La Influencia del Liderazgo Escolar en la Calidad Educativa
El liderazgo escolar juega un papel crucial en la mejora y el mantenimiento de la calidad de la educación, e influye significativamente en el rendimiento académico de los estudiantes y en el desarrollo profesional de los docentes. Los líderes escolares tienen la responsabilidad de establecer la visión y las metas, promover la colaboración y fomentar un clima escolar que apoye el aprendizaje académico y social.
La literatura sobre eficacia y mejora de la escuela ha destacado el papel crítico que ejerce la dirección en organizar buenas prácticas pedagógicas en los centros educacionales e incrementar los resultados del aprendizaje. Se hace una revisión actual de las investigaciones sobre cómo el liderazgo educativo es un factor de primer orden en la mejora de resultados.
Los centros educativos deben garantizar a todos los alumnos los aprendizajes imprescindibles y la dirección de la escuela está para hacerlo posible, centrando sus esfuerzos en dicha meta. A su servicio se han de poner la autonomía, los apoyos y recursos suplementarios. Si la escuela como institución es la unidad básica de análisis de la mejora educativa, el equipo directivo debe ser el responsable último del incremento en los aprendizajes de los estudiantes.
Siete Afirmaciones Clave sobre el Liderazgo Escolar Exitoso
En el año 2018, tres expertos en diferentes ámbitos del liderazgo educativo, Kenneth Leithwood, Alma Harris y David Hopkins, realizaron una amplia investigación sobre la evidencia científica relacionada con este aspecto tan importante para la mejora de la calidad educativa y los resultados de los estudiantes. Los resultados de su estudio se plasmaron en el amplio informe que quedó resumido en el artículo "Seven Strong Claims about Successful School Leadership". Este profundiza en siete afirmaciones fundamentales sobre el liderazgo escolar, utilizando datos y evidencia científica para ofrecer una comprensión más rica y detallada de cada afirmación.
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El liderazgo escolar es el segundo factor que más influye en el aprendizaje de los alumnos, después de la enseñanza en el aula. Esta afirmación se sustenta, entre otros, en estudios cuantitativos a gran escala que concluyen que el liderazgo escolar tiene efectos directos e indirectos en los resultados de los alumnos, que, aunque modestos, son significativos educativamente, y explican un 5-7% de las diferencias en el aprendizaje y rendimiento de los alumnos entre escuelas.
El informe McKinsey (Barber y Mourshed, 2007) y la propia OCDE (Pont, Nusche y Moorman, 2008) sitúan el liderazgo educativo como el segundo factor interno a la escuela que más relevancia tiene en los logros de aprendizaje, tras la acción docente de su profesorado.
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Casi todos los líderes de éxito recurren al mismo repertorio de prácticas básicas de liderazgo. La mayoría de los líderes exitosos siguen prácticas de liderazgo fundamentales, basadas en estudios que muestran la importancia de entender estas prácticas para desarrollar el liderazgo. Se destacan cuatro grupos de cualidades y prácticas clave para este fin:
- Establecer una visión común que motive mediante metas de grupo.
- Conocer y desarrollar al personal para que apliquen sus conocimientos y habilidades de forma constante.
- Mejorar el entorno laboral para favorecer el trabajo de los docentes.
- Administrar el programa educativo buscando dar estabilidad y apoyo a la enseñanza.
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Las formas en que los líderes aplican estas prácticas básicas de liderazgo (no las prácticas en sí) demuestran capacidad de respuesta a los contextos en los que trabajan, en lugar de estar dictadas por ellos. Aunque hay quienes piensan que el contexto lo determina todo, las investigaciones indican que los líderes efectivos se adaptan al entorno sin cambiar radicalmente sus prácticas en cada situación. Los autores encontraron evidencia para apoyar esta afirmación en la forma en la que se ejerce el liderazgo de escuelas “bajo medidas especiales” del Reino Unido.
