La extraña y fascinante historia de Henry Steinway y sus inicios como emprendedor
La historia de la reconocida marca de pianos Steinway tiene un principio muy concreto: el 15 de febrero de 1797, nace Heinrich Engelhard Steinweg, hijo del guardabosques del poblado de Wolfshagen, en la región del Harz, Alemania. Muy temprano, Heinrich aprende el oficio de carpintero para después dedicarse a la elaboración de muebles.
Los primeros años de Heinrich Engelhard Steinweg
La vida de Heinrich estuvo marcada por la tragedia desde temprana edad. El 5 de junio de 1812, el carbonero Zaccarias Steinweg y sus cuatro hijos fueron sorprendidos por una terrible tormenta en las montañas Harz de la antigua Alemania. Tras el impacto de un rayo, solo uno de los hijos del carbonero sobrevivió: Heinrich Engelhard Steinweg.
Con tan solo 15 años de edad, Heinrich se encontró solo en el mundo, ya que poco antes de la tragedia en las montañas, había perdido a sus otros hermanos mayores y a su madre huyendo de Napoleón. Es por esta razón que, a comienzos de 1815, decide unirse a un regimiento de Braunschweig con la misión personal de expulsar a los franceses del país.
A solo unos meses de unirse, su oportunidad llegó y tomó parte en la batalla de Waterloo, donde, haciendo sonar su corneta, dio la señal para iniciar el ataque en contra de las tropas de Napoleón. Los Franceses fueron expulsados y Napoleón fue exiliado por el resto de su vida. Por este acto, a Heinrich Engelhard Steinweg le fue otorgada la medalla al valor, por llamar al ataque ante la presencia del enemigo.
Para el año de 1819, Heinrich Steinweg, luego de cuatro años de servicio militar, se instala en Goslar y comienza a trabajar como aprendiz de un fabricante de órganos de las montañas Harz. Entre sus tareas destacaban tan solo cambiar los tubos de los órganos y hacer mantenimiento superficial. Sin embargo, comenzó a interesarse profundamente por la complejidad del instrumento y aquello que causa que “suene”, por lo que dedicó cada viernes a estudiar los ensayos de los organistas para los servicios dominicales. En aquel entonces, no solo el órgano era un instrumento de teclado común, también lo eran el clavicordio y el virginal, por lo que pudo familiarizarse con todas estas variantes.
Los inicios como emprendedor y la creación del "piano de cocina"
En 1835 era ley que todos los artesanos pertenecieran a un gremio para poder ejercer. Desafortunadamente, Heinrich no tenía un título de maestro artesano fabricante de pianos, lo que le cerró las puertas y le impidió fabricarlos oficialmente.
Por ello, se desempeñó como fabricante de armarios en Seesen. No obstante, sus años de experiencia con los instrumentos de teclado le dejaron conocimientos superiores de matemática y física. Su habilidad para trabajar la madera y manejar herramientas especiales eran superiores a los de cualquier otro artesano. El haber reparado y restaurado tantos instrumentos le dejaron una huella en su alma, y ese sentimiento era lo que lo mantenía enfocado en su verdadera meta.
Tras el telón, comienza a fabricar su primer pianoforte, utilizando madera de picea y también caoba para la chapa. Para aquel entonces se había enamorado de Juliane, una joven hija de un fabricante de guantes. Como presente de bodas, regala a su novia el primer piano cuadrado diseñado por él mismo. Este regalo, más que una muestra de amor, se trató también de su primera estrategia como hombre de negocios, ya que un producto tan grande y complejo requería una prueba de fiabilidad para no dañar su reputación. Además, el regalo solidificó los lazos con la familia de la novia a un nivel excepcional.
El primer piano cuadrado de Steinway, fabricado en 1836.
Para Heinrich Engelhard Steinweg, casarse con Juliane significó tanto prestigio social y ascender en el escalafón social como éxito económico. Gracias a su prosperidad económica, Steinweg pudo comprar los derechos de ciudadanía de la ciudad de Seesen, requisito indispensable para abrir un taller de fabricación de pianos.
La fabricación del primer piano de cola
Llegando a ser un artesano de pianos oficial, Steinweg no demoró en comenzar a trabajar en su siguiente gran proyecto. De manera meticulosa y con paciencia, invirtió todo su tiempo en la fabricación de su primer piano de cola, el cual vendería por la suma de 300 marcos al Duque de Braunschweig.
Desde este punto nace la visión de los Steinway o, como ellos le dicen, su declaración de intenciones: Fabricar el mejor piano de todo el mundo. Este piano, que data de 1836, comparado con otros instrumentos de la época, podría calificarse como anticuado, incluso básico, puesto que solo tenía 6 octavas, lo cual era muy pequeño en aquel entonces. No obstante, el trasfondo de esto es que Heinrich ya había visto muchos instrumentos y en este trabajo no solo enfocaba su visión de lo que debía ser un piano, sino que al mismo tiempo ya intentaba mejorar el concepto actual.
