Juan March Ordinas: El Magnate de los Negocios de Guerra en la Primera Guerra Mundial
Sin duda, de entre los hombres de negocios españoles, Juan March Ordinas ha recibido mucha más atención que ningún otro. Juan March Ordinas, nacido en 1880, no era ningún bobo. Inculto, quizá, pero con tanta inteligencia como pocos escrúpulos. Poca gente conoce realmente quién fue Juan March.
A lo largo de su vida, la única lealtad que Juan March conocía era para les pessetes. Quien crea que lo hizo por convicciones, yerra. Este rasgo le acompañaría toda su vida. Detrás de cada gran fortuna hay un gran crimen, o como decía Lope de Vega, la sombra de un hombre poderoso, claro en linaje, mil delitos cubre. En el caso del protagonista de hoy, quizás lo de mil delitos se queda corto. Un mallorquín con gran capacidad para el cálculo mental, un contrabandista de tabaco y de armas capaz de vender a los dos bandos de una guerra, el último pirata del Mediterráneo, un mujeriego, y un mafioso sin escrúpulos. En un intento por esclarecer los hechos que rodean a este controvertido personaje, la cadena de television catalana TV3 ha realizado el documental «Juan March, los negocios de la guerra», del que se prueban no sólo los turbios negocios de March, sino también su falta de toda ética.
Los Inicios de un Magnate: Contrabando y Ascenso en Mallorca
En 1880 nació Joan March Ordines, más conocido por su nombre españolizado. Juan no nació en el seno de una familia pobre, como algunas leyendas decían para engrandecer su figura. Su familia era de las más acomodadas de Santa Margalida, un pueblo de Mallorca de unos 3.400 habitantes por aquel entonces. Su abuelo, padre y tío regían la empresa March Hermanos, la principal exportadora de cerdos y ajos de Mallorca. Sus familiares ya estaban habituados a salir de la isla por negocios, ya que muchos de sus productos terminaban en los puertos de Barcelona, Valencia, o la Provenza francesa. De su padre y de su tío aprendió cómo funcionaba la política de la época y en general cómo podía doblegar la voluntad de otros: podía comprar votos regalando sacos de harina, ensaimadas, o puros, amenazando a los productores con comprarles a precios reventados, o librando a un hijo del servicio militar. Una vez intentó abusar de una muchacha, pero esta salió corriendo y avisó a uno de los maestros, motivo por el cual Juan March fue expulsado de su escuela. Tras este incidente, su padre lo envió al municipio de Alcudia de aprendiz de un socio con el que Juan March establecería negocios futuros, Antoni Maria Ques. Al regresar a casa, su padre le confió la contabilidad de March Hermanos dada su habilidad con los números.
El joven Juan aprendió el negocio familiar recorriendo pueblos de Mallorca para encontrar los mejores cerdos al precio más bajo y esto también le permitió aprender en profundidad sobre la sociedad de la isla. Pero Juan no quería simplemente heredar una empresa familiar. Soñaba con hacerse rico a lo grande, y por eso en 1902 convenció a su padre y a su tío para meterse en el lucrativo negocio del contrabando. El contrabando era una actividad con mucha historia en Mallorca, y la geografía de Santa Margalida aún hacía más adecuada esta actividad. El contrabando no era una actividad socialmente condenada y era una fuente de ingresos extras que para algunos eran la diferencia entre sobrevivir y no hacerlo. Eso aseguraba que primase la complicidad entre la población para no colaborar con la justicia.
