Íñigo Onieva: Trayectoria Profesional y Éxito en la Hostelería
Íñigo Onieva, una celebridad de internet y empresario español, ha captado la atención pública tanto por su relación con Tamara Falcó como por su destacada actividad en el sector de la hostelería. Este 7 de junio, Íñigo Onieva cumple 36 años, celebrando un momento sólido en su vida personal y profesional.
A punto de celebrar su segundo aniversario de boda con Tamara Falcó y con el deseo de ser padres, el empresario vive una etapa estable. Íñigo Onieva y Tamara Falcó comenzaron su relación en 2020, destacando rápidamente como una de las parejas más mediáticas de España.
Formación Académica y Primeros Pasos Profesionales
Íñigo Onieva estudió Ingeniería Técnica en Diseño Industrial en la Universidad Antonio de Nebrija y cursó un máster en Diseño de Automóviles en Italia. Formado en diseño industrial en Madrid, se especializó en diseño de transportes en Turín y en diseño de automóviles en Londres.
Entre 2013 y 2017, trabajó en este sector. Comenzó en Turín, en Italdesing Giugiaro, regresó a Madrid y colaboró con Car Magazine. En 2016 trabajó para la casa Seat y de 2017 a 2018 volvió a Milán para ejercer como diseñador de automóviles en Zagato.
Transición al Mundo de la Hostelería
Aunque es diseñador de coches, ha dirigido su trayectoria profesional por unos derroteros muy diferentes. Trabajó para firmas como SEAT y Zagato antes de enfocar su talento y visión al mundo de la hostelería.
Hoy está detrás de proyectos como Lula Club, uno de los referentes de la noche madrileña, y Casa Salesas, un restaurante que fusiona alta gastronomía y coctelería en un entorno sofisticado.
Íñigo Onieva y Tatel
Íñigo Onieva se ha convertido en uno de los nombres que más atención ha acaparado en los últimos meses en los medios de crónica social. Aunque ya era conocido entre las altas esferas de la sociedad madrileña, ha sido su relación con Tamara Falcó lo que ha hecho que su popularidad crezca como la espuma en este año de noviazgo con la marquesa de Griñón.
En su día se dio a conocer de cara a la opinión pública que se había formado como diseñador de coches, sin embargo, en este momento ha dirigido su carrera profesional hacia unos derroteros muy diferentes. Íñigo Onieva se ha incorporado al equipo de Tatel, un selecto restaurante sito en pleno corazón del madrileño Paseo de la Castellana que ofrece una variada carta de comida de alta cocina y cócteles para degustar acompañados de música en vivo, interpretada por talentosos artistas que hacen de cada noche una velada mágica.
La pareja de Tamara Falcó ocupa el cargo de director de operaciones en el grupo Mabel Hospitality y sus funciones se centran en consolidar el local como uno de los pilares del ocio en la capital.“Además, es el responsable del desarrollo de negocio y los contenidos de los proyectos de restauración, tanto a nivel nacional como internacional, con el objetivo de ofrecer las mejores propuestas en los diferentes conceptos del grupo, que destaca ya por su ambiente cosmopolita e internacional, su cuidada gastronomía -de inspiración mediterránea y basada en materias primas de la máxima calidad-, su apuesta por la cultura y el entertainment, y su excelente servicio”, cuentan a La Razón desde Mabel Hospitality.
Al parecer, Íñigo Onieva mantenía contacto con algunos socios del grupo y siempre se había sentido atraído por los exitosos proyectos que ha llevado a cabo, hasta que por fin decidió aventurarse a ser parte de la firma. De hecho, Íñigo Onieva viene publicando imágenes de Tatel desde hace varias semanas, orgulloso de su vinculación con el restaurante.
Tamara Falcó suele acompañarle, disfrutando tanto de la presencia de su pareja como del exclusivo servicio que Tatel ofrece a todos sus clientes. La marquesa de Griñón no es la única estrella que se ha pasado por el mítico local, sino que otros tantos rostros conocidos también han elegido sus instalaciones para pasarlo en grande y disfrutar de una noche única y diferente.
Proyectos Empresariales Propios
Atendiendo a su trayectoria, no se puede negar que sus mejores oportunidades laborales han llegado a su vida desde que comenzó su relación con Tamara. Tanto es así que ha sido durante este tiempo cuando se ha atrevido ha iniciar su propia aventura empresarial.
