Empresarios de Izquierda Exitosos: Ejemplos y Análisis
El debate sobre el papel de los empresarios en la sociedad y su alineación con diferentes ideologías políticas es un tema recurrente. A menudo, se asocia el éxito empresarial con posturas de derecha o liberales, pero existen ejemplos notables de empresarios de izquierda que han logrado destacar, demostrando que es posible combinar principios socialmente responsables con la creación de riqueza y valor.
Para entender mejor este fenómeno, es crucial analizar cómo estos empresarios conciben su rol y cómo sus valores influyen en sus decisiones y estrategias empresariales.
¿Es posible un capitalismo verde e inclusivo?
¿Qué significa ser un empresario de izquierda?
Las etiquetas conceptuales como izquierda, república o socialismo son conceptos que no son simples palabras, sino que tienen un carácter simbólico e ideológico peyorativo o positivo según quién sea el receptor. No soy muy dogmático a la hora de usar las palabras, pero creo que es importante recuperar los conceptos originales y que no nos roben el lenguaje. Porque socialismo y república significan dos cosas muy diferentes de lo que nos han hecho creer.
El socialismo se enfrentó a los liberales para conseguir la democracia tal y como la conocemos ahora. El socialismo es la fuente del estado de bienestar, de la sanidad pública, de la educación pública. La mayor parte de las conquistas sociales hoy en día tienen origen en el socialismo. Al quitarle el «ismo» y decir que son conquistas sociales se está faltando a la verdad. Son conquistas socialistas, del movimiento socialista, del movimiento obrero. Creo que hay que dotar de rigor a la palabra y analizarlo desde este punto de vista. El socialismo es la fuente de la democracia.
En ciencia política se distingue entre lo que es una constitución material y una formal. La formal es la que citas, la material es la realidad concreta que uno ve. Nuestra constitución tiene artículos que, sin el envoltorio, dirías que son socialismo. Hice la prueba, de hecho, con el artículo 128. Dice que toda la riqueza del país está subordinada al interés general. Esto es un artículo socialista. Te lo pongo encima de la mesa y dices que es el programa de Izquierda Unida. Me llamaron comunista. Lo que pasa es que la Constitución se ha hecho de ultraizquierda porque la sociedad se ha ido derechizando.
El Capitalismo Inclusivo y Sostenible
El señor Vega de Seoane sostiene que las empresas tienen que poner sus capacidades al servicio de la sociedad para resolver o mitigar sus complejos problemas, y que lo deben hacer en estrecha colaboración con los poderes públicos. Esta pretensión constituye una equivocación fatal. Las empresas tienen un objetivo mucho más heroico que el que plantea el Círculo de Empresarios. Su objetivo es hacer feliz a la gente, colmando sus necesidades -muchas de ellas creadas ex novo- con la mayor calidad y al mejor precio posible.
La empresa tiene la exclusiva función de producir bienes y servicios que satisfagan los deseos y las urgencias de los ciudadanos, y hacerlo de manera eficiente exige pagar satisfactoriamente a sus proveedores, retribuir lo más posible a sus accionistas y remunerar convenientemente a sus trabajadores. Aquí acaba la responsabilidad social de toda empresa que se precie. A mí esto me parece suficiente pero no al Círculo, que no se recata en endosar a las compañías responsabilidades de orden político que no les competen.
Ejemplos Internacionales de Reformas Liberales Exitosas
Para comprender mejor cómo diferentes enfoques económicos pueden influir en el éxito empresarial, es útil analizar ejemplos de reformas liberales implementadas en diversos países:
- Estados Unidos (Era Truman): Tras la Segunda Guerra Mundial, Truman implementó recortes en el gasto público y reducciones de impuestos. El resultado fue un crecimiento del PIB real.
- Alemania (Ludwig Erhard): Erhard abolió los controles de precios, implementó privatizaciones y liberalizaciones, lo que llevó a una notable recuperación económica.
- Reino Unido (Margaret Thatcher): Thatcher controló la inflación, se enfrentó a los sindicatos y privatizó empresas públicas, lo que resultó en un crecimiento económico y una reducción de la deuda pública.
- Australia (Bob Hawke): Hawke redujo los aranceles, abrió el comercio y desreguló mercados, lo que contribuyó a un crecimiento del PIB per cápita.
- Nueva Zelanda (Roger Douglas): Douglas implementó la libertad monetaria, eliminó controles de precios y redujo los tramos del IRPF, lo que impulsó la economía del país.
- España (José María Aznar): Aznar redujo el gasto público, rebajó el IRPF y el Impuesto de Sociedades, y facilitó la internacionalización, lo que llevó a una notable caída del paro y un aumento del empleo.
El Desafío de la Percepción Pública
Tampoco tenemos un país en el que el mundo de los negocios goce de gran reputación. La izquierda ha hecho, al respecto, un trabajo demoledor, difícilmente reparable, cuyo testigo ha recogido Podemos con el aire criminal que le caracteriza. Hay una cierta cultura anti empresarial en la sociedad que se transmite en las escuelas, en los periódicos, en los foros políticos, en la literatura, en el cine, en los púlpitos - muchos de los curas, ahora avivados por el papa Francisco, se han convertido en personajes siniestros.
Pero si esto es lo que estudian nuestros jóvenes, si se les dice que el capitalismo es un sistema depravado, que la globalización es una fuente de desigualdad - cuando es justamente la que ha sacado de la pobreza a millones de personas durante los últimos años -, o que las multinacionales como Inditex son perversas - que es lo que escupen los doberman de Podemos -, es normal que no surjan las vocaciones ni el número de empresarios que necesitaríamos para construir un futuro brillante.
Muchas veces, mis conversaciones con los empresarios son inquietantes. Los encuentro con frecuencia mustios. Tengo la impresión de que, dado el ambiente general de hostilidad que padecen - y que se ha incrementado al hilo de los casos de corrupción -, tienen cargo de conciencia por tener éxito, por estar haciéndolo bien, por ganar mucho dinero, por haber sorteado la crisis gracias al trabajo duro y la perspicacia. Muchos de ellos se sienten en deuda con la sociedad. Están azorados. Creen que les falta algo para lograr el reconocimiento público que ansían, y que sin duda merecen.
