Blas de Lezo y el Instituto de Liderazgo Norberto Domínguez: Un Legado de Valentía y Estrategia
La figura de Blas de Lezo y Olavarrieta, conocido como el "Medio Hombre", trasciende la historia como un símbolo de liderazgo, ingenio y resistencia inquebrantable. Su vida, marcada por innumerables batallas y heridas, culminó en una de las victorias navales más extraordinarias de la historia: la defensa de Cartagena de Indias contra la invencible armada inglesa en 1741. Este épico enfrentamiento, junto con la trayectoria vital de Lezo, ofrece valiosas lecciones sobre el liderazgo en tiempos de cambio y adversidad, principios que resuenan en la filosofía del Instituto de Liderazgo Norberto Domínguez.
Blas de Lezo: El Héroe que Forjó su Leyenda en el Mar
La increíble vida del mítico Medio Hombre, que disputó veintitrés batallas y no perdió ninguna, navega entre la épica y la leyenda.
Nacimiento y Primeros Años
Nacido en 1689 en Pasajes (Guipúzcoa), Blas de Lezo ingresó como guardia marina en la Armada franco-española a los doce años, en 1702, en plena Guerra de Sucesión al trono español (1700-1714). Su educación y preparación las adelantó en París y sirvió por primera vez en la flota del primer almirante de Francia, el conde de Tolosa, bastardo de Luis XIV de Francia.
Combates en el Mediterráneo
Pese a su limitación física, el joven marino sirvió con entusiasmo y en 1705, como alférez de navío, asistió al socorro de Peñíscola. En 1706 condujo varios convoyes enviados desde Francia a Felipe V, aspirante borbón al trono español y nieto de Luis XIV, quien se hallaba acampado en Barcelona. En ese mismo año Blas de Lezo atacó e incendió por primera vez un navío inglés, el Resolution, cerca de Ventimiglia.
El Sitio de Tolón: Pérdida de un Ojo
Al año siguiente la adversidad volvió a ensañarse con él, pues, siendo comandante de un destacamento que defendía el fuerte de Santa Catalina, en Tolón, contra el furioso ataque del duque de Saboya, perdió el ojo izquierdo. Empecinado, continuó en el servicio. En 1708 ascendió a teniente de navío en el puerto de Rochefort y en 1710 a capitán de fragata. Dos años después pasó al servicio de la Armada española, a las órdenes del gaditano don Andrés de Pes.
Apresamiento del Stanhope
Poco después interceptó el navío inglés Stanhope, un barco de 70 cañones propiedad de la Compañía de las Indias Occidentales, al mando de John Combs, que le triplicaba en fuerzas y armamento. La experimentada tripulación a las órdenes de Lezo funcionaba como un reloj suizo. Con hábiles maniobras evasivas obligaban al gran navío a disparar permanentemente en ángulo muerto. De Lezo sostuvo un cañoneo sobrio pero letal, mientras maniobraba velozmente con su pequeña fragata en busca del temido abordaje del cual los británicos huían como de la peste. Tras un combate breve pero encarnizado, la suerte de las armas sonrió a los españoles.
Sitio de Barcelona
El 11 de abril de 1713 se firmó la Paz de Utrecht y concluyó la Guerra de Sucesión Española. Sin embargo, la ciudad de Barcelona, que había apoyado al pretendiente austracista, no quiso entregarse y resistió por más de un año el asedio franco-español, el cual terminó con el asalto a la ciudad, el 11 de septiembre de 1714. Blas de Lezo participó en esta campaña desde el mar, aplicando todo su ingenio para evitar la llegada de suministros a los sitiados. En uno de los combates, el 14 de agosto, el capitán de fragata fue alcanzado por un disparo de arcabuz y perdió prácticamente toda la movilidad de su brazo derecho. Así, a sus 25 años, Blas de Lezo había sido mutilado en la mitad de sus miembros. Sus paisanos guipuzcoanos lo llamaban en vascuence «Anka-Mortz» (Medio-Hombre). Luego de una corta recuperación, se reintegró al servicio y viajó a Italia con la escuadra que traería a España a la reina doña Isabel de Farnesio. En 1715, Blas de Lezo participó en la reconquista de Mallorca, que encabezó don Pedro de los Ríos.
