¿Por Qué a los Emprendedores les Resulta Difícil Hacerse a un Lado y Delegar?
¿Sueles ocuparte de TODO en tu negocio? ¿Te gusta que las cosas se hagan “a tu manera”? ¿Con qué frecuencia dices “es mejor si lo hago yo”? Si eres como la mayoría de emprendedores, te gusta que las cosas se hagan de cierta forma y sueles cargar sobre tus espaldas una gran cantidad de tareas.
Incluso puedes estar convencido de que tu misión en el mundo es acaparar tareas y de que vives rodeado de ineptos. Con esa creencia, resulta fácil caer en la trampa de hacerlo todo por uno mismo.
La Trampa de la Sobrecarga: El Vaso Lleno
Hacerlo todo es como llenar un vaso de agua hasta el tope. Si intentas andar con el vaso lleno hasta el borde, te das cuenta de lo fácil que es derramar el agua. Tu vaso ha alcanzado su capacidad máxima, está en el punto de derramamiento.
Con frecuencia, los emprendedores llenan su tiempo hasta el punto de derramamiento, hasta el límite de su capacidad de trabajo. Todos tenemos diferentes capacidades de trabajo y es tu decisión determinar cuánto debes o no debes trabajar. Sin embargo, si te sientes cansado, estresado, agotado y notas que no tienes suficiente tiempo para ti y tu familia, significa que tu vaso está en el límite, en su punto de derramamiento. Estás lleno y eso no es saludable.
Por el contrario, ¿qué ocurre si coges ahora otro vaso y vacías el 20% del contenido del primero en el segundo vaso? ¿Te das cuenta de que es mucho más fácil sostener y moverse con el vaso de agua? A pesar de que resulta evidente que traspasar solo ese 20% de agua a otro vaso te permite liberar tiempo, la realidad es que muchos emprendedores no delegan.
¿Por Qué es Tan Difícil Delegar?
A los emprendedores les resulta difícil delegar por alguno de estos motivos:
Creen que sus tareas son demasiado fáciles y no vale la pena pagar por ello
Piensan que son demasiado difíciles y solo ellos pueden hacerlas
Con frecuencia pensamos que somos los únicos capaces de hacer un buen trabajo en lo relativo a nuestra empresa o negocio. Eso puede ser correcto en algunos casos. Sin embargo, el hecho de que puedas hacer una tarea mejor que otra persona no implica que ocuparte de ella sea hacer un buen uso de tu tiempo.
¿Vas a ser capaz de mantener ese ritmo de trabajo y encargarte de todo durante los próximos 2, 3, 4, 5… años? ¿Crees que todos los emprendedores y empresarios de éxito lo hacen todo por sí mismos en su negocio?
Miedo a perder “el control”
Delegar es uno de los retos más duros y difíciles para un emprendedor, una auténtica prueba de fuego, puesto que sobre todo delegar significa “soltar”. Ceder el control de una tarea a otra persona puede ser desalentador, pero si quieres sacar adelante tu emprendimiento, delegar responsabilidades es esencial.
No saber cuándo delegar
A veces es difícil decidir cuál es el mejor momento para delegar. Es el momento de delegar tareas si:
- Tienes un amplio conocimiento del procedimiento.
- Existen otras prioridades mayores de las que solo tú puedes ocuparte.
- Alguien puede hacer la tarea más deprisa y mejor - Si otra persona es capaz de hacer esa tarea tan bien o incluso mejor que tú, ¿por qué no permitírselo?
- Te enfrentas a tareas que requieren una habilidad o un conocimiento particular - Se trata de tareas para las que se requiere experiencia si se persigue el objetivo de hacerlas bien. Por ejemplo, programar páginas web, diseñar…
Quizás haya algo que te salga más barato si lo haces tú, pero eso no significa que tengas que dedicar tu tiempo a hacerlo.
No saber qué delegar
El proceso de decidir qué tareas delegar se vuelve más fácil si empiezas por decidir qué no delegar. Existen 2 clases de tareas que no hay que delegar:
- Las tareas estratégicas: Son las que requieren creatividad e innovación. Son claves para tu negocio porque permiten el desarrollo profesional de la empresa. Delegar esas tareas es como ceder el timón de tu barco a otra persona y que ella decida el rumbo del mismo.