Muchos historiadores concuerdan en que el piano no pudo haber sido construido en la cocina: “¿Qué esposa de la época permitiría a su marido construir un piano en la cocina?” Por lo que se concluye que el piano fue construido en su taller, y que sobrevivió no solo al traslado de un lugar a otro, sino al paso de los años.
El famoso "piano de cocina" de Heinrich Engelhard Steinweg.
A diferencia de los pianos Steinway de hoy en día, no poseía el arpa de hierro fundido de una sola pieza, y en términos técnicos es más similar a un clavicordio. Sin embargo, resulta interesante ver cómo Heinrich fue evolucionando desde su primer piano comercial.
El Steinweg de cocina fue desmantelado y analizado por el experto en instrumentos antiguos Chris Mana, esto con el fin de reconstruirlo y replicarlo. Obviamente hubo muchos retos por superar, como el hecho de que, al igual que en todo piano antiguo, la caja estaba totalmente cerrada. Aunque superficialmente podían apreciarse algunas arpas en la caja de resonancia y pudieron hacerse pruebas, para lograr un resultado real debía verse todo el instrumento en detalle.
Gracias a la experiencia y a la tecnología, los expertos usando ondas de radio lograron observar cara a cara el alma del instrumento y también lograron llegar a los rincones de la mente de un Heinrich decidido a revolucionar la industria de los instrumentos de teclas del siglo XIX.
En aquel entonces, su reputación estaba en un buen punto. Podía fabricar los instrumentos de uno en uno, comercializarlos de manera personal con los clientes y al mismo tiempo explotar un mercado en el que realmente no tenía mucha competencia, por lo que siempre tendría clientes y un margen de ganancia superior. Por todas estas razones, se cree que la música no era su razón de fabricar el mejor piano en el mundo, su verdadero motivo era el éxito.
Gracias a su previa venta, la demanda de pianos Steinweg superó con creces las capacidades de Heinrich, por lo que comenzó a preparar a sus hijos a pesar de que algunos solo tuvieran cinco años. Lamentablemente, su hija Doretta, que tenía un gran talento para la música y mucho interés en aprender del negocio familiar, solamente tenía permitido ver a su padre y sus hermanos, pues en aquel entonces a las mujeres no se les permitían las labores de artesanía. Gracias a la participación de sus hijos, Heinrich pudo producir entre 10 y hasta 12 instrumentos en el lapso de un año.
Para el año de 1848, se producen conatos de revueltas en distintas partes de Europa; el movimiento de marzo se reveló en contra del gobierno de la restauración, pero fue derrotado brutalmente.
Emigración a Estados Unidos y el nacimiento de Steinway & Sons
A causa de esta tensión política, el hijo de Heinrich, Charles H. Steinway, se vio obligado a emigrar a Estados Unidos. Una vez instalado, comenzó a contactar con los otros alemanes inmigrantes y se instaló en la comunidad alemana en New York.
Tras seis semanas de silencio, Charles escribió a su familia dándoles las buenas nuevas e informando de las posibilidades de trasladar el negocio familiar al nuevo mundo. Charles veía a New York como una oportunidad dorada para el fabricante de pianos, e incluso ya estaba trabajando como ayudante para uno en ese momento, quien le pagaba generosamente.
La música en familia era parte de la cultura americana para ese entonces, y el negocio se encontraba en su apogeo, ya que cada familia norteamericana quería tener un piano en su casa, si no es que ya lo tenía.
Tras recibir aquella noticia, Heinrich supo inmediatamente lo que debía hacer. Había un clima inestable a nivel político en Alemania y las inversiones representaban más un riesgo que una oportunidad para expandirse. Él vivía en una pequeña comunidad mientras que su hijo ya estaba instalado en la ciudad del nuevo mundo; como hombre de negocios que era, no tuvo que considerarlo mucho.
Por una parte, podía quedarse en Harz y seguir haciendo los pianos en su casa para luego trasladarlos a otro lugar, lo cual implicaba gastos tras gastos que al final le drenaban todas las ganancias, puesto que Alemania no fomentaba el libre comercio para aquella época, sino todo lo contrario. La otra alternativa era emigrar a un mundo nuevo. Heinrich era ambicioso.
El 28 de mayo de 1850, los Steinweg, todos excepto Christian Friedrich Theodor Steinweg, se embarcaron en el primer transatlántico alemán. Les tomó todo un mes llegar a los Estados Unidos. La idea era que C. F. Steinweg continuara con el negocio familiar en Alemania mientras que el resto de la familia se expandía en el nuevo mundo.
