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Comunicación

La Bella Julieta: Un Análisis de su Franquicia y Opiniones

by Admin on 18/10/2025

En Compañía del Trópico avanzamos con una nueva página web, diseñada para conectar de forma más directa, clara y atractiva con nuestros clientes, socios y potenciales franquiciados.

Compañía del Trópico nace de la unión entre dos grandes enseñas: Café y Té, fundada en 1993, y Panaria, nacida en 2010. En 2014, ambas marcas se fusionan para dar forma a un grupo que, desde sus inicios, ha apostado por una restauración cercana, de calidad y con personalidad. En 2023, PHI Industrial se convierte en nuestro accionista mayoritario, impulsando una nueva etapa de crecimiento sostenible, profesionalización y apuesta por la excelencia.

La nueva web está diseñada con una estructura clara y una navegación intuitiva que permite conocer en profundidad cada una de nuestras marcas, nuestros valores, y nuestro modelo de franquicia.

Orígenes y Evolución de La Bella Julieta

Con origen en Málaga, La Bella Julieta es una marca joven, fresca y con mucho estilo. Combina brunch, café de especialidad y una imagen muy cuidada.

Desde 1993, Café y Té ofrece un espacio donde el buen café, el té aromático y la bollería artesanal son protagonistas. Nuestra marca de panaderías-cafeterías elabora pan de masa madre, bollería artesana y una carta ligera en espacios cómodos y cálidos.

Agrupamos aquí nuestras tabernas de carácter, con alma local y propuesta gastronómica diferencial. Los amantes de las hamburguesas gourmet y los seguidores del influencer Joe BurgerChallenge seguro que conocen muy bien los panes de hamburguesa de Juanito Baker.

El fundador de Juanito Baker, Carlos Pérez, lleva el pan en la sangre, ya que su padre regenta el Obrador de Juanito, en Alcaucín (Málaga). Ahí nació su pasión por el pan, que le llevó a marcharse a Barcelona para formarse y extender sus horizontes.

“Cuando estás en un obrador de pueblo, el pan que se vende es el que se hace en la zona. Quería saber lo que se llevaba fuera, tanto a nivel nacional como europeo. Así fue como empezó a fabricar panes especiales -de larga fermentación, con semillas, a base harina de espelta…-, diferentes de los que se podían encontrar en otros establecimientos, con el objetivo prioritario de su pan a los restaurantes cercanos, además de ofrecerlo en el horno de su familia.

Poco a poco, la hostelería de la zona empezó a interesarse por su pan, como los restaurantes La Cueva (Torre del Mar) y El Pimpi (Málaga) o el Hotel La Viñuela (Viñuela). Aprovechando que el negocio se extendía fuera de Alcaucín, Pérez tomó la iniciativa de abrir una cafetería en Torre del Mar, donde ofrecía desayunos y todo tipo de panes.

Mientras tanto, seguía trabajando en el desarrollo de su ‘pan de cocinero’. “Yo mismo lo hacía y lo repartía. Cuando conseguí un poco de volumen, empecé a contar con un repartidor para la zona de Torre del Mar. Y cuando hice volumen en Málaga, metí otro repartidor. Además, comencé a hacer pan de hamburguesas. A partir de ahí, todo se desbordó.

Con tanta gente llamando para comprar el pan, tuve que meter más gente en el obrador y empecé a trabajar con Picking Málaga como distribuidor. También comenzamos a servir pan en Madrid y Sevilla. Julieta Coffee también se fue expandiendo, hasta llegar a tener siete locales en Málaga y dos en Madrid.

“Somos una empresa familiar y no nos sentimos cómodos con tanta rotación de personal. El suministro de pan a restaurantes no paraba de crecer y de esta relación con la hostelería nació Fermento - Casa de Panaderos, la franquicia de panaderías creada por Pérez. Aunque no llegó a materializarse, Pérez ideó un sistema sencillo, que permitía producir un pan de calidad, similar al que puede ofrecer un obrador, evitando su industrialización.

