia de la ecología y la economía circular. En Madrid es socio de Dimas Gimeno, ex presidente de El Corte Inglés, en Wow, la novedosa tienda de Gran Vía, tienen planes de extender el modelo fuera de España. Y continúa siempre en lo suyo, el mundo inmobiliario.
Pero sobre todo está orgulloso de la Fundación López Mariscal, que lleva su apellido y el de su esposa. Una organización dedicada a ayudas diversas. Desde los niños que necesitan apoyo escolar a llevar a familias que nunca han visto el mar a pasar una semana de vacaciones a la costa. Una vez al mes, dedica todo un día a escuchar los problemas de la gente que se acerca a la fundación. Necesitan ayuda médica, pagar la hipoteca, apoyo escolar para los hijos, episodios de maltrato. Asegura que se siente bien ayudando a los demás en problemas realmente serios, algo que le permite recordar de dónde viene y cómo empezó.
La Fundación López Mariscal
D. José Luis López Fernández es el presidente de la Fundación López Mariscal, institución creada en 2015 para canalizar su carácter filantrópico y el de su familia. Nació en 1963 en Ubrique, localidad de la provincia de Cádiz, en el seno de una familia humilde que se dedicaba a la venta ambulante de turrones. Desde muy temprana edad ya ayudaba a los más cercanos, con solo 12 años ofrecía clases particulares a los vecinos más pequeños de su barrio, siendo el apoyo a la educación uno de sus pilares fundamentales en la vida.
Cursó casi todo el BUP en la localidad malagueña de Ronda, pero a los 17 años decidió abandonar los estudios tras recibir una oferta de empleo en PROA como Asistencia en Carreteras. En 1983 se casó con Carmen Mariscal, cuando tan solo tenía 20 años y ella 19. En 1985 nace su primera hija, María López Mariscal y poco después en 1987 nace su hijo Pepe.
Una de las premisas de El Turronero de Ubrique es ayudar a sus vecinos de Ubrique y la Sierra de Cádiz. En el año 2000 decide contribuir económicamente, al igual que el resto del pueblo de Ubrique, en la construcción de la Residencia de Mayores Nuestra Sra. de los Remedios. Siempre ha pensado que la Navidad es la mejor época del año para agradecer el cariño de sus vecinos e intentar generar alegría y felicidad entre los más pequeños. Por ello desde hace más de 12 años, durante el periodo vacacional, instala un Parque de Atracciones totalmente gratuito para que todos los niños se diviertan y disfruten de la Navidad.
Otra de sus prioridades filantrópicas es la ayuda económica a Asociaciones de Ubrique y de la comarca para contribuir a la mejora del día a día de los más necesitados y vulnerables de la sociedad. Es por ello que también organiza comidas benéficas para estas organizaciones que durante un día son los protagonistas. Se siente totalmente satisfecho con toda la ayuda que presta y le colma de felicidad el recibir todos los años una maceta de espárragos de un vecino de Ubrique al que mandó a un hospital privado y, según los médicos, le salvó la vida.
El mayor deseo de José Luís Fernández El Turronero y su esposa es que los dos hijos continúen con la labor filantrópica que tantos momentos de felicidad le han propiciado a sus progenitores, para lo cual han creado la Fundación López Mariscal. Su propósito en definitiva es devolver a la sociedad, mediante una labor de mecenazgo, una parte del éxito empresarial de la familia.
Entre sus amigos se cuentan nombres propios de prácticamente todo el espectro político: tanto Susana Díaz y José Bono como Ángel Acebes e Iván Espinosa de los Monteros. “Cuando eres empresario tienes que estar centrado en tu carrera. Y definirte poco delante de nadie; con unos te irá mejor, con otros te irá peor, pero yo dependo de todos. Prefiero estar bien con todo el mundo y guardar el equilibrio”.