El producto con el que más se traficaba era el tabaco. Juan se había informado de cómo funcionaba el contrabando preguntando a hombres mayores y a contrabandistas en activo. Estudió todo el negocio, desde la financiación hasta los códigos de honor entre contrabandistas o cómo sobornar a los carabineros, y puso en práctica esos conocimientos para ganar dinero. Juan empezó el contrabando contratando a un pescador que ya se dedicaba a ello yendo a Argel. Pero Juan no se conformaba con las redes informales que traficaban con pequeñas cantidades de tabaco de Argelia. Él quería hacer contrabando a lo grande. Para lograr eso necesitaba valerse de la corrupción, la mejor arma de March según dijo Indalecio Prieto. Necesitaba sobornar a políticos y a las autoridades dedicadas a perseguir el contrabando. Ya en sus primeras anotaciones de contabilidad de contrabando hay apuntadas cantidades dedicadas a pagar a sargentos y carabineros. Pronto Juan abandonó el comercio de cerdos con su familia y se convirtió en un notorio contrabandista del que ya tenía noticia la Arrendataria solo dos años después de adentrarse en el negocio.
El modus operandi de los contrabandistas era embarcar tabaco legalmente desde Orán y Argel con barcos de bandera francesa, inglesa, o de otros países que se dirigían sobre el papel a Malta, Italia u otros países. En la noche en alta mar se encontraban con barcos de pescadores y les trasladaban su tabaco, y luego el barco legal volvía a los puertos coloniales franceses y declaraban en la aduana que habían perdido su carga por mal tiempo. Por su ambición de controlar toda la cadena de valor, en 1904 compró una fábrica de tabaco en Orán. Los Garau rechazaron inicialmente asociarse con Juan March, y por eso este pagó a los carabineros para que persiguieran e hicieran imposible el negocio de sus contrabandistas. Uno de los que trabajaba para los Garau murió a manos de carabineros. Así se las gastaba Juan March.
A March no le fue todo de rositas con la ley en esos años. En 1909 los carabineros detuvieron a numerosos contrabandistas a sueldo de March y confiscaron su carga, y ante esto Juan March, ya el mayor contrabandista de la isla, organizó e instigó un motín en Santa Margalida que logró recuperar la mercancía y que los detenidos fueran liberados. Esto le ganó buena reputación entre los contrabandistas por ser alguien valiente que no dudaba en enfrentarse a las autoridades para defender sus intereses. Por estos hechos un juez firmó una orden de busca y captura, pero Juan se refugió en Argel.
El contrabando de tabaco no fue el único pilar de la riqueza de Juan March. Para estas operaciones inmobiliarias Juan March empezó a llevar a cabo actividades bancarias de forma no oficial. Esto lo hizo desde su casa antiguamente señorial del centro de Santa Margalida que su padre le cedió al casarse en 1905. Las grandes propiedades nobiliarias se fragmentaban y se parcelaban para familias campesinas que muchas veces cultivaban productos destinados a la exportación, con mayores rendimientos que los cereales. Estas operaciones las inició el capitalista mallorquín en su isla natal, y luego las extendió principalmente por Valencia, Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura. Muy pronto se introdujo en el contrabando de tabaco, una actividad floreciente en las islas baleares, la costa levantina y el norte de África, donde Juan March levantó una fábrica de tabaco. En 1926 fundó la Banca March con el objetivo de financiar una parte de sus actividades empresariales.
Juan March: el contrabandista que financió la Guerra Civil y se hizo el hombre más rico de España
Expansión al Norte de África y Estrategias Pre-Guerra
Pero por muy lucrativo que fuera el contrabando de tabaco y la compraventa de propiedades agrarias, Juan March no se hubiera podido convertir en uno de los diez hombres más ricos del mundo si no hubiera sabido sacar tajada a lo grande de la guerra colonial en Marruecos, la Primera y Segunda Guerra Mundial, y la guerra civil española. El capitalista mallorquín fue un verdadero mercader de la muerte. Empecemos por sus negocios en Marruecos.