Limpiando de Piratas los Mares del Sur
Reorganizada tras los estragos de la Guerra de Sucesión, la Armada española se dedicó a contrarrestar la acción de los piratas ingleses y holandeses, que sembraban el terror en los virreinatos americanos y atacaban las flotas de Indias. Blas de Lezo fue comisionado a ese servicio. En 1716, como comandante de El Lanfranco, condujo los galeones de Nueva España que debían llevar a España un cargamento de plata. Inmediatamente después pasó a formar parte de la escuadra de Urdizo y Martinet contra los piratas del Mar del Sur, en cuyo servicio permaneció varios años, durante los cuales navegó continuamente a lo largo de las costas del Perú y de Chile. Se estableció en Lima, capital del Virreinato del Perú, por aquel entonces una de las ciudades más pobladas y ricas del mundo, siendo recibido como un héroe por la aristocracia local, ya que en repetidas ocasiones el marino español logró derrotar a los corsarios enemigos y se convirtió en toda una leyenda por sus sorpresivos ataques contra los bucaneros.
Matrimonio y Regreso a España
El 5 de mayo de 1725, Blas de Lezo se casó en Lima con Doña Josefa Mónica Pacheco Bustíos. El matrimonio tuvo un total de siete hijos, dos de los cuales nacieron en Lima. En 1730, por real orden, Blas de Lezo y su familia regresaron a España, instalándose en la ciudad de Cádiz.
Batallando en Tierras Africanas
La expedición zarpó de Alicante el 15 de junio de 1732, con Blas de Lezo como segundo comandante de la escuadra. Entre el 25 y el 28 de junio las tropas españolas conquistaron la ciudad. Logrado el triunfo, el contingente regresó a España y el Medio-Hombre fue comisionado para dar escolta a ciento veinte embarcaciones de transporte. Pero dos meses después, los berberiscos intentaron recobrar la perdida plaza, acción en la que murió el gobernador, el marqués de Santa Cruz de Marcenado. Al conocerse la noticia, el guipuzcoano fue encargado de romper el sitio y salvar a la ciudad. Lo logró al mando de siete naves de guerra y veinticinco transportes. El 6 de junio de 1734, fue promovido a teniente general de la Armada y nombrado comandante general de Cádiz. Para entonces, su salud comenzaba a resentirse después de tantas heridas y muchos años de constante batallar.
Las Intrigas de la Corte
Instalado con su familia en Madrid, el 15 de mayo de 1735 otorgó testamento en la Villa y Corte. Por esos días hizo pintar su retrato, pero la vida palaciega no estaba hecha para un marino acostumbrado a la libertad de la vida en el mar. Las envidias que su impecable vida de servicio a España despertaba entre los favoritos del rey, hacen de él objeto de las críticas y las habladurías de toda clase de arribistas maledicentes.
La Oreja de Jenkins y el Camino a la Guerra
El Tratado de Utrecht reconocía a los británicos ciertos derechos, perfectamente regulados, en el lucrativo negocio del comercio con la América Española: el llamado Navío de Permiso y el Asiento de Negros, que significaba de facto el monopolio en el tráfico de esclavos. Sin embargo, los contrabandistas ingleses abusaban de esos privilegios aprovechándose de la debilidad española, hasta que las reformas emprendidas por la marina española permitieron organizar una flota de “guardacostas” para poner coto a esos desmanes. En 1731, frente a las costas de Florida, el Bergantín Rebecca, capitaneado por Robert Jenkins, fue abordado por el buque español La Isabela, comandado por Julio León Fandiño. El capitán español le cortó una oreja al inglés y lo mandó de vuelta para su casa con un mensaje de aviso a los futuros transgresores: “Ve y di a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”. El muy agraviado Jenkins, con su apéndice auditivo amputado, pero bien conservado en vinagre en un tarro de cristal, se plantó en Westminster para exigir venganza ante un parlamento que no tardó en exigir a su Graciosa Majestad la declaración de guerra contra el rey de España.
Almirante Edward Vernon, el oponente de Blas de Lezo.
