Guía Definitiva para la Elección de la Forma Societaria de tu Startup en España
Una de los tipos de empresa que más dudas presentan son las startups o empresas emergentes, quizá debido al hecho de que encajan en varias formas jurídicas o que sean bastante nuevas: su definición oficial data de 2021. La decisión de lanzar tu startup trae aparejada la necesidad de constituir una sociedad, y con ella surgen numerosas incógnitas. Una de las primeras cuestiones a considerar es la elección de la forma jurídica adecuada.
Elegir la forma jurídica de tu startup no es un trámite, sino una decisión estratégica que condiciona tu velocidad de ejecución, el acceso a capital y tu riesgo personal. Una elección acertada te da protección, orden y credibilidad desde el primer día; una equivocada te frena cuando más necesitas crecer. La forma jurídica determina el alcance de la responsabilidad frente a deudas y reclamaciones, lo que impacta directamente en el patrimonio personal. Define también cómo tributan los beneficios y los mecanismos para distribuirlos entre quienes participan en la empresa. Afecta la facilidad para incorporar personas socias, emitir participaciones o acciones, articular planes de incentivos y negociar con agentes inversores. En el día a día, influye en los trámites de constitución, en las obligaciones contables y en los costes de cumplimiento.
Factores Clave antes de Elegir la Forma Jurídica
Antes de elegir la forma jurídica, conviene elaborar una previsión de 12 a 24 meses que incluya ingresos estimados, necesidades de financiación, dimensión del equipo y principales riesgos operativos. La composición del equipo fundador debe definirse con claridad -número de personas socias, reparto de capital y funciones- y, si procede, incorporar un esquema de vesting que vincule la permanencia a los derechos sobre participaciones. A partir de ahí, la fiscalidad se analiza con datos comparativos (IRPF frente a Impuesto sobre Sociedades), deducciones aplicables y coste total de constitución y cumplimiento (notaría, registro, contabilidad y asesoría). Finalmente, si se prevé operar fuera de España o atraer socios no residentes, conviene considerar la facilidad para incorporar inversión extranjera, crear filiales o emitir instrumentos convertibles, lo que suele demandar estatutos flexibles y capacidad para gestionar ampliaciones de capital.
- Inversión externa: ¿se prevé la entrada de agentes inversores (business angels, o fondos de capital riesgo)?
- Internacionalización: ¿el modelo de negocio tiene una proyección internacional?
Responder con detalle a estas cuestiones permite comparar con criterio las alternativas (autónomo, SL, SA, etc.), cuantificar su impacto y elegir la forma jurídica más alineada con los objetivos, el riesgo y el ritmo de crecimiento del proyecto.
Tipos de Estructuras Societarias Comunes en España para Startups
Aunque cada situación puede requerir una solución particular, como regla general, la Sociedad Limitada (S.L.) se destaca como la opción más rápida, práctica y recomendable para pequeños empresarios en España.
El Trabajador Autónomo
El trabajador autónomo puede considerarse de las formas jurídicas más sencillas. Es ideal para abrir la actividad de forma rápida y flexible, sin capitales mínimos o mucha burocracia. Adecuado para validar una idea con baja facturación y necesidad de simplicidad. Permite iniciar rápido, con costes de constitución reducidos y gestión directa. A cambio, la responsabilidad es ilimitada y se tributa en IRPF por rendimientos de actividades económicas. Suele ser una opción temporal antes de migrar a sociedad. La experiencia de Anna Duran, fundadora de WeThink Human Talent, lo resume a la perfección: «empezar como autónoma me dio libertad para probar, equivocarme y aprender rápido. No contaba con agentes inversores detrás ni procesos lentos, solo la responsabilidad directa de hacer que mi idea funcionara.»
La Sociedad Limitada Unipersonal
La Sociedad Limitada Unipersonal puede considerarse la primera incursión del autónomo en el mundo societario.
La Sociedad Civil
La Sociedad Civil es una figura ideal para dar el salto del trabajo unipersonal del autónomo a algo que va tomando forma como proyecto. Aunque la responsabilidad sigue siendo ilimitada, tampoco hay mínimo de capital. Figuras sencillas para colaboraciones con bajo riesgo y sin intención de escalar ni captar inversión. Su constitución es económica, pero la responsabilidad de quienes participan es amplia y su encaje para startups con ambición de crecimiento es limitado.
