Frustración y Miedo a Emprender: Claves para Superar los Desafíos y Alcanzar el Éxito
Emprender es una aventura que, por definición, implica asumir riesgos. El éxito no está garantizado, pero vale la pena si te acerca a tus sueños. “No importa qué lento vayas mientras no te detengas”, decía Confucio. Para muchos que se lanzan a crear su propio negocio, el hecho de atreverse y manejarse en un mundo tan complejo ya supone un éxito. Si estás pensando en emprender o ya te has puesto a ello, te encontrarás con retrocesos y tropiezos. Lidiar con la presión y la frustración son dos de los grandes retos del emprendimiento.
Todos los emprendedores experimentan, tarde o temprano, algún grado de duda, frustración u obstáculos que les generan inseguridad y a replantearse si están preparados para iniciar un negocio propio. El miedo a emprender es común entre quienes deciden dar el paso para crear su proyecto. En concreto, la mitad de los emprendedores a nivel global afirma sentir temor al fracaso pese a las buenas oportunidades que pueda tener un negocio, de acuerdo con el informe '2024/2025 Global Report' del Global Entrepreneurship Monitor (GEM). La situación económica y la incertidumbre son factores que aumentan el miedo a emprender un negocio. Comprender que el miedo a emprender un negocio es habitual y aceptarlo es el primer paso para sobreponerse a él.
Cómo manejar la frustración al emprender [#393]
La Frustración: Un Maestro Exigente pero Sabio
Emprender y no experimentar frustración es como pretender meterse a una piscina sin mojarse… simplemente, no es posible. La frustración no es el problema; lo es cómo la gestionas. Es una emoción, todos la hemos sentido alguna vez en nuestra vida, algunos más y algunos en menor medida. A nadie le gusta sentir frustración, te cambia el chip, estás a disgusto, no te sientes bien. Pero debemos entender que si ha aparecido la frustración es porque nuestro cerebro nos quiere decir algo.
La frustración es una emoción que surge cuando nuestros deseos y expectativas no se cumplen, y lo menos agradable es que esta emoción nunca viene sola, sino que gatilla otras emociones como la rabia, la impotencia, la tristeza e incluso la culpa. Desde este lugar también es muy fácil que empecemos a auto-castigarnos, justamente por tener el juicio de que no somos capaces de cumplir con nuestros objetivos. Solemos asociar frustración a fracaso o hundimiento, pero quizás sería más apropiado relacionar a la frustración con el crecimiento personal y con la capacidad de mejora. Por eso, no vinculemos la frustración a un severo castigo, sino a una oportunidad de cambio, un maestro exigente pero sabio, que, aunque nos haga pasar un mal trago, nos ayuda, aunque de primeras no lo veamos así.
Síntomas y Efectos de la Frustración
Podemos encontrar síntomas físicos como la tensión muscular, el insomnio, molestias digestivas y respiración agitada. Lo que afecta en la mente, también afecta en el cuerpo. Cuando nos frustramos tendemos a desarrollar una ‘’visión de túnel’’ por la que nos obcecamos y bloqueamos, lo que nos hace estar en un bucle complicado de salir. Parece que los emprendedores no pueden cuidar su salud mental, ya que primero, parece, que va el negocio y esto es un error. Mi consejo: cuanto antes te ocupes de esto, mejor. Te vas a pasar trabajando gran parte de tu vida adulta y si no estamos bien en nuestro trabajo esa frustración se hará cada vez más grande, afectándonos a ámbitos tan importantes para la vida como la motivación o incluso nuestras relaciones personales.
Gestión de la Frustración
Como he comentado durante todo este texto, es normal sentir frustración, pero podemos aprender a gestionarla, nadie nace sabiendo. Lo primero que tenemos que hacer es reconocer la emoción, darnos cuenta de por qué ha salido esa frustración, conocerte emocionalmente te hará fuerte a largo plazo. Aceptar nuestras emociones, aunque sean incómodas, nos ayudará a mejorar, a ser conscientes de lo que somos y sobre todo, a querernos mejor.
Y acá llegamos a la pregunta del millón: ¿Cómo manejar la frustración al emprender? Y mi respuesta es manejando nuestras expectativas. Y más directamente te digo: No tengas la expectativa de que los resultados van a ser inmediatos, porque esto es algo que objetivamente jamás sucederá. Si tus expectativas son inalcanzables así serán tus resultados. En palabras simples, las mejores cosas de la vida toman su tiempo, piensa cuánto tiempo se demora un niño en aprender a caminar y cuántas veces se tuvo que caer para lograrlo o cuántas veces nos caímos cuando pequeños antes de aprender a andar en bicicleta… esos son buenos ejemplos de superación de la frustración.