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Los directores de centros mejoran la enseñanza y el aprendizaje de forma indirecta y, sobre todo, a través de su influencia en la motivación, el compromiso y las condiciones de trabajo del personal. Las evidencias indican que, aunque su contribución directa a las capacidades del personal es modesta, ejercen una influencia significativa en aspectos como la motivación y las percepciones sobre el apoyo en el entorno de trabajo. Curiosamente, estas influencias tienen un efecto más notorio en las prácticas de aula que en los resultados de aprendizaje directos de los estudiantes.
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El liderazgo escolar tiene una mayor influencia en los centros y los alumnos cuando está ampliamente distribuido. La eficacia del liderazgo escolar aumenta significativamente cuando se distribuye entre varios miembros y grupos de la comunidad educativa, en lugar de concentrarse únicamente en la figura del director. Un estudio destacado revela que el «liderazgo total», o la suma de todas las influencias de liderazgo en una escuela, se relaciona directamente con mejoras en las condiciones de trabajo percibidas por los maestros, su motivación, compromiso y capacidad.
Esto sugiere que el liderazgo, cuando se distribuye entre más personas y grupos, no diluye el poder, sino que puede expandirlo y mejorar los resultados educativos. Los cambios deben, así, iniciarse internamente desde dentro, mejor de modo colectivo, induciendo a los propios implicados a la búsqueda de sus propios objetivos de desarrollo y mejora.
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Algunos modelos de distribución son más eficaces que otros. La efectividad del liderazgo escolar y su impacto en los resultados estudiantiles varía según cómo se distribuye el liderazgo dentro de las escuelas. Un estudio de 110 escuelas mostró que aquellas con mejor rendimiento estudiantil lo atribuían a tener una amplia influencia de liderazgo proveniente de varias fuentes, incluidos equipos escolares, padres y estudiantes, además de los directores. En contraste, las escuelas de bajo rendimiento lo atribuían a tener una menor influencia de liderazgo en general.
La investigación continúa explorando cómo los diferentes patrones de distribución del liderazgo, ya sean aditivos (sin coordinación) o paralelos (con coordinación significativa), afectan la calidad de la enseñanza y el aprendizaje.
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Un pequeño conjunto de rasgos personales explica una elevada proporción de la variación en la eficacia del liderazgo. Este enfoque se centra en entender por qué algunos líderes son más efectivos que otros y cómo ciertos individuos desarrollan habilidades de liderazgo más rápidamente y a un nivel superior. Investigaciones adicionales indican que, en situaciones desafiantes, los líderes escolares más exitosos comparten rasgos como ser de mente abierta, flexibles, persistentes, resilientes y optimistas.
Este artículo resume parte de la evidencia que demuestra que el liderazgo escolar juega un importante papel dentro del ecosistema educativo.
El Liderazgo Pedagógico y la Calidad Educativa
El liderazgo pedagógico se define como la capacidad de asumir el compromiso, la responsabilidad y la organización necesarios para alcanzar los objetivos de aprendizaje de los estudiantes. Esto implica tener en cuenta las realidades y experiencias presentes en diversos contextos para involucrar a toda la comunidad escolar con el objetivo de proporcionar una calidad educativa. En la actualidad, en países considerados como potencias mundiales, se observa que el 80 % de los directivos realizan un seguimiento y asesoramiento continuo a los educadores con el fin de mejorar la práctica pedagógica.
En relación con los documentos proporcionados por el Ministerio de Educación (MINEDU, 2018), que delinean los procesos educativos que los docentes deben llevar a cabo para ofrecer una educación de calidad, se destaca la importancia de considerar a los directivos como líderes pedagógicos. De ellos se espera que asuman su papel en la gestión para contribuir al desarrollo, la enseñanza y la calidad educativa.
Dimensiones del Liderazgo Pedagógico
Las dimensiones del liderazgo pedagógico, tal como las describe Viviane Robinson (2007, citado por Bolívar, A., 2013), son cinco y respaldan la obtención de resultados de aprendizaje eficaces:
- Establecer metas y expectativas: El líder se involucra en la implementación de diversas estrategias con el objetivo de alcanzar metas fundamentales y medibles en conjunto con la comunidad educativa.