La Defensa de Cartagena de Indias: Un Liderazgo Inigualable
Blas de Lezo, que había sido nombrado jefe de la escolta de los galeones de Tierra Firme, partió de Cádiz el 3 de febrero de 1737 con dos navíos, ocho mercantes y dos registros, escoltando los galeones que se dirigían a Cartagena de Indias. Arribó a este puerto el 11 de marzo de 1737. Allí, en 1741, se enfrentaría a la formidable flota inglesa, bajo el mando del almirante Edward Vernon, que tenía la intención final de eliminar el poderío español en América.
La Flota Inglesa y la Estrategia Defensiva Española
La flota inglesa, comandada por Vernon, estaba compuesta por 18.000 hombres, 27 navíos y 4 fragatas, una fuerza abrumadora frente a los 3.000 hombres (18 franceses y 15 españoles) y 6 navíos con los que contaba Blas de Lezo. La estrategia del "Medio Hombre" fue brillante. Hizo que sus hombres reforzaran las defensas con sacos de arena, absorbiendo los disparos enemigos. Los ingleses, por su parte, atacaron la ciudad durante días a un ritmo de 62 disparos por hora de media. Una de las claves fue que, cuando los ingleses avanzaron hacia el reducto de defensa español, el castillo de San Felipe de Baraja, Blas de Lezo ordenó retirar las escaleras que habían dejado los ingleses, y estas, incomprensiblemente, se quedan cortas dos metros. ¿Por qué? La profundidad del foso ocasionó un grave error en la medición de los ingleses. En consecuencia se produce una auténtica carnicería en las filas atacantes. Los ingleses estaban cansados bajo el fuego español y la empinada orografía del terreno, diezmados por las enfermedades de estas latitudes, y con las víctimas y la moral de las tropas inglesas que se derrumbaba paulatinamente, la derrota de Vernon era inminente.
BLAS DE LEZO | La HISTORIA REAL del MARINO ESPAÑOL que defendió CARTAGENA DE INDIAS ante INGLATERRA
Tabla Comparativa de Fuerzas en la Batalla de Cartagena de Indias (1741)
| Fuerza | Inglaterra (Almirante Vernon) | España (Blas de Lezo) |
|---|---|---|
| Hombres | 18.000 | 3.000 (18 franceses, 15 españoles) |
| Navíos | 27 | 6 |
| Fragatas | 4 | - |
El asedio del almirante Edward Vernon duró más de tres meses. Para ser exactos, comenzó el 26 de agosto de 1741 y terminó con una estrepitosa derrota a manos de Blas de Lezo el 6 de diciembre del mismo año. La victoria de Blas de Lezo fue tan contundente que los ingleses acuñaron monedas conmemorativas de la victoria inglesa, pero en ellas se burlaban de D. Vernon, quien había vencido a un simple lisiado. El rey de Inglaterra ordenó prohibir la difusión de información sobre esta batalla bajo pena de horca.
Muerte en Cartagena y Olvido
Poco después del triunfo, Blas de Lezo murió en 1741 en Cartagena de Indias, posiblemente debido a las complicaciones derivadas de las heridas producidas por una bala de cañón enemiga cuando se encontraba a bordo de su buque insignia, el Galicia. Sus diferencias con el virrey Eslava provocaron que, a pesar de su increíble victoria, su nombre fuera relegado al olvido durante muchos años, sin recibir el reconocimiento oficial que sus muchas gestas merecían. Don Blas de Lezo fue enterrado en Cartagena de Indias, el lugar donde murió a consecuencia de la infección de las heridas que sufrió en la defensa de la ciudad.
El Castillo de San Felipe de Barajas, pieza clave en la defensa de Cartagena.
Reconocimiento Póstumo y Legado
En las últimas décadas, Blas de Lezo ha sido reivindicado como un símbolo de valor y destreza militar. Su figura ha sido recuperada en libros, estatuas, documentales e incluso monedas conmemorativas. Hoy, es visto como uno de los estrategas navales más importantes de la historia mundial. Los momentos clave en la vida de Blas de Lezo nos muestran la trayectoria de un hombre que, a pesar de las heridas, las dificultades y la ingratitud, nunca dejó de luchar por su patria.