Consejos Prácticos para Superar la Frustración:
- No te generes expectativas inalcanzables. Recuerda que si tus expectativas son inalcanzables, así serán tus resultados. Como dijo el gran Humberto Maturana: “Las expectativas nunca se cumplen, ni las propias, ni las ajenas. Lo cual es bueno. Uno puede escuchar sin prejuicios, sin supuestos, sin exigencias y uno puede hablar también desde la espontaneidad”.
- Entiende que no es posible controlarlo todo. Al igual que un buen navegante, en algunos casos deberás girar el timón y modificar tu rumbo. ¿Esta es la parte entretenida, no? Porque sabes desde dónde zarpas, pero no el camino exacto para llegar a tu destino.
- Pide ayuda. Si sientes que no estás logrando tus objetivos o no sabes cómo hacerlo, mira desde más afuera y pide una opinión experta que te permita ver tu negocio desde otra perspectiva. No podemos hacerlo todo solos y si esa es la forma en que logramos las cosas… cuánto está pesando nuestra mochila y cuán empinado se pone nuestro camino.
- Ser paciente. Nada se consigue en dos días. Ni en la vida, ni en los negocios. Saber esperar el momento oportuno, aguardar la caída de frutos tras arar la tierra y tener paciencia mientras todo ocurre es muy importante para no frustrarse a las primeras de cambio. Hay que ir paso por paso y marcar pequeños objetivos antes de alcanzar los objetivos a largo plazo.
- Poner pasión, pero con cabeza. Ni una cosa ni la otra valen por sí mismas. Un exceso de pasión te hará ser errático y poco pragmático ante cosas que necesitan reposo, mientras que dirigirte solo por la cabeza resta empuje a tu sueño. Una combinación sabia de ambas características evitará que caigas en el desaliento.
- Pararse a pensar. Cuando no lo tengas claro, date tiempo, piensa, no vayas como pollo sin cabeza hacia un lugar que no sabes. Si en la adversidad o en los picos de estrés logras buscar huecos para replantear la acción, habrás ganado herramientas para el futuro.
- Buscar consejo. Otros han pasado por lo mismo que tú, conocen los retos y los escollos del emprendimiento. Ya sean personas de tu entorno o no, busca consejo de quienes saben. Eso te ayudará a descargar presión y, sobre todo, a nutrirte de su experiencia ante situaciones similares.
- Rodearse de los mejores y delegar. No todo está en manos del emprendedor, por eso es importante que se rodee de un buen equipo en quien confiar y delegar tareas para las que uno no está suficientemente preparado. Es bueno asumir que hay facetas que otros pueden hacer mejor que tú y gastar un poco más en contratar esos profesionales o esos servicios externos.
- Autocuidado y salud mental. Debemos autocuidarnos, poner límites saludables con nosotros y con los demás, y aunque esto nos parezca complicado, desde la terapia pueden ayudarnos a cuidar nuestra salud mental y ofrecernos ese apoyo que a veces desde la frustración no sabemos ver.
El Miedo al Fracaso: Un Monstruo Paralizante
¿Eres emprendedor y tienes miedo al fracaso? Por irónico que pueda parecer, uno de los grandes en la historia de la innovación y el emprendimiento fue uno de los que más fracasos ha acumulado: Thomas Alva Edison, inventor, científico y empresario estadounidense. Desarrolló muchos dispositivos en todo tipo de áreas tales como la generación de energía eléctrica, la comunicación, la grabación de sonido o las primeras películas. Todos y cada uno de sus inventos de éxito se vieron precedidos de fracasos.
Me atrevería a decir que el 100% de los que hemos emprendido alguna vez hemos sentido miedo al fracaso. El miedo es un monstruo poderoso capaz de apoderarse de tu mente. El miedo al fracaso puede llegar a paralizarte si no te proteges de él. Y aquí radica, precisamente, la diferencia entre aquellas personas que se quedan petrificadas y esos otros a los que parece no afectarles.
No nos engañemos, que tu proyecto fracase es una opción. El porcentaje de empresas que sobreviven a los primeros tres años de vida es bajísimo. Para empezar, deja de tomarte el fracaso tan en serio. En los países latinos parece que asociamos el fracaso del emprendedor con algo imperdonable. A lo mejor es porque nos sentimos como ovejas descarriadas que se alejan del camino laboral que se ha marcado para nosotros, y vivimos con una especie de culpa social que un proyecto no salga adelante. Fracasar es parte del aprendizaje, y de los errores vas a aprender tanto o más que de los aciertos. Y, aunque tu proyecto tenga éxito, en el camino te vas a equivocar constantemente.