Primeras experiencias en Estados Unidos
Los Steinweg se instalaron en un pequeño apartamento de la "pequeña Alemania". Como a todo inmigrante, a la numerosa familia se les hizo difícil acostumbrarse a la poca luz y el poco espacio de su nueva casa. No obstante, su determinación como familia de negocios les impulsó a vivir humildemente y guardar su capital para una futura inversión en el momento oportuno.
En aquel entonces, el enclave alemán contaba con alrededor de 600.000 habitantes, siendo el tercer lugar del mundo con mayor población alemana. Desde vendedores de bretzels, repollo e incluso clubes de armas, los alemanes hicieron suya esa parte de New York, uniéndose en pequeños o grandes grupos y formando alianzas y sociedades con el objetivo de levantar una economía.
Sin embargo, tres años después de su llegada, comienzan las huelgas y la economía sufre un declive. Los hermanos Steinweg se encontraron sin trabajo mientras que Heinrich ganaba muy poco como ayudante de un fabricante de pianos. Ante este escenario, advirtieron a C. F. Steinweg que emigrar a los EE. UU. no era conveniente en tal momento y que lo mejor que podía hacer era permanecer en Alemania atendiendo el negocio familiar.
Aunado a eso, las personas morían de enfermedades pulmonares a causa del clima terrible que se vivía en aquel entonces, sobre todo para los inmigrantes. El escenario no era nada alentador. Aun así, al igual que cuando estuvo de cara a las tropas de Napoleón, Heinrich hizo uso de sus mayores dones: su determinación y su visión del éxito. Con 55 años, Heinrich Engelhard Steinweg sobrevivió a mucho, lo perdió todo y también lo ganó todo. Y si algo había aprendido como hombre de negocios es que el mejor momento era el ahora.
Steinweg se convierte en Steinway
Siguiendo el consejo de amigos empresarios, Heinrich decide americanizar su marca, por lo que su apellido se convierte en Steinway. Luego, en marzo de 1853, con un contrato verbal y un capital de alrededor de 6000 dólares, Heinrich E. Steinway adquiere un pequeño ático en la poco conocida calle de Varrick y, junto a sus hijos, fundan la empresa familiar Steinway & Sons.
Desde el inicio, las mujeres estuvieron allí ayudando a los hombres, se encargaban de las labores de la casa, la comida, limpiaban lo que los hombres ensuciaban, pero Steinway & Sons era un negocio de hombres. Doretta daba clases de piano, pero los historiadores saben que nunca trabajó como tal en la empresa. De hecho, no existen registros de su nombre en la nómina de la compañía. Aunque probablemente tenía acciones de la empresa, lo más seguro es que nunca haya trabajado allí.
Tan fuerte es el carácter de los Steinway que una anécdota de las siguientes generaciones se ha hecho famosa. Un día, la hija de uno de los patriarcas Steinway, quien veía poco a poco cómo sus hermanos se unían a la fábrica de la familia, tras cumplir la mayoría de edad, se acercó a su padre y le preguntó: “¿Cuándo comenzaré yo a trabajar en el negocio familiar?” A lo que su padre la acercó hasta el piano y le dijo: “Abre la tapa del piano, dime, ¿qué dice? Steinway & Sons, por favor, no me avergüences. No hay mujeres trabajando en Steinway & Sons; incluso mi secretario es un hombre. Cierra la tapa del piano y olvídalo”.
El gran despegue de la empresa familiar se produjo en 1855 en la exposición del Crystal Palace, que se había construido específicamente para la feria. En esa exposición, los pianos Steinway recibieron un premio y fue a partir de allí cuando los ingresos se dispararon.
Emprendedores y millonarios - Henry E. Steinway
| Año | Pianos Vendidos |
|---|---|
| 1854 | ~70 |
| 1856 | >200 |
| 1857 | >400 |
Tabla de ventas iniciales de pianos Steinway.
Henry Steinway Jr. y la innovación de los pianos Steinway
Durante los primeros años, Henry Steinway Jr. era el cerebro de la compañía. C. F. Steinway se encontraba en Alemania y compartía correspondencia con Steinway & Sons de New York. Había intercambio de ideas tanto para mejorar el instrumento como para seguir expandiéndose como empresa. Sin embargo, fue Henry Steinway Jr. quien registró las patentes y realizó los más grandes avances a nivel de ingeniería, siendo uno de ellos el armazón ultra resistente de una pieza de hierro fundido.
Fue esta invención la que marcó el antes y el después de los pianos, y por supuesto lo que diferenciaba a un piano Steinway de cualquier otro piano en el mundo en aquel momento. Fue el primer instrumento en presentarse con un armazón de hierro fundido de una sola pieza. Esto ocurrió en 1867 y desde entonces marcaron la historia. Antes de ellos no existían este tipo de pianos y, hoy en día, no se puede concebir un piano de cola que no tenga un armazón de hierro fundido de una sola pieza. Steinway fue el primero y tiene la patente.
