El riesgo como oportunidad en el emprendimiento: claves para el éxito
Emprender es emocionante, la posibilidad de innovar, crear impacto y alcanzar independencia financiera es una meta retadora. Sin embargo, el concepto de riesgo suele visualizarse bajo un aspecto negativo, cuando en realidad es un término que viene acompañado del concepto de oportunidad. El riesgo es inherente a cualquier proceso de toma de decisiones, pero resulta útil para los directivos reflexionar sobre sus percepciones antes de tomar una decisión importante.
Si estás interesado en comenzar tu propio negocio y te has preguntado si emprender es una vocación de alto riesgo, estás en el lugar correcto. Lejos de ser una señal de pesimismo, hablar de riesgos es un acto de estrategia. Identificarlos, evaluarlos y gestionarlos permite a los emprendedores convertir obstáculos en oportunidades de aprendizaje.
La percepción del riesgo en el emprendimiento
La actitud de una persona ante el riesgo puede revelar mucho sobre ella. Las preferencias hacia el riesgo aplican a muchos aspectos de tu vida, incluso cuando te decides entre diferentes ofertas de empleo. ¿Preferirías trabajar en una empresa tradicional o en una startup? Para la mayoría, una startup, que puede crecer o fracasar rápidamente, es una opción más incierta. Así, si te atrae el riesgo te decidirás por una empresa emergente. En caso contrario, optarás por la estabilidad de una empresa consolidada.
Un estudio del profesor del IESE Johannes Müller-Trede, junto con Yuval Rottenstreich y Alex Markle, examina los “riesgos seguros”, es decir, decisiones que a priori son seguras, pero parecen arriesgadas, y viceversa. Un directivo que esté barajando enfocar su empresa en marcas nicho ya establecidas o en desconocidas con un potencial más amplio puede pensar que la primera opción es más segura y la segunda más arriesgada. Sin embargo, la perspectiva no solo influye en la percepción del riesgo, sino que también distorsiona la idea de una opción segura. Por ejemplo, si estás buscando trabajo y la mayoría de tus contactos trabajan en empleos tradicionales, la startup te parecerá arriesgada.
En contraste con el emprendimiento, las empresas tradicionales parecen ofrecer tanto un potencial en ganancia como una pérdida relativa. Si una startup fracasa, el salario de una empresa convencional en cualquier cuenta bancaria parecerá tranquilizador. Pero si la startup tiene éxito, ese mismo salario se convertirá de repente en mísero. Si habitualmente evitas el riesgo, las opciones “seguras” te parecerán fiables y atractivas.
Dicho de otro modo, que adoptes una perspectiva arriesgada cuando sopesas trabajar en una startup puede que no dependa tanto de tu relación con el riesgo, sino de tus antecedentes y tu situación personal. ¿Qué está en juego? ¿Puedes permitirte que las cosas vayan mal? Este tipo de empresas suelen ofrecer un salario base más bajo, pero incluyen acciones en su paquete de retribución, que pueden aumentar los ingresos si la firma tiene éxito.
Factores de riesgo en la actividad emprendedora
Hoy contamos con la perspectiva de un profesional del mundo emprendedor, Juan José Romero Crusat, Consultor especializado en desarrollo de modelos de negocio y Profesor asociado del IEBS en materia de emprendimiento, quién nos va a hablar en primera mano sobre si emprender es una vocación de alto riesgo o no. El emprender conlleva varios riesgos, entre ellos la incertidumbre del mercado, la viabilidad del producto o servicio, la gestión financiera y la competencia. Cada uno de estos factores puede influir en el éxito o fracaso de un emprendimiento. La improvisación es el gran enemigo de toda actividad, y es sumamente importante en el caso del emprendimiento habida cuenta de la gran cantidad de tareas que conforman este desempeño. Uno puede improvisar en pequeñas cosas sin que esto tenga algo impacto, pero no puede improvisar en centenares de tareas en las que, además, hay dinero en juego. La historia de la humanidad está llena de ejemplos que ponen de manifiesto la dificultad de predecir el futuro.