- Obtener y asignar recursos de manera estratégica: El líder, al dirigir su equipo, tiene la responsabilidad de identificar los recursos y materiales que el colegio no posee. Luego, debe gestionar eficazmente ante los organismos correspondientes para obtener dichos recursos.
- Planificación, coordinación y evaluación de la enseñanza y del currículo: El líder actúa como un respaldo para la práctica profesional de cada miembro de su equipo docente. Es decir, proporciona apoyo para evaluar el proceso de aprendizaje a través de la observación, implementa mecanismos de seguimiento y evalúa el cumplimiento de los estándares de calidad.
- Promocionar y participar en el aprendizaje y desarrollo profesional del profesorado: El líder, al guiar a su grupo, fomenta la participación activa en el desarrollo profesional de los docentes.
- Asegurar un entorno ordenado y de apoyo: El líder reconoce la importancia de crear un entorno agradable y positivo.
Calidad Educativa: Un Enfoque Integral
La calidad educativa se define como los sistemas educativos que impactan de manera positiva o negativa en el desarrollo humano, estableciendo conexiones entre el individuo y la sociedad. Su objetivo es formar ciudadanos a través de políticas educativas, planificaciones y condiciones indicadas por los indicadores con la finalidad de mejorar las necesidades y aplicar acciones que generen resultados positivos y se reflejen en cada miembro del equipo (Quintana, 2018).
Los estándares de calidad educativa establecen el nivel máximo y mínimo aceptable para un indicador, para lo cual proporcionan un rango que determina si se cumple o no con el criterio de calidad, así como acciones para abordar las dificultades (Chipana, 2016). Dentro de este marco, se consideran varios elementos:
- Contenido: Se utiliza para la formulación de los aprendizajes deseados y la mejora ante las necesidades individuales de cada alumno.
- Entorno: El líder debe establecer un ambiente saludable y propicio para facilitar el progreso del aprendizaje, considerando las necesidades específicas de cada alumno. Esto implica crear un entorno libre de distracciones o dificultades que puedan obstaculizar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
- Procesos: Los profesores llevan a cabo procedimientos adaptados a las necesidades de los estudiantes para lograr los aprendizajes deseados.
- Resultados: Se refiere a las intervenciones que realiza el líder a través de actividades positivas y la capacidad para mejorar aquellas menos exitosas.
El Liderazgo Escolar como Prioridad Global
El liderazgo escolar se ha convertido en una prioridad de los programas de política educativa a nivel internacional. Desempeña una función decisiva en la mejora de los resultados escolares al influir en las motivaciones y capacidades de los maestros, así como en el entorno y ambiente escolares. Diversos informes internacionales lo ponen de manifiesto. Por una parte, el informe TALIS (OCDE, 2009) analiza la relevancia de un liderazgo para el aprendizaje del alumnado, del profesorado y del propio centro como organización.
La propia OCDE ha decidido intervenir en esta dimensión, a través de su programa titulado "Mejorar el liderazgo escolar" (Improving School Leadership), en el que participan entre otros Chile (Mineduc, 2007) y España (Ministerio de Educación, 2007). El liderazgo escolar eficaz es indispensable para aumentar la eficiencia y la equidad de la educación. Los responsables de política educativa necesitan mejorar la calidad del liderazgo escolar y hacerlo viable (Pont, Nusche y Moorman, 2008, pp. 9-19).
La agenda próxima en la mejora del ejercicio de la dirección, de acuerdo con las orientaciones más potentes en la literatura (Day, Sammons y Hopkins 2009; Macbeath y Nempster, 2009), es el liderazgo centrado en el aprendizaje (learning-centered leadership); es decir, vincular el liderazgo con el aprendizaje del alumnado.