En 1911 Juan March quiso dar un paso más allá y extender sus actividades de contrabando con el amparo de la legalidad. Juan March se hizo con el arrendamiento del monopolio del comercio de tabaco en la zona española de Marruecos. Esto lo hizo no tanto por el mercado interior marroquí, sino para dar cobertura legal a su contrabando y aumentar su alcance. Puso puestos de venta a las afueras de Ceuta y Melilla, ciudades excluidas en el monopolio, para vender el tabaco de contrabando producido en Argelia y de ahí que pasase su tabaco a la España peninsular, haciéndole la competencia a la Compañía Arrendataria de Tabacos. La guerra en el Marruecos español se recrudeció entre finales de la década de 1910 y principios del 20, y gracias a la mayor presencia de tropas españolas aumentaron sustancialmente las ventas de tabaco de contrabando del mallorquín. También se lucró con el transporte de tropas y víveres para el Ejército español con su naviera.
Pero al mismo tiempo, Juan March fue uno de los grandes proveedores de armas de Abd el-Krim, el cabecilla más destacado de la resistencia al colonialismo español en el Rif. ¿Si se puede ganar dinero de los dos bandos, para qué conformarse solo con uno? En las actividades denominadas negocios de guerra y además del avituallamiento de submarinos cabe destacar la venta de miles de fusiles Mauser 98 y millones de cartuchos (7,92 x 57) al cabecilla Abd el-Krim, que en el norte de Marruecos acosaba al ejército español. La genial entrega se hizo con los fusiles desprovistos de aguja percutora, almacenadas estas en una gabarra que no se liberó hasta que el pago acordado fue satisfecho y los intervinientes se encontraron a salvo.
La Primera Guerra Mundial: El "Maná" para Juan March
En el transcurso de la Primera Guerra Mundial también jugó a dos bandas y fue allí cuando se inició en el tráfico de armas. La llegada de la I Guerra Mundial fue como una lluvia de maná para sus arcas, y negoció indistintamente con los alemanes y los británicos, sacando jugosas tajadas por el «esfuerzo». Para 1914 ya era el jefe de una gran organización que gobernaba con disciplina férrea, tenía mucho capital, contactos e influencia entre políticos, militares y funcionarios civiles, y disponía de unos 200 barcos entre los oficiales y los de contrabando. Esto hizo que Reino Unido, Francia, Alemania y el Imperio austrohúngaro buscaran su colaboración.
Negociaciones con Ambos Bandos y Tráfico de Armas
Durante la gran guerra ayudó más a las potencias centrales que a las aliadas, sobre todo al principio porque veía más probable la victoria alemana. Por ejemplo, ayudó en la repatriación de alemanes de Baleares a Alemania llevándolos a Cerdeña. En el Marruecos francés se reactivó la hostilidad de tribus bereberes por instigación alemana. Los alemanes abastecieron a los bereberes del Marruecos francés con armas, municiones y dinero, y lo hicieron todo a través de Juan March. Los servicios secretos británicos, con quienes colaboró, le defendieron siempre frente a las reticencias de los franceses, que sospechaban de sus relaciones con los alemanes. El contrabandista solo evitó represalias comprometiéndose a ofrecer información militar de interés sobre los movimientos de los submarinos alemanes. El jefe de los servicios secretos de Gibraltar se jactaba de que March era su pirata. El propio Winston Churchill no dudó en afirmar que era un «facineroso de la peor calaña»…justo antes de decir que sus intereses comerciales estaban de parte de Inglaterra, por lo que era válido cómo aliado. Los nazis hicieron la misma apreciación. El dinero no entiende ni de colores ni de moral.
Un Negocio Peligroso y Lucrativo: El Fraude al Seguro
March se la jugó mucho, y en más de una ocasión estuvo a punto de hacer saltar su negocio por los aires. March llegaba a fletar barcos, contratar una aseguradora británica para cubrir su mercancía por un valor muy superior al real, y luego informaba a los alemanes para que torpedearan sus propios barcos. Muchos de los barcos de contrabando de March estaban matriculados en Gibraltar y por tanto tenían la bandera británica, así que los alemanes pensaban que eran enemigos. El capitán del submarino alemán avisaba a los tripulantes para que abandonasen el barco y luego lo destruían.