La Sociedad de Responsabilidad Limitada (S.L.)
La Sociedad Limitada es la forma más común de entidad mercantil en España, debido a su capacidad para permitir a los socios limitar su responsabilidad al capital que han aportado, evitando así comprometer su patrimonio personal ante posibles deudas de la empresa. Es la forma jurídica estándar para startups en España con uno o varias personas socias. La SL es compatible con entrada y salida de personas socias, ampliaciones de capital y planes de incentivos (stock options y phantom shares), y encaja con la mayoría de las rondas tempranas. La experiencia de José Miguel Ávila, fundador de Qass, lo ilustra con precisión: «nos permitió abrir la puerta a inversión, repartir responsabilidades entre socios y proyectar confianza frente a clientes. Sin embargo, este tipo de sociedad requiere contabilidad formal, depósito de cuentas y cumplimiento societario.»
A continuación, se destacan tres de sus ventajas más notables:
- Número de socios: Puede tener un mínimo de un socio (unipersonal) y no existe un límite máximo. Además, los socios pueden ser tanto personas físicas como jurídicas.
- Responsabilidad de los socios: La responsabilidad de los socios es solidaria entre ellos, pero está limitada al capital que han aportado, lo que significa que no están personalmente obligados a responder por las deudas de la empresa más allá de su inversión.
- Capital social: La Ley de Sociedades de Capital establece un capital social mínimo de 3,000 euros. Sin embargo, es importante señalar que ahora es posible crear una empresa con un capital social de tan solo 1 euro, aunque esta opción conlleva ciertas desventajas que deben considerarse. También es posible aportar bienes como capital social en lugar de dinero.
La Sociedad Limitada Unipersonal
La Sociedad Limitada Unipersonal puede considerarse la primera incursión del autónomo en el mundo societario.
La Sociedad Anónima (S.A.)
La Sociedad Anónima tiene por objetivo la división del capital en acciones o participaciones transmisibles. Aporta mayor formalidad y flexibilidad para emitir distintas clases de acciones, estructurar rondas relevantes y acceder a mercados de capitales. Algunas startups migran de SL a SA cuando el tamaño y la inversión lo justifican.
La Sociedad Cooperativa de Trabajo Asociado
La Sociedad Cooperativa de trabajo asociado es una fórmula de agrupación laboral mediante la cual los trabajadores son socios de la sociedad, y viceversa.
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Ventajas de Constituir tu Startup como Sociedad
Constituir tu startup significa crear una empresa como su entidad jurídica propia, independiente de sus propietarios. En este proceso, suele ser necesario presentar documentos a la Administración pública y pagar una tasa. Una vez constituida tu startup, queda sujeta a leyes y reglamentos específicos, pero obtiene ciertas ventajas, como una responsabilidad limitada y más facilidad para acceder al capital. La constitución de una startup puede simplificar la gestión de los impuestos, la titularidad y la responsabilidad.
Constituir tu startup puede ofrecerte beneficios sustanciales. A continuación te mostramos cuáles son las principales razones por las que constituir tu startup puede ser una decisión de lo más inteligente:
- Responsabilidad limitada: una de las ventajas principales de la constitución es que se separan los bienes personales de los empresariales. Si la empresa contrae deudas o se enfrenta a problemas legales, tus bienes personales, como tu casa y tus ahorros, suelen estar protegidos. Esta consideración es especialmente importante para las startups porque en torno al 80 % de las startups estadounidenses no sobreviven más allá del primer año.
- Acceso a capital: la constitución puede permitir a tu empresa recaudar dinero con más facilidad. Es más probable que los inversores destinen su dinero a una sociedad que a un particular. Asimismo, a las entidades financieras les puede resultar menos arriesgado prestar dinero a una entidad constituida.
- Transferencia más sencilla de la titularidad: a las empresas constituidas les resulta más fácil cambiar la titularidad o incorporar copropietarios, puesto que la estructura societaria permite emitir acciones, por lo que resulta más sencillo y flexible transferir participaciones en la propiedad, recaudar capital con la venta de acciones a inversores y recompensar a los empleados con acciones.