Un liderazgo para el aprendizaje toma como núcleo de su acción la calidad de enseñanza ofrecida y los resultados de aprendizaje alcanzados por los alumnos. El asunto prioritario es, pues, qué prácticas de la dirección escolar crean un contexto para un mejor trabajo del profesorado y, conjuntamente, de todo el establecimiento educacional, impactando positivamente en la mejora de los aprendizajes del alumnado (Weinstein et al., 2009). Para lograrlo, entre otros, deja de ser un rol reservado al director, siendo dicha misión compartida por otros miembros del equipo docente.
En este sentido, dice Elmore (2000, p. 25), que “la mejora es más una cualidad de la organización, no de caracteres preexistentes de los individuos que trabajan en ella”; por eso mismo, el liderazgo ha de ser concebido como algo separado de la persona y del papel que esa persona pueda desempeñar en un momento determinado. El liderazgo está en la escuela y no en la persona del director; que ha de construir su propia capacidad de liderazgo. Las dimensiones transformacionales del liderazgo (rediseñar la organización), junto con el liderazgo instructivo o educativo (mejora de la educación ofrecida), en los últimos años han confluido en un liderazgo centrado en el aprendizaje (del alumnado, del profesorado y de la propia escuela).
La importancia del liderazgo del docente en la nueva educación | Leonardo Casterás | TEDxUTN
Desafíos y Perspectivas Regionales del Liderazgo Escolar
En un mundo donde la educación se enfrenta a desafíos sin precedentes, quienes lideran las escuelas están emergiendo como una potencia esencial para impulsar la calidad y la inclusión en los centros educativos. El liderazgo escolar, piedra angular del éxito educativo, es un rol a menudo descuidado, pero los educadores, cuando cierran la puerta del aula, se convierten en líderes. Su orientación y visión son esenciales para fomentar un entorno donde tanto el profesorado como el alumnado puedan desarrollarse, especialmente en un contexto de grave escasez de docentes.
Informe GEM: Cuatro Pilares del Liderazgo
El Informe GEM ofrece una visión amplia del liderazgo que abarca los niveles escolar, sistémico y político. Este informe presenta cuatro pilares fundamentales del liderazgo:
- Establecimiento de expectativas: Los líderes deben tener una visión clara y ser capaces de comunicar y compartir esta visión sobre los resultados educativos y sociales que pretenden alcanzar. Esto implica centrarse en objetivos a largo plazo y garantizar que todos los implicados comprendan y trabajen para lograr estos objetivos.
- Enfoque en el aprendizaje: El liderazgo efectivo implica reconocer fortalezas y áreas de mejora, y buscar apoyo cuando sea necesario. Se debe promover un enfoque colaborativo y participativo, involucrando a docentes, estudiantes, familias y la comunidad en la toma de decisiones.
- Fomento de la colaboración: El liderazgo efectivo implica reconocer fortalezas y áreas de mejora, y buscar apoyo cuando sea necesario. Se debe promover un enfoque colaborativo y participativo, involucrando a docentes, estudiantes, familias y la comunidad en la toma de decisiones.
- Desarrollo de personas: Las direcciones de las escuelas deben centrarse en el desarrollo de sus equipos, identificando y potenciando el talento. Esto incluye apoyar al profesorado en la mejora de sus prácticas y fomentar un entorno en el que tanto el personal educativo como el estudiantado puedan prosperar.
Contextos y Desafíos Regionales
Varios representantes regionales enumeraron los desafíos a los que suelen enfrentarse las personas que ocupan las capas directivas de las escuelas. Desde Nueva Zelanda, se destaca la escasez de docentes y la falta de un sistema sólido y coherente para la formación de directores. En Ghana, la formación específica para directores es un problema importante, sumado a los desafíos políticos y a los estereotipos de género y cultura.