La innovación del armazón de hierro fundido de una pieza fue clave para el éxito de Steinway.
Henry Steinway tenía una máxima en aquel momento: la empresa norteamericana, de origen alemán, fabricante de los, acaso, pianos más famosos en todo el mundo, dice de sí misma que "el nombre Steinway & Sons es sinónimo de tradición en la construcción de pianos, que se desarrolla desde hace más de 160 años e incluye todas las fases hasta el acabado. A más de un siglo y medio desde que Heinrich Engelhard Steinweg construyera en la cocina de su casa el primer "Steinway" de la historia, aquí un repaso por los momentos más memorables de su trayectoria."
La evolución y el legado de Steinway & Sons
Es la hora de los hijos, y son William y Albert quienes toman el mando de la empresa, mientras Theodor asume el control técnico: la hechura de los pianos y el desarrollo de toda una tecnología y patentes al servicio de la música. De esta segunda etapa provienen la creación de la sala de conciertos Steinway en Nueva York -una combinación de tienda y auditorio, idea comercial y cultural única- en 1866 y la de Londres en 1875. Así como la refundación de la fábrica de Steinway en Alemania. La fábrica de Hamburgo nace con el nombre de Steinway's Pianofortefabrik y tendrá su sitio original en la calle de Schanzenstrasse en el barrio de Sant Pauli.
Steinway hoy: artesanía y tecnología
De maestro a aprendiz, de generación en generación: cada STEINWAY está fabricado con décadas de experiencia por artesanos apasionados que ensamblan el instrumento con amor, le dan alma y aportan sus valiosos conocimientos sin concesiones. Con más de 135 patentes, STEINWAY está considerado el fundador de la construcción moderna de pianos. El tiempo es esencial en Steinway & Sons: la madera se seca y madura durante una media de dos años antes de poder ser procesada de forma óptima, y un piano de cola Steinway tarda casi un año más en salir de la fábrica. Cada piano de cola y cada piano vertical STEINWAY & SONS es una obra maestra y una obra de arte en sí misma. Cada STEINWAY tiene su propio carácter musical, lo que lo hace tan único como la persona que lo toca.
Steinway mañana: innovación constante
Desde su primera patente en 1857, STEINWAY & SONS ha solicitado casi 140 patentes adicionales, convirtiéndose así en el punto de referencia para todos los pianos de cola y pianos verticales del mundo. STEINWAY no solo da forma a la historia de la música. La empresa combina la artesanía de antaño con tecnologías que marcan tendencia y, de este modo, da un nuevo impulso al exigente deleite de la música del mañana. El último desarrollo de STEINWAY, el STEINWAY SPIRIO, es un piano de cola autoejecutable cuya calidad sobresaliente se ha hecho un nombre en todo el mundo. La síntesis de la artesanía, la mecánica y la tecnología hace que los grandes pianistas toquen su piano de cola de forma invisible: una experiencia musical incomparable que no se distingue de una actuación en directo. Y lo mejor de todo es que usted decide quién toca su piano, si usted mismo o una estrella mundial, porque el lema es: tocar o dejar tocar. Según su estado de ánimo y la ocasión.
Henry Z. Steinway, el último bisnieto sobreviviente del inmigrante alemán que fundó la fábrica de pianos Steinway & Sons en Estados Unidos en 1853, fue el último familiar que controló la empresa. Las ventas decrecientes y las desavenencias familiares lo empujaron a vender la empresa a la gigante corporación CBS en 1972, pero siguió siendo asesor y embajador para la firma Steinway. Hasta poco después de morir a la edad de 93 años en Manhattan, a unas pocas cuadras de donde nació, Steinway asistía a conciertos y convenciones de música, visitaba a los revendedores, firmaba los pianos nuevos y daba conferencias sobre la historia de su familia y del piano en general. Solo tenía una conexión con la familia por su apellido, retenido por razones de comercialización junto con el famoso logo de Steinway & Sons.
En el sótano del Hall, saludó a los pianistas de concierto más grandes del mundo, quienes fueron para elegir un instrumento, prestado por la empresa en un evento patrocinado para mejorar sus espectáculos. A veces, él estaba allí para supervisar su entrega en el Carnegie Hall, el Lincoln Center o donde fuera. Henry Ziegler Steinway nació el 23 de agosto de 1915 en el departamento de sus padres en la Avenida 375 Park, Manhattan, en el mismo edificio -ya demolido y sustituido por el rascacielos Seagram- donde su bisabuelo construyó algunos de los primeros pianos en América en el año 1850. Este último, Heinrich Engelhard Steinweg, fue un creador analfabeto de gabinetes que trabajó a los 18 años en la armada del Duque de Prusia contra el ejército de Napoleón en Waterloo antes de construir dulcimers, luego pianos en su cocina en Seesen, Baja Sajonia.