Para ello, la masa es elaborada en su obrador, pero la larga fermentación se completa en la tienda, donde finalmente se elabora el pan artesanalmente. “Son las recetas que tenía para los restaurantes, aunque un poco adaptadas a este modelo. El primer local se inauguró en 2018, en Vélez-Málaga. El siguiente abriría un año más tarde, en San Pedro Alcántara, ya bajo el modelo de franquicia y con Granda como primer franquiciado. A la par, Pérez puso en marcha una fábrica de masas para abastecer a todos estos puntos de venta.

Se trata de establecimientos de más de 100 m2, ya que han de albergar cámaras de fermentación y horno de piedra. Y la inversión para echar a andar está en torno a los 130.000 euros.

Mientras que Julieta Coffee y Fermento se iban consolidando, Pérez empezó a fabricar su pan para hamburguesas, en 2016. “El pan de hamburguesas que había entonces en el mercado era muy básico. Quería hacer un pan de buena calidad y que ofreciera siempre ese mismo nivel de calidad”, apunta. Este producto comenzó a producirse en el obrador familiar, pero su éxito fue tal que en 2020 decidió escindir la fabricación del pan de hamburguesas, poniendo en marcha una fábrica en Vélez-Málaga.

Esta factoría empezó a funcionar un año más tarde. “Cuando arrancó la fábrica, teníamos apenas 10 horas de producción a la semana. Hacer 12.000 panes al día era muchísimo para un obrador de pueblo, pero en la fábrica eran sólo dos horas”, explica.

Estas instalaciones permitieron que Juanito Baker diera un impulso a su negocio, empezando a trabajar con varios distribuidores para llevar el pan de hamburguesas a todas las provincias españolas. En apenas dos años, la fábrica se ha quedado pequeña. “Estamos al 100% de producción. Trabajamos siete días de la semana, con tres turnos al día. Y los encargos no paran de llegar, por lo que la empresa está buscando unas nuevas instalaciones con las que quiere duplicar su capacidad de producción a corto plazo.

“Buscamos empresas que tengan una forma de fabricación similar a la nuestra y capacidad de crecimiento. Hay oportunidades, porque el sector de la panadería lleva 10 años en horas bajas y, además, hay empresas familiares en las que los hijos no van a continuar y están dispuestos a vender. Aunque tiene que concretarse esta operación, prevé desembolsar en torno a 2 millones de euros en la compra y acondicionamiento de la nueva planta. El grupo también tiene otros proyectos en cartera.

Por un lado, Pérez está trabajando en el desarrollo de un pan de sándwich. “El próximo lanzamiento será una línea de panes de sándwich de calidad superior a lo que hay en el mercado. También quiere impulsar la expansión de Fermento. “Queremos crecer y estar en todas las comunidades autónomas de España en los próximos cinco años.

Otro proyecto es la conversión del local que hasta hace poco explotaba Julieta Coffee en la calle Goya de Madrid, cerrado recientemente. “Queremos aprovecharlo, porque es un local muy bueno y con una ubicación excepcional. Vamos a hacer algo enfocado en Juanito Baker.

Aunque Juanito Baker es la empresa más joven del grupo Julieta Job, ya es la que más factura. La compañía cerró 2022 con unas ventas de 4,8 millones de euros y un crecimiento del 140% respecto al año anterior, ya que fue su primer ejercicio completo tras la puesta en marcha de la fábrica de Vélez-Málaga. Este año, con la factoría al 100% de su capacidad productiva, prevé duplicar la facturación, rondando los 10 millones.

El negocio del grupo se completa con Fermento - Casa de Panaderos, que concluyó 2022 con unas ventas de 3,4 millones, casi el triple que un año antes. Esta cifra corresponde únicamente al negocio de la fábrica. Si atendemos a la facturación conjunta de las tiendas, las ventas se acercan a los 9 millones.