Todo emprendimiento enfrenta distintos desafíos, y de acuerdo a la naturaleza del negocio los mismos pueden variar, pero el conocimiento de los tipos de riesgos en emprendimiento más comunes permite anticiparse y actuar con estrategia. Emprender implica asumir riesgos. Uno de los errores más comunes de los emprendedores es enfocarse únicamente en el potencial de la idea sin analizar las amenazas que pueden surgir, este análisis se convierte en el cable a tierra. Responder estas preguntas ayuda a detectar vulnerabilidades ocultas y a diseñar estrategias de mitigación.
Tipos de riesgos más comunes:
- Riesgos Financieros: Se relacionan con la falta de capital, el flujo de caja insuficiente o la mala administración de recursos.
- Riesgos de Mercado: Ocurren cuando no se comprende bien al cliente o no se valida la propuesta de valor. Uno de los riesgos que sí se puede mitigar es el de no tener suficientes clientes. ¿Cómo? Investigando el mercado y conociendo bien al público objetivo. Aun así, las previsiones siempre tendrán un margen de error, y la demanda puede fluctuar por razones externas o internas.
- Riesgos Operacionales: Surgen de procesos ineficientes, fallas logísticas o problemas en la cadena de suministro.
- Riesgos Legales y Regulatorios: Incluyen incumplimientos en licencias, registros, contratos o normativas locales.
- Riesgos del Equipo: El equipo es el motor del emprendimiento. Las debilidades del equipo emprendedor en el área comercial, por citar un ejemplo habitual.
- Riesgos Externos Incontrolables: Puedes tener un buen plan, un producto sólido y los recursos adecuados, pero hay variables imposibles de prever: cambios en la legislación, crisis económicas, conflictos internacionales o incluso nuevas regulaciones tecnológicas.
- Riesgos Personales y Emocionales: Emprender requiere un alto grado de implicación emocional. Muchas veces no hay horarios, ni desconexión. La presión constante, la toma de decisiones y la carga de responsabilidades pueden pasar factura. Al dejar un empleo por cuenta ajena, también se dejan atrás beneficios como el sueldo fijo, la seguridad social o los seguros médicos. La incertidumbre financiera se vuelve parte del día a día, y puede que durante un tiempo no haya margen para otras fuentes de ingreso. Uno de los principales temores al emprender es invertir recursos y no obtener el retorno esperado. Ya sea capital propio o de terceros (préstamos, inversores), la presión por generar ingresos desde el inicio es alta.
Reconocer estas categorías es el primer paso hacia una evaluación de riesgos efectiva.
Gestión de riesgos: estrategia y oportunidad
La Gestión de Riesgos debe ser una parte esencial de la gestión empresarial, que permita que el plan estratégico no se vea comprometido por la materialización de los riesgos. La actual competitividad de la economía hace que la cultura de la gestión de riesgos esté cada vez más extendida dentro de la gran empresa. Como filosofía de partida, se considera que todas las organizaciones disponen de objetivos que se materializan en un plan estratégico, que puede verse amenazado por una serie de riesgos relacionados con sus actividades. Es parte fundamental de la estrategia y del proceso de toma de decisiones de la empresa y, por tanto, ha de contribuir a la creación de valor en todos los niveles, no solamente para el accionista, sino también para otros grupos como los clientes, los tenedores de derechos sobre la empresa y para otras entidades que sirven a los grupos anteriores.
Identificar riesgos es solo el primer paso. Emprender siempre implicará riesgos, la diferencia entre quienes fracasan y quienes construyen proyectos sostenibles está en la capacidad de anticiparlos y gestionarlos. La formación, la planificación y, sobre todo, la preparación para afrontar los posibles fracasos son tan importantes como la idea de negocio en sí. Porque emprender implica asumir riesgos. Una cuestión es desconocer qué va a deparar el futuro, al ser algo incierto. Otra diferente es saber la probabilidad que hay de que un daño se produzca. Dentro de esa definición la palabra clave es “probabilidad”, que nos abre un rango variable entre la certeza o la imposibilidad de que el riesgo suceda. ¿De qué depende que un riesgo sea altamente cierto o altamente improbable? Centremos el tiro en el emprendimiento: ¿cuáles serían los factores de riesgo que provocan que la actividad emprendedora sea de alto o de bajo riesgo? La formación es clave para reducir los riesgos asociados con el emprendimiento.
