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Comunicación

El Emprendedor: ¿Nace o Se Hace? Un Análisis Profundo

by Admin on 26/05/2026

Comprender las características y factores que llevan a los autónomos a lanzarse a la aventura de emprender es clave para abordar la cuestión de si el emprendedor nace o se hace. Las personas emprendedoras tienen una personalidad y autopercepción muy característica la cual coincide con su trabajo. Son personas con un alto compromiso a su trabajo que quieren dar lo mejor de sí mismos y se sienten orgullosos por su valor. Pero el camino de un emprendedor no está exento de retos sino todo lo contrario, la mayoría de emprendedores han dado el paso para solventar los diferentes problemas que se le han presentado. Generalmente los autónomos inician su andadura como emprendedores buscando una mejora en sus condiciones laborales dejando detrás razones vinculadas a la necesidad y al beneficio económico. Emprender es un reto constante: es enfrentarse a problemas nuevos cada día en un entorno que cambia cada vez con más rapidez. Es una aventura para la que debemos contar con muchos recursos en la mochila.

Perfiles de Emprendedores y sus Desafíos

Dentro del mundo del emprendimiento, podemos identificar diversos perfiles que se lanzan a esta aventura, cada uno con sus propias motivaciones y desafíos:

  • El emprendedor innovador (28%) es ese tipo de persona que lo tiene claro, su perfil es vocacional donde su mayor preocupación es dedicarse a lo que le gusta.
  • El luchador (19%) es un emprendedor por vocación pero que se ha visto arrastrado por las circunstancias a resistir e innovar, es el prototipo de emprendedor que cuenta una historia de superación.
  • Los emprendedores que se hallan en su situación por un cambio de rumbo en su forma de ganarse la vida (23%) expresan "Me arrastraron las circunstancias, pero aquí estoy”.

El Emprendedor Digital: Desafíos en la Era de los Influencers

Nos encontramos en un nuevo paradigma donde el reto consiste en la exigencia y una continua transformación, una continua adaptación a las tendencias de las plataformas que al fin y al cabo son las que les permiten su actividad y modo de vida, hablamos de los influencers. Este tipo de emprendedores son ambiciosos, todoterreno, con mucha iniciativa e intuitivos. Son creativos a los que les apasiona su actividad, viven de la generación de contenido y disfrutan haciéndolo, con la motivación de satisfacer a sus audiencias y construir una comunidad.

Pero todas las rosas tienen espinas y esta no iba a ser diferente, en el mundo de las redes sociales se requiere mucho trabajo y constancia, además de hacer frente a numerosos riesgos. Mantener la notoriedad y relevancia es cada vez más complicado, debido a una saturación del mercado y novedades continuas. La exposición personal de estos autónomos es constante, lo que les genera un sentimiento de desprotección e incluso puede provocar problemas de salud mental, tales como ansiedad y depresión. Las principales dificultades que se encuentran son las derivados del estrés de la toma de decisiones y el riesgo, la gestión financiera y el alto nivel de esfuerzo y tareas que requiere.

¿Cómo gestionar el estrés en los negocios?

¿El Emprendedor Nace o Se Hace? Desentrañando el Debate

Una de las preguntas que se suelen hacer con frecuencia es cómo aparece un emprendedor. ¿Cualquiera puede ser emprendedor? Técnicamente sí, solamente hace falta ir a la Seguridad Social y darse de alta como autónomo. Pero conseguir sacar adelante un proyecto con garantías es algo mucho más complicado. Entonces, ¿los genes son determinantes? La respuesta es un rotundo no. La genética sólo es una predisposición.

La Influencia de la Genética: Una Predisposición, No un Destino

Lo cierto es que el resultado de quiénes somos depende mucho menos de nosotros de lo que nos gustaría. Pero vayamos a la base de lo que nos construye como seres humanos. En primer lugar, tenemos que hablar de genética. Los seres humanos tenemos aproximadamente 20.000 genes que codifican en mayor o menor medida las capacidades que nos facilitan o nos dificultan la vida a la hora de emprender.

Por ejemplo, si queremos saber qué influencia tiene la genética en la inteligencia general, mediremos mediante tests esta aptitud en un grupo grande de mellizos y gemelos. Si la diferencia es más pequeña en el grupo que comparte el 100% de la carga genética que en el grupo que comparte de media el 50%, podemos asumir que la genética tiene un papel fundamental. Katherin Harden Page, directora del laboratorio de Genética Conductual del Desarrollo de la Universidad de Texas, analizó los datos del estudio de Polderman para algunas medidas interesantes para este artículo y concluyó que la influencia de los genes en la inteligencia general de un adulto se estiman en en torno a un 80%. Además, esta influencia ya se manifiesta a edades muy tempranas, en torno a los dos años. Sin duda no somos tabulas rasas, cada uno venimos con unas cartas genéticas que nos facilitan o nos dificultan la adaptación al medio emprendedor.