Carlos Pérez, propietario de Juanito Baker, panaderías Fermento y cafeterías Bella Julieta, es un emprendedor que ha logrado un éxito notable en el mundo de la panadería y la cafetería. Tras esta empresa con más de medio siglo de trayectoria se encuentra Carlos Pérez, ... panadero totalmente autodidacta que, desde Alcaucín, está revolucionando el mundo de la panadería. ¿Su gran apuesta? Apostar por la calidad, por panes en los que se retoma el concepto tradicional de hogaza, usando harinas ecológicas y dándole a estos alimentos el tiempo de elaboración que requieren para obtener el mejor rendimiento.

Desde que era un niño, tenía un sueño que siempre estuvo presente en su mente, aunque no recuerda exactamente cuándo surgió. "Hice un dibujo con camiones alrededor mía, yo quería enviar un tráiler alguna vez". Cuando lo logró fue como realizar un sueño de la infancia, un éxito personal que significó mucho para él. A medida que avanzaba en su carrera, inicialmente repartiendo cajas con su propio coche, cada pequeño paso lo llevaba más cerca de sus objetivos. Recuerda que en 2016 montaron mercancía en un palé por primera vez, un hito que marcó su progreso. Luego, en 2021, dio un paso aún más grande al enviar un tráiler completo a un destino.

Pérez comenzó su carrera en el obrador de su familia cuando era un joven de 17 años en Alcaucín. Esta experiencia temprana le permitió aprender las complejidades del mundo de la panadería. Trabajó incansablemente de noche, repartiendo pan y perfeccionando sus habilidades. La cafetería que Carlos y Eva crearon no era un negocio común. Su visión era ofrecer una amplia variedad de pan de dulce, horneado en su propio obrador.

El panadero comenzó a experimentar con técnicas de fermentación más largas y dobles fermentaciones para producir un pan diferente. "En ese momento, el pan en los restaurantes no era necesariamente un punto destacado en el menú", comenta. Pero el empresario decidió cambiar eso. Comenzó a llevar muestras de su pan a los restaurantes locales y desafió la percepción de que el pan era simplemente un acompañamiento sin importancia. Pérez no se detuvo en Torre del Mar. Empezó a expandir su negocio a Málaga, atrayendo la atención de chefs y restaurantes de renombre en la ciudad. La calidad de su pan se ganó un lugar en las cocinas de algunos de los restaurantes más prestigiosos, incluyendo uno con estrella Michelin.

A pesar de los desafíos iniciales, como cualquier negocio nuevo, Carlos perseveró. A medida que el pan de Bella Julieta se hacía cada vez más popular, las colas de clientes se volvieron una vista común fuera de su cafetería. Esto llevó a la apertura de más ubicaciones en el Soho, el Museo Picasso y Santa Lucía. Con el crecimiento de su negocio y la creciente demanda de su pan de calidad, Carlos tomó una decisión estratégica: externalizar el reparto. Esto le permitió expandirse aún más y llegar a clientes fuera de Málaga.

En 2016, Carlos y su equipo introdujeron un nuevo producto en su línea: el pan de hamburguesa. Este pan, creado con la misma dedicación a la calidad y la fermentación, rápidamente se convirtió en un favorito entre los que lo probaron. Todo comenzó con una solicitud especial de Juan Morcillo, el cocinero de El Refectorium. Necesitaba un pan de hamburguesa único para un evento en Madrid en Ifema. La especificación era clara: el pan debía mantenerse fresco durante cuatro o cinco días debido a la falta de refrigeración en el evento.

El propietario de Bella Julieta se puso manos a la obra y comenzó a desarrollar un pan de hamburguesa que fuera diferente de la norma. No quería simplemente replicar el pan básico de hamburguesa. En lugar de eso, ideó un pan brioche, conocido por su textura suave y esponjosa debido al alto contenido de mantequilla y huevos. El pan brioche que el panadero creó inicialmente para el evento de Juan Morcillo impresionó a todos los que lo probaron. La calidad y el sabor no pasaron desapercibidos. "Por ello, decidí llevar muestras a varias hamburgueserías locales, incluyendo Terral Burger y Calle Burger".