Herramientas para la gestión de riesgos
Una forma práctica de anticipar los tipos de riesgos en emprendimiento es aplicar herramientas de análisis estratégico. Identificar, evaluar y tratar rigurosamente tus riesgos y oportunidades es como retroceder en el tiempo y comprar el número que salió premiado de la lotería de hace 7 días, ¡acertarás seguro!
Como consultor, utilizo una herramienta muy sencilla, se trata de una matriz DAFO. Las debilidades tienen que ver con la parte en la que nuestra organización debe mejorar internamente, mejorar la planificación, la producción, la comunicación, mejorar la distribución de nuestra facturación (si la tenemos muy concentrada en pocos clientes), etc. Analiza el ámbito externo de tu organización; sucesos que tengan que ver con la organización, situación del mercado, competidores, tus clientes, tus proveedores, etc. y aparecerán oportunidades que podrás aprovechar en tu organización o amenazas que se debes minimizar. Dentro del DAFO los riesgos están representados en el cuadrante de AMENAZAS y DEBILIDADES. Por otra parte, dentro del DAFO las oportunidades están representadas en el cuadrante de OPORTUNIDADES y FORTALEZAS.
Algo que he aprendido últimamente es a realizar, desde un enfoque de riesgos y oportunidades, una alineación perfecta entre el contexto, partes interesadas, procesos internos y el análisis DAFO. ¿Cómo puedes conseguir esto? Pues añadiendo en el DAFO una columna para identificar procesos internos que están asociados a riesgos y oportunidades. ¡Por cierto! No olvides, por favor, analizar los posibles riesgos de tus procesos de negocio.
Minimizar riesgos y potenciar oportunidades
La respuesta es fácil, TODAS las situaciones excepto las que has descrito como FORTALEZAS. Por ejemplo “… aprovechar nuestra fuerza de ventas formado por un equipo multidisciplinar para desarrollar el proyecto zzz” en el caso de una empresa que se dedique a la distribución de máquinas expendedoras de snack. Por parte de los riesgos, si lo pensamos un poco, la respuesta es bastante obvia; si analizas riesgos lo más lógico sería utilizar un criterio de probabilidad-consecuencia. Por tanto primero haz de clasificar esa probabilidad y consecuencia y lo puedes clasificar en ALTO, MEDIO y BAJO.
Ahora queda definir la relación entre Probabilidad-Consecuencia para establecer las prioridades a la hora de abordar los riesgos. Aquí tienes la tabla que he definido para establecer las prioridades de este binomio probabilidad-consecuencia y priorizar así las distintas situaciones de riesgos:
| Probabilidad | Consecuencia | Prioridad de Riesgo |
|---|---|---|
| Alta | Alta | Crítica |
| Media | Alta | Alta |
| Alta | Media | Alta |
| Baja | Alta | Moderada |
| Media | Media | Moderada |
| Alta | Baja | Moderada |
| Baja | Media | Baja |
| Media | Baja | Baja |
| Baja | Baja | Muy Baja |
Moderado: El cual sí puede requerir tomar medidas para reducirlo, siempre y cuando los beneficios de aplicar estas medidas superan el valor de los recursos asignados a ello (Beneficios > Recursos asignados). Es decir, si el beneficio o el resultado de aplicar estas medidas es mayor al tiempo-coste que te llevará implementar estas medidas.
Por la parte de las oportunidades el razonamiento sería algo similar al de los riesgos, pero pensando en sentido positivo. Yo utilizo un criterio basado en el binomio viabilidad-rentabilidad; es decir, decido abordar aquella oportunidad que tenga la relación más alta entre la viabilidad de lo que he detectado como oportunidad frente a aquella oportunidad que tenga mejor rentabilidad y por tanto aumentar la facturación de la organización.