En los Países Bajos, a pesar de la autonomía escolar, existen problemas debido a la interferencia política, la gran falta de profesorado y recortes masivos en todos los niveles educativos. Desde Argentina, se abordó la precarización laboral en las escuelas privadas, con remuneraciones insuficientes y contratos precarios, resaltando el papel de los sindicatos en el apoyo al liderazgo escolar.
A nivel internacional, el informe TALIS (OCDE, 2009) señala que no hay oposición entre un modelo administrativo y otro pedagógico: los directores que ejercen un destacado liderazgo pedagógico son, en general, los que también ejercen mejor el liderazgo administrativo. Sin embargo, es cierto, que la sobrecarga de actividades burocráticas-administrativas impide el ejercido de un liderazgo pedagógico (Weinstein, 2009). En el caso español, en el informe TALIS, según la percepción del profesorado y directores, se obtiene la puntuación más baja en liderazgo pedagógico y también en liderazgo administrativo, muy por debajo de la media.
El cambio en el siglo XXI es crear escuelas que aseguren, a todos los estudiantes en todos los lugares, el éxito educativo, es decir, una buena educación (Darling-Hammond, 2001). Los líderes escolares solo pueden influir en los resultados de los estudiantes si cuentan con autonomía suficiente para tomar decisiones importantes acerca del currículo y la selección y formación de maestros; además, sus principales áreas de responsabilidad deberán concentrarse en mejorar el aprendizaje de los alumnos.
Los países optan cada vez más por la toma de decisiones descentralizada y por equilibrar esta con una mayor centralización de los regímenes de rendición de cuentas, como las pruebas estandarizadas. De modo paralelo a la crisis de modelos basados en el control, vertical y burocrático, se ha perdido la confianza en los cambios planificados externamente para mejorar la educación, como muestra el “fracaso” de las sucesivas reformas.
Confiamos ahora más en movilizar la capacidad interna de cambio (de los centros como organizaciones, de los individuos y grupos) para regenerar internamente la mejora de la educación. Se pretende favorecer la emergencia de dinámicas laterales y autónomas de cambio, que puedan devolver el protagonismo a los agentes y -por ello mismo- pudieran tener un mayor grado de sostenibilidad.
| Variable | Correlación (p-valor) | Nivel de Influencia | Resultados Clave |
|---|---|---|---|
| Liderazgo de los Directores | 0.00 (menor a 0.05) | Significativa (95%) | Se relaciona con la calidad de la gestión educativa. |
| Dimensión Pedagógica del Liderazgo | 0.937 (Correlación parcial) | Alta (0.619) | Mayor influencia en la Calidad de la Gestión Educativa. |
| Estilo de Liderazgo Autoritorio | No especificado | Negativo | Desmotiva al educador, clima desfavorable. |
| Programas de Intervención | No especificado | Positivo | Mejora la gestión escolar y educación de calidad (60% alto en grupo experimental). |
El tema del liderazgo en los centros educativos ha estado en auge durante los últimos años. Su investigación y su importancia radica en que el liderazgo es una de las principales variables que inciden en un mejor desempeño en los centros de enseñanza y del sistema de educación en general (OCDE, 2008). Es necesario conocer qué es el liderazgo y cuáles son los diferentes estilos de liderazgo empleados en el mundo educativo.
El primer concepto es el de “liderazgo” que se puede definir según Leithwood et al. (2006) como la influencia que ejercen las personas sobre otras. El ejercicio del liderazgo por parte del profesorado contribuye al rendimiento escolar, y, por ende, a mejorar el rendimiento global del personal y su bienestar. Se destaca el liderazgo transformacional, donde el docente a través de su pasión por la enseñanza intenta crear el mismo entusiasmo para el aprendizaje en sus estudiantes, lo cual requiere un alto nivel de sacrificio y esfuerzo por parte del profesorado. Además de los anteriores estilos, otros autores han planteado el estilo adaptativo que permite al profesor adaptarse a las diferentes situaciones con el objetivo de ofrecer una respuesta educativa lo más adaptada a las necesidades del alumno (Gutiérrez, 2019).