- Las tareas que constituyen tu “arte”: Tu arte es aquello que tú haces y nadie más hace, lo que te apasiona. Quizá tu arte es diseñar, programar, escribir o encargarte de la atención al cliente. Sea lo que sea, es tu esencia, lo que te define. Conozco a un dueño de un negocio millonario que se dedica al marketing por Internet. En su negocio no se ocupa de muchas otras tareas, pero escribe personalmente los correos electrónicos que envía a sus clientes todos los días. Lo hace porque en eso consiste su “arte”.
El resto de tareas son potencialmente delegables y eso incluye:
- Tareas sistematizadas o repetitivas - Son tareas con estructuras ya hechas que solo necesitan de un seguimiento.
- Tareas rutinarias.
- Tareas que no tienes tiempo de hacer - Son tareas claramente definidas que te requieren bastante tiempo. Quizá no son necesariamente rutinarias, pero de prioridad moderada.
- Tareas que implican resolver problemas.
- Tareas que no te gusta o no se te da bien hacer.
El objetivo de delegar es liberar tu tiempo para dedicarte a tu “arte” y a los temas que harán que tu emprendimiento avance. Cualquier tarea que no cumpla alguno de estos dos criterios es delegable y nunca está de más contemplar contratar a un asistente virtual.
El siguiente paso consiste en aprender cómo delegar y empezar a hacerlo. Delegar es un hábito y como todos los hábitos requiere práctica y disciplina para hacerlo bien.
La próxima vez que vayas a decir “Ya lo hago yo”, plantéate si se trata de una actividad estratégica para tu emprendimiento o si es algo que te apasiona hacer. Si no es así, delégala.
La cuestión importante no es si eres capaz de hacerlo todo (¡quizá lo eres!), sino si ocuparte personalmente de todas las tareas es hacer un buen uso de tu tiempo. Si quieres optimizar el uso de tu tiempo, delegar es esencial. Solo hay que tener en cuenta que a menudo existen otras formas de “hacer las cosas bien”.
3 errores comunes de los emprendedores y cómo evitarlos
Errores Comunes que Llevan al Fracaso y Cómo Superarlos
1. No tener pasión
Un error fundamental que explica por qué fracasan los emprendedores es no saber con qué objetivo se está haciendo la empresa. Normalmente, la gente hace su empresa con el objetivo de ganar dinero. Sin embargo, si no tienes pasión en tu negocio, este no va a funcionar.
La diferencia es que si tienes un negocio por pasión, cuando haya un altibajo (que los vas a tener), esa pasión hará que continúes, que no decaigas, que no tires la toalla. Si tu único objetivo es el dinero, en el momento que tengas un bajón y no se cumpla esa expectativa, abandonarás, y todo lo que hayas hecho anteriormente se irá a pique. Esas pequeñas metas se conseguirán con constancia y esa constancia solamente se produce si hay pasión.
2. No tener una planificación
El segundo motivo que nos explica por qué fracasan los emprendedores es empezar un negocio y no tener una planificación hecha. Se debe tener planificación y estrategia, tanto financiera como a nivel de negocio. Cualquier movimiento en la empresa debe estar basado en una estrategia previa.
Un problema a nivel de planificación de negocio es que normalmente queremos hacerlo todo nosotros al principio, lo cual es normal y requiere un gran esfuerzo. Sin embargo, es crucial invertir en equipo, en personas profesionales, porque no se puede llegar a todo. Si se conoce bien el negocio, esas personas seguirán la estrategia establecida y el negocio funcionará. Por todo esto, no te metas en un negocio sin una planificación estratégica y sin una planificación financiera.
3. No hacer una investigación de mercado
Para evitar un buen golpe es imprescindible hacer un DAFO, es decir, analizar tanto a nivel propio como de la competencia las Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades. Para que un negocio funcione correctamente, hay que analizarlo todo. Si no se conoce el sector, el mercado, la competencia o el cliente ideal, ¿cómo se quiere vender? Es imposible.
Para analizar el mercado, un truco es comprar los productos de la competencia y analizar cómo atienden al teléfono, a los clientes, qué servicio postventa ofrecen. Si se analiza y mejora todo eso, el cliente lo agradecerá, comprará más y lo recomendará, lo que se traducirá en ganancias.
4. No saber de marketing, publicidad y tener miedo a vender
El cuarto error que cometen los emprendedores y les hace fracasar es que no tienen ingresos, a menudo porque les da miedo vender. Para vender, hay que elegir buenas estrategias de marketing y las mejores estrategias de venta. Si se tiene dinero, se hará publicidad, y si no, se usarán estrategias de marketing ingeniosas.