- Ventajas fiscales: la constitución puede favorecer la tributación de los ingresos de una empresa.
- Longevidad: una sociedad persiste al fallecimiento o cese del propietario, lo que facilita la subsistencia del negocio.
- Estructura oficial: una sociedad tiene una estructura orgánica establecida, que suele incluir una junta directiva. Esto puede simplificar la gobernanza y la toma de decisiones.
- Versatilidad de la titularidad: las sociedades pueden tener varias clases de acciones, lo que permite que haya distintos tipos de titularidad con diferentes niveles de control.
- Ventajas para los empleados: es más fácil para las empresas constituidas establecer fondos para la jubilación, opciones sobre acciones y otras gratificaciones para los empleados.
Desafíos a Considerar Antes de Constituir una Sociedad
Aunque a la mayoría de las empresas les resulta relativamente sencillo constituir y consolidar su presencia como una entidad jurídica, la constitución pueden plantear desafíos. A continuación te mostramos algunos de los obstáculos más habituales:
- Costes iniciales: la constitución de una startup requiere el pago de comisiones de presentación de documentos y, potencialmente, la búsqueda de asesoramiento legal, lo que puede suponer una carga financiera para una nueva empresa.
- Papeleo: la constitución conlleva mucho papeleo y tareas administrativas, como presentar las escrituras de constitución y lidiar con los constantes informes de cumplimiento de la normativa.
- Complejidad fiscal: aunque la constitución tiene muchas ventajas fiscales, el proceso también impone requisitos más complicados para la declaración de impuestos. Para esto a menudo hay que contratar a un contable, lo que supone costes operativos adicionales.
- Normativa: las sociedades están sujetas a diferentes normativas locales, estatales y federales. El cumplimiento de la normativa puede requerir mucho tiempo y, si se gestiona mal, puede derivar en sanciones o problemas legales.
- Dilución de la titularidad: la recaudación de capital suele conllevar la emisión de acciones, lo que puede diluir la participación de los propietarios originales. Esto puede derivar en una pérdida de control sobre el negocio a largo plazo.
- Toma de decisiones: el proceso de toma de decisiones de una sociedad puede ser complicado y lento por su junta directiva y otras partes interesadas, en comparación con la agilidad de las empresas no constituidas.
- Doble imposición: en algunos tipos de sociedades, los beneficios pueden gravarse a nivel corporativo y también a nivel individual, cuando se distribuyen entre los accionistas. Esto puede provocar una doble imposición.
- Escrutinio público: en función del tipo de constitución, puede que una empresa tenga que divulgar sus datos financieros y otra información confidencial.
Proceso de Constitución de una Startup (S.L.) en España
Si te encuentras en esta situación y estás considerando la creación de tu startup en España como una Sociedad Limitada, a continuación, te explicaremos cómo hacerlo, ya sea de manera tradicional o a través de medios telemáticos.
Constitución de una startup (S.L.) por el método convencional
Paso 1: Obtención de la Certificación Negativa
Solicita la reserva de la denominación al Registro Mercantil Central (RMC), para lo cual deberás proveer hasta cinco denominaciones sociales alternativas, de entre las cuales el Registro Mercantil Central emitirá la correspondiente Certificación Negativa de Denominación Social para asegurar que el nombre que deseas para tu empresa no esté ya registrado por otra entidad.
Paso 2: Apertura de una cuenta bancaria y depósito de capital social
Abre una cuenta bancaria a nombre de la empresa y deposita el capital social mínimo requerido. El capital social mínimo necesario para constituir una Sociedad Limitada (SL) en España es de 1 euro. Debes depositar este importe en la cuenta bancaria de la empresa. A tener en cuenta, si sois más de un socio, que cada socio deberá realizar la aportación correspondiente a su % de participación en la compañía. Una vez hayas hecho esto, pide que el banco te emita el Certificado Bancario de Desembolso del Capital Social. Sin esto el notario no puede empezar los trámites ni firmar la escritura de constitución.