Preguntas Frecuentes sobre Blas de Lezo
- ¿Por qué fue nombrado almirante Blas de Lezo? No lo era. Aunque de forma popular se le conoce como almirante, lo cierto es que Blas de Lezo nunca llegó a ser nombrado como tal.
- ¿Cuándo dijo Blas de Lezo que todo buen español debe mear siempre mirando a Inglaterra? Nunca. Esta frase popular se le atribuye a Don Blas de Lezo como símbolo de resistencia ante el por entonces pujante imperio británico. Aunque combatió bravamente contra Inglaterra, no hay constancia de una animadversión especial del bravo marino hacia Inglaterra. En cambio, sí existía una relación a medio camino entre la rivalidad y el respeto contra otros estrategas contra los que combatió, como el propio Vernon.
- ¿Cuántos barcos ingleses hundió Blas de Lezo? Si bien no existe un número exacto documentado, su estrategia defensiva en Cartagena de Indias fue tan efectiva que llevó a la retirada y destrucción de gran parte de la flota inglesa, que sufrió pérdidas considerables de navíos y hombres.
- ¿Qué le faltaba a Blas de Lezo? Blas de Lezo perdió su pierna y ojo izquierdos en diferentes batallas al comienzo de su carrera. Por otro lado, aunque no se lo amputaron, perdió la movilidad del brazo derecho, también en acto de combate.
Liderazgo para el Cambio: La Relevancia de Blas de Lezo en la Actualidad
El liderazgo y el ingenio de Blas de Lezo fueron cruciales para frenar a los ingleses. Su historia es un testimonio de cómo un liderazgo eficaz puede definir el destino de una nación. En la actualidad, el concepto de liderazgo para el cambio es más crítico que nunca. Liderar el cambio en vez de gestionarlo es esencial para alcanzar una nueva meta o reto ilusionante. No basta con hacer cosas; las acciones deben ser intencionadas y conducir a resultados medibles. Liderar el cambio de manera efectiva implica una visión para la organización, amplificando la potencia del mensaje. Es crucial que el mensaje gane solvencia con dichas acciones, enfocadas, flexibles y de fácil comunicación.
Lo que es nuevo es la frecuencia y la velocidad del cambio. Ya no es episódico; es crónico y es masivamente complejo. Para liderar el cambio, el líder ahorrará tiempo, energía y recursos, sin mencionar la frustración que exista dentro de los empleados. Una buena estrategia debe romper con lo establecido y alcanzar el corazón y los corazones de las personas.
Los líderes deben involucrar y comprometer más a los empleados. Un buen líder es alguien que tiene las agallas para ser real, no solo un líder que busca actividad impulsada por la angustia. Esto es real, pero es solo actividad impulsada por la angustia. Un liderazgo para el cambio con el nivel de urgencia de mediano a alto es crucial. Los líderes también deben ser muy buenos entrenadores. Necesitan entender los problemas de la gente, sus éxitos, y su dato de desempeño para una comunicación fluida. Los líderes deben tener una visión de a dónde quieren llegar y qué camino quieren recorrer. De esta forma, pueden alinear a las personas y aumentar el conflicto y la ansiedad, por lo menos al principio.
El Instituto de Liderazgo Norberto Domínguez se enfoca en preparar a los líderes del futuro para estos desafíos, inspirándose en figuras históricas como Blas de Lezo, cuya capacidad para liderar en circunstancias extremas resalta la importancia de la visión, la estrategia y la resiliencia. Un líder de cambio se centra en los "por qué" y los "qué". Los "cómo" son los procesos y los pasos que se requieren para llevar a cabo el cambio. Un liderazgo de cambio implica un cambio a gran escala que aumentará el beneficio personal a corto plazo de la gente, y alineará a las personas. Un buen líder de cambio es el que tiene una visión para la organización.
Los problemas con los cuales deben lidiar son más interdependientes y grandes, lo que hace que el liderazgo para el cambio sea mucho más crítico. En vez de esperar que el cambio de una organización sea exitoso, los líderes deben ser intencionales en la forma en que manejan el cambio. Como dijo John Kotter: “Los grandes líderes de cambio no gestionan los detalles; ellos inspiran a otros para manejar los detalles”.