5. No cuidar lo suficiente al cliente
El quinto problema que hace que las empresas fracasen es la falta de atención y el servicio al cliente. Muchas veces los emprendedores, con tal de vender como sea, crean un producto o un servicio rápido porque les han dicho que es mejor “hecho que perfecto”.
Desafíos Emocionales del Emprendedor
Emprender no es fácil. Emprender tiene muchísimo que ver con aprender y con la habilidad para surfear los buenos y los malos momentos. Es una forma de estar en el mundo. Un emprendedor no es un pensador sino un hacedor y es ahí precisamente donde está el verdadero reto. Emprender es aprender sobre la marcha, lo cual va más allá del aprendizaje de una profesión y tiene que ver con una lección de vida. Emprender, al igual que motivarse o aprender a conducir, es una habilidad.
Algunas de las habilidades clave que un emprendedor desarrolla incluyen:
- Adaptación a los cambios: Es fundamental saber adaptarse a los nuevos caminos que van surgiendo a lo largo del viaje.
- Paciencia: Es difícil ser paciente y saber esperar cuando las cosas no salen como a uno le gustaría, sin perder la motivación.
- Gestión de errores: Saber manejar y gestionar bien los errores es la habilidad más importante. Un emprendedor de éxito no lleva los errores al terreno personal, sino que decide aprender de ellos e intentarlo de otra forma.
- Salir de la zona de confort: Emprender permite salir de la zona de confort, descubrir y poner a prueba limitaciones internas. Mueve el suelo y hace que uno se replantee lo que está haciendo.
Obstáculos emocionales y cómo superarlos:
| Obstáculo Emocional | Descripción | Cómo Superarlo |
|---|---|---|
| Desánimo | Cansancio vital que dificulta las tareas, especialmente tras periodos de esfuerzo sin resultados esperados o caídas de inversión. | Utilizar técnicas de resiliencia: listar logros, cambiar el planteamiento de los problemas, invertir la perspectiva para levantar el ánimo. |
| Ansiedad y Estrés | Sentirse superado y sobrepasado por la carga de trabajo, lo que puede manifestarse físicamente. | Aprender a desconectar (meditación, mindfulness, relajación, yoga, paseos). Disfrutar del trabajo con pasión. Apoyarse en el entorno (familia, amigos). Hacer ejercicio para obligar a la mente a descansar. |
| Soledad | Sensación de estar solo en el proceso, sin saber si se está haciendo bien o sin un apoyo emocional. | Autoconocimiento para comprender y gestionar emociones, identificar puntos fuertes y débiles. Hacer networking, asistir a eventos para emprendedores y compartir experiencias. |
| Inexperiencia y Falta de Asesoramiento | Dificultad para saber dónde buscar ayuda o asesoramiento, con el riesgo de caer en "expertos" que no aportan valor. | Buscar "consejeros" en el entorno con recorrido y experiencia. Delegar en áreas técnicas desconocidas, asumiendo que otros pueden hacerlas mejor. |
| Vértigo Inicial | Miedo o incertidumbre al arrancar la aventura empresarial, dejando la estabilidad por un camino incierto. | Aprender a relativizar los tiempos y gestionar las esperas, lo cual se logra con un conocimiento profundo del mercado. |
| Preocupación | Ocuparse con anticipación de algo, lo que puede llevar a estrés, impaciencia y frustración. | Aceptar la importancia del "Aquí y el Ahora". Gestionar adecuadamente la carga de trabajo, aprendiendo a no anticiparse. |
| Pánico | Miedo irracional que puede llevar a un colapso y a tomar decisiones desesperadas bajo presión. | Superar el miedo tóxico al demostrarse a uno mismo que se es capaz de lograr los objetivos, especialmente tras cerrar un acuerdo importante. |
| Zona de Confort | Un oasis de comodidad que impide crecer y avanzar, especialmente si no hay una tradición emprendedora en la familia o se deja un puesto estable. | Establecer metas y objetivos profesionales y personales. Asumir que el proceso no es fácil, pero la recompensa es satisfactoria. Buscar una nueva área de confort que se alinee con los valores personales. |
| Incertidumbre | Sensación de falta de control que acompaña constantemente la vida del emprendedor, activando más zonas cerebrales que una situación negativa clara. | Generar una pasión especial que pueda con la incertidumbre y que impulse la creación, innovación, pensamiento diferente, sinergias y relaciones. |