Con la demanda en aumento, Carlos tuvo que ampliar su producción. Pasó de tener aproximadamente diez empleados, entre repartidores y personal de producción, a emplear a más de 30 ó 40 personas. La producción diaria de pan de hamburguesa alcanzó las 15.000 unidades al día.

Variedad de panes y bollería artesanal

En 2018, el panadero contactó con Marco Granda, propietario de varios restaurantes con estrellas Michelin, quien se interesó en la idea y abrió una franquicia en San Pedro. Sin embargo, el verdadero despegue ocurrió en 2020, con la apertura de 15 tiendas en toda España, incluyendo una en Girona y otra en Gijón. Además, planea expandirse aún más en lugares como Madrid y Arroyo de la Miel (Benalmádena). Pérez, junto a su equipo, han introducido una variedad de sabores únicos, como el pan de chocolate y naranja, y el pan de calabaza, que se ha convertido en un gran éxito.

La fábrica de Alcaucín experimentó un crecimiento continuo de clientela, llevó a la apertura de una nueva fábrica en Vélez-Málaga. Esta expansión fue una respuesta estratégica para cumplir con la creciente demanda de sus productos de panadería y mantener la calidad y la eficiencia en la producción. En 2019, el panadero estableció una fábrica en Vélez-Málaga exclusivamente dedicada a la producción de pan de hamburguesa. Aunque la producción en Alcaucín ya era significativa, la nueva fábrica le permitió satisfacer la creciente demanda de manera más eficiente.

La elección del nombre tiene un significado especial y una conexión personal para Carlos Pérez. Originalmente, el nombre Juanito proviene de su abuelo, y fue la inspiración detrás de la panadería en Alcaucín. A lo largo de los años, el nombre ha evolucionado desde Panadería Juanito hasta Juanito Baker cuando estableció su fábrica. Actualmente, entre las fábricas y panaderías, producen alrededor de 12.000 kilos de pan diariamente.

"En lo que va de este año, hemos donado más de 100.000 kilos de pan de hamburguesa a los comedores sociales en Málaga, específicamente a la organización Ángeles de la Noche". Juanito Baker registró una facturación de aproximadamente 12 millones de euros. A pesar de este sólido rendimiento, las expectativas para el presente año eran aún más prometedoras, con previsiones que apuntaban a alcanzar los 16 millones de euros. Sin embargo, según las declaraciones del propietario, es posible que superen esas expectativas, con proyecciones que indican que podrían alcanzar los 20 millones de euros en ingresos este año.

Debido al crecimiento constante en la facturación y la creciente demanda de sus productos, Pérez decidió emprender una nueva etapa en su negocio. En agosto, abrió una nueva fábrica en Mollina, la cual está completamente operativa. Con esta expansión, Carlos tiene la esperanza de que la capacidad de producción y el flujo de pedidos sean más eficientes y puedan satisfacer de manera óptima las necesidades de sus clientes.

Un niño de 11 años llamado Carlos Pérez Cuesta soñaba en la pequeña localidad malagueña de Alcaucín con poder vender el pan que hacía primero su abuelo y luego su padre en cualquier parte del mundo. Mientras otros niños dibujaban a superhéroes o futbolistas, él trazaba furgonetas llenas de pan que iban a todos sitios. Carlos Pérez Cuesta tiene ahora 31 años y lo ha conseguido. De hecho, ha ido más allá porque además de vender el pan que elabora en su obrador de Alcaucín junto a su padre a centenares de restaurantes en varios puntos de España e incluso el extranjero -entre ellos varios con estrella Michelin-, ha creado una cadena de cafeterías con su mujer llamada La bella Julieta y ha puesto en marcha la línea de panaderías de barrio junto a otros socios Fermento.