El Papel Crucial del Entorno y la Cultura

El contexto y la interacción con este son la otra gran cara de la moneda de lo que nos construye como personas. A nivel de emprendimiento es fácil pensar en que nacer en una familia que tiene negocios nos facilita el acceso a información que hace que sea más fácil poner en marcha nuestros proyectos. Parece lógico entender que acudir a una prestigiosa universidad nos pone en contacto con personas con nuestras mismas inquietudes que, años más tarde, se pueden convertir en amigos, socios o consultores. Papageorge y Thom publicaron un estudio en 2020 en el que evaluaron la influencia del medio y de la genética en el éxito académico. Para ello utilizaron lo que se denomina índices poligénicos, modelos para tratar de predecir en qué medida cada una de las combinaciones genéticas influye en un determinado rasgo. Los resultados fueron demoledores.

Pensemos en el ambiente como el suelo en el que crece una planta. Si tiene los suficientes nutrientes los genes se manifestarán y habrá diferencias en los fenotipos de las mismas, pero si carece de ellos las plantas se igualarán a la baja. En 2007, se publicó un estudio en la revista Nature en el que Nelsos y sus colaboradores evaluaron los cocientes intelectuales de los niños que habían sido adoptados frente a los que habían crecido en dichos hospicios. En la misma línea, hay ciertas experiencias al inicio de la vida que tienen un impacto en el desarrollo y funcionamiento de la corteza frontal. A su vez, ciertas experiencias en la adolescencia también pueden marcar un punto de inflexión en el desarrollo y funcionamiento normal del cerebro, como por ejemplo la inestabilidad social en este periodo (Breach, Moench, & Wellman 2019).

Pero también padecer ciertos trastornos mentales afectan al funcionamiento óptimo de las áreas frontales del cerebro. Por poner ejemplos de algunos estudios: la depresión (Belleau, Treadway, & Pizzagalli 2019), el trastorno de estrés post traumático (Mah, Szabuniewicz & Fiocco 2016), la anorexia nerviosa (Alfano y colaboradores 2020), la bulimia nerviosa (Donnelly y colaboradores 2018), la dependencia del alcohol (Shields, C. N., & Gremel, C. M.).

La Síntesis: Predisposición Cincelada por el Ambiente

Según los datos de los estudios científicos podríamos afirmar que el emprendedor por un lado nace y por otro se hace. Si dos gemelos genéticamente idénticos tienen la misma familia, van al mismo colegio y crecen en el mismo barrio, lo esperable es que obtengan los mismos resultados. En este caso el coeficiente de libre albedrío sería 0. Un coeficiente de libre albedrío de 1 sería el equivalente a que las diferencias en las puntuaciones entre hermanos iguales que han crecido juntos son similares a las diferencias entre dos personas que no comparten ni genética ni ambiente. Siempre habrá un día que uno de los dos hermanos se ponga enfermo y no vaya a la escuela. Estos pequeños cambios pueden suponer diferencias más o menos pequeñas en diferentes variables. Por ejemplo, cuando medimos las diferencias de altura entre gemelos el coeficiente de libre albedrío es de 0,15. Todos sabemos que de padres altos, niños altos. Si están en un ambiente en el que se les proporciona una correcta alimentación, los gemelos tenderán a tener más o menos la misma altura. Pero es que el coeficiente para los ingresos durante 20 años es de 0,4, más o menos la misma probabilidad de desarrollar una depresión. Que vayamos más o menos preparados para el camino que tenemos delante depende en gran medida de cuestiones que no elegimos. El emprendedor nace con una predisposición, y el ambiente la cincela.

Si el emprendedor “naciera”, estaría equidistribuido por todo el mundo… ¿cómo se justifica entonces que existan sociedades con una tasa de emprendimiento muy baja, y otras con una iniciativa emprendedora estratosférica? Si existiera un gen de la innovación, ¿cómo se justifica que todos los innovadores confluyan en California - y, muchos de ellos tengan procedencias internacionales-? No es la genética lo que determina la capacidad emprendedora o innovadora. Tampoco es la geografía (existen clústers innovadores en zonas de clima mediterráneo -Silicon Valley, Israel- , atlántico -Massachussets- , ártico -Finlandia- o tropical -Singapur, Taiwan-…). Lo que determina la capacidad emprendedora o innovadora es la cultura donde el individuo está inmerso: el conjunto de comportamientos y creencias que guían sus actitudes y sus decisiones, las competencias que ha desarrollado en su proceso de aprendizaje, el referente social existente.