El Turronero es capaz de convocar a más de seis mil personas en su cumpleaños porque la gente le quiere. La Fundación López Mariscal es el muelle de la esperanza al que acuden sus vecinos cuando el Estado falla. Desde el programa de becas Talento Andaluz a costear operaciones quirúrgicas o hacerse cargo de las vacaciones de familias que no se las pueden permitir: “En mi vida me podría imaginar ni soñando lo que me ha pasado. Hace 10 años montamos la fundación como un conducto de entrega para poder compartir y que mis hijos viesen que esa era una de mis motivaciones en la vida. Siendo niño ya me gustaba compartir con los demás; mi madre me regañaba cuando le cogía cosas del kiosco y se las daba a otros críos. Un amigo me preguntó el otro día cómo se llega a ser generoso: es algo que no se aprende, debes sentirlo. En todo el tiempo que lleva ayudando a otras personas y apoyando a emprendedores, no descarta que se le haya colado algún aprovechado: “Si eres generoso y tienes capacidad de recursos, esa posibilidad siempre existe. Y de hecho ,sé que se han aprovechado. Pero en fin, la vida no está compuesta solo de cosas buenas. Como que alguien te decepcione. Pero por eso no voy a cambiar”.
Habla por primera vez en público sobre su trayectoria profesional el influyente empresario ubriqueño José Luis López Fernández, el ‘Turronero’. Lo hace en su Ubrique natal, en la fundación que creó hace unos años con fines sociales, rodeado de decenas de emprendedores becados con el programa ‘Talento Andaluz’, que él mismo promociona, para que conozcan distintas experiencias empresariales.
“En los últimos tiempos se habla mucho de mí”, arranca a decir José Luis López Fernández, disipando esa imagen de saraos y fiestas multitudinarias, rodeado de caras famosas y de encuentros que han llevado, hace pocos días, hasta a Antonio Banderas a su pueblo. “Para mí, mi historia es algo impensable. El nombre del Turronero lo llevo a gala porque mis padres lo vendían por las ferias de los pueblos”, inicia su ponencia emocionado. No reniega el famoso empresario de sus orígenes muy humildes, “viviendo en una casa de vecinos, en dos habitaciones, con más humedad que…, con 5 ó 6 familias más allí”. Al contrario, eso hizo de palanca desde su infancia, cuando a los 10 años, un vecino le dio la oportunidad de costearle sus estudios en un internado en Ronda. “Con 10 años me crecí como persona. Mi ilusión era cambiar mi vida y la de mis padres. Aquel momento de necesidad me hizo pensar que podía conseguir cosas”, dice.
“Con 17 años me fui a Sevilla, a una empresa de asistencia en carretera. Le dije a mi padre que no iba a estudiar más, que me dedicaría a vender. De ahí salté, con un socio, a una compañía de asistencia en carretera desde Ubrique, con grúas… Y con 21 llegué a los seguros. José Luis López, en un guiño a los que ahora buscan emprender, habla de “lo tieso que andaba de dinero los primeros años”, curtiéndose, poco a poco, en el arte de la venta. Pero, el punto de inflexión le vino a los 30, cuando ganó su primer millón y pico de pesetas. De ahí siguió trabajando “en la intermediación” y la primera oportunidad de oro le vino cuando “apareció Mercadona buscando suelo para instalarse” en su Ubrique.
Hoy el empresario gestiona su grupo empresarial (clínicas, itvs, operaciones inmobiliarias, reciclaje…) desde Madrid, de lunes a jueves. El fin de semana vuelve al terruño. “Intento todos los días gestionar de manera prudente mi éxito. No se puede perder la constancia y hay que ser valiente”, lanza el ubriqueño al aforo de jóvenes emprendedores, que atienden. Y les da dos consejos que a él le han abierto las coordenadas: “Hay que saber escuchar a los demás, el que menos te piensas te enseña algo o te trae un negocio. Me meto en charcos, creo empatía con todo el mundo.
El Turronero es conocido por su faceta filantrópica, que canaliza, entre otras vías, a través de la Fundación López Mariscal, centrada en la formación, en la que está implicados su hija y su hijo. Narra que no hace mucho, alguien lo paró en un AVE camino de Sevilla y le lanzó la pregunta de que si no le daba pavor arruinarse con tanto dispendio y operaciones empresariales. “Hasta que pueda, apoyaré las iniciativas de gente que me necesite. Si un día me quedo sin dinero, creo que no me arrepentiré.