En febrero de 2022 dio de alta Meva Hospitality S.L, dedicada a “la explotación de salas de baile y discotecas, restauración, hostelería, organización de eventos e intermediación del comercio de productos diversos”. Él es administrador mancomunado, igual que su socio, Pablo Marín Gijón. Por el momento no se tienen muchos detalles acerca del fin de esa sociedad.
Lo que es llamativo es que a pesar de que Pablo es además de su socio su amigo, Vanitatis ha podido comprobar que este ha ido más allá haciendo crecer el negocio. En agosto de este mismo año ha dado de alta Ard Hospitality SL, una empresa con el mismo cometido pero de la que es administrador único. No ha contado con Iñigo.
Íñigo Onieva y Casa Salesas
En mayo de 2024 llegó su primer gran proyecto con la dirección de Casa Salesas, un restaurante inaugurado a finales de 2024 que, en apenas seis meses, se ha posicionado como una de las propuestas más llamativas de la gastronomía madrileña. Íñigo Onieva (Madrid, 36 años) es socio fundador en Madrid, acaba de cumplir un año. "Por ahora no lo vamos a celebrar oficialmente, lo haremos por todo lo alto cuando cumplamos cinco", asegura.
El empresario, también administrador del club nocturno Lula Club, nos recibe en la zona de mesas altas del elegante restaurante. Al principio de la conversación está algo nervioso y un poco a la defensiva con las preguntas. Pero, poco a poco, se va sintiendo más cómodo. Hablamos de Casa Salesas y de sus inicios en la hostelería, de gastronomía -una de sus pasiones- y también un poco de su día a día. Se le nota contento, optimista y, como revela al final, se encuentra en un momento "muy álgido" de su vida, profesional y personal.
Los negocios le van bien y tiene varios proyectos en ciernes. En el año que lleva abierto este comedor con tres espacios diferenciados creado por y para el barrio, ha logrado conquistar una clientela fiel con su servicio all day (cocina abierta todo el día), además de haberse convertido en uno de los lugares de moda de la capital. Y no sólo por la propuesta nocturna, con música y coctelería (hay colas para entrar casi todos los días), sino también por la gastronómica: Sirven en torno a 6.000 comidas al mes.
Uno de los principales fue mantener una propuesta gastronómica y una experiencia de servicio premium con un ticket medio accesible. Pero, en realidad, todo el desarrollo del proyecto en sí fue un gran desafío, porque tuvimos muy poco tiempo. Había que ejecutar la obra, definir la identidad del concepto de Casa Salesas y formar el equipo en sólo tres meses, que era la carencia, el periodo exento de renta tras el traspaso.
También apostamos mucho por el interiorismo; llamé a Lázaro Rosa-Violán, buen amigo y uno de los mejores interioristas del mundo, y le propuse el proyecto con un presupuesto muy ajustado y con sólo tres meses para desarrollar todo, y, sorprendentemente, aceptó. Fue un proceso increíble y pusimos la confianza ciega en él.
La gente agradece mucho el buen servicio, la educación y la atención. Tenemos un equipazo. Por otro lado, está el producto, que es bastante bueno. En Madrid ya no todo vale y la propuesta gastronómica tiene que ser sólida. Nuestro ticket medio es de 50 euros; no podemos ofrecer a lo mejor langosta o algo más desarrollado, pero dentro de nuestra propuesta sí tenemos una carta muy sólida que gusta mucho y un ambiente que funciona muy bien a todas horas.
Nuestro superventas es el rigatoni al vodka, y la verdad es que lo tenemos desde el inicio y no esperábamos que fuera a tener tanto éxito. También gustan mucho los bikinis, la tortilla de patata y luego todo lo que es parrilla, las carnes, el pollo. Ahora mismo acaba de entrar la carta de verano con platos más ligeros, como el salmorejo.
Sí que ha sido una parte importante del desarrollo. Estuvo muy involucrada en el proceso al inicio. Vino a todas o a casi todas las pruebas de menú.
Ahí es donde aprendí todo, cómo funciona el negocio, la operativa... Y, en paralelo, estaba con otros proyectos, como Lula Club.
Desde pequeño tenía muy claro que quería ser diseñador de coches, y fui a ciegas a perseguir ese sueño. Estudié una ingeniería, hice dos másteres en diseño de automóviles, me seleccionaron entre los diez mejores estudiantes de diseño de coches del mundo y trabajé en SEAT y en Zagato en Milán. Pero, de un día para otro, dejé de verlo claro. Sin embargo, siempre he sido un apasionado de la gastronomía, gracias a mi abuelo, que desde pequeño me llevaba a los mejores restaurantes. Así pude descubrir desde muy joven el mundo culinario. Fue entonces, tras ocho años de formación, cuando decidí pasar de diseñar coches a diseñar experiencias.