Superando el Miedo al Fracaso
El primer paso para superar el miedo al fracaso es comprenderlo. Pon nombre a tu miedo, y entiende por qué te sientes así. Por ejemplo, ¿tienes miedo a no saber gestionar tu empresa porque eres de letras? Reconozcámoslo, tu negocio se parece probablemente más a la ferretería de la esquina que a la física cuántica. La mayoría de las veces cuando contestamos estas preguntas nos damos cuenta de lo absurdo que era nuestro miedo. Pero otras veces, las respuestas serán lo suficientemente sólidas como para que sigas preocupado, entonces debes trabajar en tu plan de escape. Por ejemplo, imagina el peor escenario posible: tienes que cerrar tu negocio. ¿Qué problemas concretos supondría? ¿Cómo podrías resolver cada uno de ellos? No sé: ¿Cómo devolverás el préstamo? ¿A quién puedes venderle el stock o las máquinas que has comprado?
Estrategias para Afrontar el Miedo al Fracaso:
- Cambia tu diálogo interno. La psicóloga Carol Dweck, en su teoría de los mindsets, distingue entre mentalidad fija, donde las habilidades son innatas y el fracaso revela incompetencia, y mentalidad de crecimiento, donde las capacidades se desarrollan con esfuerzo. En lugar de «Soy un fracaso», di «Esto no funcionó, ¿qué aprendo?».
- Analiza casos reales. El fracaso es inherente al emprendimiento. Los tropiezos iniciales son muy comunes. Lee biografías de emprendedores o únete a comunidades donde se comparten fracasos épicos.
- Enfócate en el «aquí y ahora». Las metas abrumadoras o poco realistas pueden estimular el miedo. La psicología del progreso incremental recomienda desglosar objetivos en hitos realistas y alcanzables, un inventario factible de escalones que ascender. Usa metas SMART (Específicas, Medibles, Alcanzables, Relevantes, Temporales).
- Reduce el estrés. Con técnicas como la meditación, serena el espíritu y no seas obsesivo con escenarios catastróficos.
- Busca un mentor y únete a redes. Quienes ya superaron fracasos tienen mucho que explicarte, lecciones prácticas de aquellos que superaron momentos difíciles. El aislamiento amplifica el miedo. Únete a redes de emprendedores o busca un mentor.
- Exposición gradual al riesgo. Emprender implica, por definición, asumir riesgos. La exposición gradual al riesgo es una técnica cognitivo-conductual efectiva. Actuar, aunque sea con prudencia y sin temeridad, poco a poco, reduce la parálisis por análisis y estimula la acción. Empieza con «experimentos mínimos viables».
- Comienza lentamente. El miedo a emprender muchas veces viene ligado a la incertidumbre que genera el dejar un trabajo donde el cheque a fin de mes está asegurado. Cuando estés listo para iniciar un nuevo negocio, pero todavía sientas dudas acerca de si debes dejar tu trabajo previo, la mejor opción es comenzar lentamente.
- Define y escribe tus metas. Redactar las metas del emprendimiento propio es algo que está subestimado. La diferencia entre tener las metas para tu negocio en mente, o tenerlas escritas y releerlas todos los días puede derivar en grandes ventajas.
- Sal de tu zona de confort. Cada día, al levantarte, planea una forma de salir de tu zona de confort durante ese día. Llama a ese empresario que sigues, inicia una conversación con personas en la calle, pide algún tipo de descuento en algún servicio.
- Confía en tus instintos. Otro aspecto crítico para superar el miedo a emprender es ser cuidadoso al escuchar los comentarios de las demás personas. Confiar en tus instintos antes que nada.
- Transforma tus "no puedo" en "cómo puedo". ¿Cuántas veces te habrás dicho a ti mismo que no puedes hacer algo? “No estoy hecho para emprender”, “No puedo hacer esto porque no sé de tecnología”. Simplemente cambia esos “no puedo” por “cómo puedo”.
- Utilización del miedo en favor propio. Aceptar y analizar los miedos que genera el emprendimiento de un negocio hará que el emprendedor se esfuerce aún más en comprender los puntos débiles que pueda tener su proyecto.
- Análisis DAFO. La planificación es la clave del éxito. Todo proyecto debe contar con un análisis DAFO donde se determinen las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades del negocio. Además, plantear diferentes escenarios de futuro hará que el emprendedor pueda anticiparse o responder de forma adecuada ante cualquier situación imprevista.
- Investigación de competidores. Es de vital importancia realizar un buen estudio de mercado que analice en detalle y profundidad al resto de actores del mercado.