Paso 3: Elaboración de Estatutos Sociales
Redacta los Estatutos Sociales de la sociedad, que son las reglas internas que regirán su funcionamiento. Desde Intelectium podemos ayudarte en este ámbito.
Paso 4: Pago de tasas del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP)
Aunque la operación está exenta actualmente, algunos registros pueden solicitar el modelo cumplimentado para constituir una Sociedad Limitada.
Paso 5: Inscripción en el Registro Mercantil
Registra la Escritura de Constitución en el Registro Mercantil correspondiente.
Paso 6: Obtención del NIF definitivo
Una vez que el Registro Mercantil haya registrado la Escritura, podrás solicitar el NIF definitivo de la sociedad. Este NIF provisional tendrá una validez de 6 meses, durante los cuales debes obtener el NIF definitivo.
Paso 7: Alta de la actividad
Solicita el alta de la actividad de la empresa a través del modelo 036 ante la Agencia Tributaria.
Constitución de una startup (S.L.) por el método telemático o “ultrarrápido”
Paso 1: Elección de un PAE (Punto de Atención al Emprendedor)
Hay dos tipos de Puntos de Atención al Emprendedor: PAE público: entidades vinculadas al sector público.
Paso 2: Obtención de la Certificación Negativa y fecha de escritura
El RMC emitirá un certificado, siguiendo el orden proporcionado por el solicitante, en un plazo máximo de 6 horas hábiles después de la solicitud. Además, se establecerá de inmediato la fecha de otorgamiento de la escritura de constitución a través de una comunicación en tiempo real con la agenda electrónica notarial, donde se obtendrán los datos de la notaría, así como la fecha y hora de otorgamiento, que no superarán las doce horas hábiles desde el inicio del proceso de tramitación en línea.
Paso 3: Apertura de una cuenta bancaria y depósito de capital social
Abre una cuenta bancaria a nombre de la empresa y deposita el capital social mínimo requerido. El capital social mínimo necesario para constituir una Sociedad Limitada (SL) en España es de 1 euro. Debes depositar este importe en la cuenta bancaria de la empresa. A tener en cuenta, si sois más de un socio, que cada socio deberá realizar la aportación correspondiente a su % de participación en la compañía. Una vez hayas hecho esto, pide que el banco te emita el Certificado Bancario de Desembolso del Capital Social. Sin esto el notario no puede empezar los trámites ni firmar la escritura de constitución.
Paso 4: Firma de la Escritura de Constitución en la Notaría
Pide hora y reúnete con un notario, presentándole la siguiente documentación:
- Estatutos Sociales.
- Certificación negativa de denominación social.
- Certificado bancario de desembolso al capital social.
- Documentos de identidad de los socios fundadores.
- Declaración de inversiones exteriores (para socios extranjeros en ciertos casos).
A diferencia del método convencional, el Notario en cuestión, con los socios constituyentes, autorizará la escritura de constitución en formato electrónico, en formato estandarizado y con campos codificados. Acto seguido, el notario enviará de forma inmediata, y a través del sistema de tramitación telemática del CIRCE, copia de ésta a la Administración Tributaria solicitando la asignación provisional de un Número de Identificación Fiscal y remitirá copia autorizada de la escritura de constitución al Registro Mercantil del domicilio social a través del sistema de tramitación telemática del CIRCE. Además, si se lo solicitan, entregará a los otorgantes, una copia simple electrónica “provisional” de la escritura.
Paso 5: Registro de la escritura en el RMC
Una vez recibida por parte del RMC, a través del CIRCE, la copia electrónica de la escritura de constitución, junto con el NIF provisional asignado y la acreditación de la exención del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, en su modalidad de Operaciones Societarias, procederá a la calificación e inscripción inicial dentro del plazo de las 6 horas hábiles siguientes a la recepción telemática de la escritura. Remitirá al Centro de Información y Red de Creación de Empresas, el mismo día de la inscripción, certificación de la inscripción practicada. Asimismo, solicitará el número de identificación fiscal definitivo a la Administración Tributaria a través del CIRCE. Posteriormente, la escritura de constitución se inscribirá de forma definitiva en los términos de su otorgamiento dentro del plazo de 5 días contados desde el siguiente al de la fecha del asiento de presentación.