Ahora queda definir la relación entre Viabilidad-Rentabilidad para establecer las prioridades a la hora de abordar las oportunidades. Bien pues aquí te dejo la tabla que he definido para establecer las prioridades de este binomio viabilidad-rentabilidad y priorizar así las distintas situaciones de oportunidades detectadas.
| Viabilidad | Rentabilidad | Prioridad de Oportunidad |
|---|---|---|
| Alta | Alta | Muy Alta |
| Media | Alta | Alta |
| Alta | Media | Alta |
| Baja | Alta | Adecuada |
| Media | Media | Adecuada |
| Alta | Baja | Adecuada |
| Baja | Media | Baja |
| Media | Baja | Baja |
| Baja | Baja | Muy Baja |
Adecuada: La cual se puede abordar si los beneficios esperados superan los recursos asignados (Beneficios > Recursos asignados). Es decir, si el beneficio o el resultado de aplicar estas medidas es mayor al tiempo-coste que te llevará implementar estas medidas.
Existen muchas posibilidades de desarrollar y ampliar negocio para cualquier organización; desde la venta de nuevos productos y/o servicios anexos a los que ya se venden/prestan hasta expandirse a nuevos mercados o la integración vertical hacia adelante o hacia atrás dentro del sector al que te dedicas.
Un plan de acción para tratar riesgos y oportunidades incluiría:
- Establecer un objetivo destinado a minimizar el riesgo o potenciar la oportunidad detectada.
- Describir la estrategia o el plan de acción que vas a seguir para alcanzar el objetivo propuesto que te ayude a minimizar el riesgo o potenciar la oportunidad identificada.
- Y lo más importante, medir periódicamente el resultado de tu objetivo propuesto para que compruebes si se está alcanzado o no. Asegúrate que la periodicidad con la que midas el objetivo sea la adecuada para que tengas tiempo de reacción en caso de que no estés alcanzando el objetivo propuesto. Lo ideal es medir trimestralmente, cuatrimestralmente y si puedes mensualmente.
Capacitación y adaptabilidad: pilares del emprendedor
Una manera de rebajar el riesgo del emprendimiento es mediante la capacitación. La formación permite poner luz en el espeso bosque de tareas y aclarar el camino. El emprendedor se enfrenta a retos constantes que deben ser detectados con antelación, para poder así preparar su modo de afrontamiento. El problema surge cuando uno se adentra en el bosque sin una brújula y un hacha para limpiar maleza. Afortunadamente hay mucha gente que ya transitó por esta ruta y sabe cómo se puede alcanzar la meta. Sabemos en dónde están los riesgos reales y conocemos también el modo de combatirlos y minimizarlos.
En 2008 sucedió un hecho histórico en el mundo académico. Ese año se propuso un método para emprender que antes jamás había existido. Lean startup es la brújula para encontrar el destino, la linterna para poner luz en las tinieblas del camino, y el hacha para cortar maleza que nos puede hacer tropezar. Si crees que emprender era una actividad de riesgo, te invitamos a capacitarte en este área de conocimiento. Descubrirás que es posible rebajar los riesgos y además, aprenderás a planificar tu futuro y dejar de fiarlo a la improvisación. En IEBS te acompañamos y aconsejamos en tu emprendimiento, conoce nuestro Máster en Digital Business & Lean Startup y aprende a reducir los factores de riesgo de tu proyecto.
La innovación es un motor crucial para el emprendimiento, ya que permite diferenciarse en el mercado y ofrecer soluciones únicas a los problemas de los consumidores. La adaptabilidad es una habilidad esencial para cualquier emprendedor, ya que el entorno empresarial puede cambiar rápidamente debido a factores económicos, tecnológicos o sociales. La resiliencia es fundamental en el camino del emprendedor, ya que este enfrentará inevitablemente fracasos y obstáculos. Los emprendedores y emprendedoras del Ecosistema Madrid Innovation lo saben muy bien, tal y como nos cuentan hablando de sus experiencias, éxitos y aprendizajes en nuestra sección «Casos de éxito«.