- Inspirarse en casos de éxito y fracaso. Fijarse en las experiencias de otros emprendedores o empresas similares también puede ser de gran ayuda para perder el miedo a emprender.
- Formación continua. Actualizar los conocimientos y habilidades en un mundo en permanente cambio, ya sea a través de cursos, máster o conferencias, es vital para adaptar el negocio al mercado. Cuanto más nos educamos, más aprendemos sobre distintos temas, y más cómodos nos sentimos en distintas circunstancias.
- Rodearse bien. Acudir a eventos que conectan profesionales y empresas puede resultar de gran ayuda para fomentar el 'networking' y perder el miedo a emprender. No importa cuál sea el miedo a la hora de emprender un negocio: estar acompañado siempre aporta tranquilidad.
Casos Reales de Emprendedores y sus Desafíos Emocionales
La experiencia de otros emprendedores puede ser una fuente invaluable de aprendizaje y apoyo.
Imma Santisteban (BePretty): Desánimo por falta de inversión. En 2013, Imma Santisteban vivió un momento crítico cuando, tras un esfuerzo inmenso y resultados esperados, la inversión prevista se cayó, dejándolos sin liquidez. Para combatirlo, utilizó técnicas de resiliencia. Como recuerda Joan Riera, profesor de ESADE y presidente de AD, “se trata de aumentar nuestra capacidad de sobreponernos a las barreras y nuestro grado de optimismo. Técnicas como hacer un listado con los logros alcanzados, cambiar el planteamiento de los problemas (¿qué es lo peor que puede ocurrir…?) e invertir la perspectiva, ayudan a levantar el ánimo.
Adrián Miranda Falces (Multihelpers): Ansiedad por estrés. Adrián Miranda experimentó varios meses de ansiedad severa, fruto de no saber gestionar el estrés. Lo primero, aprende a desconectar. “Es importante pulsar de vez en cuando el botón del pause que todos tenemos”, recuerda Miranda. Técnicas como la meditación, el mindfulness, la relajación, el yoga o un simple paseo que te ayude a desconectar y reencontrarte contigo mismo pueden ser suficientes. Lo segundo, actúa con pasión. “La principal manera de superarlo es disfrutando día a día de tu trabajo. Por último, haz ejercicio. “El deporte me ayudó a obligar a mi cabeza a descansar”.
Alexandra Maratchi (Homuork) y Carlos Iriarte (SportUp): La soledad del emprendedor. La sensación de soledad es dura, junto con el desconocimiento de si lo estás haciendo bien y la certeza de que nadie lo puede hacer mejor que tú. Para ellos, la clave está en conocerse a uno mismo, “comprender y gestionar tus emociones, identificar tus puntos fuertes y los débiles y las fugas de energía y darle un sentido a todo lo que estás haciendo”, insiste Iriarte. También ayuda hablar con otros profesionales y emprendedores que estén en la misma situación, así que haz networking: “Acude a lanzaderas, charlas o eventos para emprendedores, que están llenos de gente asustada aunque no quiera admitirlo”.
Iñaki Bartolomé (Ideable Solutions): Búsqueda de ayuda y asesoramiento. Un problema con el que los emprendedores se encuentran al empezar, que será mayor cuanto más inexperto, es saber dónde dirigirse a buscar ayuda o asesoramiento. Busca “consejeros” en tu entorno con recorrido que puedan suplir tus carencias emocionales y formativas. También te conviene delegar en aquellas áreas técnicas que desconozcas, no pretendas hacerlo tú todo.
Daniel Cerrolaza (Alise) y Christopher Pommering (Our Dream School): El vértigo inicial y la incertidumbre. El primer obstáculo emocional fue el vértigo inicial que invadió al arrancar la aventura empresarial. “Aprender a relativizar los tiempos y gestionar las esperas es crucial, pero eso te lo da el conocimiento profundo de tu mercado: los tiempos de tu sector son los que son y no vas a poder cambiarlos”.
Carlota Mateos (Rusticae y PlenEat): Preocupación excesiva y burn out. Carlota Mateos sufrió un burn out tremendo, donde se vio totalmente superada. “Con el bajón que tuve aprendí que no sirve de nada anticiparse y que lo primero que debes aceptar es la importancia del Aquí y el Ahora. Y, en segundo lugar, aprendí a gestionarme la carga de trabajo”.
Borja Vázquez (Scalpers): Salir de la zona de confort. “Salir de la zona de confort fue muy difícil. No tenía una tradición emprendedora en la familia, lo que obviamente pesa en la decisión. Es importante establecerte metas, objetivos profesionales y personales. Por ejemplo: si no tienes experiencia en ventas y te aterroriza, ¿por qué no contar tu pitch cada día a una persona diferente?