Paso 6: Asignación del NIF definitivo y alta de la actividad
Por último, la Agencia Tributaria notificará telemáticamente al sistema de tramitación telemática del CIRCE el carácter definitivo del Número de Identificación Fiscal (NIF), y este último lo trasladará de inmediato a los emprendedores. También, desde el PAE elegido se realizarán los trámites relativos al inicio de actividad mediante el envío de la información contenida en el DUE a la autoridad tributaria, a la Tesorería General de la Seguridad Social, y en su caso, a las administraciones locales y autonómicas para llevar a cabo las comunicaciones, registros y solicitudes de autorizaciones y licencias necesarias para la puesta en marcha de la empresa.
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Mejores Prácticas para Constituir una Startup
Constituir una startup conlleva algo más que cumplir protocolos legales. Ten en cuenta estas mejores prácticas para sacar el máximo partido y gestionar la escalabilidad y los riesgos.
- Planifica bien: la gestión del tiempo puede repercutir significativamente en tus obligaciones y responsabilidades fiscales. Si es posible, haz la constitución al final de un año natural para evitar complicaciones innecesarias.
- Consulta a asesores profesionales: incluso con la planificación más minuciosa y el análisis más diligente, pueden surgir problemas. Colaborar con asesores jurídicos y financieros especializados en startups puede ayudarte a evitar errores caros.
- Usa calendarios de adquisición de derechos: crea un plan de opciones sobre acciones que use la adquisición de derechos para incentivar el compromiso a largo plazo de tu equipo.
- Elige el estado correcto: constituir una startup en un estado como Delaware puede aportar ventajas en términos de familiaridad de los inversores, precedentes legales y flexibilidad. Puedes hacerlo aunque tu empresa no opere allí. Más del 66 % de las empresas de la lista Fortune 500 está constituido en Delaware, según la División de Sociedades del estado. Sin embargo, esto puede entrañar más costes y papeleo.
- Gestiona los conflictos con anticipación: redacta un acuerdo de fundadores en el que se prevean las consecuencias ante posibles desavenencias o el cese de un fundador. Así puedes minimizar el riesgo y evitar batallas legales complicadas en un futuro.
- Optimiza las ventajas fiscales: las distintas estructuras societarias tienen implicaciones fiscales diferentes. Por ejemplo, las sociedades de tipo S permiten desgravar los impuestos directamente en las declaraciones fiscales individuales, lo que puede reducir la carga impositiva. Sin embargo, tienen restricciones en cuanto al número de accionistas y los tipos de acciones que se pueden emitir.
- Lleva a cabo una diligencia debida integral: antes de la constitución, analiza tu mercado, las responsabilidades, los derechos de propiedad intelectual y otros factores que puedan afectar a tu negocio. Así podrás saber qué estructura societaria y estrategias te convienen más.
- Documenta todo: conserva registros exhaustivos de todo, desde los contratos laborales hasta las actas de la junta. Esto facilita la diligencia debida a los futuros inversores y suele ser un requisito legal.
- Establece controles internos rigurosos: cuanto más estructurados y controlados estén tus procesos internos, más fácil te resultará gestionar la expansión y cumplir los requisitos legales. Esto es particularmente relevante en las prácticas financieras.
- Presta atención a los plazos legales: el incumplimiento de un plazo de presentación puede acarrear sanciones y, en casos extremos, la disolución de tu empresa. Usa recordatorios y considera la posibilidad de utilizar un software para el cumplimiento de la normativa.
- Protege los derechos de propiedad intelectual con anticipación: solicita patentes, derechos de autor o marcas comerciales lo antes posible para proteger tus activos. De esta forma, tu empresa puede resultar más atractiva para los posibles inversores.
- Planifica la protección de datos: implementa medidas integrales de seguridad de los datos desde el principio. Esto ofrece protección tanto para ti como para tus clientes, y puede ser un reclamo para posibles inversores.
- Investiga a fondo a los posibles inversores: conocer los antecedentes y las intenciones de tus inversores puede evitar conflictos e impulsar tu negocio hacia la consecución de objetivos comunes.
Elegir la forma jurídica de una startup es una decisión que impacta directamente en la organización, la financiación y el nivel de riesgo.