Cualidades, Aprendizaje y la Realidad del Emprendimiento

El emprendedor va a poder emprender si está en un entorno adecuado, y descubre sus capacidades para lograr sus sueños. Un emprendedor debe ser, a la vez, valiente y humilde. Valiente para ser capaz de enfrentarse a un gran desafío y humilde para darse cuenta de que, posiblemente, su idea puede no funcionar. El miedo al fracaso es la peor actitud que le puede detener. La ética, el impacto social y la responsabilidad es más valiosa que el negocio.

Existen muchas teorías acerca de si el emprendedor nace o se hace, sin embargo, es posible que sea un poco de lo primero y mucho de lo segundo. El corazón es el lugar de inicio, el punto de partida de todo emprendimiento. Es el deseo y la pasión por ir tras los sueños hasta lograrlos. La inteligencia es el razonar cómo llevar a cabo el proyecto deseado y usar las mejores herramientas para lograrlo. De estos, las agallas son las que pueden frenar o encaminar un proyecto emprendedor, ya que se necesita mucha valentía para emprender algo nuevo, y existen preocupaciones de diversos tipos que pueden frenar una iniciativa. En el artículo se señala, también, que incluso la suerte se puede educar, siendo humilde y abierto, teniendo la actitud correcta y construyendo una red de relaciones interpersonales honestas y leales.

Capacidades que se Desarrollan

Suena a excusa cuando alguien argumenta que “no es emprendedor”, o que “no es creativo”… En todo caso, no ha desarrollado dichas capacidades. Pero se puede aprender a emprender, del mismo modo que se puede aprender a innovar, se puede aprender a investigar o se puede aprender cualquier cosa en la vida. Desarrollar un plan de empresa es un proceso metodológico que puede aprenderse. Es, de hecho, similar al desarrollo de una tesis doctoral: se deben elaborar una serie de hipótesis que han de contrastarse empíricamente. Sin embargo, mientras en una tesis doctoral el riesgo de llegar a conclusiones erróneas lo asume el propio doctorando -que puede ver cuestionadas sus hipótesis por futuras investigaciones-, el riesgo de que dicho contraste sea erróneo, en el caso de un plan de empresa, lo asume el accionista. Las hipótesis son relativas al mercado potencial, a la determinación de precios, a los movimientos de los competidores, a las preferencias de los consumidores, a los factores clave de decisión de compra. Cualquier dato debe ser rigurosamente contrastado, por el bien de los inversores. Y, para ello, existen metodologías probadas de análisis estratégico e investigación de mercados que constituyen potentísimos instrumentos de desarrollo de planes de empresa. El management es un cuerpo de conocimiento científico, no un arte. La innovación, una disciplina.

Haber tenido alguna incursión en los negocios o ventas durante la niñez o juventud. Haber realizado alguna actividad relacionada a las ventas, en la que uno haya sido rechazado muchas veces, ayuda en la formación de un emprendedor. Todas las personas pueden tener la personalidad de emprendedor como algo dentro de sí, que falta explotar, justamente porque no hay el valor suficiente para hacerlo. Entonces, la mayoría prefiere quedarse en su “zona de confort” (aunque no estén del todo cómodos), antes de emprender algo nuevo que no saben cómo resultará. Sin embargo, cuando la gente dice que no es emprendedora o creativa, está mintiendo, porque puede aprender a serlo, todo está en la motivación que tenga para ello. Y no hablamos solo de emprender algo propio. También se puede ser emprendedor en el trabajo en el que estamos, dando iniciativas, teniendo buenos proyectos, innovando permanentemente, etc. Se necesita una idea, preparación, mucha ilusión y, sobre todo, mucha paciencia y asesoramiento externo.

La creatividad y la innovación son dos aspectos fundamentales para emprender para identificar nuevas oportunidades de negocio y diseñar proyectos y soluciones, y también para superar las adversidades que puedan surgir en el camino.

  • Encontrar una idea de negocio rentable.
  • Investigar el mercado y analizar a la competencia.
  • Partir de un objetivo claro y evaluar la capacidad de inversión.
  • Plantearse un proyecto de emprendimiento.
  • Conformar un equipo de trabajo.

La Realidad Cruda del Emprendimiento

La realidad es mucho más cruda que estas promesas. En 2023, según los datos del informe elaborado por Global Entrepreneurship Monitor (GEM España), el 13,5% de la población adulta en España está llevando a cabo actividades de emprendimiento, más o menos la mitad de ellos se corresponden con proyectos de menos de tres años y medio y la otra mitad a proyectos consolidados. Pero, además, según datos de Eurostat y un informe de Cepyme (Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa), las estadísticas de supervivencia empresarial revelan un panorama desafiante:

Periodo de Supervivencia Porcentaje de Empresas que No lo Superan
Primer año de creación 25,7%
Cinco años de vida 61,5%

tags: #el #emprendedor #nace #o #se #hace

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