Diversificación Empresarial y Abastecimiento de Guerra
En estos años de guerra Juan March consiguió unos beneficios extraordinarios que le permitieron seguir diversificando sus fuentes de ingresos. Se convirtió en uno de los principales accionistas de Crédito Balear, el principal banco de la isla, así como de la compañía de tranvías de Mallorca. Se convirtió en el principal accionista de la Compañía Isleña Marítima, que tenía la concesión del transporte de personas y correos de Baleares con la península, Argel y Marsella. Pero fue más allá. En 1916 de la fusión de diferentes compañías navieras valencianas y catalanas surgió la Transmediterránea, con la finalidad de eliminar itinerarios duplicados y monopolizar el transporte marítimo de personas. March quiso participar en este proceso de concentración empresarial a principios de 1918 vendió sus acciones de la naviera balear a la Transmediterránea para que se produjera una absorción y convertirse él mismo en accionista de la Transmediterránea.
Además de proporcionar combustible, armas, y información militar, Juan March suministró alimentos a los países beligerantes de la Primera Guerra Mundial. Importaba trigo de Argentina para reexportarlo y exportaba también los alimentos que se producían en Mallorca, porque los países en guerra pagaban a precios muy superiores.
Actividades Empresariales Clave de Juan March durante la Primera Guerra Mundial
| Actividad | Descripción | Beneficiarios principales | Impacto y métodos |
|---|---|---|---|
| Tráfico de armas | Suministro de armamento a potencias beligerantes y a Abd el-Krim en Marruecos. | Potencias Centrales (Alemania, Austria-Hungría), Abd el-Krim (resistencia rifiana), Aliados (indirectamente). | Iniciado durante la Gran Guerra. Venta de fusiles Mauser y municiones. Uso de agujas percutoras como garantía de pago. |
| Transporte marítimo | Traslado de tropas, víveres y mercancías. | Ejército español, países beligerantes. | Operaba una flota de cerca de 200 barcos (oficiales y de contrabando). Adquisición y fusiones de navieras (Compañía Isleña Marítima, Transmediterránea). |
| Suministro de alimentos | Importación de trigo de Argentina para reexportación y exportación de productos mallorquines a países en guerra. | Países beligerantes. | Grandes beneficios por los precios superiores. Provocó escasez e inflación en Mallorca. |
| Inteligencia y espionaje | Provisión de información militar, incluyendo movimientos de submarinos alemanes a los Aliados. | Aliados (Reino Unido, Francia). | March era conocido como "el pirata" por el jefe de los servicios secretos de Gibraltar, a pesar de sus relaciones con los alemanes. |
| Fraude de seguros | Orquestación del torpedeo de sus propios barcos por submarinos alemanes para cobrar seguros británicos con mercancías sobrevaloradas. | Juan March. | Una de sus operaciones más audaces, revelando su falta de escrúpulos. |
Impacto en Mallorca y la Indiferencia ante la Ley
Mientras March se enriquecía, sus acciones produjeron escasez de alimentos e inflación en Mallorca, que afectó sobre todo a la gente que vivía en la ciudad. Por las protestas ciudadanas, en 1915 las cortes aprobaron la Ley de Subsistencias para fijar precios de productos de primera necesidad y prohibir su exportación. Sin embargo, March no tenía ninguna intención de acatar la ley. Uno no amasa una fortuna como la suya jugando con las reglas y siendo honrado.
Durante aquellos años, la fama de Juan March llegó hasta el Senado español, donde se le mencionó como aquel “gran empresario que vivía en Mallorca y que inundaba de tabaco de contrabando las costas españolas”. Frente a aquellas clases tradicionales mallorquinas, Juan March explotó el papel de empresario moderno dispuesto a dinamizar la economía isleña. El mallorquín sabía que política y negocios iban de la mano si se quería triunfar a lo grande. Por eso se afilió en el Partido Liberal.