Y todo en apenas seis años, empezando en plena crisis, a golpe de kilómetros en el cuerpo y paciencia. Como pueden imaginar, la historia es digna de cualquier escuela de negocios, con la única salvedad de que Carlos Pérez es un joven humilde -ni siquiera quiere que le hagamos una fotografía- que se ha curtido a sí mismo. Su abuelo, Juan Pérez, abrió un obrador de pan en Alcaucín en 1959 al que llamó El obrador de Juanito. Unos años después el establecimiento pasó a ser gestionado por sus hijos, uno de los cuales es Carlos Pérez -padre del impulsor de La bella Julieta- y pasó a dirigirlo en solitario en el año 2000.

“Desde niño lo único que quería ser era panadero, por lo me iba a aprender con mi padre y ayudaba a repartir”, comenta Pérez Cuesta. En la furgoneta, con frío o con calor, salía a comercializar el pan que hacían en el obrador a las casas y a los bares de la zona. No obstante, el gusanillo empresarial siempre estaba ahí. “El pan que se hacía y el que se veía en todos sitios era siempre el mismo, el blanco o el integral, en barras o en pitufos. Yo quería elaborar artículos nuevos”, recuerda. Empezaron a hacer pan precocido y se fue a buscar clientes en restaurantes y cafeterías de Vélez Málaga y Torre del Mar.

El mítico establecimiento de La Cueva, en Torre del Mar, fue uno de los primeros en confiar en ellos. Hacía un pan prácticamente a la carta, al gusto de cada establecimiento, personalizado, se corrió la voz y captó a un amplio número de restaurantes de la zona. Eso fue hace apenas siete años, en 2012, cuando la crisis apretaba con fuerza y los datos de desempleo eran demoledores mes tras mes. Un día le llamó el hostelero Juan Morcillo para pedirle pan para el restaurante El refectorium del campanario. Fue su primer cliente en Málaga capital.

“Estuve seis meses yendo y viniendo todos los días desde Alcaucín hasta el restaurante para llevarles el pan”, rememora. También se corrió la voz en la capital y, dentro de su apuesta por la innovación, sacaron al mercado un pan especial para hamburguesas que se vende en varias de las principales cadenas existentes en la provincia desde 2016. El resultado es que en estos momentos tienen unos 150 clientes en la provincia de Málaga, a los que hay que sumarles los que poseen en otros puntos del país pues tienen distribuidores, además de en Málaga, en Sevilla, Madrid, Valencia y Bilbao y este verano empezarán a trabajar con otro en Mallorca. El verano pasado incluso exportaron algunas partidas de pan a Francia e Italia.

Entre sus clientes hay afamados restaurantes con estrella Michelin como Skina y Messina en Marbella, Bardal en Ronda, La Costa en El Ejido o Clos en Madrid. Producen unas 15.000 piezas de pan al día desde su obrador, en el que ya trabajan 35 personas, e invertirán 1,2 millones de euros en una nueva fábrica en el parque tecnoalimentario de Vélez Málaga que esperan que pueda estar funcionando en un año.

Carlos Pérez, fundador de Juanito Baker, Fermento Casa de Panaderos y La Bella Julieta

Pérez no sabe cuál es el secreto del éxito de su pan. Tuvieron mucha acogida en los restaurantes, pero no acababan de cuajar en las cafeterías. Por eso, ni cortos ni perezosos, decidieron abrir su propia cafetería y entrar en la hostelería. Fue en 2013 en Torre del Mar y la llamaron La bella Julieta.