Cuando he vivido en el extranjero y en mi época de soltero me cocinaba, pero era una cocina muy rápida, no tenía tiempo. Ahora lo hago de vez en cuando.
Los huevos fritos me salen de escándalo. Parece fácil, pero no lo es, porque tienen que salir con puntillita. Y luego otra cosa que no hago desde hace mucho, pero que me salía fenomenal, son los espagueti boloñesa, que les metía pimentón y berenjena, y esos dos toques les daba un sabor espectacular. También me gusta mucho cocinar el solomillo Wellington con Tamara.
Soy fan del huevo, y de la tortilla de patata. Siempre he dicho que si el huevo fuese un bien escaso, sería más caro que el caviar.
Pues me gusta probar de todo allá donde voy. Cuando viajo me mimetizo para conocer la cultura. La gastronomía es una parte importantísima de la cultura de cada destino, entonces no suelo decir que no a nada. He probado los chapulines en Oaxaca con el guacamole, y me encantan. He probado insectos y más cosas raras. Lo que más me cuesta es la textura gelatinosa, tipo casquería.
Un mix. Me encanta comer en casa, tener una vida disciplinada, saludable. Pero, claro, mi profesión, y mi pasión, es la gastronomía y me encanta ir a descubrir sitios nuevos en Madrid. Es imposible estar al día con todo, pero intento descubrir lo máximo posible. Es un equilibrio, porque la parte de comer en casa es importante.
Pues Casa Salesas, por supuesto, y Charrúa [Conde de Xiquena, 4], que está aquí al lado. Para una primera cita es muy importante la iluminación, y ellos son los mejores en eso, con la velitas... Es como estar en casa.
Sí, efectivamente. Me he casado con una ganadora de MasterChef y diplomada en Le Cordon Bleu, entonces sí, es una parte muy importante y, además, es una de las cosas que más nos unen, la gastronomía.
Pues mi vida sabe a reto, profesional y personal. Abrimos después del verano un proyecto muy interesante que se llama Vega Members Club. Será un club de miembros privado en el Barrio Salamanca con zona social o de trabajo, otra de restauración y una zona lounge. Y ese es el reto, que al ser sólo para socios será más difícil llenar. A nivel personal, estoy muy enfocado ahora mismo en el triatlón. Hice un medio Iron Man en marzo y me apunté al entero para este septiembre y me da mucho miedo, porque se requiere mucha disciplina, mucho entrenamiento y muchas horas.
Para lidiar con la prensa. No se me da muy bien. Cuando veo a un periodista, sobre todo de la prensa sensacionalista o paparazzi, que me pilla en un momento de privacidad, no me gusta.
A uno de los gurús de la gastronomía, a Ferran Adriá. Cuando los veo torcidos me da un poco de toc.
Pues mi mujer diría que nada, pero a mí, cuando veo un pelo en el plato se me corta bastante el rollo. Vamos, que pido otro al instante.
Pues la verdad es que estoy en un momento muy feliz. Pocas cosas me tienen frito, salvo el tiempo, que vuela. La verdad es que sí, el factor tiempo me tiene frito.
No me encanta el picante, porque me parece que mata el sabor.
De cookies. Los sábados, porque ese día es el cheat day, y a veces me pido delivery de muchas cookies y hago degustaciones.
Pues muchas veces, y la última que recuerde es graciosa, porque me las doy de entendido con las tortillas de patata y un día en el barco con amigos sacaron una que estaba buenísima y les pregunté de dónde era. Tras reírse de mí, me dijeron que era de Mercadona y la verdad es que estaba buenísima. Me han dicho que la de chorizo también está increíble. Aparte de eso, en el otro sentido, me gusta esperar lo mejor de las personas, pero también soy cauto.
Bitter sweet. Tiene su parte amarga y, puntualmente, su parte dulce.
No sé qué decirte... En verano...
No soy muy vergonzoso; quizá en algún momento incómodo.
No como tal, pero sí tengo carácter y digo todo lo que pienso. Pero siempre intento transmitirlo con respeto.
Pues la verdad es que ahora mismo estoy en un momento muy feliz, sí. Muy álgido.
He tenido muchos en mi vida, pero te diría que, a día de hoy, es mi momento más pleno. Tengo todo alineado, trabajo, familia, mi mujer maravillosa, proyectos muy interesantes, deporte, una buena rutina, disciplina... Estoy en un momento perfecto.
Más que un horno parece una Thermomix. Menudo desastre.