Daniel Cerqueiro (Phottic) y Borja Bonilla (Foodtruckya.com): Incertidumbre y falta de control. La sensación de incertidumbre en la vida del emprendedor es una constante. “Los emprendedores, por regla general, generamos una pasión especial que puede con la incertidumbre y que saca de nosotros aspectos que en otros casos no surgen o están adormecidos, como la creación, la innovación, el pensamiento diferente, las sinergias, las relaciones, la empatía y la simpatía”.
José Antonio Martínez Aguilar (Making Science) y Jorge García (ImproveChange.org): Incapacidad para aceptar el error. La incapacidad para aceptar el error es uno de los frenos mentales que más afecta al emprendedor. Cuando se trata de lanzamientos e innovaciones, la manera de sobreponerse a la intolerancia al error es aceptando la metodología lean startup y el MPV (mínimo producto viable). Cuando se trata de asumir cierres, no está de más la técnica de negociar con uno mismo: diseccionar el problema, aprender a desenamorarse de una idea, y descubrir aprendizajes.
Agustín Agerlich (Argelich Network): La conversación interior negativa. “El principal obstáculo emocional para emprender es nuestra propia conversación interior. Si nos decimos que no podemos, no podremos”. Y, junto a las malas expectativas propias, están las del entorno. Debemos aprender a escoger nuestra actitud ante las circunstancias y asumir el protagonismo de nuestro destino: trabajar nuestra proactividad. Y aprender a reescribirnos los guiones: hablarnos bien, en positivo y con palabras de ánimo. Frente a no voy a ser capaz, repítete yo puedo, lo voy a conseguir, lo lograré.
Julio Usandizaga (Comunica720) y Emiliano Tichauer (Parvus Media): Las dudas y la toma de decisiones. “Los principales obstáculos emocionales han ido variando con el tiempo, pero siempre han tenido que ver con la inseguridad. Esas dudas afectan a la toma de decisiones”. “Aprendí a manejar mis emociones y a ser yo mismo sin importar lo que opinasen los demás. Lo conseguí siendo perseverante, teniendo el objetivo claro, adecuando el camino para llegar y planificando. Y, por supuesto, formándome. Siempre sé la mejor versión de ti mismo”.
Ventajas y Desventajas de Emprender
Antes de colocarte ante los problemas, veamos algunas ventajas y desventajas de emprender.
| Ventajas de Emprender | Desventajas de Emprender |
|---|---|
| Autonomía: Mayor control y autonomía respecto a tu negocio. | Inseguridad: La incertidumbre es el gran compañero de viaje del emprendedor. |
| Realización: La satisfacción de conquistar un horizonte y poner en marcha tu propia empresa. | Dedicación: Mirar el reloj, los fines de semanas, las vacaciones, puede ser una quimera. |
| Compromiso: Si el negocio es tuyo, el compromiso es un concepto inquebrantable. | Responsabilidad con los otros: Liderar un equipo genera una fuerte responsabilidad hacia tu plantilla. |
| Libertad: A la hora de tomar decisiones, ya que eres tu propio jefe. |
Emprender requiere de una habilidad en particular que permita ofrecer valor a un cliente dispuesto a pagar por él. Si emprendes un negocio en un área que te gusta, es más probable que ya tengas experiencia relevante, o que la obtengas con mayor rapidez. Por eso es importante pensar en ideas y negocios que despierten tu interés. Antes de comenzar un nuevo negocio, siempre existe la incertidumbre y duda de si la idea o solución del problema es suficientemente buena o rentable. El Método Lean ayuda a despejar esta interrogante: propone salir a la calle a hablar con potenciales clientes y evaluar si la idea cuenta con clientes en potencia que estarían dispuestos a pagar por el producto/servicio.
Emprender para mí es como aprender, debes ir paso a paso. Y si hacemos una analogía entre el aprendizaje y el emprendimiento a través de la Taxonomía de Bloom (acá te pongo una nueva versión de Anderson y Krathwohl) no puedes llegar a crear un negocio si antes no lo conociste, lo comprendiste en profundidad (investigando, conversando con otros emprendedores y con tus clientes, pidiendo ayuda a expertos por ejemplo), lo pusiste en práctica haciendo tu mínimo producto viable, analizaste los resultados y volviste a iterar para mejorarlos. En el mundo del emprendimiento es importante mantener la dirección, aunque vayamos haciendo adaptaciones durante el trayecto, durante el camino. Ajustar tus estándares significa que, si tú te has dado cuenta de que has hecho algo mal y quieres rectificarlo, estás en tu derecho.