Si Carlos Pérez ha sido el gran impulsor del obrador, su mujer, Eva Mostazo, es el alma mater de La bella Julieta y la que diseña el interior de los locales, que se caracterizan por su cuidada decoración, o la que elabora las cartas. “Al principio nos costó arrancar pero al año ya estaba funcionando bien el concepto que teníamos”, comenta el empresario. En 2015 decidieron dar el salto a la capital y alquilaron un local en Puerta del Mar. Tras el local de Puerta del Mar cogieron otro en la calle Santa Lucía, cerca de la plaza de los Mártires, en 2017 y le ofrecieron llevar la cafetería del Museo Picasso, que también gestionan desde ese mismo año. Por si tenían poco lío, en 2017 decidieron poner en servicio una chocolatería en Torre del Mar.

Acaban de abrir otro establecimiento de La bella Julieta en el Soho, con la colaboración de la cadena hotelera Soho Boutique, y están inmersos en obras en un establecimiento en Nerja que quieren inaugurar en junio. En total poseen 6 establecimientos de La bella Julieta en los que ya trabajan 50 personas. Los locales son alquilados, pero han precisado una inversión en estos años de unos 800.000 euros obtenidos con financiación bancaria.

En 2019, solo con La bella Julieta esperan facturar tres millones de euros, que unidos a los dos millones estimados con el obrador sumarían cinco millones. La bella Julieta son locales propios y no contemplan crecer vía franquicias. Sin embargo, el éxito de la marca está despertando el interés de los inversores. “Todas las semanas nos preguntan varios para abrir franquicias o nos llegan otros para entrar en el capital, pero nosotros no queremos”, afirma Pérez, quien subraya que “preferimos seguir así porque hacemos lo que nos apetece sin depender de otros y me gusta cómo estamos trabajando”.

Su última, por ahora, experiencia empresarial se llama Fermento, en la que participa con otros socios. La idea es llevar el mismo pan que comercializan a restaurantes de prestigio a las casas de los ciudadanos a través de panaderías de barrio. Hacen la masa en el obrador de Alcaucín y se la dan a los empleados de las panaderías para que las finalicen. Se vende al peso, porque cada barra sale de distinto tamaño. Han abierto el primer local en Vélez Málaga y en junio tendrán otro en San Pedro Alcántara, contando en esta ocasión como socio con Marcos Granda, el chef del Skina.

Carlos Pérez acaba de cumplir 31 años y su mujer, Eva Mostazo, tiene 28 años. Han creado una empresa con éxito a base de esfuerzo y tesón y hasta les ha dado tiempo a tener dos hijos pequeños. Una de ellas, Julia, de seis años, fue la que eligió que la cafetería del Soho se llamara La bella Julieta Magic. Julieta Job ha cerrado el año con 200 empleados, 25 cafeterías y panaderías repartidas por toda España y una facturación de 12 millones de euros, ... pero Carlos Pérez, su propietario, aún se considera un simple panadero.

El máximo responsable de Fermento Casa de Panaderos, Julieta Coffee (antigua La Bella Julieta), y Juanito Baker es un hombre sencillo, que paga todo lo que compra en sus panaderías y habla con naturalidad e incluso cierta modestia. Criado entre masas en el obrador familiar de Alcaucín, nunca dudó en dedicarse al mundo del pan.

Datos Financieros Clave del Grupo Julieta Job

A continuación, se presenta una tabla con los datos financieros más relevantes del grupo Julieta Job:

Empresa Ventas 2022 Crecimiento Anual
Juanito Baker 4,8 millones de euros 140%
Fermento - Casa de Panaderos (fábrica) 3,4 millones de euros Casi el triple del año anterior
Fermento - Casa de Panaderos (tiendas) Aproximadamente 9 millones de euros (ventas conjuntas) N/A
La Bella Julieta (estimación 2019) 3 millones de euros N/A

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Nuestra nueva web también está pensada para emprendedores y profesionales que buscan invertir en un negocio sólido y con respaldo. Con esta nueva web, damos un paso hacia una relación más cercana y transparente con nuestros clientes. Y no cabe la menor duda de que lo ha logrado, ya que de su fábrica salen 3 millones de panes de hamburguesas todos los meses y espera cerrar este ejercicio con una facturación de 9,5 millones de euros.

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