Mi terapeuta siempre me decía que yo tenía dos registros, el feliz y el enfadado, que no pasaba por los otros intermedios. Es verdad que soy una persona muy alegre y muy optimista y me cuesta ver la parte negativa, pero si la veo, lo digo y se nota.
Mis cumpleaños, por ejemplo, los suelo celebrar siempre de la misma manera. Tengo un parrillero espectacular que que es un crack. Siempre cuento con él, Santi de Ernestina Catering, y con mi coctelero Antonio, que me hace unas Palomas... Los tengo para cualquier celebración, ya sean de 10, 20, 30 o 100 personas.
El Impacto de su Relación con Tamara Falcó
No dudamos de que Íñigo Onieva se casó con Tamara Falcó por amor, pero lo cierto es que la boda con la marquesa de Griñón le vino de perlas. El matrimonio con la marquesa de Griñón no solo supuso un gran acontecimiento social, sino también un punto de inflexión profesional para Íñigo Onieva, que dejó su trabajo en la noche madrileña para centrarse en la hostelería.
Así, podríamos decir que el éxito que el éxito del joven no reside únicamente en su capacidad de crear espacios atractivos, sino también en su habilidad para aliarse con las personas correctas. Además, cuenta el apoyo incondicional de Tamara Falcó, quien ha viajado con él a Seúl, México o Croacia y ha respaldado todos sus proyectos.
Cuando apenas quedaban unas semanas para su comentado enlace con Tamara Falcó, Íñigo Onieva se quedó sin trabajo. Onieva decidió dejar esta situación para después de su boda y, durante meses, estuvo oficialmente desempleado.
Familia y Vida Personal
Su entorno familiar también ha estado muy presente en su recorrido vital. Es el mayor de cuatro hermanos, entre ellos la actriz Alejandra Onieva, y mantiene un vínculo estrecho con su madre, Carolina Molas, empresaria de éxito en el sector de los electrodomésticos.
El padre de Íñigo Onieva es uno de los personajes más enigmáticos de la familia con la que Tamara Falcó está a punto de emparentar. El próximo consuegro de Isabel Preysler, que también se llama Íñigo Onieva, es un importante empresario que reside en México. Actualmente ejerce de director global de e-commerce del Grupo Barceló y, tras divorciarse de la madre de sus hijos, con la que tuvo otros dos además del futuro marqués de Griñón, ha rehecho su vida y con su nueva pareja tiene un pequeño vástago: Willy.
Licenciado en Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid también cuenta con estudios de posgrado. Se desconoce cómo es la relación entre los padres de Íñigo, pero sí sabemos que el prometido de Tamara Falcó mantiene una relación muy estrecha con su padre, y le ha dedicado alguna que otra publicación en redes sociales, aunque a raíz de su popularidad las ha retirado para preservar la intimidad de su progenitor.
Aunque tras su polémica ruptura Tamara Falcó decidió dinamitar su relación con todos los miembros de la familia de su chico, tras su inesperada reconciliación tuvo lugar nuevo acercamiento entre la marquesa de Griñón su suegra, su cuñada y también su suegro.
Cronología de su Relación con Tamara Falcó
Unas semanas antes de que estallara la pandemia, en marzo de 2020, Tamara Falcó e Íñigo Onieva coincidieron en la fiesta de cumpleaños de una amiga en común, Luisa Bergel, más conocida entre su círculo de íntimos como My Lu, una de las inseparables de la marquesa de Griñon. Juntas han vivido divertidos viajes, comidas y celebraciones varias.
Precisamente, Luisa fue la anfitriona de la fiesta temática de Juego de Tronos en la que Tamara e Íñigo posaron muy divertidos y metidos en el papel.
Según ha contado la propia protagonista, fue él quien dio el primer paso y, con pocas esperanzas, Tamara acudió a esa primera cita con el chico con el que no parecía tener mucho en común. Pero, como contaba en El Hormiguero, algo pasó para que Tamara decidiese darle una oportunidad.
Estaba nerviosa porque tenía que acudir a un evento en el que el protagonista era un niño con cáncer terminal y no sabía cómo actuar. Entonces Onieva le aconsejó que actuase sin que nada se le notase porque el objetivo era que el niño se lo pasase bien. "Me sirvió y dije ‘mira, hay algo de todo este perfil de 'discotequeo' que me sirve".
Íñigo Onieva, con una trayectoria multifacética, ha sabido reinventarse y encontrar su camino en el mundo de la hostelería, consolidándose como un empresario exitoso y una figura mediática relevante.