| Incapacidad para Aceptar el Error | Freno mental que afecta a muchos emprendedores, especialmente a los perfeccionistas, lo que les resta velocidad o los lleva a mantener líneas de negocio ruinosas. | Aceptar la metodología "lean startup" y el MVP (Producto Mínimo Viable) para lanzamientos e innovaciones. Negociar consigo mismo para asumir cierres, diseccionando el problema y aprendiendo a "desenamorarse" de una idea no viable. |
| Conversación Interior Negativa | Decirse a uno mismo que no se puede, o escuchar frases negativas del entorno que se convierten en un pesado lastre. | Escoger una actitud proactiva ante las circunstancias. Reescribir guiones, hablándose en positivo y con ánimo, sin caer en falsas promesas, manteniendo el realismo. |
| Dudas | Inseguridades que varían con el tiempo, desde si la opción es correcta o el mercado está preparado, hasta si uno es capaz o cuál es el elemento diferenciador. | Manejar las emociones y ser uno mismo. Ser perseverante, tener el objetivo claro, adecuar el camino y planificar. Formarse continuamente y ser la mejor versión de uno mismo. |
Emprendedor, deja tu timidez a un lado
En el mundo de los negocios existe una idea errónea de que los empresarios son gente con personalidad bulliciosa y extrovertida. La realidad es muy distinta; en la mayoría de los casos, los valientes que ponen en marcha un negocio suelen ser tímidos. ¿Cómo consiguen vender lo invendible? Han puesto todo su empeño en conseguirlo y para ello han tenido que dejar la timidez en el cajón de los recuerdos del pasado. Eso no quiere decir que se hayan convertido en otro tipo de persona, sino que han sido capaces de convencer a su auditorio de justo lo contrario, o simplemente, han encerrado bajo siete llaves su timidez, mostrando en público solo los puntos fuertes.
A continuación, les contamos qué pasos hay que seguir para llevar a cabo esta interesante metamorfosis:
- Enseñar sin hablar: Si eres tímido por naturaleza y tienes fobia a hablar en público, incluso ante un reducido grupo de clientes, crea una presentación que hable por sí sola y que no requiera de tu capacidad para comunicar. De esa forma, reducirás tus intervenciones a la mínima expresión.
- Practicar, practicar y practicar: Si no te queda más remedio que hablar, practica y apréndete tu discurso de memoria. De esa forma, conseguirás ser algo más natural que si tuvieras que improvisar sobre la marcha.
- Cubrir carencias con talento externo: Resulta evidente que el emprendedor es la mejor carta de presentación para un negocio. Si eres tímido y odias hablar en público, ficha a ejecutivos que suplan tus carencias, especialmente en áreas como marketing y ventas.
- Aprovechar la tecnología: Es mucho más sencillo decir las cosas por las redes sociales, por correo electrónico o por videoconferencia que en persona. De esa forma, te encontrarás más cómodo.
- Ser apasionado: A la timidez se la vence con pasión. Aprovecha esa actitud. Si tienes que entablar una conversación, dirígela hacia ti mismo y tus vicisitudes al arrancar el negocio. Así, conseguirás apasionarte cuando intervengas y te olvidarás de tus problemas. Solo hablando de lo que te gusta y te hace disfrutar, conseguirás convertirte en una persona extrovertida.
- Abandonar la zona de confort: Es fundamental arriesgar e intentarlo. Ponte metas como asistir a eventos para relacionarte. Quizá los primeros sean un desastre, pero con el tiempo podrás salir de tu posición y empezar a abrirte a los demás.
- Utilizar recuerdos positivos: La timidez y el miedo suelen ir de la mano. Para vencerla, es necesario cambiar ese temor por momentos de la vida en los que fuiste valiente y saliste adelante. Desecha el miedo y trae al primer plano escenas positivas de tu vida.
- Compartir experiencias: Habla con amistades o familiares que tengan un carácter similar al tuyo. Seguro que descubres trucos que te serán vitales para vencer tus propios complejos.
- Tacita a tacita: La timidez no se vence de golpe. Ve poco a poco. Empieza a relacionarte con una o dos personas que no parezcan muy agresivas, y ve subiendo peldaños hasta que la timidez sea un oscuro recuerdo.
